martes, 31 de octubre de 2006

The moment I wake up...




Me encanta esta película. Del mismo director que La boda de Muriel (qué obsesión con las bodas), esta es mucho más suave, pero con el mismo punto de crítica entre cínica y sonriente del tinglado de las bodas, sus alrededores, sus equívocos y sus parafernalias. En ella, menos mal, la chica no es la "buena" y la rival no es la "mala", y está llena además de momentos memorables (por ejemplo, y asi de pronto, el karaoke, la persecución cuando la cándida Cameron descubre algo de la verdad, o el momento en que una de las dos gemelas ripiosas se queda con la lengua pegada a una estatua de hielo de un David en todo su esplendor....)

Lo mejor, el final feliz sin necesidad de casarse, ni siquiera quedarse con el chico. Porque pase lo que pase, siempre nos quedará bailar.


La canción es, además, una joyita del soul (y cantada por Aretha o por Martha Reeves está entre mis favoritas desde hace muchos años), género o movimiento musical (no lo tengo claro, lo siento: si alguien lo sabe, le agradecería que me lo aclarara) que sabe contar y cantar como ningún otro la emoción intensa y escondida del amor cotidiano.

Porque desde que me despierto, mientras desayuno, pienso qué ropa ponerme, corro al trabajo, hago una pausa para el café o salgo a comer, yo digo una pequeña oración por ti, que viene a ser lo mismo que pensar en ti cruzando los dedos para que todo nos salga bien. Para estar juntos para siempre. Porque para siempre estarás en mi corazón y para siempre te querré, porque vivir sin ti sólo me rompería el corazón...




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domingo, 29 de octubre de 2006

Encontrar


"Cuando alguien busca, suele ocurrir fácilmente que sus ojos sólo ven la cosa que anda buscando, que no puede encontrar nada, que no deja entrar nada dentro de él, porque siempre está pensando en la cosa buscada, porque tiene un fin, porque está poseído por este fin. Buscar significa tener un fin. Pero encontrar quiere decir ser libre, estar abierto a todo, no tener un fin".

Herman Hesse: Siddhartha (el libro en el que encontré a Kamala)

A veces es difícil dejar de mirar concentradamente la meta para poder contemplar el camino, y sus orillas, y quizás atreverse a explorar.
A veces a uno no se le ocurre contraponer búsqueda y libertad.
A veces lo más difícil es liberarse de la venda y la traba de esa búsqueda, de las metas, de los fines y los anhelos, para poder por fin encontrar.
A veces uno encuentra entonces algo que no se le había ocurrido desear o esperar.
Y a veces uno se encuentra a sí mismo donde menos o nunca se le hubiera ocurrido buscar.

Quién sabe lo que te puedes estar perdiendo por tanto buscar...
Por si acaso, dale una oportunidad.
Podrías dejar de buscar, aunque sea difícil,
aunque sólo sea un rato y aunque sólo sea por probar.

Quién sabe lo que puedes encontrar.

sábado, 28 de octubre de 2006

Por el boulevard de los sueños rotos



Tú tienes un coche veloz
Yo quiero un billete a cualquier parte.
Quizás tú y yo podamos hacer un trato...
Quizás juntos podamos llegar a alguna parte.

Cualquier lugar es mejor
Cuando se empieza de cero no se tiene nada que perder.
Quizás hagamos algo
yo misma no tengo nada que probar.

Tú tienes un coche veloz
y yo tengo un plan para salir de aqui.
He estado trabajando en una tienda-24 horas
y me las he arreglado para ahorrar solo un poquito de dinero.
No tendremos que conducir demasiado lejos,
sólo cruzar la frontera y entrar en la ciudad
Los dos podemos encontrar trabajo
y ver por fin lo que significa estar vivo.

Verás, mi viejo tiene un problema.
Vive con la botella, así son las cosas
Dice que su cuerpo es demasiado viejo para trabajar.
Yo digo que su cuerpo es demasiado joven para estar así.
Mi madre se fue y lo dejó.
Quería de la vida más de lo que él podía darle.
Yo pensé que alguien tenía que cuidar de él
así que dejé la escuela, eso hice.

Tú tienes un coche veloz,
pero ¿es lo sucientemente veloz para que podamos volar lejos?
Tenemos que tomar una decisión:
o irnos esta noche, o vivir y morir así.

Recuerdo cuando íbamos en tu coche, conduciendo
a tanta velocidad que me sentía como si estuviera borracha,
con las luces de la ciudad tendidas ante nosotros...
y tu brazo estrechando mi hombro me hacía sentir tan bien,
y yo sentía que te pertenecía,
y yo sentía que podía ser alguien, ser alguien, ser alguien.

