jueves, 28 de junio de 2007

Vivir para recordar


Bryan Adams: Summer of 69

Quizás algún día miremos hacia atrás y recordemos estos días como algunos de los mejores de nuestras vidad, como hacía Bryan Adams allá por los 80 con los días del verano del 69 (vaya juego de cajas chinas de recuerdos... qué mayores que somos cuando ya hemos convertido en recuerdo el propio recordar... cuando hasta la propia nostalgia puede ser ya un recuerdo... Creo recordar que hay una etapa en la vida en que eso no es posible, pero dura tan poco...).

O quizás no recordemos estos días. Quizás se desdibujen en la memoria, entre la niebla que confunde el olvido y la distorsión. Quízás ni los recordemos, perdidos como lágrimas en la lluvia entre todos los días y días y días de verano que hemos gastado en nuestras vidas. Quizás recordemos algo, pero no sepamos si era el 2005 o el 2006 o el 2007 o el 2008...

Vivimos tiempos difíciles para enmarcar el recuerdo, cuando ni siquiera podemos nombrar a los años con dos cifras: con cuatro suena bastante peor, ¿o son manías mías?. ¿Qué haría Bryan Adams con el verano del 2007? ¿O los Celtas Cortos con el 20 de Abril del 2007?


Yo no tengo demasiados recuerdos de un verano concreto. Los veranos han sido bastante parecidos por etapas, y así, me resulta difícil recordarlos por años. Puedo evocar los veranos de mi infancia (las bicis, la piscina, los juegos, las comidas del domingo, los´días en Anta...), la adolescencia (las primeras salidas nocturnas, las tardes junto al río, los primeros besos, aquella Semana en Benidorm), los de la primera juventud (la vuelta desde Santiago, el primer amor y su ilusión y su final, el desahogo tras los exámenes y sus agobios, las incertidumbres, los viajes a Barcelona), los primeros veranos en que ya era independiente, los veranos en Vitoria, los días de Vigo, algún verano amargo por algún golpe o decepción, el viaje a Andalucía, aquel agosto en Madrid, los veranos en Zaragoza, el viaje a Euskadi o por Galicia.... Pero sólo recuerdo sin echar cuentas el año concreto de un verano, otro verano frontera como quizás pueda serlo este: el verano del 96, en que aprobé la oposición,y eso, porque no me queda más remedio: suelo tener que poner la fecha cada vez que relleno un formulario administrativo, que suele ser bastante a menudo. Será porque soy de letras, e intuitiva y caótica hasta para recordar.

En todo caso, hay que ser cuidadosos al vivir y al recordar, porque cada vez me convence más la idea de que quizás el único sentido de vivir sea ese: fabricar recuerdos. Que ya Valle-Inclán avisó de que las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos.



Yo estoy segura de que este verano del 2007 lo voy a recordar, aunque sólo sea por el ajetreo y por el cambio, y aunque quizás tenga que echar cálculos para recordar la cifra con que se nombra. Para mí será el verano en que me mudé a Zaragoza.

¿Y vosotros? ¿Qué veranos recordáis y qué veranos no? ¿Y para recordar éste, estáis preparados? ¿Cómo se os presenta el verano?

1 comentario:

Ruvias Intelijentes dijo...

ufffffffffff

heste berano se nos presenta caluroson i aqui, de momento. con un poquico de suerte iremos a la terreta en septiemvre. yujuuuuuuuuuu

falta nos ace!!!

vesisssssss

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