miércoles, 6 de junio de 2007

Tres preguntas sobre la belleza


¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,
es altanera y vana y caprichosa;
antes que el sentimiento de su alma,
brotará el agua de la estéril roca.

Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay una fibra que al amor responda;
que es una estatua inanimada..., pero...
¡es tan hermosa!

Gustavo Adolfo Bécquer.

Nadie puede negar la importancia de la belleza, ni escapar a su poder. Incluso al reaccionar contra ella y su tiranía nos rendimos a su influencia. Convivimos, a gusto o a disgusto, con lo que se ha convertido en estos tiempos y más que nunca en una obsesión tiránica que abre y cierra puertas y corazones. Y es la belleza, para mí, una de las cuestiones más complejas y enigmáticas que se puedan tratar, porque aparte de sus propias implicaciones, está preñada de tópicos y prejuicios.
Si para Luis Cernuda el deseo era una pregunta cuya respuesta nadie sabe, a mí me ocurre algo parecido con la belleza: es un tema sobre el cual solo tengo preguntas, y como ejemplo, voy a poner sólo tres. A ver si alguien tiene respuestas.

1.-¿Es la belleza es una cuestión meramente física?

El que una persona sea guapa, ¿depende exclusivamente de los rasgos físicos? ¿Es sólo una cuestión de tamaños, formas, colores, texturas o hay algo más? ¿Influye nuestra personalidad en nuestro exterior? Hay quien dice que "la cara es el espejo del alma", y hay quien afirma que, sobre todo a partir de una determinada edad, uno tiene la cara que se merece y uno es responsable de su cara. Hay personas de rasgos perfectos que pueden resultar anodinas, y hay personas sin rasgos especialmente llamativos o bellos per se pero que en conjunto pueden resultar hermosas. ¿Y por qué? ¿Por un reflejo de una belleza interior que no podemos dejar de percibir? Puede ser. Pero además, yo estoy convencida de que hay gente que "ha decidido" ser guapa, y lo ha conseguido, y hay gente que no se atreve a ser guapa, o no se lo permite a sí misma por las cuestiones que sean, y estoy convencida de que las actidudes, las expresiones y los gestos pueden por terminar moldeando la cara y los rasgos. Y que casi todos percibimos la belleza de un rostro sereno, o una mirada limpia, o la cara de la ilusión, en forma de esa belleza indefinible a la que uno es sensible pero que es tan difícil de definir, describir o mucho menos explicar.

2.-¿La belleza es una cuestión puramente superficial y externa, que no tiene nada que ver con el fondo y el interior?

Cuestión muy relacionada con la anterior, y que justifica el "oficial" (y la mayor parte de las veces hipócrita) "desprecio y descrédito" de la belleza física a favor, supuestamente, de las cualidades interiores y "espirituales", en teoría, mucho más importantes, imperecederas y auténticas. Sin embargo, si hacemos caso a aquello de que la cara es el espejo del alma, una cara bella sería reflejo de un alma bella, una cara fea sería reflejo de un alma fea. Pero todos sabemos que esto no es así, y todos conocemos ejemplos incluso extremos que demuestran lo contrario, para bien o para mal (pero glubs... ¿qué sería aquí "bien" y qué sería "mal"?). No obstante, ya Platón identificaba bien y belleza, y muchos artistas, dandys y estetas han defendido que lo bello es siempre bueno, que lo malo es siempre feo (por ejemplo, un acto bello va a ser un acto bueno... un acto malo va a ser siempre un acto feo), y que ética y estética pueden llegar a interseccionarse, o incluso fundirse o confundirse. El encontrar belleza en actos "malos" sería simplemente fruto de la sofisticación y una forma de "perversión" fruto de la evolución a veces extraña a la que nos ha llevado la cultura y la civilización, que a veces resultan ser más monstruosas que la naturaleza.

3.- ¿La belleza es relativa y/o puramente subjetiva?


¿La belleza está siempre y sólo en el ojo del que mira? ¿Existen cualidades bellas universalmente reconocidas o reconocibles como tales o no? Todos hemos vivido la evolución de los gustos, que últimamente se produce a un ritmo de vértigo, y asistimos y asumimos que lo que hoy es bello, dentro de poco puede no serlo (es más: casi seguro va a no serlo). Los cánones de belleza evolucionan y cambian, eso es innegable. Y los gustos también se educan; por lo tanto se modifican, y por lo tanto no son absolutos, sino relativos.

Pero, ¿existe por encima de los gustos y su contingencia un concepto de belleza permanente? ¿Cuál es la clave que hace que algo al ser contemplado -o percibido- nos guste, o no nos guste?. Los clásicos, que estaban muy preocupados por este tema (quizás por esa concepción suya que fundía belleza y bien, estética y ética), creían haber encontrado unas pautas para que algo fuera bello: la simetría, la armonía, la proporción. Y una vez vi un documental interesantísimo sobre esto que hacía un estudio morfológico sobre rostros humanos para buscar unas pautas generales de "belleza". Analizaban los rostros humanos relacionando sus dos mitades (nuestra mitad izquierda y nuestra mitad derecha no son exactamente iguales) y combinaban esto con encuestas sobre la belleza de un número elevado de rostros fotografiados. Los que resultaron calificados mayoritariamente como más bellos eran aquellos cuya mitad derecha era más similar a su mitad izquierda. ¿Casualidad? Además, los rostros que impulsivamente todos calificaríamos como menos bellos son aquellos en los que hay alguna "desproporción". Pensemos, por ejemplo, en Rossy de Palma, cuyo rostro "picassiano" es un ejemplo de desproporción pura. Hay quien la considera "bella", pero reconozcámoslo: son los menos, y en todo caso, se habla de ella como mujer de una belleza "especial" e incluso "difícil". Y volviendo a la relación entre proporción-armonía-simetría y belleza, la música (belleza hecha con sonidos) sigue sin duda unas claves de armonía o proporción...

Y por seguir preguntando, podríamos llegar a preguntarnos por la esencia misma de la belleza (¿de dónde surge esta categoría que el hombre tiene la manía de aplicar a todo lo que percible:lugares, ropas, actos, sonidos, sabores, etc.?), que nos lleva a veces a preferir lo bello a lo útil, lo práctico o incluso lo conveniente, o por la controvertida relación entre belleza y amor (¿es posible enamorarse de alguien a quien no consideres bello? ¿es posible enamorarte, como Becquer, de alguien sólo por su belleza?). Pero creo que eso ya serían otras historias, y deberían ser tratadas en otro post.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me parecio super e¿interesante tu articulo Bravo!

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