martes, 27 de mayo de 2008

"Un siempre en el jamás"

"La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes."


"Quizá sea eso la vida: mucha desesperación pero también algunos momentos de belleza donde el tiempo ya no es igual. Es como si las notas musicales hicieran una suerte de paréntesis en el tiempo, una suspensión, otro lugar aquí mismo, un siempre en el jamás.

Sí, eso es, un siempre en el jamás.

(...) a partir de ahora buscaré los siempres en los jamases.

La belleza en este mundo."



En este libro encontrarás las viejas piezas de siempre, pero movidas tan sencilla y maravillosamente que el movimiento parece nuevo y logra despertar sigilosamente la emoción dormida. Desgrana como sin querer, sin pretensiones ni estridencias, contándolo muy bien y llegando con naturalidad y sin artificio al alma de los hechos, los grandes clásicos universales del pensar y el sentir: el yo y los otros: sus encuentros y desencuentros; el tener que crecer, y no querer, y no saber cómo, porque al crecer se van cerrando (o nos van cerrando) posibilidades; el temor a lo que llegaremos a ser y que puede que no sea lo que ahora queremos; el amor poderoso, inesperado, transmutador y salvador; la belleza, la autenticidad y la esperanza que sólo creemos poder encontrar siempre allá lejos, en lo extranjero, en lo exótico, en lo desconocido; las corazas y la máscaras que nos esconden o tras las que nos escondemos, y que a veces podemos, a veces sabemos, destapar; el mundo moderno con sus diferencias de clases y sus absurdos y sus hipocresías y sus esquizofrenias; los momentos mágicos de belleza absoluta que a veces nos sorprentden en lo cotidiano; la necesidad de compañía y la soledad, la soledad íntima y profunda que te puede atacar rodeado de gente; el lenguaje con el que se piensa, se disimula, se miente, y a veces se comunica....

La vida, el tiempo, la muerte. El sentido de todo esto y de que estén indisolublemente mezclados.

El buscar un siempre en el jamás. El intentar encontrar los destellos de belleza en este mundo, que puede estar agazapada y pasar desapercibida entre tantas cosas absurdas, y hay que aprender a mirar para verla. Y para querer verla. Como la elegancia del erizo.

O lo que es casi lo mismo, el robar rosas en las avenidas de la muerte ,que dijo un día y para siempre Bukowski, robándole un siempre al jamás.

Y encontrar un siempre en un jamás puede ser también encontrar una joyita entre los libros más vendidos.

Creo que yo difícilmente me hubiera decidido a comprar este libro (o al menos, no tan pronto), situado en primera línea en Cortes Ingleses, tiendas Vips y Carrefouress, de no ser por las opiniones sobre él que leí en algunos blogs, a los que nunca podré estar lo suficientemente agradecida.

Bendita internet, otra vez y siempre, que nos permite deshacernos de prejuicios justificados pero injustos, y clarificar con la magia del ahora inmenso y poderoso boca a boca la maraña comercial que nos envuelve, para poder encontrar maravillosas agujas entre tanta paja antes de que el tiempo haga su criba inexorable, con su particular forma de conceder siempres en los jamases literarios (y también cinematográficos, y musicales, y artísiticos en general).


"Es la primera vez que conozco a alguien que busca a la gente y ve más allá de las apariencias. Puede parecer trivial, pero yo creo sin embargo que es profundo. Nunca vemos más allá de nuestras certezas y, lo que es más grave todavía, hemos renunciado a conocer a la gente, nos limitamos a conocernos a nosotros mismos sin reconocernos en esos espejos permanentes. Si nos diéramos cuenta, si tomáramos conciencia del hecho de que no hacemos sino mirarnos a nosotros mismos en el otro, que estamos solos en el desierto, enloqueceríamos.

(...) Yo suplico al destino que me dé la oportunidad de ver más allá de mí misma y de conocer a la gente."



"Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla .No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas estas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil. Los hijos ayudan a diferir la dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo y los nietos toman después del relevo. La televisión distrae de la extenuante necesidad de construir proyectos a partir de la nada de nuestras existencias frívolas; al embaucar a los ojos, libera al espíritu de la gran obra del sentido. Dios, por último, aplaca nuestros temores de mamíferos y la perspectiva intolerable de que nuestros placeres un día se terminan. Por ello, sin porvenir ni descendencia, sin píxeles para embrutecer la cósmica conciencia del absurdo, en la certeza del final y la anticipación del vacío, creo poder decir que no he elegido la vía de la facilidad.

Sin embargo, cuán tentada me siento ahora de hacerlo."




"(...) un adolescente que juega a dárselas de adulto no deja de ser un adolescente. Imaginar que colocarse los fines de semana y andar acostándose con unos y con otros va a hacer de ti un adulto es como creer que un disfraz hace de ti un indio. (...) no deja de ser una concepción de la vida un poco extraña querer hacerse adulto imitando los aspectos más catastróficos de la edad adulta... A mí, haber visto a mi madre chutarse antidepresivos y somníferos me ha vacunado de por vida contra ese tipo de sustancias. Al final, los adolescentes creen hacerse adultos imitando como monos a los adultos que no han pasado de ser niños y que huyen ante la vida. "



"¿Cuándo he experimentado yo por primera vez este abandono exquisito que sólo es posible entre dos personas? La quietud que sentimos cuando estamos solos, esa certeza de nosotros mismos en la serenidad de la soledad no son nada comparadas con este dejarse llevar, este dejarse llegar y dejarse hablar que se vive con otro, en cómplice compañía... ¿Cuándo he experimentado por primera vez esta relajación feliz en presencia de un hombre?
Hoy es la primera vez."


"Pero ya nunca volveré a ver a los que quiero, y si morir es eso, desde luego es la tragedia que dicen que es."



No os lo perdáis. Porque además de entrañable, es un libro muy, muy divertido.

3 comentarios:

observer dijo...

Hola niña, aquí tu hermano. te mandé sms hace unos días pero creo que no te llegó. a ver si me mandas un mail o algo y me cuentas algo, yo por aquí as usually, planeando pasarme en los próximos años al bando del funcionariado.
Bueno un besote

nandara dijo...

Leí el libro cuando lo publicaron y sucedió también algo parecido, ví el comentario sobre él en un blog y me gustó. Después al leerlo, creo que es aconsejable. Empieza triunfal, atrae, vamos, que se lee solo. Sin embargo luego parece que decae y cuesta seguirlo (a mí al menos, sí) preo luego renace cual ave fénix y termina con un final triunfal.
Sí, me gustó, sin lugar a dudas.

¿Has leído "Y punto." de Mercedes Castro? Es el último libro que he descubierto vía blogs.

Salud. :)

kamala dijo...

No, no lo he leído, pero tengo muchas ganas, también vía blogs... Habrá que ir a por él, entonces.

Gracias, y saludetes

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