miércoles, 25 de abril de 2007

Terra da fraternidade



Dice la Wikipedia :

"A inicios de la década de 1970 el régimen autoritario del Estado Novo seguía pesando como una losa sobre Portugal. Su fundador, António de Oliveira Salazar, fue destituido en 1968 por incapacidad y falleció en 1970. Vino a sustituirle Marcelo Caetano en la dirección del régimen. Cualquier intento de reforma política fue abortado debido a la propia inercia del régimen y al poder de su policía política, la Polícia internacional e de Defesa do Estado (PIDE).

El régimen se aislaba, envejecido y anquilosado, en un mundo occidental en la plena efervescencia social e intelectual de finales de la década de 1960. Mientras tanto sus colonias Mozambique y Angola, arrastradas por los movimientos de descolonización, habían estallado en revueltas desde principios de la década y obligaban a Portugal a mantener por la fuerza de las armas el imperio portugués que estaba instalado en el imaginario de los ideólogos del régimen. Para ello, el país se vio abocado a invertir grandes esfuerzos en una guerra colonial de pacificación, actitud que contrastaba con el resto de potencias coloniales que trataban de asegurarse la salida del continente africano de la forma más conveniente.

La guerra colonial había generado conflictos entre la sociedad civil y militar y todo esto mientras el modelo económico propugnado por el régimen hacía que el país permaneciera pobre y generara una fuerte emigración.

En febrero de 1974, Caetano es obligado por la vieja guardia del régimen a destituir al general António de Spínola y a sus apoyos cuando trataba de modificar el curso de la política colonial portuguesa, que había llegado a ser demasiado costosa para el país. En ese momento, en que se hacen visibles las divisiones existentes en el seno de la élite del régimen, un misterioso Movimento das Forças Armadas (MFA) elige llevar adelante una revolución. El movimiento nace secretamente en 1973 de la conspiración de algunos oficiales del ejército, primero preocupados por cuestiones profesionales, pero que se politizan por el empantanamiento de la guerra colonial.

El 25 de abril de 1974, a las 00:25 horas, la Rádio Renascença transmite Grândola, Vila Morena, una canción revolucionaria de José Afonso. Es la señal pactada por el MFA para ocupar los puntos estratégicos del país. Seis horas más tarde el régimen dictatorial se derrumba.

A pesar de los continuos llamamientos radiofónicos de los capitanes de abril (del MFA) a la población para que permaneciera en sus hogares, miles de portugueses ganaron las calles mezclándose con los militares sublevados. Uno de los hitos de aquellas concentraciones fue la marcha de las flores en Lisboa, caracterizada por una multitud pertrechada de claveles, la flor de temporada. Ese es el origen del nombre dado a esta revolución incruenta que, no obstante, arrojó un saldo de 4 muertos ocasionados por los disparos de la policía política contra manifestantes civiles. Caetano se refugió en el cuartel del Carmo, en Lisboa, que es cercado por el MFA, lo cual le empuja a aceptar entregar el poder al general Spinola, para evitar que el poder caiga en la calle. Caetano parte inmediatamente a exiliarse en Brasil.

Las acciones militares fueron protagonizadas por el comandante Salgueiro Maia que, al frente de las fuerzas de la Escola Prática de Cavalaria ocupó el Terreiro do Paço a primeras horas de la mañana del día 25. Posteriormente el comandante Maia llevó a cabo el cerco del cuartel del Carmo donde, con la renuncia de Caetano, se puso fin al régimen salazarista.

Posteriormente al día 25 fueron liberados los presos políticos de la prisión de Caxias. Se produjo también el retorno desde el exilio de los líderes políticos de la oposición. Al año se convocaron unas elecciones constituyentes y se estableció una democracia parlamentaria de corte occidental. Se dio fin a la guerra colonial y se garantizó la independencia de las colonias africanas antes de finalizar el año 1975. También se realizaron nacionalizaciones de grandes empresas."

"El día 25 de abril es festividad nacional en Portugal y suele acoger conmemoraciones y celebraciones cívicas."

Se conmemora hoy ese día único que supo juntar sin contradicción palabras como soldados, pueblo, revolución, armas, claveles y una canción.

"A las 00:20 horas del día 25 de abril de 1974 en el programa Limite de Radio Renascença se emitió Grândola, Vila Morena, que era la segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario que derrotaría a la dictadura de Salazar y daría libertad a Portugal y a su inmenso imperio colonial. Las fuerzas del ejército portugués organizadas por el por el MFA serían las encargadas de conseguir la libertad con el apoyo del pueblo que las cobijó con la colocación de claveles rojos en las bocas de los cañones de los tanques y los fusiles de los soldados.

El propio José Afonso no fue en principio consciente de la trascendencia que había alcanzado su composición. Él lo relata así:

Vivi el 25 de Abril una especie de deslumbramiento. Fui hacia el Carmen, anduve por ahí... Estaba entusiasmado de tal modo con el fenómeno político que no me fijé bien, o no le dí importancia, a lo de Gràndola. Sólo más tarde, cuando se produjeron los ataques fascistas del 28 de septiembre o los del 11 de marzo y Grândola era cantada en los momentos de más grave peligro o de mayor entusiasmo, me dí cuenta de todo lo que significaba y, naturalmente, tuve una cierta satisfacción"


Grândola, vila morena
Terra da fraternidade,
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade.

