jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance sin nombre




Bueno, pues otro añito que se nos va... ¿Preparados para la noche más noche del año? ¿Preparadas las galas, el negro, el champán y la serpentina? ¿Preparadas las uvas y la tele? ¿Preparado el mal humor, la rebeldía y el pijama? ¿Preparados los repasos, la nostalgia, las ausencias y los buenos propósitos?

Es que además con este año se nos va una década que, hasta donde yo sé, no tiene ni nombre. Porque los que venimos de los setenta, los ochenta y los noventa, todos con sus tópicos y sus etiquetas, ¿cómo tendremos que referirnos en el futuro a la década que ahora cerramos y preparamos para enmarcar? Si alguien lo sabe, agradecería muchísimo que me lo dijera.

Recuerdo que de niña, cuando tal día como hoy se insistía en aquello del Año Viejo y el Año Nuevo, y en que qué bien que se acababa uno y empezaba el otro, a mí me daba pena y nostalgia y cariño el pobre Año Viejo, que todo el mundo parecía tan contento de abandonar. Si es que la costumbre de mirar (y remirar) atrás me debe de venir en los genes. No sé. Me gusta contemplar el camino, y como se hace camino al andar, me gusta mirar lo andado, porque lo no andado es demasiado difuso e inseguro y todavía no está. Y me gusta ponerle una red al precipicio de lo vivido, y un paraguas a la lluvia que hará que se pierdan todos estos momentos como lágrimas...

Así que por esa afición natural a la nostalgia y el paladeo de lo pasado y tal vez perdido, y para seguir con una tradición en pañales, inaugurada por mí misma el año pasado, que sin duda recoge la influencia de años de formación y desarrollo al calor de televisión y dominicales, aquí va mi balance personal.

Porque para mí, este 2009 en que creció la crisis, el calentamiento global y la propia globalización, el escepticismo y el desencanto, este 2009 que hoy, de pronto, se nos queda viejo, ha sido el año en que...

...comencé el año, tal noche como la de hoy, de fiesta interrumpida por una llamada telefónica que nos llevó al hospital junto a mi padre, donde amanecimos , por algo que, gracias a lo que sea, se quedó solo en un susto. A ver si hoy la fiesta es solo fiesta, y sirve para recordarme por qué durante años no quise salir en fin de año. Es que la Nochevieja pasada no me dio tiempo.

...nos casamos  , por fin, y digo por fin por todos los problemas con la fecha , los preparativos, los aderezos  y la búsqueda de un lugar  . Fue el año también en que yo me hice proboda. Es que me hago mayor. Vete tú a saber que será lo próximo.

...conocí París, Venecia, Florencia y Roma, en un viaje maravilloso, tan lleno de cosas que solo abrían proyectos de volver y que, conciendo mi natural tendencia a sacar rollo de la nada (imaginad el rollo que me puede salir de un montón de cosas) me dio no sé si pereza o si miedo contar en un post. Bueno, un post no iba a ser. Iban a ser muchos. Quizás demasiados. Y por eso no fue ninguno, aunque de vez en cuando me apena, porque los recuerdos a veces se escurren y se transforman, y el blog es también una dulce medicina para eso, y un estupendo álbum de recuerdos. Y precisamente esos recuerdos no deberían faltar en él. En fin. En las cientos de fotos que me traje faltará siempre una: la del flechazo que se siente al ver al David en la Academia, y al que ninguna foto (aunque no puedan hacerse por estar prohibidas) puede hacerle justicia.

... nos fuimos de viaje por Bretaña  y Normandía a bordo de una enorme furgoneta cargada de comida, bebida, gominolas y buenos amigos (y también dejé la crónica a medio hacer. No tengo remedio ni disculpa ni vergüenza).

...recorrimos Salamanca y su provincia, y algo del Bajo Aragón, y algo más de Biescas  y el Pirineo cercano.

...llegó Julieta  a nuestras vidas (mientras Mich  se hacía cada vez más nuestro y menos de la vecina) para transformar nuestra llegada a casa cada día, nuestros ratos en el sofá, nuestras tareas de la casa y nuestro anhelo por llegar. Y para enseñarnos un poquito a asumir la vida y sus cosas , que son siempre como son por mucho que queramos desesperarnos.

...murieron Michael Jackson , Antonio Vega  y Benedetti  . Ya sé que hubo algunos más. Pero a mí se me murieron sobre todo estos. Y en un par de meses.

...murió Marisa, haciendo verdad el tópico aquel de que siempre se van pronto los mejores (o los especiales, o los que nos enseñan algo sin pretenderlo), y dándole un giro extraño y doloroso a una historia que todavía tengo que escribir, y de la que nunca pensé que ella acabaría siendo la verdadera protagonista.

...cumplí 37 años como 37 soles.

...no fuimos a Lisboa, a pesar de ser lisboetas.

…seguí dejándome arropar por Zaragoza, Calatayud y l@s mañ@s, mientras aprendía los matices de la tierra propia que sólo se perciben desde la distancia y que nos enseñan a conocerla y quererla mejor.

