lunes, 2 de marzo de 2009

Re-visiones: "La Casa Rusia"


Nunca me han gustado ni interesado las películas de espías. Menos esta. Fue dirigida en el año 1990 por un tal Fred Schepessi, de cuya filmografía me suenan poco más que "Roxanne", una adaptación del mito de Cyrano a la actualidad protagonizada un bombero narigón interpretado por el otras veces insoportable Steve Martin, con Daryl Hanna como su amor imposible, y "Criaturas feroces", una pseudocontinuación no argumental de la disparatada "Un pez llamado Wanda". Pero bueno, esto no es demasiado significativo, dado lo asistemático, caótico e irregular de mi afición al cine.

El principio de la película atrapa, sin duda (y de hecho, por eso caí yo en ella, porque repito que el espionaje no está entre los elementos argumentales que suelo tolerar), pero luego, seguir el argumento exige cierto grado de concentración, aunque no sea demasiado complicado, en parte por los saltos temporales y en parte por la importancia de los detalles.

"La casa Rusia" cuenta la historia de un editor inglés, desarraigado, borrachín y aficionado al jazz (interpretado impecablemente por el gran Sean Connery, grande en todos los sentidos) que sin querer se ve implicado en la trama de unos manuscritos que un brillante científico soviético, en la época final de la guerra fría con la llegada de la Perestroika, pretende hacer llegar a oocidente para su publicación. En esos manuscritos se revelan secretos de la situación de la URSS en la carrera armamentística. El científico, apodado Dante, pretende con ello contribuir a la paz y la "libertad" en su país, y para ello cuenta con la ayuda de Katia, la dulce Katia, interpretada por la luminosa Michelle Pfeiffer.

Elementos que hacen, para mí -claro-, inolvidable a esta película son:


  • La interpretación que hace Sean Connery de Scott Blair, el editor metido a espía a su pesar por presiones de los servicios de inteligencia británicos y americanos. Con esta película comprendí definitivamente que una se puede enamorar de un señor mayor. Sean Connery, pero ojo, sólo el que tiene canas, está desde entonces y para siempre en los altares de mis suspiros.

  • La historia de amor -lo siento, son mi debilidad-, que nace y crece en circunstancias adversas y bajo el atento escrutinio del espionaje constante, y que no por previsible deja de ser preciosa. De hecho, esta declaración de amor me parece de las más bonitas y emotivas que he visto o leído nunca:
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  • La confrontación entre el jefe de la inteligencia americana (imterpretado por Roy Scheider) y el de la británica (interpretado por el serenísimo James Fox), que termina siendo cómplice de la historia sentimental que apenas intuye y que implica, en cierto modo, que Blair les traicione.

  • Las vistas maravillosas de Lisboa, ciudad de nuestros amores, a la que esta película sabe captarle el corazón, y de Moscú (y su metro, por ejemplo), y de San Petersburgo. Entre las imágenes y la insistencia de Dei, me han entrado ganas de visitar Rusia (que no estaba entre mis prioridades a la hora de viajar, la verdad).


  • La estructura narrativa, que integra perfectamente los interrogatorios, los saltos temporales, las escenas de espionaje, para retratar a los personajes, mantener la intriga e implicar emocionalmente al espectador.

  • La música. Preciosa banda sonora de Jerry Goldsmith (todo un clásico en estos menesteres) y que en alguna escena me sube el corazón a la garganta:


  • La escena final, que no cuento porque sólo viéndola se puede entender por qué lo digo. Una de esas escenas que hacen de una película, una película "bonita". Sin más.


Pero es que a mí me hacen falta, al menos de vez en cuando, películas bonitas. Sin más.

2 comentarios:

Liz dijo...

Porque al cine, a veces, no se le debe pedir más que una historia bonita.

Con respecto a Rusia... es el viaje que llevo esperando hacer unos cuantos años. Parece que este verano sí, pero prefiero no ilusionarme demasiado por si esta vez tampoco.
Y qué decir de Sir Sean Connery... aunque no sé si leerías unas declaraciones poco acertadas acerca de los correctivos y las mujeres.
A mí me cautiva, no lo niego, pero se me cayó del pedestal al leerlas.

Besos

kamala dijo...

No, no las he leído, y me parece que no quiero leerlas... Aunque bueno, Sean Connery estará ya en edad de chochear, ¿no?. A lo mejor no se le puede tener mucho en cuenta...

Besos!

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