domingo, 28 de diciembre de 2008

Sin salida


El pueblo palestino no tiene humor, ni siquiera el humor de los humillados. El pesar es nuetra fotaleza -dicen-, la tristeza, el motor de nuestra rebelión.




Después de 50 años, pocas cosas han cambiado en Palestina. Desde la primera guerra árabe-israelí, solo ha habido un perdedor: la población civil árabe de palestina. Condenada en un inmenso campo de refugiados, aislada y asediada en la franja de Gaza, con un gobierno que ha jurado muerte al Estado de Israel y separada y perdida en la Cisjordania, con un gobierno moderado que mendiga los favores de occidente y del resto de países árabes. En el medio de la nada, traicionados a lo largo del tiempo por toda la comunidad internacional, e incluso por los propios estados árabes, que han usado cuando les ha interesado a los palestinos, como mercancía con la que negociar.

Después de 50 años, no hay camino. Solo se abre el camino a golpe de radicalidad, de destrucción y de muerte. Los jóvenes palestinos educados en el odio por sus mayores y por las acciones israelíes, viven esperando tener fuerza, crecer y sustituir a su hermano ya muerto o preso en las cárceles judías. Crecer para coger un arma, en el mejor de los caso una piedra, y en el peor, un cinturón de explosivos atado a su cuerpo, para volarse en Israel.

Ayer Israel lanzó un nuevo ataque, que lógicamente tendrá respuesta en esta espiral macabra. Poco importan ya los orígenes del conflicto desde la finalización del mandato británico. Hoy todo se reduce a la frase de un palestino: "mientras quede una mujer que siga teniendo hijos, el pueblo palestino continuará luchando".


Como ayer, como hoy, como siempre; en Palestina están heridas de muerte las palabras.



4 comentarios:

cuñao césar dijo...

No suele decirse que el muro que han construído, entre otras cosas, está pensado para cortar los acuíferos y quedarse con algo tan preciado como el H20, que tiene tela, y joder aún más a los palestinos.
antes o después esto teerminará :-)

Dei dijo...

La verdad, es que razones para construir un muro hay muchas, y no sé si alguna buena (los israelistas dicen defenderse así de los ataques palestinos). La verdad es que la sola presencia del muro entre dos pueblos que cohabitan, no es una buena señal. Es más, indica que algo va bastante mal. Indica un absoluto fracaso.

Feliz año!

Liz dijo...

la imagen del chico que lanza piedras al tanque es la que todos tenemos de este conflicto.
Pero aun así, conociendo la situación, la comunidad internacional mira hacia otro lado. Mientras, un pueblo se ve obligado a sobrevivir en campos de refugiados, en medio de la muerte y la destrucción y, lo peor, en el odio que transmiten de generación en generación.
Hay tierra para todos y unos derechos reconocidos por y para unos pocos no pueden obligar a otros a vivir así.
Esperemos que se solucione pronto y se acabe con el dolor y las masacres.

Feliz año nuevo!

Anónimo dijo...

Me da, que tradaremos en ver esas soluciones...


Feliz año!

Soy yo, pero no me deja entrar con mi cuenta, ejejej

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