...iniciamos nuestro cuarto año  robando rosas, aunque cada vez lo espaciemos más, y empezamos a contar con la fidelidad impagable de los comentarios de Liz, NoSurrender, Ubaldo, Ubalda, JoseAntonio y Bea, Observer y alguno que otro más. Muchas gracias, de verdad y de corazón, por vuestra compañía, atención y paciencia.

…Blogger nos ofreció un nuevo editor de entradas, y yo piqué, y ahora se me han desbarajustado todas, que aparecen como un enorme párrafo único. Sí. Hasta las más largas, que son las más típicas de mí  y las más, sin más. Intento irlo arreglando, pero… qué pereza. Por si no nos llegara con las que quedaron sin las fotos que con tanto mimo había escogido cuando Blogger decidió eliminar mi cuenta por su cuenta… Snif

...de un modo íntimo, personal e intransferible, dejé de ser joven. Habrá quién diga “¿aún? “y que ya era hora; habrá quien diga que lo único que ha pasado es que me he dado, por fin, cuenta; habrá quien diga “¿ya?”y que es pronto todavía; habrá quien diga que se es joven hasta que se quiera; y habrá quien diga, con razón, que la juventud es algo relativo (para unas cosas parece ser que todavía eres joven, para otras ya no) . Vale. Pero yo este año he dejado de ser joven. Aunque para unos ya no lo fuera y para otros lo sea todavía. He dejado de ser joven, y solo digo lo que siento sin elegirlo ni buscarlo, aunque conste que hace tiempo que, a pesar de que todo a mi alrededor me empuja, como a todos, a creer lo contrario y a desesperarme por la edad, dejé de considerar la juventud como un valor en sí mismo. Así que no quiero ni consuelo, ni palabras disuasorias, ni ánimo, porque no los necesito. No soy joven, y no quiero ponerme etiquetas ni nombres que se me echen encima y condicionen lo que soy. No soy joven, y como Biedma, asumo que nunca volveré a serlo. Pero no me rindo. Ni mucho menos.

Que paséis una noche estupenda, sea como sea, y que el 2010 empiece genial para luego ir mejorando.

Y un beso muy especial a Dei, que aunque esta noche no estemos juntos, él sabe que es lo primero que me encuentro siempre cuando abro el corazón. Siempre. Hoy también.



Y para ti, este 2009 que ahora de golpe se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Sobrevivir



Parecía que el día de hoy se hubiera detenido para siempre
todos los corazones solitarios de londres
cogieron un avión y volaron lejos.
y todas las mejores mujeres están casadas
y todos los hombres guapos son gays
Sientes que te falta algo.

¿Te estás cuestionando lo que vales?
¿Tienes un tumor en el ánimo?
¿Hay bolsas bajo tus ojos?
¿Dejas marca donde te sientas?
¿Te estás haciendo mayor?
¿Sobrevivirás?
Debes sobrevivir.

Cuando no hay amor en la ciudad
este nuevo siglo sigue hundiéndote
todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo.

¿Qué estás buscando en realidad?
¿Otra pareja en tu vida
del que abusar y al que adorar?
¿Es el amor tranquilo?
¿Necesitas algo un poco más fuerte?
Arrodíllate.

Baja el volumen de las canciones de amor que escuchas
porque no puedes evitar el sufrimiento
que resuena en tus oidos
diciendo que el amor parará el dolor
diciendo que el amor parará el miedo
¿Te lo crees?
Debes creerlo

Cuando no hay amor en la ciudad
este nuevo siglo sigue hundiéndote
todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo
un amor supremo.

Ven y vive un amor supremo.
No permitas que te hunda.
Todo el mundo vive para el amor.



Esa canción, Supreme, se incluía en el álbum Sing when you're winning que en el año 2000 publicó el histriónico enfant terrible británico Robbie Williams, que no me parece especialmente guapo ni extraordinariamente bueno, ni como cantante ni como artista, pero por el que siento cierta debilidad mezclada con una simpatía que no me he parado a analizar.

Y esta canción, que habla de sobrevivir a la soledad desesperanzada que ansía amor en el desierto, es, por el momento, mi canción preferida de entre todas las suyas.

Y si el vídeo clip,  con un toque paródico y de aire deliberadamente retro,(con esa pantalla dividida al estilo de las películas de los años 60 y 70 que peor han envejecido) homenajea al corredor británico Jackie Stweart, tres veces campeón del mundo entre los años 69 y 73, la música se inspira en el hit  I will survive,  que en el 78 lanzara la reina de la música discotequera de la época, Glorya Gaynor.


