jueves, 23 de agosto de 2007

Equipaje


"...Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar..."

Antonio Machado.



¿Cuánto ocupa todo lo que tienes en la vida?

Si yo soy yo y mis circunstancias, y parte de mis circunstancias son mis cosas, en mi caso el yo ha perdido terreno y proporción frente a las circunstancias. Supongo que eso no es bueno, y que aún me queda mucho tiempo para llegar a ser sabia y aprender eso que dicen algunos pocos sabios que en el mundo han sido: que la vida es un viaje que es mejor, mucho mejor, hacer ligero de equipaje. Que importa más lo invisible que lo visible. Que lo visible es un lastre, una carga, un fraude.

Porque estoy descubriendo que todo eso, en realidad, yo aún no lo he aprendido. Tengo muchas cosas, ocupan mucho sitio, pesan, y son engorrosas de empaquetar, organizar y trasladar. Pero no puedo (o no quiero, que es lo mismo) deshacerme de ellas.

Quizás fuera porque nunca tuve vocación de viajera. Quizás porque necesitaba encontrar un lastre, una excusa, para quedarme en algún lugar. Quizás porque intente llenar con el peso de las cosas algún que otro vacío. Quizás porque lleno a las cosas de significados y nostalgias, y a ellas me aferro para no perder lo vivido, a modo de pataleta inútil contra lo inexorablemente efímero. O quizás, simplemente, porque soy hija, quizás predilecta, de mi tiempo y de mis circunstancias: este mundo material y materialista que nos educa para acumular.


El caso es que tengo muchas cosas, ocupan mucho sitio, pesan, y son engorrosas de empaquetar, organizar y trasladar. Y en esas estamos. Espero llegar a hacerme sabia y aprender a viajar ligera de equipaje. Al menos, antes de la próxima mudanza.

Porque aunque una crea que ya ha llegado, la vida es un viaje en el que es difícil dejar de mudarse. Por eso es mucho mejor viajar ligera de equipaje, aunque yo no sepa. Aunque sólo sea por si acaso.

2 comentarios:

estrella fugaz dijo...

Dicen, en el feng shui o en otra filosofía oriental, que las cosas que no se utilicen en un año hay que tirarlas, que acumulan energía negativa (supongo que esto traducido significaría que nos ocupan sitio, y nos suponen trabajo y un lastre para seguir tomando cosas nuevas de la vida)
Aún así yo soy incapaz, con la ropa porque ¿y si me pongo un día estos pantalones que me encantan pero que me quedan un poquito estrechos?, y con los adornos ¿qué es utilizar un adorno? ¿mirarlo?
En fin, que yo he vivido muchos años por cuestiones de espacio con muchas menos cosas, y casualmente, son los años que más feliz fui (aunque ahora también lo sea)

kamala dijo...

Lo de la ropa para mí es traumático. Ahora he tenido que tirar un montón porque no me quedaba otra, pero de verdad que ha sido doloroso. Es algo irracional, lo sé, pero tampoco sé como evitarlo...

Y me propongo no comprar cosas que realmente no necesite, y realmente no me encanten, y tirar las que ya no use y todo eso. Pero en el fondo sé que no voy a ser capaz... Y la verdad, es un engorro... Qué rabia.

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