sábado, 11 de noviembre de 2006

El principio del final.

Te perdí por creer que no podía perderte. Fue esa seguridad –paradójicamente- la que me hizo perderte. Yo, que siempre fui la parte fuerte y guía de la relación, hoy soy la parte herida y rota. Y creo que soy tan imbécil que pienso que te perdí el último día, cuando me dijiste adiós. Ni siquiera soy capaz de entender que comencé a perderte cuando te conocí.

Hoy me toca valorar entre tristeza y soledad lo que no fui capaz de valorar en compañía y felicidad. Así son las cosas y así soy yo. Hoy me toca envidiar la mano que te coge, hoy me toca envidiar la boca que te besa. Hoy me toca maldecir mis manos y mi boca. Quién dijo que la experiencia tiene la misma validez que un billete de lotería después del sorteo....tenía razón el hijo de puta.

En cuanto a mí, vuelvo a ser el cuervo que vuela solo y se posa en los tendidos eléctricos. Vuelvo a volar, pero esta vez mis alas están algo más cansadas, esta vez mi espíritu conoció tiempos mejores y por ello, hoy sabe lo que no tiene y tuvo. Una sutil diferencia con los vuelos anteriores. Sutil y mortal diferencia. Hoy sé más que ayer, lástima que ya no sirva.

Hoy sé más que ayer, lástima que esté bebiendo para no recordar. Espero que todavía estén abiertos los bares....

A tu salud.

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