Tú tienes un coche veloz
y vamos dando vueltas para entretenernos.
Tú todavía no tienes empleo
y yo trabajo de cajera en un supermercado.
Sé que las cosas mejorarán.
Tú encontrarás trabajo y a mí me ascenderán.
Nos mudaremos del refugio,
compraremos una casa grande y viviremos a las afueras,

Recuerdo cuando íbamos en tu coche, conduciendo
a tanta velocidad que me sentía como si estuviera borracha,
con las luces de la ciudad tendidas ante nosotros...
y tu brazo estrechando mi hombro me hacía sentir tan bien,
y yo sentía que te pertenecía,
y yo sentía que podía ser alguien, ser alguien, ser alguien.

Tú tienes un coche veloz
y yo un trabajo que paga todas nuestras facturas
Tú te quedas hasta tarde bebiendo en el bar.
Ves más a tus amigos que a tus hijos.
Yo siempre esperaba algo mejor.
Pensaba que quizás tú y yo lo encontraríamos.
Ahora no tengo planes, no me voy a ninguna parte,
así que coge tu coche veloz, y sigue conduciendo...

Tú tienes un coche veloz,
pero ¿es lo sucientemente veloz para que podamos volar lejos?
Tenemos que tomar una decisión:
o irnos esta noche, o vivir y morir así.

Tracy Chapman.

jueves, 26 de octubre de 2006

Estar mal



"Estar bien es una especie de carga, estar bien significa estar dispuesto y ese estado te lleva inevitablemente a algún tipo de enfrentamiento. Es como extender dos brazos fuertes y sanos cuando a tu alrededor están construyendo pirámides; es raro que no te caiga alguna piedra. Estar mal, en cambio, es estar tranquilo, tan tranquilo como una fortaleza quemada en mitad de una guerra. Alejado de todos los retos, de todas las obligaciones. Estar absolutamente borracho es estar absolutamente incapacitado para la acción y por lo tanto tan alejado como se puede estar de la responsabilidad o lo que es casi lo mismo, de la culpa. Momentos sagrados de paz absoluta, de esfuerzo cero. La mejor sensación viene cuando se detiene el esfuerzo. Si pudiéramos aislar esa sensación podríamos prescindir del esfuerzo. Sería algo así como una meta sin carrera. Estar bien signifca estar preparado para lo peor, estar mal es permanecer quieto y tranquilo. Estar bien es Julio y estar mal es Septiembre.

¿Y ahora cómo te encuentras?
Bien, quiero decir, mal"

Ray Loriga: "Héroes"


Hay gente que está mal como refugio y como huida.
Hay gente que quiere, aunque no quiera, estar mal.
Hay gente que está mal y se echa como un peso muerto
para que lo levanten, para que lo sostengan, para que lo arrastren
los que están bien.

Hay gente que está mal para no estar solo
hay gente que confunde atención, compasión, obligación y amor
y busca amor estando mal.
Hay gente que en el mal huye de su vida,
y de la responsabilidad, y de la culpa.
Hay gente que quiere estar mal aunque no quiera.
Hay gente que sólo sabe estar mal.
Hay gente que está mal como escondite, o como coraza,
o como máscara, o como chantaje, o como excusa,
o como lazo, o como cadena, o como arma...


Hay gente que sólo se siente a salvo en la oscuridad
y se entrega, para anestesiar el miedo, a la mentira
de que cuando estás mal ya nada malo te puede pasar.

martes, 24 de octubre de 2006

Airbag



Moraleja: si te vas de despedida de soltero, y pierdes tu anillo de compromiso en el culo de una puta, y te ves mezclado "sin querer" con los líos de dos bandas de narcotraficantes rivales, no guardes la coca en el airbag... o sí.

A pesar de críticas y dimes y diretes, yo me sigo declarando fan de Airbag (y de Manquiña, y de María de Medeiros, y Alberto San Juan), película cuya máxima y universal aportación es el "conceto" de ese mafioso chapucero que va a negociar con la banda rival, con su acento gallego y con chuletas escritas a boli en la mano, para soltar sesudas perlas como ésta:





Pues eso, el conceto es el conceto. A los hechos me repito.

He dicho
.

domingo, 22 de octubre de 2006

GENIOS QUE MIRAN DIFERENTE

Hoy será algo sencillo y simple.

De Bukowski.

