lunes, 20 de agosto de 2007

Mal genio


Balada del Mal Genio


Hay días en que siento una desgana
de mí, de ti, de todo lo que insiste en creerse
y me hallo solidariamente cretino
apto para que en mí vacilen los rencores
y nada me parezca un aceptable augurio.

Días en que abro el diario con el corazón en la boca
como si aguardara de veras que mi nombre
fuera a aparecer en los avisos fúnebres
seguido de la nómina de parientes y amigos
y de todo indócil personal a mis órdenes.

Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.

Mario Benedetti




Soy víctima constante e irremisible -a mi pesar, lo juro, con también constante e irremisible contrición y hasta propósito de enmienda, sincero e inútil- de mi inexplicable e inoportuno mal genio.

De una desgana sin encargo, sin aviso ni causa razonable o razonada, de una incomodidad profunda, con el mundo, conmigo misma, con todo y con nada.

De un deseo de no estar, de borrarme del mundo, de borrar el mundo, de parar por un rato el tiempo, y bajarme sola a ver si se me pasa.

Qué mal.

Se admiten sugerencias, remedios caseros, lo que sea. Porque es horrible, e incómodo, y me hace sentir mal. Durante, pero sobre todo, sobre todo, después.

Porque casi siempre lo paga el que tengo más cerca, que es el que más quiero, y el que menos culpa tiene de nada.

Cagüenlamarsalada.

2 comentarios:

estrella fugaz dijo...

Yo antes tenía muy mal genio, y digo antes, porque aunque hoy me puedo enfadar por algo y luego no estar de buen humor tampoco estoy de malo, ni lo pago con nadie.
No sabría decirte cómo cambiarlo, yo me lo propuse tras alguna discusión en la que me dijeron cosas que no deberían de haber dicho, pensé que igual yo alguna vez había hecho algo parecido, o lo podría hacer.
Sé que estuve una temporada más callada que de costumbre, yo que soy muy habladora, intentaba pensar antes de hablar si merecía la pena decir eso, si era algo útil, productivo, o sólo iba a servir para que alguien se enfadase, si era capaz de decir las cosas en un tono razonable, si era frente a esa persona frente a la que me tenía que quejar, si la otra persona iba a tener en cuenta mis argumentos y mejor contárselos en otro momento más tranquilo...
No sé, eso fue lo que me sirvió a mí, espero que te sea de ayuda.
Un saludo, y persona por la longitud.

kamala dijo...

Muchas gracias. Lo intentaré, prometido.

Y gracias también por la extensión, de verdad.

Un saludo.

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