jueves, 13 de septiembre de 2007

Tiempo, por favor

No tengo tiempo ni para robar rosas. Tenía pensado poner un post sobre Death proof, o sobre la curiosa venta de mi piso, o sobre los cambios de vida, o sobre los problemas y avatares de decorar una casa, o sobre la vida pensada y la vida vivida... Pero no tengo tiempo. Lo que sí tengo es una clara intuición de que para esto de los post, pasado el día, pasó la romería. Así que quizás no ponga ninguno de los post que pensé en algún momento en medio de este huracán de ajetreo y calor que me ha traído Septiembre. Y por eso lo único que voy a hacer, antes de irme a la cama, porque mañana madrugo como en Verín sería inimaginable (y en cuanto empiece el horario normal, tendré que madrugar más, con lo que a mí me espanta), es dejar tres vídeos de la última película de Tarantino, sobre la que había escrito un larguísimo post hace algo más de una semana, pero que desapareció inexplicablemente por cosas de la informática, o del blogspot, o de mi torpeza, o del destino -vaya usted a saber-

Una canción, la de los créditos finales, botón de muestra de una magnífica banda sonora que Quintín Tarantino nos descubre a muchos, tan retro y genial como la estética deliberadamente deliberada de la película:


El Lap dance (¿alguien sabe por favor de dónde ha salido esta chica??): por supuesto, porque es casi hipnótico, porque incluso a los que no les guste esta película se les quedará en la memoria como un chicle en el zapato, y porque me temo que va a ser comentada, criticiada, imitada y parodiada como solo las escenas geniales que terminan formando parte de la antología de momentos inolvidables del cine pueden hacerlo. Es una escena narrativamente innecesaria, pero tengo la impresión de que Tarantino está filmando la escena que le gustaría ver en una película y que parece obligado a filmar porque nadie sino él va a hacerlo. Y le salió redonda. Sin prejuicios ni complejos, pero quizás con intención o pretensión... Ah, y la pongo también porque sé que a Dei, al que esta película no le gustó demasiado, sí le gustó este momento (obviamente, ¿no?)


Y por último, otro momento para mí genial de esta gamberrada de Tarantino, llena de guiños a sus colegas y a sus seguidores, y cuyo argumento no parece más que una excusa para eso, para ensartar momentos, conversacíones y escenas sueltas geniales visual y sonoramente, y utilizando sin complejo elementos del cine más kistch, cutre, serie b o como quiera llamarse. Esta escena, repito, me parece genial por la combinación de música e imagen. Pero ojo: si no habéis visto la película y no queréis que os la destripen (por eso de la emoción y las emociones, que esta película las busca de las fuertes), este vídeo lo hará. Y yo tuve que verla apartando la cabeza varias veces. Mu bestia. Tanto, que llega al cachondeo. Pero yo sigo siendo demasiado impresionable para esas cosas (y siéndolo, la siguiente película que vi -o entreví, para ser exactos- fue Wolf Creek... Nunca máis, de verdad. Qué mal rato). La canción es buenísima, me encanta.



Y espero recuperar pronto algo de tiempo para robar rosas. Lo echo de menos.

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