sábado, 29 de diciembre de 2007

Durmiendo con tu enemigo


Pink: Don't let me get me

Cada día entablo una lucha contra el espejo
No puedo soportar a la persona que me devuelve la mirada

Soy un peligro para mí misma
no dejes que me atrape
soy mi peor enemigo
es malo cuando te fastidias a ti mismo
muy irritante
ya no quiero ser más mi amiga
quiero ser otra persona
quiero ser otra persona

Doctor , doctor
podria recetarme algo porfavor
un dia en la vida de otra persona

Porque soy un peligro para mí misma
No dejes que me atrape.


Las personas con una personalidad o conducta autodestructiva se castigan y se ponen trabas continuamente. De forma inconsciente, claro está. Provocan situaciones que les hacen sentir mal sin darse cuenta y, por tanto, sin poder evitarlo. Las formas de "automaltrato" son muchas: desde el descuido fisico (fumar mucho, consumir sustancias o alimentos que le hacen daño o no les sientan bien, autolesiones inconscientes -como morderse las uñas, quizás-...) a comportamientos que complican la vida afectiva (exigirse demasiado en los estudios, en el trabajo o en la apariencia física, buscar excusas para rehuir situaciones o actividades placenteras, o incluso ocasiones de éxito, tendencia al aislamiento o a "dejarse querer", provocar que no les quieran o engancharse siempre con relaciones sentimentales nocivas con la persona reiteradamente equivocada...) He leído que en casos más extremos pueden llegar a autoprovocarse -repito, de forma inconsciente, que es la más poderosa, peligrosa e incontrolable- accidentes o incluso enfermedades (la somatización de conflictos emocionales es algo más que probado). Incluso algún psquiatra describe su vida, en los casos más extremos, como un suicidido sin prisa pero sin pausa.

Por supuesto, una persona no nace siendo autodestructiva. Este tipo de personalidad se forja a fuego lento, también sin prisa pero sin pausa. Su origen es el mismo que el de todos nuestros grandes males: la falta de autoestima, el no quererese a uno mismo, el autorrechazo, que es lo único que puede llevar al autocastigo y al automaltrato. Porque nadie maltrata a quien quiere. Sólo una persona autodestructiva, claro. A las personas así, además, les cuesta dejarse querer, y les suele sorprender, y les resulta difícil de comprender, asumir e incluso respetar, que se las quiera. Suelen autocondenarse al aislamiento y a la soledad.

Son personas que no se sintieron queridas o valoradas en la infancia y primera juventud, lo cual no quiere decir que no lo fueran: simplemente ellas no pudieron, por las razones que fuera, percibirlo. Porque no se trata de buscar culpables, aunque sea necesario comprender las causas. Se trata, sobre todo, de buscar su solución. Como decía Lou Marinoff, no es bueno para una planta estar hurgando y removiendo constantemente las raíces. No importa el problema, importa la solución. Nacemos con unas cartas dadas, pero está en nuestra mano el cómo jugarlas (esto se lo leí a Lucía Etxebarría, y comprendí inmediatamente que es una verdad de consecuencias mucho más importantes de lo que pueda parecer a primera vista).

Las personas autodestructivas están a merced de su peor enemigo: ellas mismas, y lo peor es que en la mayoría de los casos, ni siquiera lo saben. Y la lucha contra uno mismo es la más difícil de todas. Por eso Lao Tse decía que Quien vence a otro hombre es fuerte, pero quien se vence a sí mismo es poderoso (que otros traducen como "el que vence a los demás es fuerte, el que se vence a sí mismo es la fuerza"). Y lo primero es saber cuál es tu lucha, y tener ganas de luchar, y confianza en que la lucha merezca la pena.

Como en casi todo, en esto de la personalidad autodestructiva también hay grados, desde las personas más profundamente autodestructivas con comportamientos extremos (Antonio Vega o Michael Jackson serían ejemplos evidentes, triste y aterradoramente -respectivamente- evidentes) hasta personas más o menos "normales" (uso este término para entendernos, porque creo que no hay palabra más escurridiza ni peligrosa ni falaz que esta) con ciertos rasgos, o "toques", más o menos acentuados, más o menos importantes, más o menos peligrosos, de autodestrucción.

Y por ahí, por el medio, perdida en algún grado de esa escala, estoy yo. Luchando, eso sí.

2 comentarios:

rosemosset dijo...

He llegado aquí por el blog de Lucía Etxebarría, y el tuyo me ha gustado un montón, me parece interesante como escribes lo que piensas.

Me pasaré por aquí. No creo que comente mucho, pero que sepas que hay alguien más mirando ;)

Un saludo!

CresceNet dijo...

Gostei muito desse post e seu blog é muito interessante, vou passar por aqui sempre =) Depois dá uma passada lá no meu site, que é sobre o CresceNet, espero que goste. O endereço dele é http://www.provedorcrescenet.com . Um abraço.

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