jueves, 28 de junio de 2007

Consejos



Consejos vendo, que para mí no tengo...

"Usa protector solar". Ése sería el único consejo que Mary Schimch daría a la juventud, y éste es el texto de su columna encargada para el Chicago Tribune en 1997, y titulado “Advice, like youth, probably just wasted on the young”. Porque usar protector solar es el único consejo riguroso y fruto de un conocimiento científico que se puede dar. El resto de los consejos, como dice el texto, "son una forma de nostalgia: dar consejos es una forma de sacar el pasado del cubo de la basura, limpiarlo, ocultar las parts feas, y reciclarlo, dándole más valor del que en realidad tiene". Así que lo único que podemos hacer con los consejos es sentir cierta "compasión" por la persona que amablemente nos los da, porque en realidad y aunque no se dé cuenta, sólo intenta hacerse un favor a sí mismo...

En 1998, el director de cine australiano Baz Lurham (sí, el mismo de Moulin Rouge y el Romeo y Julieta protagonizado por Leonardo Di Caprio y Claire Danes, sobre el que hace un tiempo quería comentar algo, pero siempre se me olvida) hizo una versión musical de la columna de Schimch, utilizando como fondo la versión del Everybody is free (to feel good) de Rozalla que él mismo había incluido en el momento de la boda entre los jóvenes Montesco y Capuleto en su película, y bautizó este "experimento musical" (o fue bautizado popularmente, no lo tengo claro) como "Everybody is free (to wear Sunscreen)" o simplemente "Wear Sunscreen" (Usa protector solar).

Y como he leído en varios sitios, este texto es un conjunto de tópicos que no dice nada nuevo, es verdad, y como todos los textos de este tipo tiene entusiastas defensores y no menos entusiastas detractores, casi siempre burlones y escépticos, que lo critican con el mismo tono de los que se empeñan en que la humanidad comparta su desengaño y desprecian a los que no lo hacen. Pero es que es muy difícil decir nada nuevo sobre cómo vivir para ser feliz aunque sepamos que vamos a morir, inevitablemente, en el intento. Llevamos siglos intentando dar consejos a los jóvenes (y a los no tan jóvenes, que nunca es tarde, y menos en este asunto) para eso: para que vivan, sean felices, y sobre todo, no cometan los "errores" que quizás otros cometieron.

Aún así, a mí me gusta que este texto (como algún otro similar que circula por ahí) me recuerde un par de cosas, sí, ya lo sé, tópicas, sabidas, sobadas y mil veces repetidas, pero que luego, a la hora de la verdad, siempre, siempre, se me olvidan. Por ejemplo:

"...Disfruta de la fuerza y la belleza d ela juventud. No me hagas caso. Nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud hasta que se haya marchitado..."

"... Dentro de 20 años, cuando te veas en fotos a ti mismo, comprenderás como no puedes hacerlo ahora, cuántas posiblidades tenías ante ti y lo guapo que eras en realidad. No estás tan gordo como imaginas..."

"... No te preocupes por el futuro, o preocúpate, pero sabiendo bien que preocuparse por el futuro es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra mascando chicle..."

"...Haz todos los días algo a lo que temas..."

"...Lee las instrucciones aunque no las sigas..."

"...No leas revistas de belleza: sólo sirven para hacerte sentir feo..."

Pero hay uno que me ha emocionado de una manera muy muy tonta, quizás por este tiempo de despedidas ,

"... Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuanto más viejo te hagas, más necesitarás a las personas que conociste de joven..."

y otro que me puso un nudo en la garganta, quizás por cómo se me abrazó mamá el sábado, emocionada y con la voz temblorosa, el último día en que estaba allí no de visita, como estaré a partir de ahora:

"... Intenta conocer a tus padres: será tarde cuando ya no estén..."


Sí: quizás el único consejo cuya utilidad está científicamente probada sobre "cómo vivir", sea usar protector solar, y todos los demás no puedan ser más que un ejercicio de nostalgia. Pero en cosas concretas y cotidianas, que importan tanto o más al final, la experiencia es un grado y sirve para algo más que para reconocer un error cada vez que volvemos a cometerlo (y lo digo por experiencia). En cocina, por ejemplo, son utilísimos. Así que si alguien tiene algunos consejos prácticos, útiles y a ser posible infalibles para encontrar "bien" piso de alquiler, le quedaría profundamente agradecida. Porque hace mucho tiempo que no busco piso, y nunca lo he buscado en circunstancias tan adversas como la Zaragoza pre-Expo...

Vivir para recordar


Bryan Adams: Summer of 69

Quizás algún día miremos hacia atrás y recordemos estos días como algunos de los mejores de nuestras vidad, como hacía Bryan Adams allá por los 80 con los días del verano del 69 (vaya juego de cajas chinas de recuerdos... qué mayores que somos cuando ya hemos convertido en recuerdo el propio recordar... cuando hasta la propia nostalgia puede ser ya un recuerdo... Creo recordar que hay una etapa en la vida en que eso no es posible, pero dura tan poco...).

O quizás no recordemos estos días. Quizás se desdibujen en la memoria, entre la niebla que confunde el olvido y la distorsión. Quízás ni los recordemos, perdidos como lágrimas en la lluvia entre todos los días y días y días de verano que hemos gastado en nuestras vidas. Quizás recordemos algo, pero no sepamos si era el 2005 o el 2006 o el 2007 o el 2008...

Vivimos tiempos difíciles para enmarcar el recuerdo, cuando ni siquiera podemos nombrar a los años con dos cifras: con cuatro suena bastante peor, ¿o son manías mías?. ¿Qué haría Bryan Adams con el verano del 2007? ¿O los Celtas Cortos con el 20 de Abril del 2007?


Yo no tengo demasiados recuerdos de un verano concreto. Los veranos han sido bastante parecidos por etapas, y así, me resulta difícil recordarlos por años. Puedo evocar los veranos de mi infancia (las bicis, la piscina, los juegos, las comidas del domingo, los´días en Anta...), la adolescencia (las primeras salidas nocturnas, las tardes junto al río, los primeros besos, aquella Semana en Benidorm), los de la primera juventud (la vuelta desde Santiago, el primer amor y su ilusión y su final, el desahogo tras los exámenes y sus agobios, las incertidumbres, los viajes a Barcelona), los primeros veranos en que ya era independiente, los veranos en Vitoria, los días de Vigo, algún verano amargo por algún golpe o decepción, el viaje a Andalucía, aquel agosto en Madrid, los veranos en Zaragoza, el viaje a Euskadi o por Galicia.... Pero sólo recuerdo sin echar cuentas el año concreto de un verano, otro verano frontera como quizás pueda serlo este: el verano del 96, en que aprobé la oposición,y eso, porque no me queda más remedio: suelo tener que poner la fecha cada vez que relleno un formulario administrativo, que suele ser bastante a menudo. Será porque soy de letras, e intuitiva y caótica hasta para recordar.

