viernes, 28 de julio de 2006

Salud y república


Es de noche. Acabo de llegar a casa. Tengo sueño. Vengo de arreglar el mundo con los cuatro compañeros. Los viejos republicanos del instituto. Capaces de criticar todo, hasta nosotros mismos. Somos listos, tanto que sabemos que formamos parte del sistema, tanto que somos capaces de sentir asco.

De vuelta a casa descubro que el mundo apenas ha cambiado; sin embargo, sigue siendo buena excusa para beber cervezas y divagar. Creo que volveremos a cambiarlo el mes que viene. Para que todo siga igual.

Buenas noches y buen viaje.

Salud y república.

viernes, 21 de julio de 2006

Y sin embargo

Para Dei. Por ser la primera canción que me cantó cuando le conocí, porque me la sigue dedicando de vez en cuando, y porque él me pidió que la pusiera.



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domingo, 16 de julio de 2006

Ángeles desesperados




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Cita con ángeles, de Silvio Rodríguez.


Y siguen fracasando y llorando ángeles guardianes...

el 11 de Marzo en Madrid...
el 7 de Julio en Londres...
el 11 de Julio en Bombay...
y todos los días en Irak...y en Israel... y en Palestina...
y agonizan en los países azotados por el hambre...
y en cada hogar en el que llora sus moratones, su angustia y su desamparo infinito una mujer...
y en cada patera que zozobra engullida por la negrura del mar...
y en el corredor de la muerte en el que gotean los minutos de la espantosa cuenta atrás...

La rabia y la impotencia ante aquello que podía no pasar. Que no debería pasar. Que no tendría que pasar.

Pero pasa. Y por eso los ángeles lloran, y fracasan. Por la ferocidad del hombre contra el hombre. Porque no les dejamos que nos salven de nosotros mismos.

Por cada cita con ángeles guardianes, otra vez, fallida.

viernes, 14 de julio de 2006

A veces cuando me acuesto, pienso.


A veces cuando me acuesto, pienso ¿dónde estoy? Y lo más curioso ¿por qué estoy aquí? Y no es que “aquí” sea mal sitio, es más, ni siquiera sé qué sitio es éste.


Es curioso como la vida se va tejiendo de tal manera, que cuando paramos y echamos la vista atrás, fácilmente podríamos hacernos esas preguntas.


¿Realmente yo he sido dueño de mis propios pasos? ¿Cuántas veces seguí la estela de otros sonidos, de otros pasos? A veces, algunas noches me pregunto qué hubiera sido, dónde estaría yo ahora si hubiera aceptado aquel trabajo, hubiera cogido aquel teléfono o me hubiera quedado en aquella calle con aquella chica que trataba de retenerme.....Seguro que ese ejercicio de nostalgia vana no es ajeno al resto.

Seguro que todos tenemos un “y si aquella vez....” Somos tan humanos.... Creo que tienen razón: nada humano nos es ajeno.

Quizás sea cierta la máxima de Napoleón “sólo hay que dar un primer impulso a las cosas, luego ellas nos arrastran”. ¿Hasta qué punto? Creo que ni siquiera soy consciente de haber dado ningún impulso a nada...Quizás sufrí algún rebote del impulso de otros.

Quizás no soy consciente de lo que yo mismo he influido en mi propio caminar. Estar dentro de mí, a veces me impide observarme con claridad. ¿Cuánto de azar y cuánto de iniciativa hay en las hojas que he escrito? ¿Cuánta verdad y cuánta mentira hay en lo que he vivido? Es más....¿Qué hay de lo que no he vivido? De esos caminos que no recorrí....¿Qué fue de ellos?. ¿Quién me esperó, que yo no acudí?...

A veces cuando me acuesto, pienso.


¿Adónde van las palabras que no se quedaron?
¿Adónde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿O se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y a dónde van?
¿Adónde van?

Buenas noches y buen viaje...

miércoles, 12 de julio de 2006

Robar rosas de las avenidas de la muerte


Porque ya lo dijo Bukowski, con su lucidez alcohólica...

"Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo

lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte. "



Escucharemos a las montañas por si ríen
y a los peces por si lloran.
Oiremos el agua mientras consumimos las noches bebiendo
y dejaremos que la tristeza, o la alegría, o la nostalgia, o la rabia
se vuelvan pomo de la puerta
o cuadro en la pared
o vaso medio vacío
o manilla del reloj
o cama por deshacer.

Miraremos concentradamente las paredes
y sus recovecos y sus grietas y sus fallos.

Y robaremos, una a una,
algunas rosas en las avenidas de la muerte.

Porque nosotros también nacimos para eso.
O, al menos, para intentarlo.


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