domingo, 13 de abril de 2008

Amor, tiempo, coincidencias y finales


Soy vecino de este mundo
por un rato
Y hoy coindice que también tú estas aquí
Coincidencias tan extrañas de la vida
Tantos siglos,
tantos mundos,
tanto espacio…
y coincidir

Si la vida se sostiene por instantes
Y un instante es el momentos de existir
Si tu vida es otro instante..
no comprendo
Tantos siglos,
tantos mundos,
tanto espacio…
y coincidir


(Canción escrita por Alberto Escobar, que yo encontré por pura coincidencia en el Emule porque alguien la subió falsamente como de Silvio Rodríguez)




Me compré Antes del amanecer hace un par de meses, porque estaba de superoferta en el Alcampo (apenas dos euros más que alquilar una en un videoclub) y sin haberla visto. Pero sin ninguna duda de que iba a gustarme. Hace años que oigo y leo hablar sobre ella, y aunque el tema del amor imposible suele ser de los que evito porque me angustia un poco (es muy tonto, ya lo sé, pero no lo puedo evitar), el viernes, por fin, me decidí a verla. Y no me decepcionó, claro.

Es una película sencilla formal y argumentalmente, pero compleja, sutil, delicada y precisa en todo lo que cuenta. Muy lejos de la típica comedia romántica americana que el trailer incluido en la cinta intenta vender. Se sostiene sobre dos cosas: un guión sólido y delicado, con diálogos continuos, maravillosos y mimados, y unas interpretaciónes de primer plano de los dos protagonistas: Ethan Hawk y una jovencísima, luminosa, lozana y preciosa Julie Delpy.

La historia tiene la grandeza simple y agazapada de las pequeñas historias cotidianas que suceden discretamente sin que nadie llegue a contarlas: un chico americano y una chica francesa se encuentran en un tren. Él va a Viena, ella, a París. Se conocen, empiezan a hablar y... "conectan". El chico le pide que se baje con él en Viena y le acompañe una noche, solo una noche, hasta el amanecer, en que él cogerá el avión que le lleve de vuelta a casa y a su vida. Y ella acepta.

A partir de ahí, diálogos continuos, encuentros fugaces con otros personajes (los actores de la obra de teatro, la gitana que les lee la mano, el camarero que les regala el vino, el "mendigo" que les hace un poema), que el guión tiene que forzar a hablar inglés (aunque esto chirríe un poco y aprovechen para soltar la pullita de que son los americanos los que nunca saben hablar otro idioma), que sirven de recipiente y excusa para hablar y para hablarnos de los encuentros, las coincidencias, las esperanzas, las fustraciones, pero sobre todo, de amor y tiempo. . Del amor en el tiempo y el amor con el tiempo. De ese encuentro amoroso que es un coincidir en el tiempo, y como el tiempo, su paso, su posibilidad y su perspectiva, puede destruir o consolidar el amor. Por ejemplo:

  • El amor nace con vocación de eterno, pero, ¿es posible el amor solo presente, sin ninguna perspectiva ni esperanza de futuro? A mí la idea me resulta angustiosa y claustrofóbica. Tras años y años de entrenamiento, aún no me sale lo del Carpe Diem. Qué torpe.
  • El tiempo cotidiano deshace el amor.. ¿o lo hace? ¿se ama más o menos al otro cuando es aún casi un desconocido o cuando ya le conocemos tanto que sabemos lo que va a hacer y decir en cada momento?
  • El amor que tiene más probabilidades de convertirse en eterno será el que termine pronto por ser imposible. El que se vea cortado por las circunstancias que le harán pasar de rosa efímera a siempreviva. De hecho, esta película cuenta, como Romeo y Julieta, la historia de un amor efímero que se convertirá en eterno, como deja claro la maravillosa escena final, en la que el tiempo de los dos de nuevo se bifurca llevando en sí el recuerdo indeleble y paladeado del tiempo fugaz compartido.
  • El recuerdo, que, como predice sin querer la conversación inicial entre los dos protagonistas, convierte siempre en lo más amado lo que nunca se ha tenido. Simplemente por ser lo que nunca se ha tenido, claro. O no, que es la duda irresoluble que nos queda y quedará y nos hará seguir anándolo
  • El tren del momento, que pasa una vez, solo una vez, y solo una vez puedes cogerlo... En la película, el tren de tu vida, la establecida, la prevista, la sensata, del que puede aparecer la oportunidad de bajarte, una vez, solo una vez, aunque luego tengas que volver a subir. Y la casualidad improbable con la que no contabas, que te da la sensación (como cuenta Ethan Hawke en algún momento de la película) de haber escapado a tu destino y de haber construido tu propia vida, cuando quizás sea precisamente lo contrario... y sea la casualidad pura y dura que tú no controlabas la que construyó tu vida. En todo caso, qué más dará. Pero lo destaco porque yo misma tengo a menudo esta sensación: mi vida, la de ahora, la que tengo, era una posibilidad improbable y casi imposible que estuvo muy muy a punto de no suceder Que era mucho más fácil que no ocurriera. Y eso a veces me da mucho vértigo, y algo parecido al miedo. De verdad..