En todo caso, hay que ser cuidadosos al vivir y al recordar, porque cada vez me convence más la idea de que quizás el único sentido de vivir sea ese: fabricar recuerdos. Que ya Valle-Inclán avisó de que las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos.



Yo estoy segura de que este verano del 2007 lo voy a recordar, aunque sólo sea por el ajetreo y por el cambio, y aunque quizás tenga que echar cálculos para recordar la cifra con que se nombra. Para mí será el verano en que me mudé a Zaragoza.

¿Y vosotros? ¿Qué veranos recordáis y qué veranos no? ¿Y para recordar éste, estáis preparados? ¿Cómo se os presenta el verano?

martes, 26 de junio de 2007

Mi vida sin mí.

"Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario... "

Es tiempo de despedida, y yo me paso junio yendo de mi corazón (lleno de pañuelos que se agitan y adioses susurrados con vocación de hasta luego), a mis asuntos (que a estas alturas son ya un ajetreo de memorias, datos, programaciones, balances, recogida de material, noticias de las notas de selectividad, limpieza de casillero, anuncios del piso en venta, duplicado de llaves y proyectos, planes, desorden y más proyectos...)

Me voy, me voy, me voy, me digo y me repito cada una de estas últimas veces: mi última clase, mi última evaluación, mi último café mañanero, mi última reunión de la comisión, mi última cena. Te vas, te vas, te vas, me recuerdan incansables y agarimosos esos que han compartido mis días más grises y anodinos, que son los que luego no recordamos y no contamos, y también alguno de los más luminosos y señalados. Te vas, te vas, te vas, y en la última cena de fin de curso hay todo un protocolo de ritos y regalos.

Los ritos:

  • brindar, brindar, brindar ("Chinchinchivite" todo un lema entre el profesorado de mi instituto),
  • cantar el "porqué te vas" de Jeanette con el acento de Jeanette,
  • subir a una insigne estatua de la zona de pubs de mi pueblo, un lunes en que sólo hay un pub abierto y eso porque lo pedimos nosotros, y cantar y gritar y hacerte varias fotos (conste que a mí tuvieron que subirme, porque me daba pánico),
  • escuchar un romance de despedida que todos los años hacen con bastante gracia e ingenio dos profesoras que se vuelcan con esto de despedirnos a los que nos vamos para hacernos más difícil marchar,
  • reír, reír, reír,
  • por supuesto, bailar, no hasta el amanecer, pero sí hasta un rato antes...

Los regalos, varios y variopintos, también:

  • una camiseta con la foto de muchos y nuestro lema nocturno (sí, la de la foto de arriba),
  • una careta de cigarrón en cerámica, preciosa, preciosa:

  • una braga de las de cuello vuelto (de abuela, pero de abuela abuela, y además barrigona) con un sujetador a juego de talla 120 y gomas extragruesas, que yo lucí por encima de la ropa toda la noche, para entusiasmo general y locura de las cámaras de fotos de todos... ayss
  • una botellita de licor café casero (porque saben que en Zaragoza no hay),
  • un diploma cachondo de un curso de 40 horas de "restauración didáctica" ( tecnicismo para denominar a lo fino la asistencia a cenas y comidas varias a lo largo del curso), pero tan bien hecho que me estoy plantearlo incluirlo en el próximo concurso de traslados, porque estoy casi segura de que colaría (si es que tiene membrete, mi dni, sello y numeración... igualico que los del cefores...),
  • algún aplauso,
  • muchos besos,
  • mucho, mucho cariño,
  • mucho reconocimiento (si hasta me llamaron "toda una institución" !!!!)
  • un equipaje enorme de recuerdos, recuerdos, recuerdos, que aún me cuesta hacerme a la idea de que eso es ya lo que son.

Y una no puede evitar un nudo en la garganta cuando asiste a los planes para el próximo curso. Y ve esos planes (las fechas de principio de curso, la previsión de matrícula, los planes de quién será jefe de departamento, y tú qué curso vas a coger, y la cena de principio a ver cuándo la ponemos...) que se convierten ya en planes de otros, porque tu vida, y tus circunstancias, y tú misma, ya no seréis esas, seréis otras, allá, lejos, en otra parte, con otros murmullos y otra vida y otros planes. Y tus huecos, y tus cosas, y tus asuntos seguirán, ocupados por otros y otras. Porque yo me iré, y se quedarán los pájaros cantando.

Es difícil describir esta mezcla de nervios, emoción y nostalgia prematura, este mirar ya desde lejos esto que me rodea, el lugar en el que estuve y lo que fui. Porque yo soy yo y mis circunstancias, y estas de tantos años aquí las dejo, y ahora empiezo a mirar mi vida sin mí. Porque sí, siempre se quedan los pájaros cantando , y a mí siempre me han costado mucho las despedidas.



lunes, 25 de junio de 2007

Orgullo


U2: Pride

"Pueden llevarse tu vida, pero no pueden llevarse tu orgullo... "

El orgullo es un arma de doble filo. Pero es un arma. De defensa y de ataque. En lo social y en lo más íntimo y personal.

Y siendo, como todas las armas, peligrosa, en realidad no es más que una ficción o incluso una fantasía, que tantas veces se funde y se confunde , y no debiera, con la autoestima, la soberbia, la dignidad. Con la sombra de un prejuicio, una excusa, una etiqueta, un lastre, una carga .

Pueden quitarte todo, pero no pueden quitarte tu orgullo. Ni en el nombre del amor ni en el del dinero ni en el de nada. Sólo te quitarán tu orgullo si tú les dejas. Esa es su grandeza.

Pero qué triste cuando para poder quedarte con tu orgullo, es el orgullo lo único que te queda.

Y susurra Bécquer, allá lejos, incansable y lleno de razón...

Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mis labios una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquél día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?


domingo, 24 de junio de 2007

miércoles, 20 de junio de 2007

Momentos extraños



Hoy salí a correr, me apetecía, me encontraba bien. Quería hacer 10 kilómetros; si la rodilla me respeta quiero prepararme la media maratón. Ya veremos.

Nada más empezar a correr empecé a sentir las primeras gotas y el aire húmedo, pero algo me empujó a seguir corriendo. A los cinco minutos, esas primeras gotas eran un auténtico aguacero. La gente corría a cobijarse bajo las balconadas y porches. Los coches empezaban a salpicar y a encender sus luces....Yo seguía corriendo.

