lunes, 9 de octubre de 2006

El fabuloso destino de Amelie Poulain



Maravillosa, entrañable, honesta y emotiva. Imprescindible. Desde el primer fotograma, todos, uno a uno... La música, los personajes, los colores, las luces, los ambientes, las situaciones, la historia. Esa historia, tan bien contada, que te reconcilia con el mundo, y con el raro que todos llevamos dentro, y te recuerda cosas tan importantes, tan evidentes y tan olvidadas como que todo lo que das termina por volver a ti, que uno mismo, por pequeño e insignificante que sea, es y puede ser fundamental para los que le rodean, y que la imaginación y el sentimiento pueden cambiar el mundo, si somos capaces de empezar por cambiar nuestro mundo. Y que cualquier detalle puede servir para empezar.

Que es verdad, que el sentido de todo esto termina por estar, precisamente, en los pequeños detalles, y en estar juntos, al fin y a la cabo, compartiendo el mundo y la vida, aquí, ahora, y mientras tanto.
Que tú puedes crear la casualidad imposible que traiga la felicidad a tu puerta, y que en cuanto llame, hay que cogerla con decisión y acallando miedos, y aferrarse a ella, y no dejarla escapar, y abrazarla muy fuerte y muy suave, cerrando los ojos para verla bien mientras nos lleva en moto por las calles de París o por cualquier otra calle...

Siempre que la veo, lloro. Y supongo que por asociación y evocación, cuando oigo la música, casi también.

Un día de estos, en cuanto tenga un ratito, me siento a volver a verla. Aunque ahora mismo no me haya peleado con el mundo... por si acaso.

Porque yo soy un poco Amelie Poulain. Y tú, seguro, también.

Porque tú y yo también tenemos un destino fabuloso esperando a que nos decidamos a crearlo. Y a veces, tenemos (o tienen) que recordárnoslo.

2 comentarios:

Brisuón Çafren dijo...

Solo diria algo que no me gusta de el mundo Amelie.
Señores publicistas, basta ya, dejen ya de utilizar esa atmosfera magica para todo. Acabaran prostituyendola.

kamala dijo...

La publicidad pasará, y algún día la recordaremos como anéctoda o curiosidad.

Amelie quedará. Estoy segura (aunque sí, los publicistas cuando la cogen con algo son muy pesaos...).

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