viernes, 12 de octubre de 2007

12 de Octubre


Hoy se celebra en España el anteriormente conocido como "Día de la Raza" y hoy día de la Hispanidad, es decir: la fiesta nacional.

Conmemora el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón, para más gloria de la Corona y el pueblo español.


Ahora me viene a la memoría la argumentación por analogía usada por Adam Nordwell, un jefe indio de los chippewa, en Roma (creo que fue en los '70), cuando al descender de su avión proveniente de California completamente vestido con los trajes e insignias de la tribu, anunció que en el nombre del pueblo indio estadounidense, tomaba posesión de Italia “...en virtud del derecho de descubrimiento”, de la misma manera que lo hizo Cristóbal Colón en América. “Yo proclamo este día el día del descubrimiento de Italia”, dijo Nordwell. “¿Qué derecho tenía Colón a descubrir América cuando ya estaba siendo habitada desde hacía miles de años? El mismo derecho que ahora tengo para llegar a Italia y proclamar el descubrimiento de su país.”


Hay que reconocerle la originalidad. Seguramente, tal "broma" no gustó nada a los italianos. Ellos, como el resto de los europeos, pertenecen a esa clase superior de pobladores del mundo que han sido dotados para establecer el orden moral del idem y contribuir con el Gran Hermano Americano (los USA) a que los oscuros rincones del mundo -como llamó el ínclito Bush a los países surgidos producto de la descolonización y sumidos en la pobreza- vayan entrando en vereda.


Rescato hoy, en este día, parte de un texto de Magdalena Gómez (rebelión).


"Gracias al decidido actuar de los pueblos indios se ha dejado atrás la nada loable “celebración” del llamado Día de la Raza, y en su lugar proponen que se denomine “día del genocidio”. Al respecto, Guillermo Bonfil (1935-1995) señaló: “los que tal vez no la gocen ni encuentren motivo de satisfacción son los indios. Para empezar, no entenderán que se hable del descubrimiento cuando sus antepasados llevaban milenios en estas tierras. Si hubo descubrimiento aquel 12 de octubre, fue el indio el que descubrió algo. Por ejemplo: que sus tierras originales no eran suyas, sino de un señor que se llamaba la Corona; que sus dioses no eran ciertos; que su piel cobriza era signo de inferioridad y motivo de discriminación; que él y todos sus ancestros habían vivido en el pecado; que de entonces en adelante debía llevar otro nombre, un nombre cristiano, de gente pues; que era indio. Experimentó, más que supo, que entraba en otra historia, sujeta a leyes económicas, políticas y sociales diferentes, sobre las cuales no tenía el menor control. Algo más: que entraba por la media puerta de abajo, como los perros. Y aquello duraría... lleva casi cinco siglos”


En 1992 los estados de Iberoamérica (dominados por descendientes de europeos y criollos, puesto que la población indígena ha sido relegada siempre) sin ningún pudor, se dispusieron a celebrar “el encuentro de dos mundos”, mientras la parte indígena se plantó con su rechazo absoluto al festejo oficial del Quinto Centenario.


Sería interesante poner aquí algunas de las actas de los Archivos de Indias, escritos de Bartolomé de las Casas...o textos como éste, de fuentes castellanas (fuera de toda sospecha, puesto que fueron los conquistadores):


Requerimiento de 1513, donde se dice textualmente:

“Y si no os sometierais, y en ello maliciosamente dilación pusierais, yo entrare poderosamente contra vosotros y os haré guerra y os sujetare al yugo y obediencia de la iglesia y la corona, y os tomare y a vuestras mujeres e hijos, los haré esclavos, los venderé , tomare vuestros bienes y os haré todos los daños y males que pudiere, siendo todo ello vuestra culpa”

(”Historia general y natural de las indias”, Gonzalo Fernández de Oviedo, 1535-1548)


Sería bueno recordar ciertas cosas, para saber al menos lo que celebramos. Eso sí, luego cada uno puede seguir celebrando lo que quiera...o lo que le dejen.

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