martes, 17 de abril de 2007

Eterno retorno


El horror, de nuevo. ¿Eterno? retorno sangriento e ¿imparable?


¿Cómo es posible que se repita otra vez? ¿Cómo es posible que nadie hiciera caso de los avisos? ¿Cómo es posible que la experiencia sólo nos sirva para reconocer el error cuando volvemos a cometerlo? ¿Qué o quién tiene la culpa?

¿La historia?:


que parece explicar el presente... ¿o no?...


Así que por si acaso, podemos echarle la culpa a la música:


O al cine... O a la televisión... O a los videojuegos.... O a los niños que crecen sin una atención adecuada de sus padres que tiene como consecuencia una deficiente educación... O a la falta de valores, sobre todo de la juventud...

Aunque parezca obvio que, si la principal causa de divorcio es el matrimonio, la principal causa del uso de armas -inevitablemente trágico, porque es su naturaleza: las armas son tragedia en sí misma, para eso están y para eso sirven-, es su existencia, y la causa de su uso indiscriminado es lo indiscriminado de su posesión. Y el que no quiera creerlo, que lea hoy todos los periódicos, mire los telediarios o revise el Bowling for Columbine, que retorna ahora con más fuerza dejando claro que aquello no fue una anécdota aislada, y que retornará una y otra vez si no se cambian las causas que a él nos llevaron, que está claro no es la historia, ni la música, ni el cine ni la tele ni quizás ni esencialmente la mala educación....


Y el que quiera sentir el horror, el horror que, de nuevo, ocurrió ayer, y que, de nuevo, volverá ocurrir, aquí lo tiene otra vez. Porque mirar hacia otra parte es lo más peligroso de todo:

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