Me paré en un semáforo cuando llevaba unos tres kilómetros y noté lo fuerte que caía la lluvia.

Mi primer pensamiento fue de lo más convencional..Ir a cobijarme, esperar a que parara y seguir o volver a casa, pero cuando el semáforo me permitió seguir, cruce el semáforo y seguí corriendo, alejándome cada vez más.

Fue una extraña sensación, me encontraba fuerte, la lluvia caía con fuerza, apenas me dejaba ver, pero algo me empujaba y me hacía sentir bien. Me había quedado solo en la calle, corriendo. Mis zapatillas empezaban a expulsar el agua y mi ropa se pegaba a mi cuerpo, y seguía corriendo con más fuerza que nunca ante la mirada extrañada del ejercito de "paseadores" de perros que a esas horas toman la ciudad.

Hubo un momento en el que no sé por qué, mire para arriba y divisé a una cigüeña volando, ella también estaba sola, no había pájaros arriba. Creo que había tomado la misma decisión que yo. Los dos nos miramos a la vez y por un segundo, pude sentir algo parecido a lo que seguro sentía ella. Esa extraña sensación de rebeldía de café que nos hace un poco más nosotros y un poco menos ellos.

Sí, nos miramos y decidimos seguir corriendo y volando respectivamente. Solos, mientras el mundo se paraba. Creo que los dos nos entendimos en ese momento. Creo que nadie más podía hacerlo.


martes, 19 de junio de 2007

Deseos y tiranías


"Leo libros que enseñan que la libertad y la independencia son lo más bonito de este mundo. Y me distraigo pensando que lo más bonito es Luis Alberto tumbado sobre mí a la luz de la luna, en el calor de aquel verano que parece tan antiguo y fue este mismo.

Leo libros que aseguran que buscar la seguridad en nada es una gran demencia. Y sin embargo, me atormenta que no me llame ni me busque un hombre que debe de ser tremendamente libre e independiente, y al que sin duda le gusta estar de cuando en cuando solo... Es lo que yo me digo. Yo soy celosa, y egoísta y tonta, y quisiera que me perteneciera en exclusiva todos los días del año. Aunque quízá eso fuera demasiado y resultaría hasta empalagoso. Porque hacer el amor sin parar tiene que dar por tierra con el diálogo, con el deseo, con la pasión, con el gusto de encontrarse de repente como por casualidad...

Dios mío, ¿qué pasa con nosotras las mujeres de hoy en día que aún le damos una importancia suprema a las cosas del corazón? ¿Es que habrá hombres así por este mundo? Soy moderna, pero en fin... Qué rabia me da que yo me vuelque del todo en cuatro días y ame a la otra persona como si fueste el verdadero e insustituible amor de mi vida (y es que lo es). Y me da rabia que me gusten tanto los besuqueos, los abrazos, las caricias y todas esas cosas que está feo decir. No quiero ser así. Pero, por más libros que leo de feministas y de feminismo -y de psicología también, ¿eh?- no logro hacerme una mujer de hoy en día. Mis compañeras, ya lo sé, pasan de estos romanticismos estúpidos y van directamente al grano: atenciones, obsequios, cenas, salidas, copas... Yo desgrano mis días añorando un roce de arrebato efervescente. Un roce o lo que sea.

No sé si cambiaré, ahora que me doy cuenta de mis errores. Yo me lo repito: hay que ser valerosa, levantarse y huir de la mesa camilla, y vivir el presente. ¿Y con quién voy a vivir el presente, si Luis Alberto no aparece y nadie lo ha sustituido? Lo que me ocurre es que a veces me pregunto si no andaré de lado como un cangrejo, o si no me sentaré demasiadas veces a descansar. A descansar, ¿de qué? No; no hay que mirar tanto a los demás. Amar no significa entregarse atada de pies y manos. Porque la otra persona también tendrá sus pies y sus manos y su camino. Y que tropezará como yo, vamos. Y que recorrerá los mismos andurriales queyo... En el fondo eso a mí qué me importa. Yo lo que quiero es que me amen y que me estrujen."

Antonio Gala: "El corazón tardío"

Vivimos tiempos confusos y difíciles, muy difíciles, para la lírica. Los peores tiempos para la lírica, diría yo. Los derechos por los que tanto luchamos alguna vez y que tanto costó conquistar parecen amenazar con convertirse en obligaciones tiránicas que nos pueden llegar a oprimir casi tanto como en otra época oprimió su falta. Por poner tres ejemplos de estas nuevas obligaciones tácitas: la libertad sexual, la independencia afectiva y el viajar cuanto más lejos y exótico mejor. De privilegio pasaron a derecho, y de ahí se están convirtiendo en una sutil imposición en ocasiones tan trivial y absurda como una moda.

Ya sé que nuestra sociedad en su conjunto es en realidad bastante reaccionaria e hipócrita (y al discurso de los mass media me remito), pero entre los sectores más in y bien pensantes se ha huido hacia el otro extremo, y lo que una vez se reivindicó como derecho, parece haberse convertido ahora en obligación, en un molde impuesto en el que parece vergonzoso no encajar.

Hoy parece una obligación el estar sexualmente liberado, el llevar (o el haber llevado alguna vez) una vida sexual bastante activa y a ser posible promiscua, haber aprendido a desligar el sexo del amor y a desmitificar la fidelidad. Y creer o practicar lo contrario de alguna de estas cosas puede llegar a ser visto como raro, retrógrado o casi vergonzoso. Por otra parte, el feminismo, cuyos principios últimos me parecen obviedades indiscutibles, ha generado mixtificaciones peligrosas si se toman en serio y a rajatabla. Yo, como el personaje de Gala, leo libros -por ejemplo, el cacareado y polémico (por la sombra del plagio) Ya no sufro por amor, de Lucía Etxebarría, que describen el amor (ese sentimiento milenario que parece ser un universal humano, aunque sus concreciones posibles sean tantas y tan variadas) como "dependencia emocional", como una anomalía o una enfermedad contra la que conviene inmunizarse y/o curarse cuanto antes, y que llega a censurar como dañinas canciones de amor, novelas y películas en las que se expresa ese sentimiento ¿inevitable?.

Del mismo modo, la igualdad entre hombres y mujeres (que yo reinvindico, y me parece obvio, en el plano jurídico, laboral y social) ha llevado a que se considere la aceptación de diferencias físicas, intelectuales y emotivas entre hombres y mujeres (que no tienen por qué implicar inferioridad o superioridad) como algo "escandaloso", sexista, políticamente incorrecto o reaccionario. Sin ir más lejos, hace poco un amigo -que es bastante más conservador que yo- se sorprendía e incluso se escandalizaba al oírme decir que yo prefería un adolescente difícil a una adolescente difícil, porque a esa edad las chicas complicadas lo suelen ser de una forma bastante más intrinciada y compleja, y por tanto difícil de solucionar, que los chicos. Y se escandalizaba porque le parecía un comentario sexista, cuando es algo que yo he aprendido con la práctica de mis años como docente.

