domingo, 16 de noviembre de 2008

Ha de helarte el corazón



Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios,
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.


Antonio Machado


Con esta cita encabeza Almudena Grandes esta novela que habla, sobre todo, de las heridas y la mierda que dejó la Guerra Civil. Y yo al oír el título ni lo había relacionado con los versos de Machado, republicano declarado que sufrió en primera línea los embites de aquellos días tremendos del 36, año en el que moriría fuera pero cerca de España, palabra que a partir de entonces ya nunca podría volver a ser la misma.

Me gusta mucho como escribe Almudena Grandes. Me gusta como coloca las palabras una tras otra, aunque (o tal vez porque) como yo (salvando las enormes distancias, por supuesto, que no pretendo ser pretenciosa) es muy dada a llenarlo todo de adjetivos, enumeraciones, incisos, aclaraciones que alargan las frases casi hasta el paroxismo. Y esto, que en mí es defecto (lo sé, lo sé, pero no sé cómo evitarlo, lo juro) en ella se convierte en virtud. Al fin y al cabo, por algo ella es escritora. La síntesis tampoco está entre sus virtudes, porque todas sus novelas son siempre novelones, desde Malena... hasta esta, que nos presentan como la más ambiciosa, la más premiada e incluso la mejor de entre las suyas. Yo tanto no me atrevería a decir. Es que no se me da nada bien hacer rankings...

Me costó mucho terminarla, en parte porque la comencé el curso pasado, y mis lecturas durante el curso se salpican de otras lecturas obligadas, y ni mi ritmo de vida ni mis neuronas están para demasiado malabarismos con la atención. Y esta novela, necesita muuuucha atención y continuidad en la lectura, porque tiene una estructura complicada (y muy acertada para la historia que cuenta, que gana así en emoción e "impacto"), con muchísimos personajes, varias voces narrativas que se alternan y continuos saltos temporales (e incluso saltos desde el salto), que hacen que como leas con cierta discontinidad de repente no sepas situarte, no te aclares con los personajes ni con las situaciones y tengas que saltar, tú también, por si tanto salto fuera poco, hacia atrás.

Se nota que la escritora se ha documentado para contar esta gran historia, que lo es. Pero también se nota siempre y tal vez demasiado, su intención, su mirada, sus simpatías, y que los personajes son criaturas que ella crea así por una razón. El Álvaro Carrión de esta novela, en sí mismo y al margen de sus circunstancias, tampoco es tan diferente del Juan Olmedo de Los aires difíciles, y Raquel Fernández Perea es una buena chica sin más y sin fisuras. Los dos están marcados por su pasado familiar, a la vez marcado por una guerra civil que ellos conocen simplemente de oídas, pero cuya sombra llega a proyectarse, claro, sobre ellos. Julio Carrión, el padre, el cínico y el traidor, es quizás el personaje más interesante (literariamente hablando), porque todos los exiliados son, simplemente, buenos.

Tiene alguna escena de esas que te atrapan y se te quedan por lo acertadas y lo bien contadas que están (el entierro del principio, por ejemplo, o la visita de Ignacio con su nieta al traidor Carrión, contado desde la perspectiva de la niña que ve, por primera vez en su vida, llorar a su abuelo).

En fin, que es una buena historia muy bien contada y muy bien escrita. Pero no es una de las novelas de mi vida, ni creo que vuelva a leerla, y no he subrayado ni copiado ningún pasaje (que en mi caso es lo que marca la diferencia entre los libros que hago míos y los que no). Así que no puedo hacer otra cosa que aplaudirla, pero desde la distancia.

Aunque repito que me gusta mucho como escribe la Grandes.

10 comentarios:

Liz dijo...

ya somos dos!
en realidad yo empecé a leerla por "culpa" de su marido, como si tuviese algo que ver. El caso es que comencé por el principio y hasta hoy.
Esta novela de la que hablas no es para nada sencilla y resulta inevitable que deje traslucir su forma de ser y pensar, no en vano cada obra es como un parto y estas cosas pasan.
Estoy de acuerdo contigo en que no siempre los premios y las consideraciones son igual para todos, eso lo dejamos para los críticos que se suponen saben de esto.
A mí me gustó. Cuando un libro hace que algo se mueva dentro me gana.
Un beso.

kamala dijo...

