martes, 20 de marzo de 2007

Me quedan 75




Odio corregir. Con toda mi alma y cada vez más.

Me considero una persona afortunada, porque en general y sin exageraciones, me gusta mi trabajo. Por supuesto que hay días malos, en que sales de clase cagándote en todo y en todos, y llegas a casa y no puedes desconectar, porque otra de las cosas malas de esto que llaman docencia es eso: que te llevas trabajo a casa y a no ser que seas muy organizado (que ni de lejos es mi caso), es dificilísimo delimitar claramente cuando termina la jornada laboral de un profe. Pero en general me gusta mi trabajo. No me amarga y, de hecho, si tuviera la posibilidad de cambiarlo, no creo que lo hiciera, a no ser un chollo de esos en que no pegas palo al agua, porque trabajar en general no es lo que más me gusta hacer en mi vida, a quién vamos a engañar.

Pero odio con toda mi alma corregir. Para mí supone una verdadera tortura tener que leer y puntuar contra reloj ochenta y pico exámenes de una media de extensión de 3 ó 4 folios llenos (en los mejores casos) de análisis sintácticos, morfológicos y cuestiones sobre lengua y literatura. Los diez primeros aún resultan interesantes, pero a partir de ahí, me cuesta incluso mantener la atención, y tengo que forzarme, releer, levantarme cincuenta mil veces a la nevera, o al baño. o un momentito a internet, contar y recontar los que llevo y los que me quedan, desesperarme por lo que no saben, por lo que saben mal, por lo que nunca sabrán porque yo ya no sé cómo enseñarles o cómo hacerles que aprendan, darme cuenta de que muchos no me entienden y terminar por llegar a cuestionarme la utilidad y el sentido de todo esto.

Odio corregir. Menos mal que tras el atracón vendrán esas envidiadas vacaciones que hacen que tengamos que pedir perdón por existir al resto de los gremios laborales, que nos consideran unos cínicos insolentes sin derecho a quejarnos absolutamente de nada, porque unas vacaciones así, al parecer, compensan cualquier cosa.

Pero insisto: odio corregir. Y como ya nadie me escucha, ni nadie me entiende, y todos lo solucionan con el restriegue de las inmensas vacaciones, sólo me quedaba este recurso para el desahogo sano y necesario.

Llevo 13 corregidos. Me faltan 75. 75... Uno a uno. Y el jueves examino a los 1º de la ESO...

Ahora corregiré otro par, y luego haré la cena, y otro par, y un ratito la tele...

Odio corregir. Creo que hasta lo cambiaba por un buen trozo de las vacaciones.

Dios mío, me quedan 75 :-(




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