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena,
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena.

Em cada esquina um amigo
Em cada rosto igualdade,
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade.

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
Em cada rosto igualdade
O povo é quem mais ordena.

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola a tua vontade.

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira,
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade.


Grándola, Villa Morena
tierra de la fraternidad,
el pueblo es quien más ordena
dentro de ti, oh ciudad.

Dentro de ti, oh ciudad,
el pueblo es quien más ordena,
tierra de la fraternidad,
Grándola, Villa Morena.

En cada esquina un amigo,
en cada rostro igualdad,
Grándola, Villa Morena
tierra de la fraternidad.

Tierra de la fraternidad
Grándola Villa Morena
en cada rostro igualdad
el pueblo es quien más ordena.

A la sombra de una encina
de la que no sabía su edad
juré tener por compañera
Grándola, tu voluntad.

Grándola, tu voluntad
juré tener por compañera,
a la sombra de una encina
de la que no sabía su edad.


Sin duda, hoy es la fiesta de la fraternidad y de la revolución, esa otra revolución que sí, es posible. A celebrarlo.


lunes, 23 de abril de 2007

Salvavidas de la soledad


Preguntas para hacer o hacerse un Día del libro:

-¿Recuerdas el primer libro que leíste?

-Recomiéndame, al menos, un libro...



Creo que ya he comentado en alguna otra ocasión que nunca he sido demasiado aficionada a los "Días de" pero que, con la edad, inevitablemente y contra mi voluntad, lo juro, me estoy aficionando. Aún así, el "Día del libro" ha sido desde pequeña una excepción, quizás porque papá, que escatimaba el dinero para casi todo menos para libros -ahí nos daba casi casi carta blanca- ese día nos llevaba a comprar alguno... y mira que en casa ya casi no cabíamos a fuerza de libros y más libros.



O quizás porque desde pequeña respiré una especie de veneración y respeto por los libros, una conciencia de su valor intrínseco y extrínseco, de sus posibilidades, de sus secretos, de sus ventajas. Sobre todo de sus ventajas. Cuando tenía cinco años, yo era ya una marisabidilla gafotas que leía muy muy bien y, claro, por mímesis, escribía mejor y sobre todo más "reviejo" de lo propio para mi edad, y esto último, que es lo que hace que no pueda leer sin morirme de vergüenza alguna de las cosas que por aquel entonces escribí (por suerte, apenas conservo ninguna), era en realidad lo que encantaba a mis primeras maestras .

Desde entonces los libros me han acompañado, desde más cerca o desde más lejos, pero siempre ahí, como la luna, que la miras desde el coche y te acompaña. Tanto que son hoy parte fundamental de mi trabajo, de mi vida, de mi óbligación y mi devoción. Libros que leo, guardo, recuerdo, regalo, recomiendo, olvido, comparto, releo, admiro, critico, evoco, busco, hojeo, ojeo, repito.

Mi primer libro completo lo debí leer con unos seis años. Se titulaba "La pequeña Dorrit",. Hasta hoy mismo yo estaba convencida (mentiras milagrosas del recuerdo...) de que su autora era Louise May Alcott, la misma de "Mujercitas"; buscando en internet me sale que el autor es nada más y nada menos que Charles Dickens. Contaba la historia de Polly, una chica campesina y sencilla del diecinueve, educada en sencillos valores tradicionales, que iba a hacer una larga visita a su amiga "pija" de la ciudad, Fanny, y terminaba siendo un revulsivo para toda aquella familia urbana, y enamorándose del hermano de su amiga, Tom. Recuerdo los nombres, la portada, las ilustraciones, la letra grande y dulce, las noches leyéndolo y releyéndolo hasta que llegué a saberme algunos trozos de memoria. Es esa una costumbre que guardo desde entonces: los libros que de verdad me gustan, me tocan, me llegan, los releo siempre.

Y para homenajear en este 23 de Abril , efemérides de la muerte de Cervantes y Shakespeare (que en realidad murieron por la misma fecha de sus respectivos calendarios, pero no el mismo día real), y porque se me pega el afán conmemorativo que impregna la vida de los colegios e institutos, aquí dejo algunas citas famosas sobre los libros:

-"Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma." .-Cicerón, Marco Tulio (Mi hogar tiene y tendrá libros. Mis hijos tendrán un hogar. Y aunque quizás no pueda dejarles una casa, sí les dejaré los libros, que serán ya la mitad del hogar por lo menos y salvando la terrible especulación y burbuja inmobiliaria).

-"Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía." .-José de Vasconcelos.- Es verdad. Cuando estás terminando un libro de esos que te ha enganchado, absorbido y emocionado, da pena.

"Lee y conducirás, no leas y serás conducido.".-Santa Teresa de Jesús. (Esto es lo que intento transmitirle a mis alumnos. Pero ellos no me creen y creo que ni siquiera van a darle el beneficio de la duda a esta idea)

-"Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro".- Groucho Marx. (Está claro que la televisión no tiene este mismo efecto en la mayoria... Si no, otro gallo nos cantara...)