Me alegro de la coincidencia ;-)

Y a mí también me gustó, eh, que si de lo que he escrito se deduce lo contrario, es que no me he expresado bien. Me gustó, pero no me entusiasmó tanto como yo esperaba ni es una de esas novelas que sientes tuyas (de las que hace tiempo que me gustaría ir hablando por aquí, pero es que no tengo tiempo de ná, y sé que si me pongo a hablar de ellas tendría para rato, que me conozco.

Supongo que esto es porque yo busco, queriendo o sin querer, determinadas cosas cuando leo, ese grado no de identificación, ni de respuestas a preguntas, pero sí algo así, que supongo que en esta novela no he encontrado por un motivo personal e intransferible mío.

Pero insisto en que es una gran historia y muy bien contada. Y que la Grandes escribe muy bien. Y que pienso seguir leyendo todo lo que publique, como he hecho hasta ahora.

Un beso!

Anónimo dijo...

Hola Terechola! Lo del psicoanálisis no me interesa especialmente por su naturaleza terapéutica sino, por decirlo simplificando, lo de iontológico que pueda tener: es una manera de explicar la relación del hombre con el mundo.
A mí leer a Freud, Lacan, etc. me ha hecho aprender mucho sobre el ser humano, pero tambien sobre mí mismo y mi intrahistoria personal. Cada uno de edifica la identidad en base a muchos factores, y en mi caso la herencia de una madre melancólica (en sentido patológica) y un padre... complejo, me había dejado un poso tormentoso que me esfuerzo en identificar y anular, para poder ser un hom,bre libre, lo cual no es cuestión baladí. El psicoanálisis parte, por supuesto, de que al final todo se supera con amor, perdón, compasión y alegría, siendo todas ellas emociones humanamente instintivas.
Lo cierto es que estoy más pillado por sociólogos posmodernos y postestructuralistas, hay muchas cosas que debemos saber para entender nuestro lugar en el mundo! Ya le daré a Nacho una charla sobre post-marxismo y falso socialismo utópico. Un abrazo wapos!!
César

kamala dijo...

Miedo me da a mí esa charla ;-)... Besos

Dei dijo...

Recuerda que yo soy un antiguo. Para mí los post-marxistas, viene a ser algo así, como para mi madre los sex-pistols.

Anónimo dijo...

jajaja un beso
cesar

Anónimo dijo...

No soy capaz de leerla. Estoy a punto de rendirme (¡con lo difícil que me resulta dejar un libro sin terminar!). Empecé con mucho afán hace unos cuantos meses y me entusiasmó su comienzo, pero estoy más o menos por la mitad y me resulta mortalmente aburrida. Me pierdo entre los personajes que no me resultan nada interesantes. Demasiados. Demasiados nombres y demasiados cruces.

Me quedo sin lugar a dudas con "Los aires difíciles" o con la inevitable "Las edades de Lulú"

Un saludo.

kamala dijo...

¡No te rindas! Si te entusiasmó al principio, te entusiasmará al final. Al final vuelve a converger en una único hilo narrativo, pero sí, es verdad que cuando cuenta la historia de las dos familias se hace un poco liosa.

A mí también me gustaron mucho mucho "Atlas de geografía humana" y "Malena es un nombre de tango".

Un saludo

NoSurrender dijo...

No he leído esa novela. Se la regalé a mi madre porque sabía que ella iba a encontrar parte de su vida en esa historia. La leeré después de que ella lo haga. Se dice que la Grandes escribe muy bien, pero cuando leí Las edades de Lulú dejé de iteresarme por ella. Hasta esta novela, que sí ha llamado mi atención.

kamala dijo...

Pues ya me contarás qué te parece cuando la leas...

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