Y aunque yo defiendo, repito, con plena convicción, los principios del feminismo, y creo un derecho imprescindible la igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a derechos, deberes, oportunidades y dignidad, lo hago desde mi condición de mujer y sin poder dejar de percibir lo que nos diferencia de los hombres, pero sin sentirme por ello ni mejor ni peor. Y comprendo muy bien a Ally Mcbeal o a Bridget Jones, que representan ese tipo de mujer exitosa e independiente laboralmente pero que, en una actitud considerada reaccionaria, suspiran por un "marido". Y las comprendo no porque suspiren por un marido, sino porque en el fondo suspiran por el amor, y eso no puede ser nunca ni vergonzoso, ni reprobable, ni implicar que renuncies a tus derechos como mujer, es decir, como ser humano. Yo reivindico que se suspire y se añore y se desespere por amor, aunque sea una dependencia emocional y un desequlibrio psicológico. Y que luego cada uno lo viva como pueda o como quiera (si es afortunado): con matrimonio, sin él, con hijos, a tres bandas, a lo moderno o a lo antiguo. Y que el que quiera ser reaccionario, y dependiente, y sufrir por amor o por su cuerpo, que lo haga. Que la libertad y todas sus formas sean un derecho, no una obligación, que cada uno puede encontrar la felicidad o su espejismo donde otro encontaría el infierno.

En Un mundo feliz, Aldous Huxley dejaba claro mucho mejor que yo que la felicidad prefabricada con axiomas generalistas y prejuicios se consigue a base de anular lo más grande que uno puede ser, que es uno mismo. Así que quiero negarme a que no nos impongan los deseos, los sueños y las apetencias, y reivindico el derecho a desear lo que nos dé la gana sin tener que avergonzarnos de ello. Aunque sea un típico matrimonio con hijos o poder veranear todos los años en Benidorm.



domingo, 17 de junio de 2007

Sentido

Macbeth

Nuestros actos prosiguen su camino,
que no conoce término.
Maté a mi rey para que Shakespeare
urdiera su tragedia





DE QUE NADA SE SABE

La luna ignora que es tranquila y clara
y ni siquiera sabe que es la luna;
la arena, que es la arena. No habrá una
cosa que sepa que su forma es rara.

Las piezas de marfil son tan ajenas
al abstracto ajedrez como la mano
que las rige. Quizá el destino humano
de breves dichas y de largas penas

es instrumento de otro. Lo ignoramos;
darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda

y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?



Del gran Jorge Luis Borges, ciego clarividente, mago de la paradoja, malabarista de los enigmas y poeta.

Quizás nuestros actos, nuestros accidentes y nuestras vidas sí tengan un sentido - una finalidad, tal vez una importancia- oculto, insospechado, que sólo podríamos percibir y entender viéndolo todo, absolutamente todo, fuera del laberinto, en perspectiva, desde arriba.

Pero qué más da, si nunca podremos saberlo desde nuestra triste posición de peones ciegos, ignorantes y torpes, siempre a ras de tablero, traídos y llevados por quizás causas, quizás azares.

Sólo podemos aferrarnos al misterio, al enigma, a la poesía, a la ficción, a la posibilidad. A la esperanza de una oculta grandeza.



sábado, 16 de junio de 2007

Suspicious Minds




Hay artistas de toda índole, gente célebre que llega a ser conocida para millones de personas y que acaban desapareciendo físicamente a temprana edad. Es un fenómeno que se repite y que parece redundar en aquella frase: vive de prisa, muere joven y en el camino.

Quizás esa desaparición sea algo intrínseco al modo de vida que eligieron o que no eligieron en algunos casos. A veces parece un guión escrito, el guión perfecto que evita la decadencia de la persona y que catapulta al mito. A veces lo difícil es vivir y arrastrar la propia decadencia de lo que uno fue y de lo que los demás esperan que seas. Cuando tu ya no eres tú sino que eres parte del ideario colectivo, lo difícil llegado un momento determinado, es vivir.

Ejemplos hay muchos y en todos los ámbitos, desde Janis hasta el Che.

A veces vivir es lo difícil, a veces se elige (aunque sea de manera inconsciente) morir, para pasar a ser inmortal.

Elvis Aaron Presley forma ya parte de la leyenda. ¿Quién de nosotros no puede decir incluso dónde nació? Forma ya parte del recuerdo, de la memoria colectiva de muchas generaciones. Sus canciones, su estilo, forman parte ya de la historia de la música. Pocos son los elegidos. Deben conjugarse una serie de factores para encumbrar al mito, y en su caso, no hay duda: se conjugaron.

Elvis nace en Tupelo (Mississipi). Sus primeros años contribuyen a ir forjando la leyenda. Pobres de solemnidad (su hermano menor fue enterrado en una caja de cartón), logra sobrevivir casi de puro milagro.

El verano del ’54 marca el comienzo, no sólo de Elvis cantante sino de una parte importante de la música moderan. Elvis graba un modesto single en una de cuyas caras canta un blues suave titulado “That’s All Right, Mama”. El resultado fue tan bueno que su estilo empezó a ser reconocido como “rockabilly” o “country rock”, con fuerte impacto sureño, aunque posteriormente nadie dudaría ya en definirlo como “rock,n,roll”.

El 3 de Junio de 1954, a las 21,30 horas, el disco fue escuchado por primera vez en el programa de Dewey Phillips de la emisora WMPS. Fue repuesto nada menos que treinta veces al día siguiente, quince veces por cada cara, y ese mismo día la emisora estuvo colapsada por las llamadas de los oyentes. Pero todo este éxito no fue vivido por Elvis, ya que temeroso de una mala respuesta había ido al cine “Suzore” para no ser testigo de un abucheo. Tuvo que ser su propio padre quien fuera en su busca por encargo de Dewey y llevado hasta la emisora para realizar una entrevista en directo. Allí se sentó un tembloroso muchacho que solamente acertaba a contestar con monosílabos a las preguntas del locutor, mientras sonaban de fondo sus dos canciones. Menos mal que era una emisora de radio, ya que los colores que adornaban sus mejillas eran ciertamente impresionantes. Pero en pocos días el disco fue un éxito extraordinario y se puso en el tercer puesto de todas las listas de éxito.