-"No hay libro tan malo que no contenga algo bueno" .-Cervantes (Esto intento recordarlo, porque de verdad que no me lo creo del todo. Será porque los libros que no me gustan, me niego a acabar de leerlos. No me fuerzo, si puedo evitarlo, sea el libro del rango que sea. La lectura es personal e intransferible, y me da igual lo que digan los críticos o incluso la historia).

-"Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora".-. Proverbio hindú

-"La obra clásica es un libro que todo el mundo admira, pero que nadie lee".- Ernest Hemingway- (Qué paradòjica pero enorme verdad(.

-"Los que escriben con claridad tienen lectores; los que escriben oscuramente tienen comentaristas" .-Albert Camus. Y de esto los filólogos entendemos mucho... Y quizás puede que tengamos la culpa. Es más: hay comentaristas que, como señaló el propio Garcia Márquez, ven en los libros mucha más complejidad de la que hay. Pero bueno, soñar es libre y gratis, ¿no?

-"Algunos libros son inmerecidamente olvidados; ninguno es inmerecidamente recordado" .-Wystan H. Auden (Esto también intento inculcárselo a mis alumnos: que cuando un libro llega a clásico, es por algo; que aunque ahora no les llamen demasiado, quizás algún día puedan darles una oportunidad... Que cuando un libro ha gustado a mucha gente de todas las épocas, es porque tiene algo muy muy muy especial, raro y difícil de encontrar. Pero me temo que tampoco me creen demasiado)

-"Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres"-John Ruskin

-"Si tienes una biblioteca con jardín, lo tienes todo".-Cicerón (Por eso Dei y yo, algún día, nos retiraremos a una casita del Pirineo donde habrá una gran biblioteca, aunque quizás por fuera pueda parecer pequeña)

Pero mis citas preferidas sobre libros son:

Dos Greguerías de Ramón... Ramón Gómez de la Serna:

-"El libro es un pájaro con más de cien alas para volar".
-"El libro es el salvavidas de la soledad"

(¿A que serían dos lemas estupendos para este día?)

Y dos pasajes:

Uno, de "El Guardián entre el centeno", de Salinger, que ya he citado alguna vez:

"No eres la primera persona a quien la conducta humana ha confundido, asustado y hasta asqueado. Te alegrará saber que no estás solo en eso. Son muchos los hombres que han sufrido espiritualmente como tú. Por suerte, algunos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si quieres. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti, si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia. Es poesía".


Y otro de mi admirada Lucía Etxebarría (y me dan por allí todas las sospechas de plagio) en su maravilloso Beatriz y los cuerpos celestes:

"Estas mismas palabras que repito las he leído en libros. Algunos se escribieron hace mil años, otros se publicaron hace dos. Porque al fin y al cabo, todo lo que se escribe acaba por ser una nota a pie de página de algo escrito antes. Existe un solo tema, la vida, y la vida es siempre la misma: una misma radiación impregna el universo entero y no está asociada a ningún objeto en particular. Todos nuestros actos, todos nuestros amores, son repeticiones de otros ya acaecidos y por eso siempre encontraremos en un libro la respuesta a alguna de nuestras preguntas. El problema radica en que no entenderemos nada de lo escrito en tanto no lo hayamos vivido de un modo u otro y me parece que yo ahora y sólo ahora empiezo a comprender frases leídas hace tiempo.”

Puede que con esto de las tecnologías, llegue un momento en que no haya libros, o en que los libros sean otra cosa. Da igual. Celebraremos entonces este mismo día con otros objetos, pero estaremos celebrando lo mismo. El poder de la palabra, la magia de la literatura, que es comunicación, y encuentro, y emotividad, y conocimiento, y sorpresa, y viaje, y salto, y superación de espacio, tiempo y soledad. Saber que hay y hubo otros que sintieron y pensaron como tú, pero mejor. Que se hicieron las mismas preguntas y buscaron las mismas respuestas. Que el ser humano nace y muere solo, pero no tanto.

Mi recomendación de algunos libros a los que dar una oportunidad, en este su día. Aviso, no voy a ser para nada original, pero sí muy muy sincera:

-El Quijote, de Miguel de Cervantes. Por supuesto. Por algo es más que un clásico. Por algo es el clásico. Ahí está todo, o al menos gran parte, de la peripecia humana: el choque entre la realidad y el deseo, como la realidad puede anular el deseo, pero también como el deseo puede transformar la realidad. Como nacemos, nos hacemos y nos deshacemos. Como se hace la literatura. La importancia de encontrar un motivo, por descabellado que le parezca al mundo, para vivir, para salir, para soñar. Los peligros de soñar demasiado. El enamoramiento como proceso esencial y deliberadamente subjetivo. Y mucho, mucho más. Cervantes quiso que tuviera tantas lecturas como lectores, y lo consiguió: ahí radica su secreto. Libro complejo, profundo, pero sobre todo, sobre todo, divertido. Conste que yo soy partidaria de una traducción a castellano actual, porque el lector de hoyl se pierde la frescura y maravillosa ironía coloquial (hoy suena, por "arcaico", inevitablemente demasiado literario) que tenía en su época.


