jueves, 30 de noviembre de 2006

Heridas de muerte las palabras.

Una mujer y sus dos hijas. Muertas. Se acabó. Terrible foto de familia. Otro día, otra historia.

El ataque contra Beit Hanún causó 18 muertos. Casi todos ellos mujeres y niños. "En mis cinco años de enfermero no había visto nunca nada tan horrible. Por las escaleras había manos, cabezas, piernas, por los suelos gente postrada o gritando desesperadamente", dijo Ahmed Abu Alesh, de 29 años, que llegó al lugar de lo hechos en la segunda ambulancia que acudió a recoger a los heridos.

Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre se escucha que transita solamente la rabia, que en los tuétanos tiembla despabilado el odio y en las médulas arde continua la venganza, las palabras entonces no sirven, son palabras.

Balas, balas.....

Manifiestos, artículos, comentarios, discursos, humaredas perdidas, neblinas estampadas, ¡Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento, qué tristeza de tinta que de ha de borrar el agua! . Balas, Balas... Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste, lo desgraciado y muerto que tiene una garganta cuando desde el abismo de su idioma quisiera gritar lo que no puede por imposible, y calla. .

Balas, Balas...

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

Rafael Alberti, en su Nocturno más negro.

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Sigo pensando: qué pronto olvidamos el vaho del infierno.

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