La canción fue recuperada en los años 90 y convertida en un himmno por los holandeses Hermes House Band, que le añadieron un  toque final que la haría impresicindible y proverbial en eventos deportivos, karaokes y celebraciones varias (seguro que tú también la has bailado y coreado de madrugada, con la copa en la mano sobre el hombro de varios amigos....):


Y también se convirtió en un himno de liberación y reivindicación allí donde hiciese falta. Por ejemplo, entre las mujeres (por algo en esta canción una chica proclama que va a ser capaz de sobrevivir sin amor, lo cual no es poco, tras siglos y siglos de educación obstinada en hacernos creer que el valor de la mujer se medía por su capacidad para encontrar y mantener una pareja, sin lo cual había con consdierarla y hacer que se considerase un fracaso), o entre los gays, transexuales y transformistas, que comenzaban a proclamar a los cuatro vientos su dignidad, tras siglos de autoestima atrofiada por el armario.

A ello contribuyó la aparición de la canción en películas como Priscilla, reina del desierto, cinta australiana que reflejaba la peripecia de un grupo de homosexuales, travestis y transexuales de forma distinta a la ridiculización, demonización, dramatismo o excepcionalidad con que el tema solía tratarse hasta entonces


o  In & out , del genial y habilidoso desenladrillador de clichés mentales y sociales Franz Oz,en el momento en que el protagonista exploraba su masculinidad utilizando un manual sonoro de autoayuda:


La versión que se incluía en la película era la de la consagradísima diva del soul Diana Ross y  del transformista Ru Paul, que es bastante fiel a la original de la Gaynor:


Pero de la canción se han hecho muchas versiones, algunas de las cuales le han dado acentos muy distintos.

Así, las Puppini Sisters la han llenado de swing y años 50:


El dúo italiano Musica nuda la ha convertido en performance "jazzística"


También se han hecho versiones humorísticas, como esta parodia "clásica":


o esta que utiliza los recursos de la animación:


Pero mi versión favorita, a la que no sé ponerle etiqueta,  es la de la banda californiana Cake


Por cierto, la diva Glorya Gaynor aparecía en el último recopilatorio (por el momento) de nuestro divo Miguel Bosé, convirtiéndose ambos en un ejemplo de supervivencia, ella por saber adaptarse, y él por saber repetirse.


Sobrevivir es una palabra curiosa. Significa vivir cuando las circunstancias hacían problable que no se siguiera viviendo. Significa echarle un pulso ganador provisional al tiempo y sus contratiempos. Significa saltarse la previsión, sortear la causalidad y convertirse en excepción que confirma la regla.

Y escribo esto con Julieta ronroneando acurrucada a mi lado, mientras sobrevive sin saberlo al maldito virus del Pif.

Hay muchas maneras de sobrevivir y para ello no existe una fórmula única, ni falta que hace,.

Para sobrevivir se puede luchar o rendirse dulcemente. Cortar el problema o ponerle remedio. Cambiar las cosas o dejar que ellas te cambien. No darle al enemigo ni agua o unirse a él porque con él no podemos. Afrontar por fin la verdad o engañarse, porque lo que no se piensa es como si no existiera. Esperar a que todo pase o agarrar la ocasión cuando pasa. Desistir de estar mal acompañado o aceptar al fin que no es bueno que el hombre esté solo. Empezar a querer lo que se tiene o soltar el pájaro en mano para lanzarse a por el ciento volando. Insistir en lo que somos o claudidar, adaptándonos mansamente, como el camaleón, a lo que nos rodea. Liberarse de consignas aprendidas o aferrarse a mantras salvadores. Dejar de llorar por el sol o empezar a ladrarle a la luna. Meterse en una coraza de hierro o salir  del caparazón que constriñe, atrofia y no deja respirar. Esconderse o dejarse encontrar. Dejar de soñar o buscar otro sueño. Incluso destruirnos para hacernos otros, porque sólo quien muere puede volver a vivir.

Depende. Siempre depende.

Porque está claro que sabemos sobrevivir. Que está en nuestro instinto. Que nos sale por impulso e intuición y no tenemos que planificarlo ni casi pensarlo. Que tal vez nacemos para sobrevivir.

Sobrevivir es fácil. De hecho, es lo que hacemos mientras aprendemos. A vivir, que es lo difícil.

Feliz fin de semana. (y a entrenarse para sobrevivir a la Navidad... Un par de párrafos arriba tenéis toda una lista de sugerencias para ello ;-))


miércoles, 16 de diciembre de 2009

Azúcar y mierda

´

Le critica un guión imperfecto, con fallos que muchos no perdonan; por ejemplo, reacciones y cambios de actitud no explicadas de algunos personajes. Y es verdad.

La critican por ser demasiado cruda (e incluso ofensiva) en su retrato de la realidad de la India y esa miseria proverbial que tantos dicen que te cautiva y hasta te cambia si te acercas. Y la critican por echar demasiado azucara en la historia extraordinaria que nos presenta, dibujándose en los contornos ásperos y sucios de esa realidad: la peripecia increíble de un pobre chico, atravesando unas circunstancias tan terribles que rozan la hipérbole, hacia una fortuna tan maravillosa que la roza también (pero ¿no es el baile final, homenaje al cine también “fantásitico” de Bollywood, una declaración de que su propósito no es única ni tal vez esencialmente “realista”, al menos en el sentido más estricto y generalizado del término?).