-De Shakespeare, me quedo con dos: Hamlet (la vida, la duda, el pensar, el actuar, la obligación, el sentimento, el sentido de la propia existencia) y Romeo y Julieta (el amor, imposible por definición. Creo que ya he hablado en alguna otra ocasión de mi debilidad por los amores imposibles).

-La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Uno de los libros de mi vida. Maravillosa casualidad que la protagonista, con la que tanto me identifico, se llame como yo. Y ya dice Kundera que el amor nace de las casualidades y las metáforas. Por eso, tal vez, me enamoré yo de este libro, que encontré lleno de casualidades y de metáforas sobre mí misma.

-Relatos de lo inesperado, de Roal Dhal. Geniales, sorprendentes y absorbentes.

-De Borges, Ficciones y El Aleph. Un genio. RElatos para sorprenderse y admirar a este cerebro absolutamente deslumbrante.


-Contrapunto y Un mundo feliz, de Aldous Huxley. El primero inaugura la técnica literaria y cinematográfica que toma su nombre del título y consiste en alternar historias distintas que terminan por estar relacionadas y encajar como piezas de un puzzle, como instrumentos y melodías formando una sinfonía (según símil del propio autor); el segundo, una escalofriante utopía premonitoria que se está cumpliendo mucho más que las crípticas sentencias de Nostradamus.


-De Gabriel García Márquez, Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera.

-De entre los poetas, cualquier antología de Quevedo, Miguel Hernández, Jaime Sabines, Pablo Neruda, Luis Cernuda, César Vallejo, Jaime Gil de Biedma o Luis Alberto de Cuenca. Como poeta de la rabia, para fundirse con los demás, Celaya.


-Otro poeta imprescindible, Mario Benedetti, del que algunos desconfían por su éxito popular... (En fin....) Poeta que fabrica poesía con las palabras, los acontecimientos y los sentimentos cotidianos. Que descubre y comunica la luz que se esconde bajo la superficie gris de lo anónimo y lo humilde. En su antología "El amor, las mujeres y la vida" está casi todo lo más representativo.

-De Benedetti, también, cualquier antología de relatos. Por ejemplo, "Buzón de tiempo".

-De Buero Vallejo, Historia de una escalera, Un soñador para un pueblo o La Fundación.
-De Ray Loriga, Héroes.

-De Oscar Wilde, sus cuentos (El ruiseñor y la rosa, El príncipe valiente, El gigante egoísta, El fantasma de Canterville...) y El retrato de Dorian Gray.

-Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Etxebarría. Me identifiqué tanto que llegué casi a asustarme. Y curiosamente, no soy la única.

Y paro ya. Ya, ya sé que hay muchos más. Me había propuesto poner cinco... Luego,como vi que no me llegaban ni de lejos, me propuse poner diez... Pero seguían viniendo muchos más y en algún momento, inevitablemente arbitrario, tenía que parar. El único orden y criterio que he seguido ha sido el orden con que han llegado a mi memoria.
Si alguien quiere ampliar con alguna otra recomendación, adelante.

Leer, vivir, amar.


Como decía Gómez de la Serna, "Lee y piensa, que para no pensar tienes siglos". Y es que leer es una de las cosas que hacen la vida más grande, que hacen que la vida valga la pena y que nos recuerda que no estamos muertos.


Lástima que la vida no sea tan larga como para que dé tiempo a leer todo lo que vale la pena. Lástima que haya libros que nos encantarían y que quizás vayamos a perdernos, porque tantas veces a los libros los trae, o no los trae, la casualidad. O tal vez el destino. Como a todas las cosas buenas.



Y ahora sí, de verdad: paro ya.

Mala vida



Durante años, creo, he bailado esta canción por la noche, y la he escuchado por el día, intentando descifrar qué coño decían el gran Manu Chao y sus Mano Negra, justo antes de "...mí corazón". Recuerdo haberlo discutido, y recuerdo que había opiniones para todos los gustos, y ahora compruebo que no éramos los únicos y, por fin, años, añísimos después y por casualidad, se me desvela el enigma.

Aunque a mí sigue sin convencerme, y por más que aguzo el oído, sigo desconfiando de que diga lo que aparece escrito en el vídeo... Dice literalmente "ca di se la tra mi corazón". ¿A qué sí?