Hoy conocí a un genio en el tren como de seis años de edad; se sentó a mi lado y, mientras el tren corría por la costa, llegamos al océano. El niño me miró y me dijo: el mar no es nada bonito. Fue la primera vez que me di cuenta de ello.

Es así de simple. Yo tampoco lo veo lo bonito, pero casi lo había creído porque todo el mundo dice que lo es. En otra ocasión, estando con una niña que cuidaba mi madre, charlando con ella, le dije "Ya no te quiero". Me miró tranquilamente y sin inmutarse, dejando un momento su juego, me dijo: me da igual, yo a ti sí. Y siguió jugando tranquilamente.

Así de simple.

Grandes genios!!

jueves, 19 de octubre de 2006

Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde formas.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no esta prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos, nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras, es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños, tiene su por qué.
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos, es curiosidad mal sana.
Que nunca está demás agradecer.
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar, debemos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse en definitiva es no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es apoyar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no robe.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.

¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?


Benedetti
, otra vez...

(No lo puedo evitar)

No te salves




No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti.



miércoles, 18 de octubre de 2006

De la ausencia y de ti


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Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes,
en el ruido, pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado. Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

Jaime Sabines


(Y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama...)

martes, 17 de octubre de 2006

El toro de la reyerta

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En la mitad del barranco
las navajas de Albacete,
bellas de sangre contraria,
relucen como los peces.

Una dura luz de naipe
recorta en el agrio verde
caballos enfurecidos
y perfiles de jinetes.

En la copa de un olivo
lloran dos viejas mujeres.
El toro de la reyerta
su sube por la paredes.
Angeles negros traían
pañuelos y agua de nieve.
Angeles con grandes alas
de navajas de Albacete.

Juan Antonio el de Montilla
rueda muerto la pendiente
su cuerpo lleno de lirios
y una granada en las sienes.
Ahora monta cruz de fuego,
carretera de la muerte.

El juez con guardia civil,
por los olivares viene.
Sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre.
Han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses

La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los jinetes.
Y ángeles negros volaban
por el aire del poniente.
Angeles de largas trenzas
y corazones de aceite.

Federico García Lorca.




La violencia atávica que pesa sobre el sino del hombre como tremenda espada de Damocles, que cae, que sigue cayendo, porque aquí, en el mundo, sigue pasando lo de siempre.

Siempre romanos y cartagineses, siempre buenos y malos, siempre tú no yo sí, siempre yo más.

Siempre.

¿Violencia inevitable? ¿Violencia nuestra o robada?

¿La llevamos escondida en nuestra parte animal ?
¿O la alimenta, la cría y la justifica nuestra absurda parte racional?

¿Somos el centauro y el minotauro?
¿O ángeles caídos por un Dios vengativo y vengador que nos tiró con rabia?

¿Llevamos el estigma de la violencia en los genes, en la esencia, en el cuerpo, en el instinto, en el inconsciente o en el alma?
¿O la adquirimos por el yo y las circunstancias, por las malas compañías, por la evolución equivocada?

¿La tenemos todos dentro, aunque la mantengamos callada?
¿O la sembramos para que crezca despacio, hasta eclosionar como una flor siniestra y macabra?

¿Violencia natural o artificial?
¿Animal o humana?

¿Necesitamos la violencia, aunque sea con el deporte o el juego como máscara?

¿Violencia impulso o respuesta? ¿Ataque o defensa?


Y mientras yo aquí pienso, y doy vueltas, sigue pasando lo mismo, lo de siempre, como hace siglos y quizás milenios, allá fuera.

Y siguen sobrevolando, triunfantes,
los ángeles de largas trenzas,
que un tarde loca de higueras
trajeron pañuelos y agua de nieve
al son de la muda canción de serpiente
que resbalaba por la ladera
en la que yacía Federico,
por otra bala, una más y terrible,
como todas las balas
absurda y violenta.

lunes, 16 de octubre de 2006

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo

y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido

de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,

según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.


Del gran Jorge Luis Borges, ciego clarividente y poeta de la paradoja.





¿Dónde estarán las posibilidades frustradas, lo que pudo ser y no fue?
Aquella posibilidad que se abría cuando tomamos (o las circunstancias tomaron por nosotros) la decisión, aquella posibilidad desechada, que existía en potencia tanto como la que luego se cumplió.