Una historia tan maravillosa y tan extraordinaria que sólo puede ser fruto del azar también más extraordinario, que Boyle insiste en mostrarnos disfrazado de destino. Pero claro... cuando de azar y destino se trata, lo único claro es que es muy difícil distinguirlos y muy fácil confundirlos. Y de ejemplos de esto están la literatura, el cine, la vida, y hasta la filosofía, llenos.

Un poco al estilo de películas como el Romeo y Julieta o el Moulin Rouge de Bazz Lurham -aunque sin su histrionismo-, con las que comparte además esas escenas  deudoras de la estética video-clip y el acento puesto en la banda sonora, la película tiene algo de “barroco” (por la hipérbole, por los extremos, por los contrastes, por lo abigarrado de las imágenes y los sonidos, por la deliberada originalidad del planteamiento narrativo, y porque apela a la emoción directamente, pirueteando por encima de la verosimilitud y la lógica), y es verdad que soporta mal el filtro del realismo racional  que taaantos críticos y taaaantos espectadores aplican implacablemente para enjuiciar cualquier película.

Alguien dijo que “la belleza que atrae raramente coincide con la belleza que enamora”. Y creo que algo parecido me sucede a mí con estas cosas: que aquello que me gusta razonablemente (y puedo explicar largamente -no podía ser de otra manera en mí- por qué) raramente me enamora (por ejemplo, Ágora, de Amenabar.)

Y con Slumdog Millinaire me ha pasado justo lo contrario: que yo la vi, y me enamoré. Porque tiene cosas que enamoran, y las cosas que enamoran suelen ser las razones que la razón (y muchas veces la crítica) no entiende. Y ya sabemos lo que pasa cuando te enamoras: que lo perdonas todo, que te vuelves ciega y que amas con (o tal vez por) todos los defectos.

Así que yo declaro abierta y públicamente mi amor incondicional por esta película, y como buena enamorada, haré oídos sordos incluso a las críticas con las que estaré razonablemente de acuerdo.

Sólo destacar un par de cosas más: lo maravilloso de las interpretaciones, sobre todo la de Jamal joven,, el que está en el concurso (¿puede haber un personaje masculino más conmovedor?), y la escena del Jamal niño bañándose en mierda, como el drogata aquel de Trainspotting. Queda claro que Boyle sabe que la mierda está en todas partes, pero tiene fe en que de una forma o de otra, por causa, azar o destino, se puede salir de ella. Y yo también quiero creerlo. Es decir, que lo creo.

Y quizás sea precisamente mi ingenuidad lo que hace que me guste el azúcar. Aunque no todo el azúcar, conste. Porque no todo el azúcar es igual de bueno. Quiero decir: no todo el azúcar me gusta como me gusta el que rezuma Slumdog Millionaire.




martes, 15 de diciembre de 2009

Oh mar salgado, quanto do teu sal são lágrimas de Portugal....



De veras siento que este mes de Diciembre, Lisboa me esperó, pero yo no fui. Quiero decirte: Alfama, Chiado, La Baixa...Portugal, que vuelvo pronto. Confía, muy pronto nos tomamos un café en la rua Da Prata y volvemos a pasear por Belem. Quiero volver a sentir tu aire helado en mi cara y volver a mirar el "Tejo" desde el cielo, allí, donde se hace mar.

Por cierto, esta vez prometo pasear por la zona de la Expo. Palabra.

Cuídate.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Negra sombra


Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.

Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta

se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena.

así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla.

ANTONIO MACHADO

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y “ahí te quedas”, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

MIGUEL HERNÁNDEZ


Vivo en el número trece
calle melancolía
quiero mudarme hace años
al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía.
En la escalera me siento
a silbar mi melodía.
JOAQUÍN SABINA

Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



Pienso al despertar que es un día ingrato
y voy a llorar casi todo el rato
el aire se perfuma de aprensión
voy a tener un día marrón.
Día de bruma en mi corazón
en mi corazón.
LUZ CASAL

Yo me voy. Estoy triste; pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

PABLO NERUDA

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Quise mirar el mundo con tus ojos
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.
Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.
Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.
ANGEL GONZÁLEZ


Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

ROSALÍA DE CASTRO




Querida tristeza, de ti me he enamorao y ya he dejao de ser un pobre desgraciao... a tu lao..
GABINETE CALIGARI


A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente...
CELTAS CORTOS

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
(...)

Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

CÉSAR VALLEJO

Casi todos los sentimientos tienen una explicación biológica. Es decir, responden a nuestra esencia animal y alguno de sus condicionantes, que suelen estar orientados a la propia supervivencia y a la supervivencia de la especie. Así, el amor, el más noble, quintaesenciado y sobado de nuestros sentimientos, no es más que la sublimación de la pulsión sexual y de la elección de los genes y/o la protección más adecuada para nuestros vástagos (y esto sigue funcionando subrepticiamente sin que lo sepamos incluso cuando buscamos pareja sin querer hijos, fíjate tú qué ironía). El miedo, la rabia o el odio también pueden explicarse como reacciones que buscan la propia supervivencia y empujan a la actuación en un entorno o ante un factor hostil. Y la alegría es el reconocimiento de  las condiciones óptimas para sobrevivir, que debemos buscar e intentar mantener, lo que´sería más o menos, la"felicidad". Aunque es cierto que luego nuestra parte racional y consciente viene a complicarlo todo...

