martes, 25 de marzo de 2008

La senda del tiempo



El tiempo pasa siempre imperceptible y silencioso, siempre al acecho de nuestra consciencia y nuestras nostalgias, que nos asaltan siempre de pronto y por la espalda.

El tiempo pasa siempre imperceptible y silencioso, salvo en algunas ocasiones, en que se deja notar, se impone y se pone ruidoso, para decirnos..." estoy aquí... mira lo que he hecho... mira qué lejos está todo aquello... mira adónde has llegado... mira adonde no pudiste llegar... mira cómo ha cambiado el horizonte... mira qué grande se ha hecho tu ayer... mira qué lejos has dejado lo que soñabas tan cerca... mira qué cerca está lo que creías tan lejos... míralo, mírame y mírate."

El tiempo pasa siempre imperceptible y silencioso, salvo algunos dias dedicados inevitablemente a él. Y así, yo hoy he pasado de mis 35 a mis 36.

En días como este se dibuja y desdibuja la senda que nunca se ha de volver a pisar. Se hace nítido el presente y sus contornos, y desaparece por un instante el fantasma del futuro y su tiranìa. Son días de palabras dulces y besos a distancia, de felicitaciones y ausencias, de miradas y consciencias. De reencuentros, despedidas, deseos y esperanzas.

Porque aquel pasado que creía yo pasado, cerrado y anécdota de la nostalgia, aquel pasado de pinceles torpes y colores raros, me ha reencontrado de pronto, tomando la forma de una preciosa -y carísima- caja de acuarelas que me ha regalado Dei, digna de la artista que me temo que no soy. Ni seguramente seré.

Pero tengo que volver a pintar, porque Dei me ha emocionado con una caja de pinturas. Y hoy me dado cuenta de que hace ya más de veinte años que no pinto.

2 comentarios:

Liz dijo...

Felicidades, con retraso, y ánimo con la pintura... hay cosas que el tiempo no consigue cambiar.

kamala dijo...

Gracias. Por las felicidades, por los ánimos, por entrar aquí y por el comentario. :-D

Un saludo,

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