miércoles, 8 de noviembre de 2006

Paracaídas




"He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.

Mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte.

Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto.

Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo.

La vida es un viaje en paracaídas y tù no lo quieres creer.

Vamos cayendo, cayendo de nuestro zénit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.

Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del zénit al nadir porque ese es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.

Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.

Ah, mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.

Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.

Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.

¿Qué esperas?

Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable."

Vicente Huidobro: Altazor o el viaje en paracaídas
.


La vida es un viaje en paracaídas y tú no lo quieres creer.
Busca, elige, agarra, encuentra tu paracaídas
y disfruta del viaje
olvidando el vértigo
el abismo
la caída.

La vida es un viaje en paracaídas y tú no lo quieres creer.
¿Tienes ya tu paracaídas?

Yo he encontrado el mío, creo.

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