Elvis rompió modas en muchos sentidos (llegó a tachársele de afeminado) pero la más asombrosa en el sur de los U.S.A. es que nunca ningún blanco había cantado como un negro. Incluso el Ku Klux Klan le considera una especie híbrida de negro y blanco, haciéndole objeto de sus iras y sus amenazas: “Si canta las canciones de los negros es porque simpatiza con ellos; por tanto, es objeto de ataque”.

Después éxito tras éxito y .....la decadencia. También sobre esto existe mucho mito y leyenda, lo que sí es seguro, es que ante la decadencia y la visible degradación de la persona, enseguida empezaron a sobrevolar los buitres. Los que siempre acuden a la cita.

A mí todo eso me da igual. Elvis era Elvis en el escenario, para mí ahí nacía y moría.

He seleccionado las canciones de él que más me gustan y que pertenecen a varias etapas.

Este video pertenece a la primera etapa de Elvis.





A mí personalmente me gusta más su etapa de madurez. Creo que tiene mejor voz y no sé, quizás incluso la estética...algo kitsch....Mi favorita sin duda. Un auténtico showman en estado puro. Qué lo disfrutéis.



jueves, 14 de junio de 2007

Huella


Te conocí, porque al mirar la huella
de tu pie en el sendero,
me dolió el corazón que me pisaste.

Corrí loco; busqué por todo el día;
como un perro sin amo.

... ¡Te habías ido ya! Y tu pie pisaba
mi corazón, en un huir sin término,
cual si él fuera el camino
que te llevaba para siempre...


Juan Ramón Jiménez



Quizás sea eso. Quizás amamos sólo una huella. Siempre una huella.

El rastro, con vocación de eterno, de lo efímero.

martes, 12 de junio de 2007

Jajajaja


La risa es uno de los misterios científicos que más se resiste a ser explicado.

Ya sé que puede parecer tonto, pero paraos a pensar sobre él. Ni biólogos ni antropólogos ni mucho menos psicólogos (por supuesto: los psicólogos son a los científicos lo que los artesanos a los artistas... sin que esto sea nada malo, eh, que a mi me gusta mucho la psicología. Y la artesanía ). Bueno, vuelvo a la risa, que me voy por las ramas, como siempre.

Decía que ninguno de esos estudiosos han encontrado todavía una explicación al origen, naturaleza y sentido de esas convulsiones que se producen como reacción física consecuencia de una emoción, igualmente no descifrada, que es la que sentimos cuando algo nos "hace gracia".

Culturalmente, la risa es igualmente un fenómeno curioso. Ojo: no es lo mismo la risa que la sonrisa. La sonrisa se asimila a la bondad; la risa a la maldad (los villanos tradicionales, las brujas y los demonios siempre ríen; los héroes, los ángeles, las princesas y Dios, como mucho, sonríen). La risa puede ser, efectivamente, perversa o cruel (por ejemplo, cuando nos reímos sin poder evitarlo de alguien que se ha pegado un trompazo, por doloroso que este sea), y ha sido interpretada siempre como un gesto de afirmación de la individualidad, de irreverencia y rebeldía frente a lo establecido. De ahí que nos guste tanto reírnos, sobre todo, de autoridades, convenciones y normas. Y también nos reímos de aquello que despreciamos o consideramos "inferior", lo que ratifica ese carácter de afirmación y orgullo que es la risa.

En otros casos, la risa puede ser máscara del dolor o refugio del desengaño o la decepción: nos reímos, muchas veces sarcásticamente, de aquello que una vez nos emocionó o nos ilusionó y luego nos defraudó. Tras grandes cómicos se esconden a veces miradas lúcidas y profundamente desengañadas y doloridas sobre la realidad, a la que evidencian, señalan y critican con la risa.

Y comunicativamente, también es algo curioso y también cumple su función. De hecho, ahora con esto de internet hemos tenido que buscar formas de expresar la risa (con emoticonos o con los jajajaja, ja ja ja, ja,ja,ja, etc.... que posibilidades hay muchas... a mí la separada por comas me hace mucha gracia...). lo cual demuestra su importancia en nuestras relaciones con los demás.

Médica y psicológicamente, la risa es beneficiosísima, como ya todos sabíamos: pocas cosas sientan tan bien y renuevan tanto como una panzada de reír, aunque se produzca por las cosas más tontas, pero ahora algunos psicólogos han inventado lo de la risoterapia para hacer negocio con algo que todos podemos y debemos hacer en casa, en el trabajo, en la calle, en el cine, y en la iglesia (como casi todo, la risa apetece más cuando no se puede). Además, la risa, sobre todo la tonta, es muy contagiosa, y como el comer y el rascar, a veces sólo es empezar.

Pero no a todos nos hacen gracia las mismas cosas. El humor depende en parte de la cultura y la formación, en parte de la sensibilidad y las preferencias personales. Un mismo chiste puede hacerte mucha gracia o resultarte patético según quien te lo cuente (y hacer reír es un don, un arte, para mí uno de los más admirables y más de agradecer). A mí me encanta el humor de Gila, las Virtudes, Martes y trece (en su mejor momento), Faemino y Cansado, Friends, Las chicas de oro, Aquí no hay quien viva, Camera café, el gran Wyoming, Paco León imitando a Raquel Revuelta, por poner algunos ejemplos, pero no soporto a los Morancos, a Cruz y Raya, a Steve Urkel, a Benny Hill, a Pajares y Esteso, o a "La que se avecina".

Y tampoco me hizo gracia nunca ni Chiquito ni la cohorte de imitadores que proliferaron como setas y cuya sombra es alargada. Sin embargo, este "Amatoma" (que apareció en el malogrado Mississippi de Pepe Navarro -tiempos aquellos- y abrió la brecha de los doblajes chiquitistaníes que con desigual fortuna y gracia siguió cultivando el hoy sexto Florentino Fernández en El Informal) me hizo muchísima gracia en su momento, y me la sigue haciendo ahora.

Y a propósito de Chiquito, tengo que decir que aunque yo no lo soporto, a Dei le chifla, y de hecho es uno de los pocos españoles que todavía es capaz de hablar chiquitistaní con soltura y fluidez. Y como el roce hace el cariño, y todo se pega menos la hermosura, a veces yo también suelto alguna palabra o expresión en tan castizo idioma. Cuando Dei me llama por teléfono, muchas veces contesto "jarl" (sí, lo reconozco, pero empezó él, que conste), y como a mi teléfono fijo sólo me llama él y más o menos a las mismas horas, así lo contesto a veces. Imaginaos la cara que se me quedó cuando un día contesté a ese teléfono fijo con un largo "jaaaaaarrrrrlll", de los más logrados que me han salido nunca, y oigo a una voz femenina decir "Buenas tardes, le llamaba para hacerle una encuesta...." No llegué a oír el tema de la encuesta; la vergüenza lo inundaba todo hasta hacerme zumbar los oídos. Así que con voz temblorosa, le dije que disculpara, que en ese momento estaba muy ocupada, que llamara un poco más tarde. Por supuesto, no volvió a llamar (¿a quién le puede importar la opinión sobre nada de alguien que contesta al teléfono así?).

lunes, 11 de junio de 2007

Felicidades, Dei


No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


Pablo Neruda




domingo, 10 de junio de 2007

Nada



ARS MAGNA

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.