Sin embargo, hay sentimientos difíciles de explicar desde esta perspectiva. Uno es (ya lo dije alguna vez) el que nos lleva a reír, pero no de alegría ,sino porque algo "te hace gracia". Se admiten sugerencias cinetíficas, materialistas y zoológicas sobre su utildad.

Y  luego está la tristeza. Porque está claro que hay dos tristezas: una, el sentimiento negativo que surge como reacción a algo desfavorable para nosotros, y cuyo sentido biológico  más lógico serían el de llevarnos a huir o evitar ese entorno negativo. Y la otra tristeza: la tristeza sin motivo, una tristeza traidora que te ataca por la espalda cuando menos te lo esperas, que surge desde la nada para abafarlo y anegarlo todo. Una tristeza endémica que algunos arrastran toda la vida, más escandalosa o más sigilosa según los momentos,  y que no puede surgir sino de una callada y discreta disconformidad con uno mismo.

Y cuando la circunstancia biológica desfavorable es uno mismo, no hay lugar adonde huir que no sea la muerte. No sé si la zoología, con su instinto vital aferrado a la supervivencia, había previsto algo tan sofisticado y perverso como esto, que sólo puede haber surgido de la propia sofistificación y artificialidad de este ser humano que se cree mejor cuando se aleja de su naturaleza. Para acercarse siempre a la antesala de la muerte.

Tristeza  áspera, oscura y pegajosa como una trampa para moscas. Tristeza culpable y acusadora como un padre tirano. Tristez opaca entre tú y aquel sol que parecía tan cerca. Tristeza contagiosa y repulsiva como la lepra. Tristeza insufrible, omnipotente y  devastadora como un dolor de muelas. Tristeza callada, poderosa y acechante desde su propia sombra. Tristeza subterránea, siempre amenazando con despertar.

Tristeza inoportuna, egocéntrica y egoísta, onanista, ciega irracional, caprichosa. Tristeza que mancha y entorpece y estorba. Tristeza que es tan duro compartir pero siempre y siempre se comparte si no te alejas. Tristeza que envenena el aire, el agua y la vida.

Pero,  aunque parezca mentira, hasta la tristeza  tiene sus cosas buenas: siempre ha sido aguijón para el arte. Qué sería de la música, de la poesía, de la pintura, de los sueños, sin esa tristeza.

(Y aún así, quién puede decir si realmente vale la pena...)


Sólo soy feliz cuando llueve
Sólo soy feliz cuando es complicado
y aunque creo que no puedes apreciarlo
sólo soy feliz cuando llueve

Sabes que me gusta que las noticias sean malas
y como sienta tan bien sentirse tan triste
sólo soy feliz cuando llueve

Derrama tu tristeza, derrama tu tristeza sobre mí
Derrama tu tristeza, derrama tu tristeza sobre mí

Sólo soy feliz cuando llueve
me siento bien cuando las cosas van mal
sólo escucho las tristes, tristes canciones
sólo soy feliz cuando llueve

GARBAGE


Oiga, doctor, devuélvame mi depresión
no ve que los amigos se apartan de mí
dicen que no se puede consentir esa sonrisa idiota
oiga, doctor, que no escribo una nota
desde que soy feliz.
JOAQUÍN SABINA


(Al poco tiempo de conocer a Dei, me dijo que nosotros éramos como Leoncio y Tristón.

Él era Leoncio, claro. Y yo, Tristón.

Oh, cielos, qué horror...)


jueves, 3 de diciembre de 2009

Y volver, volver, volver (2)


Si eres de los afortunas@s que tienen puente (como yo), enhorabuena, porque ya está aquí. ¿Has pensado ya lo que vas a hacer con tanto tiempo que pasará tan rápido?

Yo vuelvo a Galicia (y volveré a volver en dos semanitas, por Navidad, como mandan los cánones y los anuncios), muy bien acompañada, eso sí.

Así que me espera por delante una tarde de maletita y notas, que antes de la calma tiene que venir la tormenta de los exámenes, evaluaciones, suspensos y esas cosas que hacemos los profes...

En nada estaremos de vuelta del puente, preparados para volver a las vacaciones, y volver luego a la rutina.... Y en esto de volver y volver y volver se nos pasa el tiempo.

Si al final tenían razón los del eterno retorno...

Feliz finde y feliz puente allá donde lo haya.


lunes, 30 de noviembre de 2009

Esperanza




DEDICATORIA


Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.


LUIS GARCÍA MONTERO

sábado, 28 de noviembre de 2009

Dignidad



Buenísima. No voy a explicar por qué (porque no lo necesita); solo voy a recomendaros (aunque seguro que no soy la única) que NO OS LA PERDÁIS. Y os lo dice alguien a quien no le gustan los dramas carcelarios y que era bastante reacia a verla.

