viernes, 19 de octubre de 2007

Sensibilidad e imaginación



Sí, el último libro que he leído ha sido "La joven de la perla", de Tracy Chevalier. No soy demasiada aficionada a los best-sellers, ni a los libros que encabezan las listas de ventas, no sé si por un prejuicio que me ha quedado como poso de mi lejana carrera de Filología, o por pura tontería, pero basta que un libro esté entre los más vendidos y más leídos para que yo me resista. De hecho, empecé "Los pilares de la tierra" por empeño de una de mis mejores amigas, que me conoce muy bien y creyó que me encantaría, pero se equivocó, y lo que quiere decir este hecho aún no lo tengo claro. Seguramente, no quiere decir nada en realidad (absurda manía humana que yo tengo en grado superlativo, esta de buscarle significado a todo). De hecho, no sólo no me encantó, sino que ni siquiera lo terminé. Y he ido por el mundo siempre como un bicho raro, por que no: no me gustó "Los pilares de la tierra. Y no me he leído ni "El código Da Vinci", ni "La sombra del viento", ni muchos de los otros títulos que en los últimos años han despertado un entusiasmo casi unánime. Ni se me hubiera ocurrido leer "La joven de la perla". Peeeeero...

Yo no tengo ni idea de pintura. No soy demasiado aficionada, y las tres nociones que puedo tener se basan en la aplicación de tres o cuatro conceptos muy generales sobre la historia del arte (de la que forma parte la literatura) a los cuatro cuadros que cualquier persona con un mínimo de cultura general conoce. Conocía vagamente la existencia de este cuadro de Veermer a fuerza de ver el libro de Tracy Chevalier recurrentemente en los estantes de grandes almacenes y librerías. El año pasado me acerqué un poquito más a la obra de Veermer porque aparecía mencionado en La Fundación, obra de teatro de Buero Vallejo que mis alumnos de 2ª de Bachillerato debían analizar el año pasado. Es un pintor holandes del siglo XVII, que maneja muy bien el claroscuro y la perspectiva, lo que ha hecho suponer que podría manejar la "cámara oscura", curioso invento basado en un juego de espejos cuyo funcionamiento yo comprobé en Jerez de la Frontera hace un par de años, donde lo han convertido en atractivo turístico... (y aprovecho, como en la tele, para mandar un cariñoso saludo a Jerez, por si alguien de allí nos leyera ;-) ). Veermer suele pintar escenas de la vida cotidiana, y tiene un cuadro, "El taller del pintor" o "Alegoría de la pintura", donde recrea su propio acto de pintar, dentro de ese gusto barroco por jugar también con los espejos, y reflejar en la propia obra de arte al artista creando su obra (lo harán también contemporáneos suyos como Velázquez en Las meninas o Cervantes en el Quijote. Curioso que surja esta misma característica al mismo tiempo en obras distintas, en lugares alejados, de forma diferente y siendo difícil hablar de contacto o influencia... ¿El signo de los tiempos, o su semilla, o algo así?). El libro recoge además algún otro detalle real de la biografía de Vermeer, como la escasez de cuadros debido a la lentitud con que pintaba y que parece ser que le trajo algunos problemas económicos.

El cuadro que sirvió de base a la novela es muy sencillo, ya lo véis. Una joven de espaldas y con la cabeza girada mirando al pintor y al espectador, con la boca entreabierta y unos enormes ojos expresivos. Va ataviada con un curioso tocado en la cabeza (de hecho, el nombre original del cuadro parece ser "Muchacha con turbante"), pero llama la atención sobre todo la perla que pende de su oreja, punto de luz que equilibra la luminosidad del rostro en contraste con el fondo oscuro. Y a partir de estos elementos, Tracy Chevalier ha reconstruido una historia maravillosa, dando explicación, sentido e importancia a todos esos elementos y recreando con sutileza la historia inventada a partir del cuadro real, jugando con los silencios y las miradas (como hace la pintura) para sugerir todos los sentimientos no dichos que laten en los simples acontecimientos cotidianos. Una delicia de novelita, que me ha hecho mirar y remirar el cuadro y emocionarme de un modo que me ha sorprendido a mí misma con la historia de Griet. La muchacha con turbante. La joven de la perla.

Parece ser que la novela dio lugar a una película en el 2003 protagonizada por Scarlett Johanson, la chica de moda. En todo caso, y aunque por el físico la elección de esa actriz me parece de lo más acertada, no sé si darle una oportunidad también. Creo que tiene demasiado difícil acercarse a la sencilla emotividad del libro.

Y la idea de recrear con tanto mimo una historia a partir de un cuadro, ese ejercicio de sensibilidad e imaginación, me parece preciosa. Quizás me anime a hacer algo parecido en clase, aunque miedo me da, que la sensibilidad, y las ganas de escribir y ejercitar la imaginación que me han demostrado hasta ahora mis alumnos es... ¿cómo diría yo?... ¿especial? Bueno, algo así.

En todo caso, os lo recomiendo.

6 comentarios:

M. dijo...

No sé, no sé. Los best seller y yo no somos buenos amigos. Aunque haya leído a Gabo, y sean best seller sus obras. Comparto tu opinión, acaso por mi formación filológica, sobre estos ladrillos. He tenido que leer muchas novelas históricas por mi trabajo como "negro" y no estoy dispuesto a leer por placer, en mis ratos libres catedrales en el mar, sombras en el viento, caballeros cruzados hermafroditas... La lista es inmensa. Prefiero seguir con lo mío: hay tanto por leer. Solamente podremos leer, nos dará tiempo a leer, todo lo que queremos si renunciamos a los contemporáneos, sobre todo best sellers. Un abrazo.

kamala dijo...

¡Pero no puedes renunciar a los contemporáneos por el simple hecho de serlos! Sería injusto, ¿no?

Y además, por ese criterio, muchos lectores tendrían que renunciar a ti...

M. dijo...

Claro, pero una cosa que se puede hacer es ir a ellos, leerlos no ahora, sino dentro de unos años, cuando el tiempo les ha puesto, nos ha puesto en su sitio. ¿Qué le pasó a Cernuda, por ejemplo? No se le hacía ni caso hasta hace bien poco, hastaq ue los 50 se acordaron de él y utilizaron su monólogo dramático inglés para sus poesías. Quizá me expliqué mal. Con toda la marabunta e invasión de libros es imposible leer todo lo que nos gustaría: hay que renunciar simplemente. No podemos abarcarlo todo. Y por ello ¿no es mejor leer los clásicos e ir a los contemporáneos más tarde? Un saludo.

kamala dijo...

Si lees un poco "contrarreloj", sí es cierto lo que dices. Y si tienes metas u objetivos como leerte todos los clásicos, por ejemplo, está claro que tienes que seleccionar, Y efectivamente, recurrir a los clásicos es una apuesta segura. O casi.

Ruvias Intelijentes dijo...

jo. aora nos apeteze leerlo. i heso que con los vestselers nos pasa como a ti...
que cosas!!

vesissss

kamala dijo...

Bueno, es que las ruvias intelijentes (que yo también lo soy, aunque seguro que ni tan intelijente, ni tan rubia -of course- como vosotras, que para eso tendría que entrenar por las tardes y no tengo tiempo), somos asín ;-D

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