martes, 12 de junio de 2007

Jajajaja


La risa es uno de los misterios científicos que más se resiste a ser explicado.

Ya sé que puede parecer tonto, pero paraos a pensar sobre él. Ni biólogos ni antropólogos ni mucho menos psicólogos (por supuesto: los psicólogos son a los científicos lo que los artesanos a los artistas... sin que esto sea nada malo, eh, que a mi me gusta mucho la psicología. Y la artesanía ). Bueno, vuelvo a la risa, que me voy por las ramas, como siempre.

Decía que ninguno de esos estudiosos han encontrado todavía una explicación al origen, naturaleza y sentido de esas convulsiones que se producen como reacción física consecuencia de una emoción, igualmente no descifrada, que es la que sentimos cuando algo nos "hace gracia".

Culturalmente, la risa es igualmente un fenómeno curioso. Ojo: no es lo mismo la risa que la sonrisa. La sonrisa se asimila a la bondad; la risa a la maldad (los villanos tradicionales, las brujas y los demonios siempre ríen; los héroes, los ángeles, las princesas y Dios, como mucho, sonríen). La risa puede ser, efectivamente, perversa o cruel (por ejemplo, cuando nos reímos sin poder evitarlo de alguien que se ha pegado un trompazo, por doloroso que este sea), y ha sido interpretada siempre como un gesto de afirmación de la individualidad, de irreverencia y rebeldía frente a lo establecido. De ahí que nos guste tanto reírnos, sobre todo, de autoridades, convenciones y normas. Y también nos reímos de aquello que despreciamos o consideramos "inferior", lo que ratifica ese carácter de afirmación y orgullo que es la risa.

En otros casos, la risa puede ser máscara del dolor o refugio del desengaño o la decepción: nos reímos, muchas veces sarcásticamente, de aquello que una vez nos emocionó o nos ilusionó y luego nos defraudó. Tras grandes cómicos se esconden a veces miradas lúcidas y profundamente desengañadas y doloridas sobre la realidad, a la que evidencian, señalan y critican con la risa.

Y comunicativamente, también es algo curioso y también cumple su función. De hecho, ahora con esto de internet hemos tenido que buscar formas de expresar la risa (con emoticonos o con los jajajaja, ja ja ja, ja,ja,ja, etc.... que posibilidades hay muchas... a mí la separada por comas me hace mucha gracia...). lo cual demuestra su importancia en nuestras relaciones con los demás.

Médica y psicológicamente, la risa es beneficiosísima, como ya todos sabíamos: pocas cosas sientan tan bien y renuevan tanto como una panzada de reír, aunque se produzca por las cosas más tontas, pero ahora algunos psicólogos han inventado lo de la risoterapia para hacer negocio con algo que todos podemos y debemos hacer en casa, en el trabajo, en la calle, en el cine, y en la iglesia (como casi todo, la risa apetece más cuando no se puede). Además, la risa, sobre todo la tonta, es muy contagiosa, y como el comer y el rascar, a veces sólo es empezar.

Pero no a todos nos hacen gracia las mismas cosas. El humor depende en parte de la cultura y la formación, en parte de la sensibilidad y las preferencias personales. Un mismo chiste puede hacerte mucha gracia o resultarte patético según quien te lo cuente (y hacer reír es un don, un arte, para mí uno de los más admirables y más de agradecer). A mí me encanta el humor de Gila, las Virtudes, Martes y trece (en su mejor momento), Faemino y Cansado, Friends, Las chicas de oro, Aquí no hay quien viva, Camera café, el gran Wyoming, Paco León imitando a Raquel Revuelta, por poner algunos ejemplos, pero no soporto a los Morancos, a Cruz y Raya, a Steve Urkel, a Benny Hill, a Pajares y Esteso, o a "La que se avecina".

Y tampoco me hizo gracia nunca ni Chiquito ni la cohorte de imitadores que proliferaron como setas y cuya sombra es alargada. Sin embargo, este "Amatoma" (que apareció en el malogrado Mississippi de Pepe Navarro -tiempos aquellos- y abrió la brecha de los doblajes chiquitistaníes que con desigual fortuna y gracia siguió cultivando el hoy sexto Florentino Fernández en El Informal) me hizo muchísima gracia en su momento, y me la sigue haciendo ahora.

Y a propósito de Chiquito, tengo que decir que aunque yo no lo soporto, a Dei le chifla, y de hecho es uno de los pocos españoles que todavía es capaz de hablar chiquitistaní con soltura y fluidez. Y como el roce hace el cariño, y todo se pega menos la hermosura, a veces yo también suelto alguna palabra o expresión en tan castizo idioma. Cuando Dei me llama por teléfono, muchas veces contesto "jarl" (sí, lo reconozco, pero empezó él, que conste), y como a mi teléfono fijo sólo me llama él y más o menos a las mismas horas, así lo contesto a veces. Imaginaos la cara que se me quedó cuando un día contesté a ese teléfono fijo con un largo "jaaaaaarrrrrlll", de los más logrados que me han salido nunca, y oigo a una voz femenina decir "Buenas tardes, le llamaba para hacerle una encuesta...." No llegué a oír el tema de la encuesta; la vergüenza lo inundaba todo hasta hacerme zumbar los oídos. Así que con voz temblorosa, le dije que disculpara, que en ese momento estaba muy ocupada, que llamara un poco más tarde. Por supuesto, no volvió a llamar (¿a quién le puede importar la opinión sobre nada de alguien que contesta al teléfono así?).

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