¿Dónde estaría yo si no te hubiera conocido, si me hubiera quedado, si no hubiera querido?
¿Dónde estarías tú si no me hubieras mirado, si no hubieras vuelto, si no hubieras querido?
¿Dónde estarán los que nos hubieran acompañado?
¿Dónde estarán las citas que rechazamos y las oportunidades que no vimos?
¿Dónde estarán los tropezones que evitamos y las heridas que no sufrimos?
¿Dónde estarán los caminos que no tomamos y los lugares que no vimos?
¿Dónde estarán los sueños que no quisimos?
¿Dónde estarán los que hubiésemos sido si no nos hubiésemos cruzado aquella tarde que pudo no pasar?
¿Dónde estarán las palabras no dichas y los silencios rotos?
¿Dónde estará mi vida sin ti?
¿Dónde la tuya sin mí?

¿Qué posibilidad que se abre ahora se perderá para siempre?
¿Quién nos aguarda en vano?

lunes, 9 de octubre de 2006

A todos mis extraños.

Cuando me miro, hoy sí me reconozco. Y quiero mirarme bien, para cuando no sea capaz de reconocerme. Cuando miro hacia atrás, rara vez soy capaz de distinguirme entre la bruma del tiempo. Ahora sé que ese al que miro de manera retrospectiva no soy yo. A ese al que miro volviendo la cabeza y que veo distinguirse entre la espesa niebla o el humo del incendio...no soy yo. Definitivamente no lo soy.

Traté de buscarme entre el montón de cenizas, pero no me hallé. Aquel que veo bebiendo en un bar o besar a aquella chica o viendo la televisión o llevando aquel impresentable jersey-chaqueta verde de lana...no soy yo. Ni siquiera el joven estudiante que sonríe o llora es capaz de recordarme a mí. No soy yo, pero intuyo quien puede ser.

Él y todos los que le acompañan. Está claro, fue otra persona en otro momento que ocupaba otro espacio. No es un “yo” pre-evolucionado. Es otro. Alguien perfumado de mi nombre, revestido de mi apariencia anterior...pero alguien que no puede dejar de ser un extraño. Conoce mi casa, conoce a mis amigos, a mi familia, pero no me conoce a mí.

Ahora estoy convencido de que el avance de la vida, la evolución personal es como el avance de la ciencia. Quizás seamos ciencia. Etapas de cierto continuismo, rotas por un acontecimiento único, radical si se quiere en algunas ocasiones...traumático. Un acontecimiento que lo diferencia todo, aunque en ese momento no seamos capaces de distinguirlo. Radical en el sentido de ruptura y comienzo. De cambio. Pequeñas revoluciones, sí, pequeñas que hacen que podamos envolver todo el devenir en pequeños compartimentos estancos de mayor o menor tamaño.

Cada uno de esos compartimentos es habitado por un ser distinto...un muerto. Un muerto que de vez en cuando se empeña en llamarme, en hablar, en aparecer. Un muerto que solo lleva como equipaje el remordimiento, la pena, la alegría o el llanto...lástima que no entiende que las paredes de esos compartimentos son infranqueables, que el abismo que los separa es insalvable...que nada de lo que me da puedo tomar. Que su trabajo es inútil hasta el hartazgo. Que nada de lo que yo pueda decirle o darle puede servirle. Que nada de lo que intente prestarme, me llegará. Ese ser dice llamarse como yo. Puede ser, no lo discuto, pero ese ser, ni tiene mi edad, ni sabe lo que yo sé, ni ha olvidado lo que yo ya olvidé.

Muertos de mi vida......descansad en paz.

"Tanto bien presenta la memoria, y tanto mal encuentra la presencia, que me desmaya el corazón vencido. ¡Oh crueles despojos de mi gloria, desconfïanza, olvido, celo, ausencia!; ¿por qué cansáis a un mísero vencido?"

Fernando de Herrera.

El fabuloso destino de Amelie Poulain



Maravillosa, entrañable, honesta y emotiva. Imprescindible. Desde el primer fotograma, todos, uno a uno... La música, los personajes, los colores, las luces, los ambientes, las situaciones, la historia. Esa historia, tan bien contada, que te reconcilia con el mundo, y con el raro que todos llevamos dentro, y te recuerda cosas tan importantes, tan evidentes y tan olvidadas como que todo lo que das termina por volver a ti, que uno mismo, por pequeño e insignificante que sea, es y puede ser fundamental para los que le rodean, y que la imaginación y el sentimiento pueden cambiar el mundo, si somos capaces de empezar por cambiar nuestro mundo. Y que cualquier detalle puede servir para empezar.