Leopoldo María Panero




Los verdaderos genios son los que entran y salen de la nada, la oscuridad, la soledad y la magia.

Los demás somos los que no nos atrevemos a salir de la habitación.


sábado, 9 de junio de 2007

Si conduces, no bebas




Ojito que hoy es sábado, y la DGT, que no puede conducir por nosotros (porque está ocupada contando el dinero que recauda con las multas, según dicen los mal pensados), está en pleno paroxismo de los controles de alcoholemia.

Lo de si a la DGT le importa realmente la seguridad de los que transitamos por las carreteras españolas haciendo esfuerzos para no sobrepasar el absurdo límite de 120 en autovía, o si en realidad todo es una burda excusa para cobrar, cobrar, cobrar, es un debate complejo y difícil de cerrar.

Así que limitémonos a echarnos unas risas, con o sin alcohol, con o sin conducir, que es fin de semana.

viernes, 8 de junio de 2007

Locura



Crazy fue el primer éxito (y todo un bombazo en el 2006 en Reino Unido primero, y luego en Estados Unidos) de un dúo llamado Gnarls Barkley. De esta canción hay otro vídeo que se hizo bastante más popular, y del que dejo el enlace porque no se puede poner directamente (cagüenlaleche y en el Youtube).Se trata de un vídeo muy original, que parece evocar la prueba psicológica de Rorschach con manchas de tinta que supongo todos conocéis, muy acorde con la letra de la canción, que trata sobre la delgada línea que delimita la "locura", tan escurridiza y quizás relativa, si la entendemos en su sentido más amplio, que creo que es el único en que debe ser entendida:


I remember when, I remember, I remember when I lost my mind
Recuerdo cuando, recuerdo, recuerdo cuando perdí la cabeza
There was something so crazy about that place
Había algo de auténtica locura en ese sitio
Even your emotions had an echo in so much space
Incluso tus emociones hacían eco con tanto espacio

And when you’re out there - without care
Y cuando estas ahí afuera, descuidado
Yeah I was out of touch
Ya lo se, estaba ido
But it wasn’t because I didn’t know enough
Pero no era porque no supiera lo bastante
I just knew too much
Era porque sabía demasiado

Does that make me Crazy?
¿Y Eso me hace estar Loco?
Does that make me Crazy?
¿Eso me hace estar Loco?
Does that make me Crazy?
¿Eso me hace estar Loco?
Possibly
Posiblemente

And I hope that you are havin’ the time of your life
Y espero que estés dandote la fiesta de tu vida
But think twice, that’s my only advice
Pero piénsatelo dos veces, ese es mi único consejo

Come on now who do you, who do you, who do you, who do you
Venga ya, quién te crees, quién te crees,
think you are, ha ha ha, bless your soul
quien te crees que eres, jajaja, bendita sea tu alma,
you really think you’re in control
realmente te crees que lo tienes todo bajo control

well
pues sabes
I think you’re Crazy
creo que estás Loco
I think you’re Crazy
creo que estás Loco
I think you’re Crazy
creo que estás loco
Just like me
igual que yo

My heroes had the heart to put their lives out on a limb
Mis heroes tuvieron el corazón para dejar sus vidas colgadas de un hilo
And all I remember is thinkin’ I wanna be like them.
Y todo lo que recuerdo es que pensaba que quería ser como ellos.

Ever since I was little, ever since I was little it looked like fun
Siempre desde que era pequeño, desde que era pequeño parecía divertido
And there’s no coincidence I’ve come
Y no es una coincidencia que haya llegado
And I can die when I’m done
y pueda morir cuando lo haya logrado

But maybe I’m Crazy
Pero quizás este Loco
Maybe you’re Crazy
Quizás estés Loco
Maybe we’re Crazy
Quizás estemos Locos
Probably
Probablemente


Además de haber sido todo un bombazo y aunar el beneplácito de gran público y crítica, los Gnarls Barkley tienen el mérito, mucho más difícil, aunque ellos nunca lleguen a saberlo, de hacer que Dei se interese por una canción actual y anglosajona, algo que yo pensé que jamás sucedería dada su habitual actitud musical de vejete cascarrabias que se aferra obstinadamente al cualquier tiempo pasado fue mejor y ahora ya no hay música como la de antes. (Besitos varios, Dei, que me has dado una alegría). Aún hay esperanza, pues.

Y aprovecho para dejar aquí otro vídeo de los Gnarls Barkley que me hizo muchísima gracia:

miércoles, 6 de junio de 2007

Tres preguntas sobre la belleza


¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,
es altanera y vana y caprichosa;
antes que el sentimiento de su alma,
brotará el agua de la estéril roca.

Sé que en su corazón, nido de sierpes,
no hay una fibra que al amor responda;
que es una estatua inanimada..., pero...
¡es tan hermosa!

Gustavo Adolfo Bécquer.

Nadie puede negar la importancia de la belleza, ni escapar a su poder. Incluso al reaccionar contra ella y su tiranía nos rendimos a su influencia. Convivimos, a gusto o a disgusto, con lo que se ha convertido en estos tiempos y más que nunca en una obsesión tiránica que abre y cierra puertas y corazones. Y es la belleza, para mí, una de las cuestiones más complejas y enigmáticas que se puedan tratar, porque aparte de sus propias implicaciones, está preñada de tópicos y prejuicios.
Si para Luis Cernuda el deseo era una pregunta cuya respuesta nadie sabe, a mí me ocurre algo parecido con la belleza: es un tema sobre el cual solo tengo preguntas, y como ejemplo, voy a poner sólo tres. A ver si alguien tiene respuestas.

1.-¿Es la belleza es una cuestión meramente física?

