lunes, 23 de abril de 2007

Salvavidas de la soledad


Preguntas para hacer o hacerse un Día del libro:

-¿Recuerdas el primer libro que leíste?

-Recomiéndame, al menos, un libro...



Creo que ya he comentado en alguna otra ocasión que nunca he sido demasiado aficionada a los "Días de" pero que, con la edad, inevitablemente y contra mi voluntad, lo juro, me estoy aficionando. Aún así, el "Día del libro" ha sido desde pequeña una excepción, quizás porque papá, que escatimaba el dinero para casi todo menos para libros -ahí nos daba casi casi carta blanca- ese día nos llevaba a comprar alguno... y mira que en casa ya casi no cabíamos a fuerza de libros y más libros.



O quizás porque desde pequeña respiré una especie de veneración y respeto por los libros, una conciencia de su valor intrínseco y extrínseco, de sus posibilidades, de sus secretos, de sus ventajas. Sobre todo de sus ventajas. Cuando tenía cinco años, yo era ya una marisabidilla gafotas que leía muy muy bien y, claro, por mímesis, escribía mejor y sobre todo más "reviejo" de lo propio para mi edad, y esto último, que es lo que hace que no pueda leer sin morirme de vergüenza alguna de las cosas que por aquel entonces escribí (por suerte, apenas conservo ninguna), era en realidad lo que encantaba a mis primeras maestras .

Desde entonces los libros me han acompañado, desde más cerca o desde más lejos, pero siempre ahí, como la luna, que la miras desde el coche y te acompaña. Tanto que son hoy parte fundamental de mi trabajo, de mi vida, de mi óbligación y mi devoción. Libros que leo, guardo, recuerdo, regalo, recomiendo, olvido, comparto, releo, admiro, critico, evoco, busco, hojeo, ojeo, repito.

Mi primer libro completo lo debí leer con unos seis años. Se titulaba "La pequeña Dorrit",. Hasta hoy mismo yo estaba convencida (mentiras milagrosas del recuerdo...) de que su autora era Louise May Alcott, la misma de "Mujercitas"; buscando en internet me sale que el autor es nada más y nada menos que Charles Dickens. Contaba la historia de Polly, una chica campesina y sencilla del diecinueve, educada en sencillos valores tradicionales, que iba a hacer una larga visita a su amiga "pija" de la ciudad, Fanny, y terminaba siendo un revulsivo para toda aquella familia urbana, y enamorándose del hermano de su amiga, Tom. Recuerdo los nombres, la portada, las ilustraciones, la letra grande y dulce, las noches leyéndolo y releyéndolo hasta que llegué a saberme algunos trozos de memoria. Es esa una costumbre que guardo desde entonces: los libros que de verdad me gustan, me tocan, me llegan, los releo siempre.

Y para homenajear en este 23 de Abril , efemérides de la muerte de Cervantes y Shakespeare (que en realidad murieron por la misma fecha de sus respectivos calendarios, pero no el mismo día real), y porque se me pega el afán conmemorativo que impregna la vida de los colegios e institutos, aquí dejo algunas citas famosas sobre los libros:

-"Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." .-Cicerón, Marco Tulio (Mi hogar tiene y tendrá libros. Mis hijos tendrán un hogar. Y aunque quizás no pueda dejarles una casa, sí les dejaré los libros, que serán ya la mitad del hogar por lo menos y salvando la terrible especulación y burbuja inmobiliaria).

-"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía." .-José de Vasconcelos.- Es verdad. Cuando estás terminando un libro de esos que te ha enganchado, absorbido y emocionado, da pena.

"Lee y conducirás, no leas y serás conducido.".-Santa Teresa de Jesús. (Esto es lo que intento transmitirle a mis alumnos. Pero ellos no me creen y creo que ni siquiera van a darle el beneficio de la duda a esta idea)

-"Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro".- Groucho Marx. (Está claro que la televisión no tiene este mismo efecto en la mayoria... Si no, otro gallo nos cantara...)

-"No hay libro tan malo que no contenga algo bueno" .-Cervantes (Esto intento recordarlo, porque de verdad que no me lo creo del todo. Será porque los libros que no me gustan, me niego a acabar de leerlos. No me fuerzo, si puedo evitarlo, sea el libro del rango que sea. La lectura es personal e intransferible, y me da igual lo que digan los críticos o incluso la historia).

-"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".-. Proverbio hindú

-"La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee".- Ernest Hemingway- (Qué paradòjica pero enorme verdad(.