En la película se habla también del eterno de las diferencias entre hombres y mujeres, presentes en los diálogos y en los roles y actitudes de los dos protagonistas: ella y su fe inquebrantable en el sentimiento y la magia; él, escéptico y desengañado, intentando desentrañar siempre los hilos oscuros y prosaicos que se mueven tras la apariencia poética (y así se muestra en la escena de la gitana o la del poema). Pero también la diferente actitud ante lo que el amor significa o puede significar en la propia vida, de lo que se habla en la siguiente escena:




"Siempre siento esa presión de tener que ser un icono de mujer fuerte e independiente, una mujer héroe y teniendo cuidado... vigilando que mi vida al completo no gire alrededor de un hombre. Pero amar a alguien, y ser amada, significa mucho para mí. Siempre bromeamos sobre ello y esas cosas, pero ¿todo lo que hacemos en la vida no es el camino para que nos quieran un poco más?”.

Creo que casi todas las mujeres de mi generación, educadas en la contradicción de tener que querer y no querer al mismo tiempo el amor, se identificarían sin problemas con lo que dice Julie Delpy, y los prototipos de Ally McBeall y Bridget Jones hablan, en realidad, de esto.

La película habla del amor, pero también de su expresión. Y sus silencios. Y sus elocuencias. Lo que se dice y lo que no se dice. Lo que se dice diciendo y lo que se dice precisamente por no decir. Las miradas, los gestos, las palabras. La poesía. La música. Y para muestra, dos botones.

La escena del poema:



Ese poema que les hace el desconocido habla, curiosa y auténticamente, de ellos dos, de todo lo que ellos dos están viviendo y de todo lo que ellos dos saben y no se dicen. Parece sorprendente, pero, en realidad, es lo que pasa con toda la poesía y toda la literatura, que nos dice lo que sentimos, nos ayuda a encontrar lo que tenemos dentro y que a veces no somos capaces de encontrar por algo así como una falta de perspectiva que nos impide ponerle palabras. Nos hace conscientes de lo que vivimos y lo que sentimos, ayudándonos a paladearlo, envolverlo, guardarlo.

Toda la literatura funciona un poco como el I Ching, que con su lenguaje críptico sabe hablarte siempre de ti, y de tu situación concreta, y de cuál es la solución. Porque tú ya la sabes, pero la tienes escondida dentro de la inevitable maraña de prejuicios, inquietudes e ideas confusas y cruzadas con que nos vamos llenando al vivir. Y las palabras de otro sólo la señalan, la focalizan, la destacan. La iluminan, dejando a oscuras todo lo demás. Te permiten escucharla, silenciando los ruidos de fondo. Porque todo está en realidad en el ojo del que mira y no en la cosa mirada. Y quizás esto sea lo que pase también en esto que creo que escribo sobre Antes del amanecer, cuando en realidad estoy escribiendo, como todos y como siempre, sobre mí. Qué solipsismo tan pesado.



Y la otra muestra del amor y su reflejo: la canción de amor . compartida en la tienda de discos. Maravillosa escena sin palabras innecesarias. El que lo probó lo sabe:


El DVD incluía como únicos contenidos extras (pero qué más se le podía pedir por el precio...) el traíler de la película (que repito: intenta venderla como algo parecido a la típica comedieta romántica americana, cuando en realidad no tiene nada que ver, por suerte... qué pesadez de marketing, de verdad) y el traíler de la “secuela” o continuación que se hizo diez años después, en 2004, titulada "Antes del anochecer" y que yo, de momento, no quiero ver.