Y el que quiera ver más interpretaciones, que lea los comentarios a este vídeo en el Youtube. Algunos ejemplos de la interpretación de otros que también aguzaron, inútilmente, su oído:

"te avisa ya mi corazon "
"que habeis hecho a mi corasón"
"que habeis idolatrao mi corasón".
"ya ni suena mi corazón"
"Ya ni sangra mi corazón"
"vamonos todos de reventon"





viernes, 20 de abril de 2007

Detrás de la máscara



Hoy me quito la máscara y me miras vacío
y ves en mis paredes los trozos de papel no desteñido
donde habitaban tus retratos,
y arriba ves las cicatrices de sus clavos.
De aquel rincón manaba el chorro de los ecos,
aquí abría su puerta a dos fantasmas el espejo,
allí crujió la grávida cama de los suplicios,
por allá entraba el sol a redimirnos.
Iba la voz sonámbula del pecho combo al pecho,
sin tenerse a clamar en el desierto;
ahora la ves, quemada y sin audiencia,
esparcir sus cenizas por la arena.
Iba la luz jugando de tus dientes a mis ojos,
su llamarada negra te subía de los hombros,
se desmayaba en sus deliquios en tus manos,
su clavel ululaba en mi arrebato.
Ahora es el desvelo con su gota de agua
y su cuenta de endrinas ovejas descarriadas,
porque no viven ya en mi carne
los seis sentidos mágicos de antes,
por mi razón, sin guerra, entumecida,
y el despecho de oirte: "Siempre seré tu amiga",
para decirme así que ya no existo,
que viste tras la máscara y me hallaste vacío.

Gilberto Owen




jueves, 19 de abril de 2007

Relámpagos, sujetadores, casualidades y suerte


Cuenta La voz de Galicia:

"Al parecer, sólo hay una posibilidad entre 79.746 de que de una persona muera fulminada por un rayo. Pues bien, una vecina de Vilagarcía podría haber engrosado la lista de esa remota estadística de no ser por la varilla del sujetador que llevaba, que hizo de hilo conductor y la salvó de morir quemada.

El suceso tuvo lugar el pasado miércoles, cuando sobre la provincia de Pontevedra cayó una fuerte tormenta. Una vecina de Vilagarcía se encontraba entonces en una finca de su propiedad plantando patatas acompañada de su marido. La tormenta los sorprendió en plena faena, y antes de que les diera tiempo a retirarse, un rayo cayó encima de la mujer.

La víctima, más asustada que otra cosa, se fue para su casa, pero como sufría fuertes dolores en las piernas, su familia la llevó al Hospital do Salnés. Fueron los médicos de urgencias que la atendieron quienes le confirmaron que la varilla metálica del sujetador que llevaba le había salvado la vida al hacer de hilo conductor e impedir que el rayo le quemase el cuerpo.

Según indicaron fuentes sanitarias, la víctima llegó al hospital con una pequeña contusión miocárdica, ya que el rayo le entró por el costado derecho, siguió la trayectoria del aro del sujetador y salió por el lado izquierdo, y fue ahí, en la salida, donde le produjo una pequeña quemadura cerca del corazón. En cuanto al dolor de piernas que todavía sufre la víctima una semana después del suceso, se debe a que la pierna izquierda hizo las veces de toma de tierra, por lo que se le quemaron algunos nervios y sufrió un leve trastorno de la sensibilidad.

La mujer no estuvo ingresada más de veinticuatro horas, aunque sigue bajo control médico por si aparece alguna inflamación de miocardio u otra secuela provocada por la fuerte radiación a la que estuvo expuesta."



Este es uno de esos sucesos, relativamente frecuentes en Galicia, que García Márquez sabría contar con toda su naturalidad y poesía no premeditada, convirtiendo en mágico el realismo.

Existe una posibilidad entre 79.746 de morir fulminada por un rayo... Y dentro de ella, no sé cuál será la posibilidad de que te salve la varilla del aro de tu sujetador. Lo excepcional, la casualidad imposible de prever, existe. Algunos hablarán de suerte, de azar puro y duro; otros de destino; otros, de providencia.

En todo caso, puede resultar simplemente curioso o terrorífico de qué cosas y azares depende a veces la vida o la muerte, y qué poco importan entonces el estudio y concienzudo recuento de la estadística, posibilidades y probabilidades con que nos afanamos los diminutos e insignificantes mortales, vapuleados por un cosmos inmenso y caótico, que nosotros intentamos ordenar y racionalizar creyéndonos grandes, pero que nos desborda, nos lleva, nos trae, nos zarandea, nos despista, nos engaña, nos burla, nos sorprende y juega con nosotros como le da la gana.

Qué pequeños somos,de qué cosas tan pequeñas depende lo más grande que tenemos y de qué minucias absurdas depende lo que somos.

miércoles, 18 de abril de 2007

Licenciados y licenciadas



Siempre procuro ser cauta antes de indignarme por las decisiones judiciales, por varios motivos. Primero, por desconocimiento puro y duro; segundo, porque como casi todo, estas cosas suelen cambiar mucho según se las mire, desde lejos o desde cerca, quedándose en la superficie o escarbando un poquito más; y tercero, porque desde pequeña mi padre, que de leyes sabe bastante y muchísimo más que yo, cuestionaba este tipo de escándalos mediáticos, ya que a veces el problema no está en los jueces, sino en las leyes, cuyos límites son los que ellos tienen que limitarse a aplicar.

Pero hoy, lo siento, no he podido evitar indignarme al leer en El País:

Archivada una denuncia por considerar "sorprendente" que una licenciada soporte malos tratos.

Me ha subido la sangre a la cabeza, una especie de ira me ha serpenteado en el estómago y he tenido que respirar hondo un par de veces para seguir leyendo, y darle al asunto una oportunidad.

