domingo, 30 de diciembre de 2007

Basta ya


La España de cerrado y sacristía ruge enseñando los dientes en defensa de la "familia", con frases apocalípticas sobre el futuro de la sociedad y la democracia ante lo que ellos creen una amenaza para esa, según ellos, indispensable institución. Al margen de lo que esta idea pueda tener de discutible y discutida, yo solo puedo gritar: ya está bien. Basta ya. Por muchos, obvios e indignantes motivos, ante los que no podemos callar, ya que ellos no callan. Fundamentalmente:
  • Lo que está en crisis (y no amenazado) no es la familia como institución, sino "su" concepto de un modelo determinado de familia. La actual legislación, en todo caso, enriquece y amplía ese concepto abriendo nuevas posibilidades de concreción de lo que puede ser una "familia", que responden a la demanda de gente que así lo necesitaba y que puede, por fin, ser un poco más feliz y vivir más acorde con su forma de pensar y de sentir, y esas nuevas posibilidades no excluyen ni discriminan -en absoluto, vamos- al modelo de familia que ya existía, que sigue siendo mayoritario y reforzado por lo que más influye en la mentalidad actual, es decir, la televisión (y basta con ver cualquier programa del corazón, por ejemplo).

  • Si es su concepto de familia, el de familia cristiana, que hagan ellos examen de conciencia de por qué está en crisis, y apelen a los cristianos para que la preserven, la cuiden o la mantengan. Pero que no apelen a la legislación laica para que les saque las castañas del fuego o se configure según los intereses de ellos, que son un sector determinado de la sociedad. Ni más, ni menos. Y por favor, que lo asuman ya de una puñetera vez y nos dejen en paz.

  • La legislación sobre el aborto, el divocio expres o los matrimonios homosexuales no obligan a nadie a abortar, a divorciarse rápido o a casarse con alguien del mismo sexo. Si ellos no quieren hacer nada de esto, estas leyes no les afectan para nada. ¿Por qué les molesta tantísimo que otros hagan lo que ellos no quieren? Que nos dejen condenarnos en paz. por favor.

  • A ellos nadie les impone nada y a ellos nadie los limita. Son ellos los que nos quieren limitar e imponer unas normas y una moral determinadas y concretas, consecuencia de unas creencias religiosas determinadas y concretas, relativas y perdidas entre tantas posibles como hay en el mundo.

  • Que no erijan la bandera de la democracia cuando su actitud en este tema es claramente antidemocrática: intentan imponer las leyes de un grupo a otro grupo que las rechaza. Las leyes actuales permiten que los católicos tengan sus derechos a salvo y puedan vivir como ciudadanos acordes con sus ideas religiosas y morales, y además permiten esto mismo a los que no lo son. Las que ellas proponen impondrían las ideas católicas también a los que no lo son.

  • Los valores positivos (amistad, amor, solidaridad, compañerismo), para que sean sólidos, auténticos, duraderos y con sentido (y no tapadera, excusa o coartada hipócrita para otras cosas), por definición se pueden enseñar, pero nunca imponer por ley.

  • ¿Y luego se escandalizan del fundamentalismo islámico que mezcla política y religión? ¿Y luego quieren prohibir el velo en aras de la tolerancia? Pero qué cara más dura.

  • ¿¿¿¿Pero cómo se atreven avisar de los peligros de la laicización de la sociedad???? ¿¿A nadie más le parece increíble a estas alturas, tres siglos después de la Ilustración y cuando una ya parte de la libertad individual en cuestiones de ideología o creencia, y el respeto a los otros, y el reconocimiento del pluralismo y demás???

Y me asombra y me da miedo que hagan todas estas proclamas y reivindicaciones con tanta desfachaztez y creyéndose, además, en todo su derecho de decirle a la sociedad laica que debe legislar y regirse por sus principios religiosos, y que esto no suponga un escándalo general, y que no se les paren los pies pero ya, y que a las próximas elecciones vaya un partido que seguramente defenderá todo esto en su programa. Y resuenan todavía las increíbles palabras del obispo de Tenerife con su cínica visión del abuso a menores o la homosexualidad, y las de Fraga elogiando a Franco y el franquismo, y se me llena todo de miedo, de rabia y de indignación porque la España que ora suele también embestir y siempre avisa con rugidos. Así que por favor que alguien me diga que el que se considere todo esto como aceptable y no escandaloso no es para tener miedo, que me tranquilice y me convenza de que soy una exagerada alarmista.


Pero eso sí, yo seguré pidiendo respeto y sensatez. Qué menos.


Basta ya. Que se lo digan. Que son ellos, siempre y desde siempre, los que basan su poder y su influencia en la amenaza.


Basta ya. Ya basta.

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