Y además, me alegra mucho (y tampoco me  esperaba que me alegrara tanto, la verdad... será la morriña) ver lo buenos que son aquellos actores (Luis Tosar, inmmenso, buenísimo; y Luis Zahera, bordando un papel de esos nacidos para ser bordados) que vimos empezar hace más de 10 años en la TVG, como "o señor Xuis" y como "Petróleo", el del bar, en Mareas Vivas, una serie que fue en Galicia un bombazo y supongo que un hito, y que, de tener alguna pretensión, era la de dignificar muchas cosas que necesitaban ser dignificadas. Porque el pueblo gallego, que el tópico dibuja como desconfiado, si ha mostrado poca confianza en algo, ha sido casi siempre en él mismo. Tal vez porque en algún momento, o en varios, se la quitaron.

Y yo quiero creer que sí, que está levantando la cabeza. Con dignidad.


viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Y tú?



Qué será
lo que buscas en tu soledad
lo que tú suspiras por tener
lo que no te puedo dar?

En el mar
todo es turbio cuando hay temporal
el oleaje no te deja ver
que la orilla esta al llegar.

Yo también
tengo sueños en mi corazón.
Yo también
me enamoro sin explicación...

Yo también.
¿Y tú?

Parece que al final vence el invierno que se aproxima y ya podemos estrenar (o rescatar, que hay crisis, no os olvidéis) el abrigo. El gordo, quiero decir.

Feliz fin de semana

jueves, 26 de noviembre de 2009

Un paseo con las nubes



Para los profanos, Biescas evoca inevitablemente la tragedia en el paraíso. Pero al acercarse, en un otoño primaveral como el que nos ha regalado por sorpresa este Noviembre, los ecos del horror se diluyen al ir descubriendo esa magia del Pirineo, de las montañas inmensas que surgen de pronto y sin preaviso para dejarse acariciar por las nubes que se atreven a diluir sus contornos.

Son muchos los pueblos del Pirineo que el turismo ha recuperado transformado: las construcciones de piedra dan un aire cuidada y premeditadamente rústico a las casas modernas, que sustituyen a las auténticas tradicionales, mucho más modestas, menos vistosas y menos acordes con el imaginario popular que idealiza nuestros pueblos desde las torpezas del urbanismo urbano (valga, por favor, la redundancia). Porque en el Pirineo la vida era mucho más dura de lo que el presente de quads, barranquismo, senderismo y sobre todo esquí permite recordar con plena consciencia.

Los pueblos del Pirineo son pueblos bonitos, claro, y encantadores, incluso a pesar de estar desbordados y desdibujados con tanta urbanización. Y están llenos de hoteles, y restaurantes, y bares cálidos y acogedores.

Así que si un fin de semana te pilla cerca, no dudes en acercarte a Biescas, o a Sallent, o a Panticosa, con su viejo balneario renovado y venido más, o a Búbal (pueblo reconstruido poco a poco por jóvenes estudiantes de Secundaria, ya desde los años ochenta, en un proyecto genial que pilló al porpio Dei  allá en los ochenta, cuando estudiaba aquel BUP hoy tan añorado por los desbordados profesores de la ESO). Y no te pierdas los paseos por la montaña, los miradores (como la Pajarera), las pequeñas iglesias o ermitas perdidas en la montaña (como la Ermita Mozáraba de Gavín), las subidas y las bajadas interminables y sinuosas, en las que tras cada curva parece esperar, y a veces espera, una vista maravillosa, de valles, embalses, fuentes, caminos, ´cascadas,árboles verdes, árboles dorados, ríos saltimbanquis,  riachuelos inesperados,  rocas, y nubes interrumpidas por las cumbres nevadas.

O montañas que te acercan al cielo al bajarte las nubes. Tanto, que da la impresión de que puedes hablarles de tú a tú.






























sábado, 21 de noviembre de 2009

El rumor de unos pasos diferentes a todos los demás


-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-(...)Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la feliçidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunça sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo

Antoine de Saint-Exupery: El Principito

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Palabras


El hombre se cansa;
el espíritu no
El hombre se rinde;
el espíritu no lo hará.
El hombre se arrastra;
el espíritu vuela.
El espíritu vive cuando el hombre muere.


El hombre parece;
el espíriu es.
El hombre sueña;
el espíritu vive.
El hombre está atado;
el espíritu es libre.
Lo que el espíritu es
el hombre puede serlo.



Y yo creo que el espíritu es lo que habita en las palabras.

Por eso a veces (muchas veces, casi todas las veces) las palabras son algo mucho mejor que el hombre que las escribe, o las dice, o las piensa. Por eso lo que sobrevive -cuando algo sobrevive- siempre son las palabras.

Y por eso a veces echo de menos mi tiempo perdido robando rosas.