La Asociación de Víctimas de Valladolid califica la decisión de "una perla más de una larga lista" . Vale, pero a veces el problema de decisiones judiciales desde lejos indignantes estaba, como solía indicar mi padre a veces, en las leyes, no en los jueces... y bueno, sí: es verdad que en esta materia las decisiones judiciales suele notárseles la subjetividad casi arbitraria del juez y el tufillo a peso de prejuicíos machistas todavía no demasiados cuestionados y que siguen flotando por el aire y envenenando la atmósfera que respiramos, y sí, a veces es indigante, por mucho que el juez sepa mucho más de leyes que nosotros, porque las leyes son humanas y por tanto nada humano debe de serle ajeno, y de cuestiones humanas todos tenemos algo que decir...

Pero es que luego se nos cuenta que

"El auto judicial(...) da carpetazo a la denuncia que V.C., profesora de instituto, presentó el 2 de marzo contra su marido, L.D, profesor universitario a quien acusó de someterla a continuo maltrato psíquico a lo largo de los 16 años de matrimonio. El juez, en su resolución relativa a las diligencias previas del procedimiento 140/2007, decretó el sobreseimiento provisional de las actuaciones al no aparecer debidamente justificada la perpetración del delito y, como base justificativa de su decisión, califica de "sorprendente que una persona con alto nivel de formación y capacidad soporte durante los años que ella señala esos supuestos desprecios, humillaciones..., en definitiva, malos tratos psicológicos, sin poner remedio a esa situación o, en todo caso, sin acudir a un profesional (psiquiatra, psicólogo) o sin pedir algún tipo de ayuda externa (asociaciones...etc)".

A su vez, el juez advierte de que "es a raíz de la ruptura conyugal cuando, curiosamente, se formula la denuncia". En definitiva, concluye el auto, "no se aprecian indicios del delito denunciado ni de ningún otro y de ahí que proceda el sobreseimiento".

Luego explica en qué consistió ese maltrato, de índole psicológica, con todos los problema sque plantea este tipo de maltrato, que es tan frecuente, nocivo, peligroso y repugnante como el físico pero que, reconozcámoslo,es mucho más difícil de establecer en base a criterios objetivos y universales para todos los casos y perfiles de maltratador y víctima, y, en consecuencia, resulta muchísimo más difícil de definir y tipificar qué conductas constituyen o no maltrato, establecer leyes adecuadas , actuar judicialmente en consecuencia y etc. etc. etc.

Pero eso, en el caso de esta sentencia, me da igual. Lo que me indigna aquí es que se considere como argumento y prueba de la ausencia de maltrato y, por tanto, de delito, lo inverosímil de que una licenciada soportara maltrato durante años. Indignante, indignante, indignante, por varios motivos.

El primero, que este juez está opinano, y usando su opinión como argumento en una sentencia judicial de amplias, objetivas y tremendas consecuencias, SIN TENER NI PUÑETERA IDEA DE LO QUE ESTÁ HABLANDO: ni de en qué consiste el maltrato doméstico, ni de los vínculos y relaciones víctima-maltratador, ni de lo complejo de su situación, ni los factores que llevan a que se produzca y se mantenga, ni de nada de nada de nada.

Pero es que además clasifica y juzga (en el sentido no sólo valorativo sino también jurídico del término) a las personas (como personas, aludiendo a cuestiones de índole psicológica, íntima, afectiva) según su nivel de formación ya no cultural, sino meramente académica (que es otra cosa), confundiendo claramente estudios, cultura y quizás inteligencia, y, lo que es peor de todo, mezclando peligrosamente eso con la estabilidad emocional de una persona, su autonomía afectiva, la fuerza de su personalidad... ¡Por favor!

¿Qué idea tiene entonces este hombre de las víctimas? ¿Y de este sujeto depende ya no sólo la justicia que las víctimas necesitan, sino la protección mínima necesaria para evitar la situación? Porque no soy tan ilusa como para pedirle un mínimo de comprensión o un esfuerzo por hacerlo. Este señor, con su licenciatura y las horas que se debió de pasar chapando para su oposición, está claro que está a años luz de poder realizar un mínimo ejercicio de esa capacidad, la de comprender, que a lo mejor cualquiera de esas víctimas para él, supongo, incultas, que soportan maltrato durante años (cosa tan poco propia de personas cultas, listas y estudiadas)sería capaz de realizar casi sin querer.

Los motivos por los que miles de mujeres soportan maltrato físico o psícológico durante años no tienen nada que ver ni con su formación académica, ni con su cultura, ni con su inteligencia. Y lo último que hay que hacer al abordar este tema es culpabilizar a la víctima (ya la culpabiliza el agresor y ya se culpabiliza ella lo suficiente, señor juez, le aseguro que no hace falta que usted ayude) o presuponerle una consideración negativa, sea esta de la índole que sea.

Y tener que escribir esta obviedad a estas alturas del cuento, y para rebatir a una persona en cuya mano está, en parte, el intentar acabar con todo esto es más que indignante. Es desesperanzador.

