viernes, 14 de septiembre de 2007

Poetas muertos y versos del capitán



¿A quién no le gusta esta película? ¿A quién no le emociona esta escena? Si se ha convertido en todo un tópico en esto de los gustos cinematográficos declarados... Pero para los profes de Secundaria de la actualidad, me temo que no puede ser vista sin teñir la mirada de amarga ironía nostálgica por lo que alguna vez quisimos pensar que debía ser y no fue.

El CAP (Curso de Adaptación Pedagógica) es la única aproximación al proceloso mundo de la Pedagogía y la enseñanza con la que contamos los que alguna vez encauzamos nuestros pasos por la senda de la Filología, la Lingüística, la Literatura, la Historia Antigua o la Medieval o la Moderna o la Contemporánea, las Matemáticas, la Física cuántica y la Física de la otra, la Química, la Biología, las Bellas Artes, la Filosofía y etc. etc., para encontrarnos con que el destino final al que nos ha llevado esa senda es la cruda realidad de la ESO, o como mucho, arañar con suerte algún curso medianamente "bueno" de Bachillerato, que tampoco es que sea ninguna bicoca en general. Pues bien, en el CAP lo primero que deberían hacer es ponerles a los futuros profes y profas esta película, y dejar bien clarito que la realidad con que van a encontrarse probablemente estará en las antípodas. Para evitar chascos y suavizar una frustración probable y tal vez, sobre todo en algunos casos, inevitable.

Yo no sé bien de quién es la culpa, y a veces se me cuela en la cabeza la idea de que quizás la enseñanza no sea como nosotros queremos por nuestra "culpa" (o lo que sea, que no me gusta esta palabra, y mira que a veces me siento en la necesidad de usarla sin alternativa... ¡un psicoanálisis quiero!); es decir, porque no somos capaces de llevar a la práctica la enseñanza que a nosotros nos gustaría, ni de generar las causas que produjeran la consecuencia de la actitud, la receptividad y el aprendizaje que soñaríamos en nuestros alumnos, ni de motivarlos, ni de casi entenderlos, tal vez ni de conocerlos, ni de nada...

Pero otras veces, sobre todo en días como estos del principio de curso, cuando la realidad se impone aplastante sobre cualquier atisbo de idealización que la distancia estival hubiera podido haber producido, me digo que no, que la realidad es objetivamente cruda, muy cruda, y aquí no hay poetas muertos ni versos del capitán. Hay institutos que intentan organizarse simplemente para cumplir los mínimos, salir del paso e ir tirando, hay profesores desencantados o desesperados, hay alumnos que parecen sacados de una película de macarrillas de instituto americano pero de las malas (ayer una llegó a escupir el suelo que yo pisaba y a llamarme zorra... como lo cuento... y más hazañas que en sólo el día de la presentación protagonizó la mozica, como por aquí les dicen), alumnos que como mucho quieren un título (aunque sea sin aprender nada... os juro que así me lo dijeron, antes de demostrarme que efectivamente, habían llegado a 4ª de la ESO sin aprender nada) y sobre todo, legisladores que se limitan a hacer leyes que son parche sobre parche, y todo este cóctel, unido a una falta total de fe y de presupuestos por parte de nuestros patrones (la Administración) hacen de la enseñanza la gran chapuza nacional sin que esto llegue a salir nunca en el Telediario en toda su dimensión, complejidad y crudeza.

Así que para compensar la escena de ciencia ficción en que se ha convertido el vídeo con que hoy abro este post, dejo aquí un textito que se hizo muy popular hace algunos años, cuando empezaba el follón este de la ESO (cuyo único logro, dicho sea de paso, ha sido convertir en buenos la EGB y el BUP que están ya en el altar de nuestras nostalgias y añoranzas), y que recrea lo que le pasaría incluso al Maestro por antonomasia si se viera de pronto como nosotros. Os juro que es bastante más realista. Quien lo probó, lo sabe.

En aquel tiempo Jesús subió a la montaña y sentándose en una gran piedra dejó que sus discípulos y seguidores se le acercaran. Después, tomando la palabra, les enseñó diciendo:

-"En verdad, en verdad os digo que serán bienaventurados los pobres de espiritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Que serán bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos,..."

Entonces Pedro le interrumpió para decir: "¿Tenemos que saberlo de memoria?" Y Andrés dijo: "¿Tenemos que escribirlo?" Y Santiago dijo: "¿Tenemos que examinarnos de esto?" Y Felipe dijo: "No tengo papiro" Y Bartolomé dijo: "¿Te lo tenemos que entregar?" Y Juan dijo: "¿Puedo ir al servicio?" Y Judas: "¿Y esto para qué sirve?"

Entonces uno de tantos fariseos presentes, que nunca había enseñado, pidió ver la Programación de Jesús y, ante el asombro del Maestro, le inquirió en estos términos: "¿Cuál es tu nivel de competencia curricular?¿Cómo atiendes a la diversidad?¿Cómo has diseñado la motivación de intereses palestinos y gentiles? ¿Qué significatividad tiene el material de aprendizaje que pretendes enseñar?."

A Jesús se le llenaron los ojos de lágrimas y, elevándolos al cielo, pidió al Padre la jubilación anticipada.



Aquí no hay poetas muertos ni versos del capitán. Aunque aún haya algunos ilusos(?) empeñados en buscarlos y convencidos de encontrarlos, que haberlos haylos.

Y probablemente, esos ilusos, son los que nos salvan.


1 comentario:

Enttropia dijo...

Gracias por recordarme ese fragmento de una de mis películas favoritas, ¡ojalá hubiera más profesores como tú! Sé una ilusa por favor.

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