Aunque sean sólo eso... palabras, palabras, palabras.

viernes, 13 de noviembre de 2009

A galopar hasta enterrarlos en el mar




"La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y alma inquieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. " Antonio Machado pensaba que ese era el presente de España y que en el futuro, esa España que aborrecía, sería reemplazada por otra “España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea”.

El presente que contaba Machado se ha trasladado hasta nuestros días, y se antoja largo e incluso empiezo a pensar que eterno. Esa España de cerrado y sacristía, que devora. Esa España implacable que asimila, que engulle, que hace suyo todo lo que toca. Esa España que convierte en barro todo cuanto lame. Esa España hoy, 70 años después, está más viva que nunca y se me antoja la única posible.

A veces, en un acto irreflexivo y llevado por ciertas pasiones de ciertos momentos, pienso que vivo en un “país de mierda”. Luego, cuando medito las cosas y las razono, observo que la realidad es mucho peor. Lamentablemente, no soy capaz de vislumbrar jinetes que galopen a lomos de la España de la rabia.

Definitivamente, como dijera Cernuda: “soy español, a la manera de aquellos que no pueden ser otra cosa”. Y lo asumo con tristeza.

viernes, 6 de noviembre de 2009

In the ghetto



Hace tiempo estaba esperando en la sala de un centro de atención médica, cuando entraron dos guardias civiles con un recluso. Todos tenían más o menos la misma edad (unos 27-30 años). Rápidamente la gente hizo hueco, y la imagen final era la de los guardias civiles de pie hablando tranquilamente, y el preso esposado por detrás, sentado en la sala de espera. La gente se había levantado y había dejado un cinturón de seguridad de tres o cuatro asientos, e incluso alguno prefirió estar de pie. De repente todo el bullicio propio de dichas salas (atestadas normalmente) se tornó silencio. Él estaba con la cabeza baja, con cierto aire de timidez. Entró enseguida a la consulta acompañado de los guardias, mirando al suelo.

Yo miraba toda la escena desde lejos, y me preguntaba por su historia, ¿por qué estaba en esa situación?¿Qué le habría llevado ahí? Sería interesante saber qué caminos condujeron a ese chico a acabar en la cárcel, y cuáles a los otros, a acabar en la Guardia Civil.

Comento esto porque he tenido ya dos debates cercanos en el tiempo, con amigos y conocidos (de diversas ideologías: desde la derecha más dura, hasta el comunismo más acérrimo), acerca del poder de decisión el ser humano en sus actos y la negación práctica del entorno en ellos.

Mis contertulios planteaban, a grandes rasgos, que cada uno elige su camino: si estudias es porque quieres y si no, no. Si delinques es porque quieres y si no, no. Si crees en Dios es porque quieres y si no, no. Si votas eso o aquello, es porque quieres, puesto que nada te condiciona. En definitiva, incluso hablando de países pobres, como la India, me comentaban que había cierta culpa en las multitudes desarrapadas, puesto que ellos lo habían “elegido”. Habían elegido su nivel cultural, creer o no creer en su Dios, y que por lo tanto no podían quejarse.

La coversación derivó hacia el tema estudios, y se comentaba que, de manera general, quien quería estudiaba y aprobada, y quien no quería no. Sin una explicación más profunda del tema. Todo dependía de uno mismo.

Para sustentar todo su argumento ponían como ejemplos las excepciones: tal personaje salió de la nada y mira donde llegó, y tal otro venía de una familia desestructurada y acabó sus estudios y tiene dos carreras.

Mis contertulios defendían (creo que sin saberlo -sobre todo los de izquierdas-) tesis muy parecidas a las de personajes tan dispares como el Dios cristiano o Ronald McDonald (que en los países occidentales viene a ser lo mismo), o incluso el propio sistema capitalista.

El Dios cristiano establece “el libre albedrío”, la posibilidad interna de elegir entre el bien y el mal. Ronald McDonald, afirmaba que no había que prohibir las mega-hiper-super-hamburguesas de 1.000.000 de calorías, puesto que los niños son libres de elegir lo que quieran, aun en ausencia de sus padres. Y el propio sistema capitalista habla del mundo de las oportunidades: tú puedes salir del círculo de pobreza, depende de ti. Muchos lo han hecho. Es decir, en un alarde de cinismo, se pone a la excepción como regla.

La realidad sin embargo se presenta siempre más terca, y bastaría tan solo con breves y sencillos datos:

Respecto al sistema educativo, la realidad se muestra demoledora. Por centrarnos en el Estado en que vivo (España), con uno de los peores sistemas educativos de los países occidentales (y uno de los países que menos dinero dedica en porcentaje PIB a la educación, con apenas un 4,20%). Como comentaba, en mi país el 30% de los alumnos sufren abandono escolar y fracaso en el mismo (la tasa más alta de Europa junto con Portugal); pues bien: del 100% de los alumnos que se encuentran en programas de Garantía Social y equivalentes, el 30% son gitanos (representando tan solo el 1,4% de la población). Los mayores indices de fracaso se dan entre los colectivos de inmigrantes, familias con bajos ingresos y desestructuradas. Es más, el estatus socio-económico influye en más del 50% en la posibilidad de fracaso escolar, por tan solo un 15% del centro o un 6% de los planes educativos.

