domingo, 4 de febrero de 2007


Hoy he visto a la Condesa del Sobrarbe, mi señora, la heredera del País.
Buscándola entre libros y leyendas, la perdí, sin ver que siempre, siempre, estuvo aquí.
¿Para qué iban, si no, cada primavera a florecer, la almendrera o el fiero abrizón?
¿A quién saludan los gallos del amanecer sin saber si saldrá el sol.
Ya no hay cotas de malla ni espadas a su alrededor, ni flamea al viento su pendón.
Pero aún le queda un castillo, un pequeño rincón, un feudo en mi corazón.

Hoy te he visto, Condesita del Sobrarbe, joven ama de nuestro viejo País.
Volaste por los siglos como un águila hasta mí, y hoy de la escuela te he visto salir.
Y al mirar el castillo he sabido quien lo construyó.¡Como no iba a saberlo!...¡Fui yo!.
Viejos cantares de gesta me parece oír, cuando te escucho reír.
Con la pluma, el arado y la espada hicimos para ti, con la tierra y la sangre, un país.
Te rindo, hijita, el homenaje de mi amor como un vasallo al señor.

¡Mírala, es la Condesa del Sobrarbe, y aún te pide un beso para irse a dormir!
Igual que hoy es la dueña de tu casa y tu vivir, mañana lo ha de ser de este País.
No le pongas un velo en la cara, no le hagas creerque en la vida no hay otro papel:
Condesa y sierva, ¡qué duro ha sido siempre seren el Sobrarbe mujer.
Si el camino es la única puerta abierta al porvenir, no te extrañes de verla partir....
País de hombres. ¡Tristes hombres, triste País!. Sin ellas ¿cómo vivir?; ...

Pero hoy te he visto, dulce condesita, en los ojos de esas niñas sonreír.
He visto altas hogueras malos fueros consumir, y el Fuero nuevo que hemos de escribir,
para que puedas ser mujer aquí.

La Ronda


Para todas las princesas de mi viejo País.

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