Porque tras ver "Antes del amanecer", una continuación me parece completamente innecesaria e incluso contraria a lo que en ella se nos cuenta. Como destrozar con un empacho de realidad toda la magia. Pero también por la pena de ver cómo el tiempo no perdona, y cómo cambia a los dos protagonistas. El tiempo, o lo que sea, porque la belleza luminosa, fresca y tersa de Julie Delpy en Antes del amanecer se convierte, como el título, en anochecer y ocaso en la otra, pero no estoy segura de si es tanto por ese paso implacable del tiempo, como por la tiranía insana y castradora de la delgadez. Que hay bellezas que dejan de serlo si les quitas las redoncedes hoy tristemente prohibidas, como su fuerza a Sansón si le cortas la melena, o la inmortalidad al héroe convertido en eterno por su muerte si lo resucitas. O a una historia de final perfecto si te empeñas en darle continuación.



8 comentarios:

Anónimo dijo...

El amor... ¿pasión o voluntad de dominar?

http://algaida.wordpress.com/2008/04/18/nietzsche-aproximacion-al-amor/

Un saludo,
Dux Algaidae

kamala dijo...

Puf... Menuda pregunta... Tengo que ponerme a pensar sobre la respuesta, pero miedo me da...

Un saludo, Dux

nandara dijo...

Definitivamente, después de leer el maravilloso post que has escrito, he de ver la película en cuestión.
Gracias por compartir emociones, Kamala.
Te enlazo.
Salud.
:)

kamala dijo...

Jo, gracias a ti por tus palabras, de verdad.

Y cuando veas la película (que merece la pena, aunque esto de recomendar películas es peligroso, porque el gusto es personal, intransferible e imprevisible), ya me dirás qué te parece...

Un saludo.

Anónimo dijo...

Hace un tiempo que vi esa película y me ha encantado tu comentario. Es una película maravillosa, asi, tal como la explicas de forma impecable. Hace poco leí un artículo sobre este tema. Hablaba de los instantes que contra toda lógica duran una vida entera en la memoria, personas que solo hemos visto un momento, a veces ni siquiera hemos cruzado una palabra, y sin embargo se nos aparecen el resto de nuestra vida como si el destino hubiera pasado a nuestro lado. He visto también la segunda parte. No tiene el encanto y la magia de la primera, los protagonistas han perdido la luz, el guión es flojísimo. Supongo que es la esperanza que nos queda... una segunda oportunidad.

Un beso y enhorabuena
F.

kamala dijo...

Pues me terminas de convencer de no intentar ver esa segunda parte.
Y no siempre la esperanza que nos queda es una segunda oportunidad... A veces es mejor la primera en algo nuevo.

Gracias por tu visita y por tus palabras. Hace ilusión comprobar que una no está tan sola como creía en gustos e incluso pensamientos. Un beso.

florenciarua dijo...

La verdad que es una película maravillosa, la enganché por televisión un dia y quedé encantada... pero no me acordaba el nombre y no tenía forma de volver a verla a menos que la pasaran de vuelta y de casualidad la vuelva a enganchar. Busqué en google " dos jóvenes que se encontraban en un tren - película " y me apareció este blog y me puse feliz al encontrarlo. Es muy lindo todo lo que pusiste, me impresiona pensar y que me pase lo mismo, uno a veces piensa que esas cosas solo las piensa uno, así como cuando ví la película que me impresionaron esos diálogos.
Hace poco también enganché casi media hora por terminar la segunda parte, que realmente no esperaba que salga una segunda película porque como decís vos, no había necesidad, sin embargo me moría de ganas de verla. Cuando la ví, me dejó un dejo de tristeza, falta de esperanzas... de sueños. Pero quizás también es porque te lleva a la realidad...
Muy buen blog! Muchos saludos y gracias por las palabras.

kamala dijo...

Me alegra mucho, muchísimo, coincidir contigo en las impresiones sobre esta película, y que hayas pasado por aquí y nos lo cuentes.

Gracias por escribirnos. Un beso

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