viernes, 29 de agosto de 2008

Allons enfants...



Se trata de una de los himnos nacionales que más me gustan (junto con el antiguo himno de la Unión Soviética, actual de Rusia hoy -con su letra modificada-). Encuentro en él, una contundencia inhabitual, no sólo en su música, si no también en su letra (absolutamente nada correcta en el mundo de hoy; en el mundo de lo políticamente correcto).

Himno nacido en 1792, en pleno fervor revolucionario, en la etapa de la Convención y del "Terror", con el "Comité de Salud Pública" dirigido por Robespierre, en su máximo apogéo. Quién sabe, será, que en mis venas -como en las de Machado- corren gotas de sangre jacobina.

Himno, que en la época de la ocupación Nazi y la Francia ocupada, era todo un símbolo de resistencia ante el alemán. Esta escena es una de mis favoritas (entre otras muchas) de la obra de arte que es Casablanca. Refleja como pocas la intensidad y la fuerza de la canción. Yo creo que hasta el imperturbable de Rick, llega a emocionarse.

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