Que es verdad, que el sentido de todo esto termina por estar, precisamente, en los pequeños detalles, y en estar juntos, al fin y a la cabo, compartiendo el mundo y la vida, aquí, ahora, y mientras tanto.
Que tú puedes crear la casualidad imposible que traiga la felicidad a tu puerta, y que en cuanto llame, hay que cogerla con decisión y acallando miedos, y aferrarse a ella, y no dejarla escapar, y abrazarla muy fuerte y muy suave, cerrando los ojos para verla bien mientras nos lleva en moto por las calles de París o por cualquier otra calle...

Siempre que la veo, lloro. Y supongo que por asociación y evocación, cuando oigo la música, casi también.

Un día de estos, en cuanto tenga un ratito, me siento a volver a verla. Aunque ahora mismo no me haya peleado con el mundo... por si acaso.

Porque yo soy un poco Amelie Poulain. Y tú, seguro, también.

Porque tú y yo también tenemos un destino fabuloso esperando a que nos decidamos a crearlo. Y a veces, tenemos (o tienen) que recordárnoslo.

domingo, 8 de octubre de 2006

Cuando pase el tiempo


Cuando pase el tiempo no podré contar
las veces que hemos hecho el amor.
Cuando pase el tiempo sabré cocinar
lo que nos gusta a los dos.

Cuando pase el tiempo seremos la mezcla
de sabores opuestos,
de virtudes y vicio,
de sonrisa y suspiro,
de lágrima y beso.

Estaremos muy juntos
para no darnos cuenta de cómo el tiempo nos cambia
Y seremos los reyes de un país en el que
no existe el mañana.

Cuando pase el tiempo...
Cuando pase el tiempo...

Cuando pase el tiempo ya sabré lo que piensas
en cada momento
y poquitos a poco nos iremos pareciendo
cuando pase el tiempo.

Estaremos muy juntos
para no darnos cuenta de cómo el tiempo nos cambia
Y seremos los reyes de un país en el que
no existe el mañana
Y cuando pase el tiempo
te seguiré queriendo.

Marc Parrot


Te seguiré queriendo...




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sábado, 7 de octubre de 2006

Amar la imperfección


La búsqueda de perfección supone intentar eliminar los defectos, pero la concepción de lo que es “perfección” o de lo que son “defectos” casi siempre nos viene impuesta desde fuera. Así, la búsqueda de la perfección termina suponiendo el rechazo y negación de uno mismo (aunque sea sólo de una parte, porque eso frecuentemente sólo es el principio del autorrechazo) , que puede derivar en una obsesión y llegar a convertirse en una forma de autodestrucción, sea en el aspecto que sea: los anoréxicos buscan la perfección en la delgadez, otros en el orden y la limpieza, otros en os estudios, otros en el trabajo, otros en las operaciones de estética...

Víctimas de esto mismo son los que creen fracasar en esa búsqueda de una perfección imposible, y se evaden, o se refugian, o se castigan, y de paso también, como los anteriores, se autodestruyen, con el alcohol, el juego, las drogas y cualquier otro tipo de enganche que tenga suficentes efectos nocivos (aunque ya sé que a todo esto se puede llegar también por otros caminos... la bajada a los infiernos es amplia y llena de posibilidades, pero nadie que se quiera va a querer bajar, del mismo modo que nadie enviaría al infierno a alguien a quien quiere) .

Detrás de todo esto está lo mismo: una gran inseguridad creada por un entorno que nos impone un molde en el que uno cree que no encaja, y en el que intenta desesperadamente encajar.

La búsqueda de la perfección, sobre todo en un mundo en el que la idea de “perfección” es la que nos venden, es peligrosa…

Por eso, hay que amar la imperfección. No aceptarla: amarla, y para eso hay que ser valiente y rebelde. Pero valiente y rebelde de verdad...

La imperfección es nuestro último, íntimo, personal e intransferible reducto de libertad.

jueves, 5 de octubre de 2006

Días de lluvia


Vuelven los días en que el mundo se ve
a través de la lluvia
y un cristal parecido a un paño de lágrimas.


Vuelven los días de lluvia y gris
de tardes cortas y noches cálidas.
Vuelven los días de charcos y botas
de abrigo yde paraguas
de manta y de luz encendida,
de agua, de agua, de agua.
Vuelven los días de de nubes
del rumor de gotas en el tejado
del ritmo perfecto del limpiaparabrisas
de la tierra siempre mojada.
Vuelven los resbalones y las carreras
los nubarrones, la espera,
los recuerdos, la esperanza.