El que una persona sea guapa, ¿depende exclusivamente de los rasgos físicos? ¿Es sólo una cuestión de tamaños, formas, colores, texturas o hay algo más? ¿Influye nuestra personalidad en nuestro exterior? Hay quien dice que "la cara es el espejo del alma", y hay quien afirma que, sobre todo a partir de una determinada edad, uno tiene la cara que se merece y uno es responsable de su cara. Hay personas de rasgos perfectos que pueden resultar anodinas, y hay personas sin rasgos especialmente llamativos o bellos per se pero que en conjunto pueden resultar hermosas. ¿Y por qué? ¿Por un reflejo de una belleza interior que no podemos dejar de percibir? Puede ser. Pero además, yo estoy convencida de que hay gente que "ha decidido" ser guapa, y lo ha conseguido, y hay gente que no se atreve a ser guapa, o no se lo permite a sí misma por las cuestiones que sean, y estoy convencida de que las actidudes, las expresiones y los gestos pueden por terminar moldeando la cara y los rasgos. Y que casi todos percibimos la belleza de un rostro sereno, o una mirada limpia, o la cara de la ilusión, en forma de esa belleza indefinible a la que uno es sensible pero que es tan difícil de definir, describir o mucho menos explicar.

2.-¿La belleza es una cuestión puramente superficial y externa, que no tiene nada que ver con el fondo y el interior?

Cuestión muy relacionada con la anterior, y que justifica el "oficial" (y la mayor parte de las veces hipócrita) "desprecio y descrédito" de la belleza física a favor, supuestamente, de las cualidades interiores y "espirituales", en teoría, mucho más importantes, imperecederas y auténticas. Sin embargo, si hacemos caso a aquello de que la cara es el espejo del alma, una cara bella sería reflejo de un alma bella, una cara fea sería reflejo de un alma fea. Pero todos sabemos que esto no es así, y todos conocemos ejemplos incluso extremos que demuestran lo contrario, para bien o para mal (pero glubs... ¿qué sería aquí "bien" y qué sería "mal"?). No obstante, ya Platón identificaba bien y belleza, y muchos artistas, dandys y estetas han defendido que lo bello es siempre bueno, que lo malo es siempre feo (por ejemplo, un acto bello va a ser un acto bueno... un acto malo va a ser siempre un acto feo), y que ética y estética pueden llegar a interseccionarse, o incluso fundirse o confundirse. El encontrar belleza en actos "malos" sería simplemente fruto de la sofisticación y una forma de "perversión" fruto de la evolución a veces extraña a la que nos ha llevado la cultura y la civilización, que a veces resultan ser más monstruosas que la naturaleza.

3.- ¿La belleza es relativa y/o puramente subjetiva?


¿La belleza está siempre y sólo en el ojo del que mira? ¿Existen cualidades bellas universalmente reconocidas o reconocibles como tales o no? Todos hemos vivido la evolución de los gustos, que últimamente se produce a un ritmo de vértigo, y asistimos y asumimos que lo que hoy es bello, dentro de poco puede no serlo (es más: casi seguro va a no serlo). Los cánones de belleza evolucionan y cambian, eso es innegable. Y los gustos también se educan; por lo tanto se modifican, y por lo tanto no son absolutos, sino relativos.

Pero, ¿existe por encima de los gustos y su contingencia un concepto de belleza permanente? ¿Cuál es la clave que hace que algo al ser contemplado -o percibido- nos guste, o no nos guste?. Los clásicos, que estaban muy preocupados por este tema (quizás por esa concepción suya que fundía belleza y bien, estética y ética), creían haber encontrado unas pautas para que algo fuera bello: la simetría, la armonía, la proporción. Y una vez vi un documental interesantísimo sobre esto que hacía un estudio morfológico sobre rostros humanos para buscar unas pautas generales de "belleza". Analizaban los rostros humanos relacionando sus dos mitades (nuestra mitad izquierda y nuestra mitad derecha no son exactamente iguales) y combinaban esto con encuestas sobre la belleza de un número elevado de rostros fotografiados. Los que resultaron calificados mayoritariamente como más bellos eran aquellos cuya mitad derecha era más similar a su mitad izquierda. ¿Casualidad? Además, los rostros que impulsivamente todos calificaríamos como menos bellos son aquellos en los que hay alguna "desproporción". Pensemos, por ejemplo, en Rossy de Palma, cuyo rostro "picassiano" es un ejemplo de desproporción pura. Hay quien la considera "bella", pero reconozcámoslo: son los menos, y en todo caso, se habla de ella como mujer de una belleza "especial" e incluso "difícil". Y volviendo a la relación entre proporción-armonía-simetría y belleza, la música (belleza hecha con sonidos) sigue sin duda unas claves de armonía o proporción...

Y por seguir preguntando, podríamos llegar a preguntarnos por la esencia misma de la belleza (¿de dónde surge esta categoría que el hombre tiene la manía de aplicar a todo lo que percible:lugares, ropas, actos, sonidos, sabores, etc.?), que nos lleva a veces a preferir lo bello a lo útil, lo práctico o incluso lo conveniente, o por la controvertida relación entre belleza y amor (¿es posible enamorarse de alguien a quien no consideres bello? ¿es posible enamorarte, como Becquer, de alguien sólo por su belleza?). Pero creo que eso ya serían otras historias, y deberían ser tratadas en otro post.

martes, 5 de junio de 2007

Du yu espik inglis?


Hoy tengo el examen oral de inglés, y estoy nerviosa, más que por el hecho de aprobar o suspender (que también, para qué negarlo, aunque si me aprobaron el churro que me salió la parte de gramática -por causas ajenas a mi voluntad, conste- no creo que me suspendan por el oral), sino por el mal rato de tener que estar un cuarto de hora intentando balbucear algunas palabras mínimamente coherentes en esta la lengua de seres tam dispares como Shakespeare o Bush, que llevo años estudiando, y que se me da bien (profesora mía dixit). Pero ojo: se me da bien entenderla, no hablarla. Y me interesa aprenderla para entender, no para hablar (si viajara un poco más al extranjero, la cuestión sería otra, pero para el tipo de viajes que suelo hacer más me valdría aprender, por ejemplo, portugués).

Mi interés por la lengua anglosajona surgió hace muchos, muchos años, allá por los últimos ochenta, cuando yo engrosaba las listas de la última generación que estudió francés en el cole y en el instituto, pero que creció bombardeada por el inglés (las canciones, la cultura pop, nuestros ídolos y sus nombres, las películas...) y por una creciente y obsesiva demanda: hay que aprender inglés, sin inglés no vas a conseguir trabajo, sin saber inglés vas a ser una especie de paria de clase B que no podrá hacer nada frente a las nuevas generaciones espikingleantes. Pronto, pues, quise estudiar inglés por mi cuenta, y mi mayor motivación fue siempre que las letras de las canciones anglosajonas (que constituían el 80 % de la música que escuchaba por aquel entonces) dejaban de ser una enigmática sucesión de sonidos para ir adquiriendo poco a poco significados: primero significados sueltos (qué alegría ir reconociendo los I need you, los the same, los I will, los I do, los forget, los run, el do you love me, etc. etc.), luego ya algunas secuencias largas que iban cobrando sentido mágicamente. En hablar, nunca mostré un interés que superara el afán de poder tararear algún estribillo, eso sí, por lo bajito. Así que lo tengo asumido: nunca hablaré inglés, ni con fluidez ni sin ella, porque no quiero (y es más, me siento muy ridícula; sé que es ridículo -valga la aparente paradoja-, pero no puedo evitarlo).