Yo siempre he pensado que la formación como profesional es eso, la formación como profesional, y que tenemos juzgar a los profesionales (sean profesores, médicos, jueces, periodistas, guardias o tenderos) estrictamente por como ejercen su profesión y no por como son como personas, que es otro plano de valoración. Pero rectifico y me rindo ante la evidencia: a veces los límites entre ambos campos "serpea y débilmente blanquea, se enturbia y desaparece" y para algunas profesiones, sin duda la de juez entre ellas, se convierte en imprescindible un mínimo de calidad humana. Y de empatía. Y de capacidad de comprensión. Y de afán de objetividad. Y de intento de depurar los propios prejuicios, y de humanidad (aunque no me guste emplear e esta palabra, tan usada y abusada que casi casi es un tópico vacío, aunque en ocasiones como esta, inevitable), y de...

Pero hay cosas, señor juez, que, por desgracia y usted es el vivo ejemplo, las licenciaturas no dan: ni la capacidad de comprensión, ni el afán de objetividad o de intentar depurar los propios prejuicios, ni la humanidad, ni la capacidad para no ser víctima de maltrato.

Fíjate

Como han quitado casi todos los vídeos de mi adorado Paco León como Raquel Revuelta por eso del copyright, no me queda otra que el eterno recurso de volver a los clásicos para alegrar la semana.

Venga que es miércoles.



La calidad de la imagen y del sonido es pésima, pero merece la pena. La letra no tiene desperdicio. Y aunque los detalles se puedan haber quedado "desfasados", la esencia sigue vigente. Vamos que si sigue.

martes, 17 de abril de 2007

Eterno retorno


El horror, de nuevo. ¿Eterno? retorno sangriento e ¿imparable?


¿Cómo es posible que se repita otra vez? ¿Cómo es posible que nadie hiciera caso de los avisos? ¿Cómo es posible que la experiencia sólo nos sirva para reconocer el error cuando volvemos a cometerlo? ¿Qué o quién tiene la culpa?

¿La historia?:


que parece explicar el presente... ¿o no?...


Así que por si acaso, podemos echarle la culpa a la música:


O al cine... O a la televisión... O a los videojuegos.... O a los niños que crecen sin una atención adecuada de sus padres que tiene como consecuencia una deficiente educación... O a la falta de valores, sobre todo de la juventud...

Aunque parezca obvio que, si la principal causa de divorcio es el matrimonio, la principal causa del uso de armas -inevitablemente trágico, porque es su naturaleza: las armas son tragedia en sí misma, para eso están y para eso sirven-, es su existencia, y la causa de su uso indiscriminado es lo indiscriminado de su posesión. Y el que no quiera creerlo, que lea hoy todos los periódicos, mire los telediarios o revise el Bowling for Columbine, que retorna ahora con más fuerza dejando claro que aquello no fue una anécdota aislada, y que retornará una y otra vez si no se cambian las causas que a él nos llevaron, que está claro no es la historia, ni la música, ni el cine ni la tele ni quizás ni esencialmente la mala educación....


Y el que quiera sentir el horror, el horror que, de nuevo, ocurrió ayer, y que, de nuevo, volverá ocurrir, aquí lo tiene otra vez. Porque mirar hacia otra parte es lo más peligroso de todo:

sábado, 14 de abril de 2007

Este mañana efímero

Hoy es 14 de abril.

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y de alma quieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia realista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahur, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero,
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahito
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

Antonio Machado


Seguimos viviendo el mañana efímero, el futuro huero y ojalá pasajero, la España de charanga, pandereta, pantojas, procesiones, picaresca, televisión y romería. La España que ora, cotillea, trapichea, especula, desfila, conserva, manda, desprecia, cierra, miente y embiste. La España vieja, repetida, tahur, chapucera, tramposa, casposa, caciquil, clasista, huera y triste. La España gris, tozuda, estomagante y, ojalá, efímera.

El 14 de abril de 1931 fue el comienzo de un sueño que sólo pudo llegar a paréntesis, aplastado de la forma más injusta y canalla que existe y que quieren hacernos no recordar. Luego volvió, otra vez, el mañana efímero, que ni Machado, no Lorca, ni Unamuno, ni Miguel Hernández, ni tantos otros verían. Mañana efímero que otros verían obligatoriamente desde lejos con los ojos empañados de angustia y nostalgia forzada, y que otros sufrirían como losa, como soga al cuello, como mordaza.

Pero hoy es 14 de Abril. Día para recordar, evocar y esperar que ojalá vuelvan a alborear el cincel, la maza, la juventud, la rabia, la idea. Otra España. O lo que sea.



jueves, 12 de abril de 2007

A terra dos mil verdes


Nos conocimos hace ya unos años. Yo era un joven con ciertos sueños, buenas piernas para pedalear y poco dinero en los bolsillos; ella era una mujer ya entrada en años, con gesto adusto, botas de agua, mandil gris, pelo cano bajo su pañuelo negro y mirada triste y profunda. Yo llegué cansado y sudando después de atravesar sus murallas que parecen querer apartarla de todo, y ella me regaló su música y me invitó a volver y a conocer.

He vuelto, he vuelto muchas veces y en cada una de esas veces, ella me ha enseñado todo lo que lleva dentro y que parece no querer mostrar bajo ese barniz de dureza y recelo con lo extraño.