Vuelve la humedad al alma.

Vuelven los días de lluvia y gris.
De mirar y escuchar tras el cristal
gotas jugando a ser lágrimas.




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martes, 3 de octubre de 2006

¿Qué es la secta del Fénix?


"Quienes escriben que la secta del Fénix tuvo su origen en Heliópolis, y la derivan de la restauración religiosa que sucedió a la muerte del reformador Amenophis IV, alegan textos de Heródoto, de Tácito y de los monumentos egipcios, pero ignoran, o quieren ignorar, que la denominación por el Fénix no es anterior a Hrabano Mauro y que las fuentes más antiguas (las Saturnales o Flavio Josefo, digamos) sólo hablan de la Gente de la Costumbre o de la Gente del Secreto. (...) En Ginebra he tratado con artesanos que no me comprendieron cuando inquirí si eran hombres del Fénix, pero que admitieron, acto continuo, ser hombres del Secreto. Si no me engaño, igual cosa acontece con los budistas; el nombre por el cual los conoce el mundo no es el que ellos pronuncian.(...) Los sectarios suelen ejercer felizmente las profesiones liberales, se confunden con los demás y la prueba es que no han sufrido persecuciones.
He dicho que la historia de la secta no registra persecuciones. Ello es verdad, pero como no hay grupo humano en que no figuren partidarios del Fénix, también es cierto que no hay persecución o rigor que éstos no hayan sufrido y ejecutado. En las guerras occidentales y en las remotas guerras del Asia han vertido su sangre secularmente, bajo banderas enemigas; de muy poco les vale identificarse con todas las naciones del orbe.Sin un libro sagrado que los congregue como la Escritura a Israel, sin una memoria común, sin esa otra memoria que es un idioma, desparramados por la faz de la tierra, diversos de color y de rasgos, una sola cosa ­el Secreto­ los une y los unirá hasta el fin de sus días. Alguna vez, además del Secreto hubo una leyenda (y quizá un mito cosmogónico), pero los superficiales hombres del Fénix la han olvidado y hoy sólo guardan la oscura tradición de un castigo. De un castigo, de un pacto o de un privilegio, porque las versiones difieren y apenas dejan entrever el fallo de un Dios que asegura a una estirpe la eternidad, si sus hombres, generación tras generación, ejecutan un rito.

He compulsado los informes de los viajeros, he conversado con patriarcas y teólogos; puedo dar fe de que el cumplimiento del rito es la única práctica religiosa que observan los sectarios. El rito constituye el Secreto. Éste, como ya indiqué, se transmite de generación en generación, pero el uso no quiere que las madres lo enseñen a los hijos, ni tampoco los sacerdotes; la iniciación en el misterio es tarea de los individuos más bajos. Un esclavo, un leproso o un pordiosero hacen de mistagogos. También un niño puede adoctrinar a otro niño. El acto en sí es trivial, momentáneo y no requiere descripción. Los materiales son el corcho, la cera o la goma arábiga. (En la liturgia se habla de légamo; éste suele usarse también.) No hay templos dedicados especialmente a la celebración de este culto, pero una ruina, un sótano o un zaguán se juzgan lugares propicios. El Secreto es sagrado pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aun clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que todas las palabras lo nombran o, mejor dicho, que inevitablemente lo aluden, y así, en el diálogo yo he dicho una cosa cualquiera y los adeptos han sonreído o se han puesto incómodos, porque sintieron que yo había tocado el Secreto. En las literaturas germánicas hay poemas escritos por sectarios, cuyo sujeto nominal es el mar o el crepúsculo de la noche; son, de algún modo, símbolos del Secreto, oigo repetir. Orbis terrarum est speculum Ludi reza un adagio apócrifo que Du Cange registró en su Glosario. Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más. Gozan de mucho crédito, en cambio, quienes deliberadamente renuncian a la Costumbre y logran un comercio directo con la divinidad; éstos, para manifestar ese comercio, lo hacen con figuras de la liturgia (...)
He merecido en tres continentes la amistad de muchos devotos del Fénix; me consta que el secreto, al principio, les pareció baladí, penoso, vulgar y (lo que aún es más extraño) increíble. No se avenían a admitir que sus padres se hubieran rebajado a tales manejos. Lo raro es que el Secreto no se haya perdido hace tiempo; a despecho de las vicisitudes del orbe, a despecho de las guerras y de los éxodos, llega, tremendamente, a todos los fieles. Alguien no ha vacilado en afirmar que ya es instintivo".

Jorge Luis Borges



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