Todos sabemos por qué nos invade el afán de entender y hablar inglés, de aprenderlo, y todos sabemos por qué entran en aluvión palabras y expresiones que, aunque nombren lo mismo que nuestras grises y provincianas palabras españolas, parecen tener mucha más prestancia y glamour, y nos hacen sentir modernos y elegantes, como decía aquel irónico artículo de Julio Llamazares, "Modernos y elegantes", que os enlazo y recomiendo que leáis, porque es muy divertido.

Los lingüistas debaten y discuten sobre las consecuencias y los riesgos de la la uniformización lingüística, que tiene sus defensores y sus detractores, ya que tiene sus pros y sus contras:



  • Su principal pro: facilita enormemente la comunicación y amplía sus posibilidades, y las lenguas son, en primera instancia y sobre todo, un medio de comunicación, y cuanto más la faciliten, mejor.


  • Su principal contra: cada lengua conlleva no sólo una cultura, sino toda una forma de conceptualizar el mundo, de verlo, de entenderlo; si sustituimos la lengua, sustituimos la cultura, el pensamiento, casi la personalidad. Aparte del evidente empobrecimiento cultural, la tendencia a la lengua única es la tendencia al pensamiento único y una forma aparentemente sutil pero que puede ser muy efectiva (quizas por esa misma sutileza) de control y dominio.


En todo caso, lo que me importa ahora mismo es que en apenas una hora, tendré que estar conversando en inglés (cosa que evito concentradamente y con bastante éxito en las clases, y mira que tiene mérito, porque los habituales somos cinco), con otro examinando, que con muchísima y terrorífica probabilidad será uno de mis alumnos de 2º de Bachillerato, a los que, por cierto, hablar inglés se les da muchísimo mejor que a mí. Qué ganas tengo de que pase.

Y para consolarme y entretener los nervios, dejo aquí unos vídeos ilustrativos (como siempre, me he documentado a fondo ;-)) de tan compleja e interesante cuestión:

Un ejemplo de la acuciante necesidad de aprender inglés, aunque no estemos ni en el show bussines ni en los bussines a secas:






(La canción, por si alguien sabe aún menos inglés que yo, dice "quiero follarte por el culo". Veis cuanto he aprendido...)


Un divertido curso de inglés de los Gomaespuma:








Y un par de ejemplos de hasta donde podemos llegar si nos aplicamos en esto de aprender inglés. Por si a alguien le falta motivación:












¿Y vosotros cómo andáis de inglés? ¿Algún rebelde en la sala o todos habéis cedido, como yo, a la invasión?

domingo, 3 de junio de 2007

Telecupón



XDDDDDD

¿Qué va a ser de mí?





Iré a buscarte a los sitios acordados
aunque tú no vengas, aunque me hayas olvidado.
Te escribiré los versos que nunca te hice,
seré puntual como siempre quisiste.



Dei siempre dice que el problema de Ismael Serrano es que sus letras "no caben" en su música. Que es mejor y más letrista que músico. Y tiene razón.

Pero tiene un par de cancíones (o quizás alguna más) que a mí consiguen ponerme un nudo en la garganta. Como ésta.


sábado, 2 de junio de 2007

Botas


Nancy Sinatra: These boots are made for walking.

Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar

y para andar, muchas veces, nos ponemos unas botas.

Que nos identifican, nos definen, nos protegen, nos abrigan, nos defienden. Nos llevan.

Las botas son unas de esas prendas que, como las cazadoras, están rodeadas de toda una cultura y una mitología llena de mensajes, simbolos y nostalgias. Hay gente que alguna vez da con unas botas con las que se siente a gusto, completamente a gusto. Tan a gusto que casi podría ser que se siente identificado, aunque no sea demasiado consciente de por qué, y no va a deshacerse de ellas jamás, aunque pasen los años y las modas y ya ni siquiera se las ponga. E incluso si tiene que deshacerse, nunca las olvidará, y hablará de ellas evocándolas a la menor ocasión.

Las hay de tacón, planas, de cuña, de hebillas, de motero, de cow-boy, de cuero auténtico, de imitación, de goma, de agua, negras, marrones, brillantes, de colores, ajustadas, de caña alta, de caña baja, de punta...

Nunca es azaroso la que eliges y la que te pones. Con cada una se camina de una forma.

Las mías son siempre con mucho, mucho tacón.

Caminante, no hay camino,
y a veces nuestro camino lo hacen, en realidad, nuestras botas.


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Marc Parrot: Mis botas


Mis botas mágicas pisando caracoles
No se paran a pensar en las pequeñas flores
Se agarran bien al suelo sobre un mundo que resbala
Resbalan por el mundo sobre un suelo que me atrapa

Mis botas comen barro, comen hierba y comen piedras
Van camino de la luz ¡qué se aparten las tinieblas!
Me llevan por senderos que no habría imaginado
Incluso han intentado ir cada una por su lado

Mis botas cruzarán la cuerda floja
Mis botas saben más que mis pies idiotas
A veces me hacen sonreir
Mis botas no andan para mí

Mis botas duermen justo al lado de mi cama
No tienen pesadillas, no sueñan nada
No piensan que sus suelas dejan huella en mi pasado
Descubren la belleza de un camino equivocado

No me llevan nunca por donde yo creo que hay que ir
Siempre escogen el camino más dificil de seguir
Dejan a través del tiempo una estela singular
Que no puedo predecir, ni tan siquiera imaginar
Pero me ayudan a escapar



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Christina Rosenvinge: Las suelas de mis botas

Quieres que suba al cielo
a hacerte una almohada
de plumas de ángel.
Quieres cortarme el pelo
a cuchilladas
y que me aguante

Pegas donde más duele
cada vez duele más.

y como voy a discutir
si las suelas de mis botas
corren como dos idiotas
siempre detrás de ti.

Quieres que baje al infierno
a prenderle fuego
a tus cigarros
luego te pones tan tierno
sólo es un juego
tirarme al barro.

Un día cuando te vuelvas
descubrirás que no estoy
sólo estarán mis botas
mis botas de cowboy.

Yo estaré en alguna parte
probando otro par
unas que me obedezcan
cuando me quiero largar
y por más que lo intento no encuentro el momento de huir.


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