martes, 17 de octubre de 2006

El toro de la reyerta

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En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.

Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.

En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
su sube por la paredes.
Angeles negros traían
pañuelos y agua de nieve.
Angeles con grandes alas
de navajas de Albacete.

Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.

El juez con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses

La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire del poniente.
Angeles de largas trenzas
y corazones de aceite.

Federico García Lorca.




La violencia atávica que pesa sobre el sino del hombre como tremenda espada de Damocles, que cae, que sigue cayendo, porque aquí, en el mundo, sigue pasando lo de siempre.

Siempre romanos y cartagineses, siempre buenos y malos, siempre tú no yo sí, siempre yo más.

Siempre.

¿Violencia inevitable? ¿Violencia nuestra o robada?

¿La llevamos escondida en nuestra parte animal ?
¿O la alimenta, la cría y la justifica nuestra absurda parte racional?

¿Somos el centauro y el minotauro?
¿O ángeles caídos por un Dios vengativo y vengador que nos tiró con rabia?

¿Llevamos el estigma de la violencia en los genes, en la esencia, en el cuerpo, en el instinto, en el inconsciente o en el alma?
¿O la adquirimos por el yo y las circunstancias, por las malas compañías, por la evolución equivocada?

¿La tenemos todos dentro, aunque la mantengamos callada?
¿O la sembramos para que crezca despacio, hasta eclosionar como una flor siniestra y macabra?

¿Violencia natural o artificial?
¿Animal o humana?

¿Necesitamos la violencia, aunque sea con el deporte o el juego como máscara?

¿Violencia impulso o respuesta? ¿Ataque o defensa?


Y mientras yo aquí pienso, y doy vueltas, sigue pasando lo mismo, lo de siempre, como hace siglos y quizás milenios, allá fuera.

Y siguen sobrevolando, triunfantes,
los ángeles de largas trenzas,
que un tarde loca de higueras
trajeron pañuelos y agua de nieve
al son de la muda canción de serpiente
que resbalaba por la ladera
en la que yacía Federico,
por otra bala, una más y terrible,
como todas las balas
absurda y violenta.

2 comentarios:

graficos de albacete dijo...

como albaceteño no me gusta la imagen con la ilustras una canción sobre las navajas de Albacete, la navaja de Albacete no es un arma, es una herramienta.

kamala dijo...

La canción no es sobre las navajas de Albacete: es sobre una pelea gitana. Y en ese poema las navajas de Albacete "bellas de sangre contraria" aparecen como un arma. Y lo usa Lorca, no yo.

Yo no tengo ni idea ni de armas ni de herramientas, y ni siquiera conozco Albacete.

La imagen ilustra el poema y el tema, que es la violencia. En ambos. Pero repito que en absoluto quise hacer ninguna referencia a Albacete en sí mismo.

Un saludo, y gracias por tu comentario.

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