He sentido el mar golpear contra las rocas como si quisiera apartarlas de su camino, porque ella lo tiene prisionero como castigo por haber devorado tanta vida. Tierra de partida, “as viudas dos vivos e as viudas dos mortos” que en Follas Novas, Rosalía se encarga de contarnos. Terra de saudade, lagrimas de partida que provoca esa humedad perenne que todo lo inunda.

Hoy, ella pugna por dejar el pañuelo y el mandil, por dejar de servir y obedecer. Hoy ella quiere ser rubia y tener los ojos azules y la expresión serena y alegre. Hoy ella quiere abrirse al mundo, entrar y salir sin tener que pensar que no habrá vuelta. Hoy quiere dejar de tener miedo.

Yo he visto el final de la tierra y he vuelto para contarlo.

Mejor no escribo más y os dejo escuchar...

Boas noites Galiza, onde queira que esteas


miércoles, 11 de abril de 2007

Manzanas de Tántalo



La dulce boca que a gustar convida
Un humor entre perlas distilado,
Y a no invidiar aquel licor sagrado
Que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

Amantes, no toquéis, si queréis vida;
Porque entre un labio y otro colorado
Amor está, de su veneno armado,
Cual entre flor y flor sierpe escondida.

No os engañen las rosas que a la Aurora
Diréis que, aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno;

Manzanas son de Tántalo, y no rosas,
Que pronto huyen del que incitan hora
Y sólo del Amor queda el veneno.

Luis de Góngora



Tántalo, en la mitología griega, era rey de Lidia e hijo de Zeus. Los dioses honraron a Tántalo más que a ningún otro mortal. Se conoce a Tántalo por haber sido invitado por Zeus a la mesa de los dioses en el Olimpo, pero para "presumir" de ello, a Tántalo no se le ocurrió otra cosa que ir revelando los secretos que había oído en la mesa y, por si eso fuera poco, robó algo de néctar y ambrosía (precisamente el "licor sacrado que a Jupiter ministra el garzón de Ida" del que habla Góngora) y lo repartió entre sus amigos.

Tántalo quiso corresponder a los dioses y les invitó a un banquete que organizó en el monte Sípilo. Cuando la comida empezó a escasear, decidió ofrecer a su hijo Pélope: descuartizó al muchacho, coció sus miembros y los sirvió a los invitados. Los dioses, que habían sido advertidos, evitaron tocar la ofrenda. Devolvieron la vida a Pélope y decidieron un castigo terrible para Tántalo: lo colgaron para siempre de un árbol en el Tártaro y fue condenado a sufrir sed y hambre angustiosas y eternas. Bajo él había un estanque de agua pero, cuando se detenía a beber, el estanque quedaba fuera de su alcance. El árbol estaba cargado de peras, manzanas, higos, aceitunas maduras y granadas, pero cuando estaba cerca de las frutas el viento apartaba a las ramas.

Tradicionalmente, Tántalo simboliza la tortura del ansia eterna imposible de calmar, la tentación sin satsfacción, el deseo eternamente insatisfecho. Pero quizás simbolice simplemente el deseo, que es así, sólo así, y siempre así, ya que por definición, desaparece cuando es colmado. Y por tanto, sólo puede perdurar cuando es insatisfecho y no logra aquello que persigue.



El deseo es el ansia de encontrar su propio final, y lo que le da sentido, como a casi todo, es precisamente su contrario.

Y del deseo al amor, a veces, sólo hay un paso.

Por lo demás, Tántalo debería ser proclamado, sin duda, el patrón de los publicistas.

martes, 10 de abril de 2007

La senda que nunca se ha de volver a pisar.


Enigma: Return to innocence

Soñé que el río me hablaba
Con voz de nieve cumbreña
Y dulce, me recordaba
Las cosas de mi querencia.

Tu que puedes, vuélvete
Me dijo el río llorando
Los cerros que tanto quieres
-me dijo-
allá te están esperando.

Es cosa triste ser río
Quién pudiera ser laguna
Oír el silbo del junco
Cuando lo besa la luna.

Qué cosas más parecidas
Son tu destino y el mío
Vivir cantando y penando
Por esos largos caminos.

Atahualpa Yupanqui.

Sí, ya, ya sé,
que hay que mirar hacia adelante siempre
que para atrás, como mucho, para coger impulso.
Que el pasado es una trampa, y una mentira,
una estela en la mar,
y que, aunque no es verdad en realidad
que cualquier tiempo pasado fue mejor,
Manrique tenía razón y
a veces
"después de acordado da dolor".
Que lo único por lo que lo añoramos es porque es irrecuperable.
Porque sólo hay algo casi casi tan bello como lo que nunca he tenido:
lo que tuve una vez y nunca
podré volver a tener.

Sí, ya, ya sé:
lo que pasó ya no existe,
pero a mí a veces me gusta mirar atrás
y sentir nostalgia
y acariciar y recorrer e inventar
el recuerdo y la mentira
el ensueño y la añoranza.
La senda que nunca
se ha de volver a pisar.



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