domingo, 25 de marzo de 2007

Aquellos maravillosos dibujos animados

Como están de moda los revival, las miradas atrás y las nostalgias, y yo hoy tengo un día entre ilusionado, nostálgico y con ganas de perder el tiempo, a recordar toca.

Creo que somos la primera generación que se niega a dejar de ser jóvenes (y la prueba son esos correos en los que tratan de recordarnos que los jóvenes ahora son otros, que no comparten para nada los referentes que nos marcaron), y que se aferra a sus referentes audiovisuales casi como una seña de identidad, porque ellos fueron el entorno en que nos crecimos, nos formamos y de alguna forma nos marcaron ya desde nuestros juegos (vale, yo era... y yo me pido...), y que nos siguen pareciendo los mejores.

Para unirme a esa reivindicación, a esa nostalgia y a esa recuperación de un pasado que nunca quisimos que se fuera del todo, aquí están algunos de ellos. Porque todos seguimos siendo de alguna manera, algunos porque queremos, otros sin querer, el niño que fuimos.

Empezamos por aquellos maravillosos dibujos animados.

Mazinger Z. Mis primeros dibujos animados. ¡Puños fuera! Afrodita...¡Pechos fuera! Y el malo aquel, mitad hombre, mitad mujer. Cuando la ponian, mi madre empezaba a permitirme no dormir la siesta.


La abeja Maya... Pero qué rica era... ¿Puede haber un personaje más dulce y entrañable? Si algún día tengo hijos, no permitiré que se la pierdan.


El bosque de Tallac. Mi preferida durante años.La de dibujos que habré hecho sobre ella. Y la escena de la muerte de mamá osa, de esas que se te quedan en el subconsciente ya para siempre. Además, con lo enmadrada que yo estaba.


Dartacán y los tres mosqueperros



Pixie y Dixie... el gato con acento andaluz, y ellos con su acento mexicano.


Banner y Flappy


Los pitufos: azules, y pitufando todo el rato, con su pitufo grúñón, su pitufina, su papá pitufo, los demás pitufos que eran todos iguales, y el malo aquel que parecía un cura siniestro con su temible gato Azrael.


Érase una vez el hombre .-La de historia que aprendimos sin querer.


Superratón... No se vayan todavía, aún hay más... No olviden supervitaminarse y mineralizarse.




El Correcaminos (bip bip) y el pobre Coyote. Serie que demostraba que todos los tontos tienen suerte... para desesperación de los listos.


Lindo Pulgoso



Leoncio y Tristón... Dei siempre dice que yo soy como Tristón y él es como Leoncio. Que tenga razón, ya es otra cosa.


Los Picapiedra, mucho mejores que los de la película de aquí a la China, con su inconfundible y ya imprescindible y definitorio doblaje mejicano. ¡Vilmaaaaaaaaaaa!

1 comentario:

cesar dijo...

Yo ante todo flipaba con star wars, v y la patrulla x, el resto del mundo no me importaba. No obstante cada tarde me tragaba la programación infantil (tú tambien) pero no la tengo muy mitificada.Recuerdo el mal rollo que daba cuando la sustituían ¡por toros! Lo peor.
De todos modos es un poco falso este rollo romantico de "niños buenos enamorados de los dibus": recuerdo perfectamente que lo que de verdad nos flipaba eran los seriales, desde Dinastía a Falcon Crest (aunque mi favorito de todos los tiempos, sin duda, es Melrose) e incluso los imitábamos. A mí de V me molaba hacer de Ham Tyler, a tí de Julie juas juas. Si es lo que yo digo los niños son más espabilaos y cotillas de lo qeu tendemos a pensar.

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