jueves, 1 de mayo de 2008

Llorar en mayo






Cuando yo era pequeño
Y los árboles de Navidad eran altos
Nosotros amábamos mientras otros jugaban

No me preguntes por qué
Pero el tiempo se nos fue
Alguien más se acercó desde muy lejos.

Ahora nosotros somos altos
Y los árboles de navidad son pequeños
Y tú no preguntas la hora

Pero entre tú y yo
Nuestro amor nunca morirá
Aunque supongo que lloraremos
Cuando llegue el primero de mayo.

Del manzano que creció para ti y para mí
He visto caer las manzanas una por una

Y recuerdo el momento de cada una,
El día que te besé en la mejilla
Y te fuiste.

No me preguntes por qué
Pero el tiempo nos ha pasado sin sentirlo
Alguien más se acercó desde muy lejos.

Ahora nosotros somos altos
Y los árboles de navidad son pequeños
Y tú no preguntas la hora

Pero entre tú y yo
Nuestro amor nunca morirá
Aunque supongo que lloraremos
Cuando llegue el primero de mayo.


Vi esta película en el momento justo, con diez u once años. A pesar del tiempo, mucho tiempo, que también se me fue casi sin sentir desde entonces, recuerdo perfectamente que era una tarde soleada, en el piso pequeño donde fui niña, y que mamá estaba a mi lado, viéndola conmigo y haciendo comentarios desengañados sobre el contenido de la película, que que contaba de forma sencilla, entrañable y emotiva (o al menos, así me lo pareció) un amor infantil entre dos niños asombrosamente inteligentes. Recuerdo que me puso un nudo en la garganta, y una pena dulce en algún momento, y que en ella oí por primera vez una referencia a Humprey (Bogart) y Lauren (Bacall) como símbolo de la complicidad entre dos. Mamá, mientras tanto, decía cosas como que la gente inteligente nunca es tan romántica, y que el primer amor siempre termina en desengaño.

A pesar de que yo por aquel entonces sabía más del amor imaginado que del amor vivido, y a pesar de que lo imaginaba más a imagen y semejanza de los libros que leía, y de lo que veía por televisión, que de lo que la realidad me podía dejar intuir, recuerdo también vívidamente que me rebelaba, en silencio y sólo por dentro, ante aquellas sentencias -quizás augurios, quizás lamentos – de mamá. O tal vez esa rebelión fuese posterior y el recuerdo, siempre tan tramposo e interesado, es el que los mezcla.

Y me sigo rebelando. Porque sí, puede que últimamente mamá llore cuando llega el primero de mayo, y algunos días más. Pero yo no. Y hoy es siempre todavía.


He recordado la película todos estos años casi sin ser consciente. Por muchas cosas de las que me doy cuenta, y tal vez también por otras de las que no.

En ella descubrí a los Bee gees pre-disco-fiebre-del-sábado-noche, que aún sonaban a sesentas y que tenían un repertorio de canciones preciosas, que luego quedarían en parte e injustamente enterradas por los prejuicios que las horteradas y excesos setentoides asociarían a este grupo australiano. Sin embargo, muchas de ellas serían versionadas constante y profusamente, hasta prácticamente la actualidad, y muchos se quedan con sus melodías y sus letras(que repito e insisto: son preciosas)sin saber que son de los Bee gees.

Por ejemplo, su To love somebody debe ser de los temas más versionados de la historia, y además en versiones tan dispares e incluso curiosas como:

Pero creo que recordé siempre esta película, que vi entonces y solo entonces, porque ya desde pequeñita me gustaban las historias de amor, y aquella historia me acercaba de repente el amor, que solía contarse siempre como cosa de y entre mayores: en ella el amor era cosa de dos niños. Como niña era entonces yo, que ya había amado, claro, como suelen amar los niños, al menos los niños como yo: de lejos y en silencio. Tal vez porque siempre me habían contado el amor como cosa de mayores. Hasta aquella tarde de sol.

Y sí, yo también vería caer algunos años después, una a una, las manzanas de un amor nacido para ser eterno, como había sentenciado fatídicamente mamá. Pero aprendí que hasta a eso se sobrevive, y que siempre hay un después, y que un amor eterno se acabe, curiosamente, no impide que los amores que nazcan después sean también eternos. Supongo que en cada miseria de la vida hay agazapada una grandeza. Y menos mal.

El caso es que hace unos meses, gracias a Youtube, di con el título de la película, que yo no recordaba. Melody. El nombre de la niña. Y gracias al milagro este de Internet (bendito esto entre todos los inventos) descubrí alguna que otra curiosidad sobre ella como que el guión es de un supongo primerizo, o al menos novato, Alan Parker, y que no soy la única que la recuerda.

En el Emule me resultó imposible conseguirla, pero nada más ponerme el Ares fue de lo primero que busqué. Et voilà. Hace tiempo que la tengo en el ordenador. Pero me produce una especie de temor extraño que no sabría definir la idea de volver a verla (tal vez, miedo a la decepción, o a descubrir como brecha insalvable la distancia del recuerdo) . Aunque quiero volver a verla.




Y conste que no fueron los Bee Gees ni los primeros ni los únicos a los que en mayo les daba por llorar... que ya en la Edad Media se cantaba:

Que por mayo era por mayo,
cuando hace el calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor,
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero
déle Dios mal galardon

y siglos después, en mayo sigue habiendo prisioneros que saben que la vida transcurre, tal vez bella, allá fuera, y a los que les han matado hasta la avecilla que les cantaba al albor, y ya ni saben cuando es de día ni cuando las noches son. Aunque se les llame de otra forma, estén presos en otras cárceles y a veces por los barrotes les metan terapias de grupo o pastillas.



Pero esta es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Que siempre me pasa lo mismo, y se me van los post de las manos. Que yo había empezado hablando, simplemente, de que hoy es primero de mayo. (Y eso que ni he mencionado lo de la fiesta del trabajador...)

2 comentarios:

clementyne dijo...

Hola Kamala! me ha encantado encontraros, ya que compartimos gustos similares y lo mejor que oshe encontrado buscando la cación.." dice mi tia mariana..." y ha sido emcionante que la tuvieseis.
También decirte que la de "melody" ha sido genial, me gustaría verla.
Un saludo!
Soy: clem.tessa@hotmail.com

kamala dijo...

Un saludo, guapa, y gracias por encontrarnos. Y por contárnoslo ;-)

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