-"Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas" .-Albert Camus. Y de esto los filólogos entendemos mucho... Y quizás puede que tengamos la culpa. Es más: hay comentaristas que, como señaló el propio Garcia Márquez, ven en los libros mucha más complejidad de la que hay. Pero bueno, soñar es libre y gratis, ¿no?

-"Algunos libros son inmerecidamente olvidados; ninguno es inmerecidamente recordado" .-Wystan H. Auden (Esto también intento inculcárselo a mis alumnos: que cuando un libro llega a clásico, es por algo; que aunque ahora no les llamen demasiado, quizás algún día puedan darles una oportunidad... Que cuando un libro ha gustado a mucha gente de todas las épocas, es porque tiene algo muy muy muy especial, raro y difícil de encontrar. Pero me temo que tampoco me creen demasiado)

-"Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres"-John Ruskin

-"Si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo".-Cicerón (Por eso Dei y yo, algún día, nos retiraremos a una casita del Pirineo donde habrá una gran biblioteca, aunque quizás por fuera pueda parecer pequeña)

Pero mis citas preferidas sobre libros son:

Dos Greguerías de Ramón... Ramón Gómez de la Serna:

-"El libro es un pájaro con más de cien alas para volar".
-"El libro es el salvavidas de la soledad"

(¿A que serían dos lemas estupendos para este día?)

Y dos pasajes:

Uno, de "El Guardián entre el centeno", de Salinger, que ya he citado alguna vez:

"No eres la primera persona a quien la conducta humana ha confundido, asustado y hasta asqueado. Te alegrará saber que no estás solo en eso. Son muchos los hombres que han sufrido espiritualmente como tú. Por suerte, algunos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si quieres. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti, si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia. Es poesía".


Y otro de mi admirada Lucía Etxebarría (y me dan por allí todas las sospechas de plagio) en su maravilloso Beatriz y los cuerpos celestes:

"Estas mismas palabras que repito las he leído en libros. Algunos se escribieron hace mil años, otros se publicaron hace dos. Porque al fin y al cabo, todo lo que se escribe acaba por ser una nota a pie de página de algo escrito antes. Existe un solo tema, la vida, y la vida es siempre la misma: una misma radiación impregna el universo entero y no está asociada a ningún objeto en particular. Todos nuestros actos, todos nuestros amores, son repeticiones de otros ya acaecidos y por eso siempre encontraremos en un libro la respuesta a alguna de nuestras preguntas. El problema radica en que no entenderemos nada de lo escrito en tanto no lo hayamos vivido de un modo u otro y me parece que yo ahora y sólo ahora empiezo a comprender frases leídas hace tiempo.”

Puede que con esto de las tecnologías, llegue un momento en que no haya libros, o en que los libros sean otra cosa. Da igual. Celebraremos entonces este mismo día con otros objetos, pero estaremos celebrando lo mismo. El poder de la palabra, la magia de la literatura, que es comunicación, y encuentro, y emotividad, y conocimiento, y sorpresa, y viaje, y salto, y superación de espacio, tiempo y soledad. Saber que hay y hubo otros que sintieron y pensaron como tú, pero mejor. Que se hicieron las mismas preguntas y buscaron las mismas respuestas. Que el ser humano nace y muere solo, pero no tanto.

Mi recomendación de algunos libros a los que dar una oportunidad, en este su día. Aviso, no voy a ser para nada original, pero sí muy muy sincera:

-El Quijote, de Miguel de Cervantes. Por supuesto. Por algo es más que un clásico. Por algo es el clásico. Ahí está todo, o al menos gran parte, de la peripecia humana: el choque entre la realidad y el deseo, como la realidad puede anular el deseo, pero también como el deseo puede transformar la realidad. Como nacemos, nos hacemos y nos deshacemos. Como se hace la literatura. La importancia de encontrar un motivo, por descabellado que le parezca al mundo, para vivir, para salir, para soñar. Los peligros de soñar demasiado. El enamoramiento como proceso esencial y deliberadamente subjetivo. Y mucho, mucho más. Cervantes quiso que tuviera tantas lecturas como lectores, y lo consiguió: ahí radica su secreto. Libro complejo, profundo, pero sobre todo, sobre todo, divertido. Conste que yo soy partidaria de una traducción a castellano actual, porque el lector de hoyl se pierde la frescura y maravillosa ironía coloquial (hoy suena, por "arcaico", inevitablemente demasiado literario) que tenía en su época.