Otro dato a tener en cuenta: el grado de formación de los padres con hijos entre 16-18 años, es el más bajo de Europa (quitando Portugal), pues bien, sus hijos presentan 20 veces más riesgo de fracaso que auqellos con padres con estudios superiores.

Las cifras cantan por sí mismas.

Con respecto a otro aspecto importante, la población reclusa, también hay datos muy interesantes:

España presenta una de las tasas más altas de población reclusa del mundo, con 166 personas por cada 100,000 habitantes (la media europea es de 102), siendo uno de los países con menor índice de delitos (la paradoja no tiene desperdicio). Pues bien, el 87% de los reclusos no tiene ocupación definida; sin embargo, el 0,35% presenta estudios superiores o altos cragos ejecutivos. Se observa otra vez que la fortuna tiene sus favoritos. Los pobres siempre eligen mal por lo que se ve.

Pero hay más: el 25% de las mujeres encarceladas son gitanas (representando el 1,4% de la población, como se ha comentado). El 70% de los reclusos españoles (76,000 personas) son enfermos, pobres o drogadictos, y el 25% (1 de cada 4!!) presenta enfermedades mentales. Básicamente enchironamos a tarados, drogatas y marginados.

Si nos vamos a un buen ejemplo, uno representativo por su magnitud, qué mejor que el campeón de campeones: Estados Unidos, el país con mayor población reclusa del mundo, con 2,4 millones y más de 7,000,000 millones si contamos la gente con causas pendientes - 762 reclusos por cada 100,000 habitantes- (representa el 25% de los presos del mundo y el 3% de su población total). Si te encuentras a 100 yankis en la calle, es que tres se han fugado de la trena.

En ese país se observa que, a pesar de que la droga es consumida por la mayoría blanca, el 54% de los encarcelados por ese motivo son negros. De aquellos que están condenados a cadena perpetua, casi el 70% son negros o latinos (en Nueva York, el 84%). De los condenados a muerte, el 50% son negros y el 25% latinos. Hay que recordar que los negros son solo el 13% de la población. En definitiva, la población reclusa de raza negra es 6 veces superior a la de raza blanca y el 12% de los negros entre los 30-34 años, están en la carcel.

Desde luego, está claro que si el entorno socio-económico no influye en nosotros de una manera determinante, y solo nos guiamos por el libre albedrío y voluntad, hay que pensar que los negros, los pobres de toda ralea, y los alumnos con padres borrachos, eligen francamente mal, o genéticamente son malvados por naturaleza, o muy malos estudiantes “per se”.

Por último, algo interesante: los padres españoles prefieren para sus hijos escuelas privadas o concertadas, donde saben que las bolsas de pobreza y las tasas de inmigración son menores (España es el país que más dinero destina sobre porcentaje PIB a la enseñanza privada). ¿Casualidad de esa elección? ¿O será que piensan que su hijo elige libremente, pero mejor ayudarle, por si acaso?

Por cierto, tranquilos: la pobreza y la marginalidad suelen trasmitirse de generación en generación en linea descendente, salvo raras ocasiones.

Hale, buenas noches.




lunes, 26 de octubre de 2009

El lobo de los cuentos

¿Quién no imaginaba al lobo terrible de los cuentos de esa manera? ¿Acaso no es esa imagen del lobo, y no otra, la que forma parte del ideario colectivo? El lobo asesino, aterrador de niños, aparece congelado en esa fotografía. El lobo que asaltaba a Caperucita o que derribaba sin piedad una a una las casas de los cerditos, se nos aparece aquí, como pillado “in fraganti”.

José Luis Rodríguez ganó el premio “Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year”, considerado el Nobel de la fotografía de naturaleza, con la citada fotografía. Como no, el título de la foto era: El lobo del libro de cuentos.

"Este lobo saltando por encima del cercado de una granja con la supuesta intención de matar a sus animales habla por sí misma. Miles de años de historia están congelados en este momento ejecutado con maestría", explicaba Jim Brandenburg, uno de los jueces del certamen.

El autor reconoció que tuvo suerte esa noche. La luz, las sombras, la luna, y el lobo, se aliaron con él. Yo más bien creo que la suerte la tuvimos todos. Poder contemplar así al lobo, es simplemente fascinante.

Él, ajeno a todo, seguirá saltando cercados para poder comer. Seguirá caminando por los páramos en medio de la noche, y seguirá escondiéndose del ser humano. Un ser humano que, la mayoría de las veces, no le apunta con una cámara de fotos. Un ser humano que, la mayoría de las veces, lo busca para matarlo.
Él, el asaltador de caminos, el bandolero, el vagabundo, el malvado y sanguinario lobo, seguirá recorriendo los caminos mientras nosotros dormimos, para seguir alimentando su leyenda. Para que nosotros mientras, podamos seguir contando cuentos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...