-De Shakespeare, me quedo con dos: Hamlet (la vida, la duda, el pensar, el actuar, la obligación, el sentimento, el sentido de la propia existencia) y Romeo y Julieta (el amor, imposible por definición. Creo que ya he hablado en alguna otra ocasión de mi debilidad por los amores imposibles).

-La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Uno de los libros de mi vida. Maravillosa casualidad que la protagonista, con la que tanto me identifico, se llame como yo. Y ya dice Kundera que el amor nace de las casualidades y las metáforas. Por eso, tal vez, me enamoré yo de este libro, que encontré lleno de casualidades y de metáforas sobre mí misma.

-Relatos de lo inesperado, de Roal Dhal. Geniales, sorprendentes y absorbentes.

-De Borges, Ficciones y El Aleph. Un genio. RElatos para sorprenderse y admirar a este cerebro absolutamente deslumbrante.


-Contrapunto y Un mundo feliz, de Aldous Huxley. El primero inaugura la técnica literaria y cinematográfica que toma su nombre del título y consiste en alternar historias distintas que terminan por estar relacionadas y encajar como piezas de un puzzle, como instrumentos y melodías formando una sinfonía (según símil del propio autor); el segundo, una escalofriante utopía premonitoria que se está cumpliendo mucho más que las crípticas sentencias de Nostradamus.


-De Gabriel García Márquez, Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera.

-De entre los poetas, cualquier antología de Quevedo, Miguel Hernández, Jaime Sabines, Pablo Neruda, Luis Cernuda, César Vallejo, Jaime Gil de Biedma o Luis Alberto de Cuenca. Como poeta de la rabia, para fundirse con los demás, Celaya.


-Otro poeta imprescindible, Mario Benedetti, del que algunos desconfían por su éxito popular... (En fin....) Poeta que fabrica poesía con las palabras, los acontecimientos y los sentimentos cotidianos. Que descubre y comunica la luz que se esconde bajo la superficie gris de lo anónimo y lo humilde. En su antología "El amor, las mujeres y la vida" está casi todo lo más representativo.

-De Benedetti, también, cualquier antología de relatos. Por ejemplo, "Buzón de tiempo".

-De Buero Vallejo, Historia de una escalera, Un soñador para un pueblo o La Fundación.
-De Ray Loriga, Héroes.

-De Oscar Wilde, sus cuentos (El ruiseñor y la rosa, El príncipe valiente, El gigante egoísta, El fantasma de Canterville...) y El retrato de Dorian Gray.

-Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría. Me identifiqué tanto que llegué casi a asustarme. Y curiosamente, no soy la única.

Y paro ya. Ya, ya sé que hay muchos más. Me había propuesto poner cinco... Luego,como vi que no me llegaban ni de lejos, me propuse poner diez... Pero seguían viniendo muchos más y en algún momento, inevitablemente arbitrario, tenía que parar. El único orden y criterio que he seguido ha sido el orden con que han llegado a mi memoria.
Si alguien quiere ampliar con alguna otra recomendación, adelante.

Leer, vivir, amar.


Como decía Gómez de la Serna, "Lee y piensa, que para no pensar tienes siglos". Y es que leer es una de las cosas que hacen la vida más grande, que hacen que la vida valga la pena y que nos recuerda que no estamos muertos.


Lástima que la vida no sea tan larga como para que dé tiempo a leer todo lo que vale la pena. Lástima que haya libros que nos encantarían y que quizás vayamos a perdernos, porque tantas veces a los libros los trae, o no los trae, la casualidad. O tal vez el destino. Como a todas las cosas buenas.



Y ahora sí, de verdad: paro ya.

2 comentarios:

observer dijo...

hola soy césar,
en fin, los libros no son lo mío, no leo apenas ficción pero reconzco que es un tema muy especial. Me gustan cosiñas como Proust, Pavese, Highsmith, Chejov, Shakespeare...pero no tengo ni idea. Sólo disiento contigo en lo de Kundera, cuyo estilo me parece muy poco literario.
Qué tal todo? estarás este puente? ya sé que te nos vas para los aragones...
bueno bicos

kamala dijo...

Caray pa tus "cosiñas"...

Sí estaremos para el puente, ¿¿Y tú?'

Lo de Aragón aún no es seguro. Dejémoslo en "probable" con un poco de suerte. Ya te contaré, y ya me contarás tú qué tal, si te vas al final a Berlín, si te sacas el carnet, y etc. etc. etc.

Bicos

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