domingo, 28 de junio de 2009

Credo


Miro valientemente más allá de lo que veo
conociendo cosas que sé que no pueden ser,
no ahora
Soy tan consciente del lugar donde estoy,
pero no sé donde está y hay algo justo frente a mí
y yo toco los dedos de mi mano y me pregunto si soy yo
manteniéndome y aferrándome a teorías de prosperidad,
alguien que me pueda prometer que yo creo en mí.

Mañana fui nada, ayer seré
El tiempo me ha engañado haciéndome creer que es una parte de mí.
No hay nada en esta habitación más que espacio vacío,
sin mi, sin mundo, sin mente, sin cara.

Toco los dedos de mi mano y me digo si soy yo
manteniéndome y aferrándome al Amor, ¿
qué otra cosa es real?
Una religión que me llama.
 Creo en mí
¿Puedes apagarme por sólo un segundo, por favor?
Convertirme en algo sin cara, sin peso, sin mente, sin hogar
vacío estado de paz.

Sigo, y sigo, y sigo, y sigo, y sigo
 creo en mí.
Espérame, no soy nada en mí mismo
Estoy dispuesto a seguir, pero no solo, no ahora.
Soy tan consciente de todo,
pero nada parece real
y mientras tú estés en frente de mí entonces yo seré.

Miro los dedos de nuestras manos
y me siento agradecido de ser yo aferrándome,
sigo, y sigo, y sigo, y sigo, y sigo

Creo en mí...

Creo que querer es poder
y que cuando decimos "no puedo" nos callamos "no quiero".
Y creo que esto a veces es bueno.

Creo que una mentira asumida puede convertirse en la verdad que marque una vida.

Creo en el poder de la palabra
la propia y la ajena
para crear, para condenar, para sanar, y para salvar.

Creo que los platos rotos del alma los paga casi siempre el cuerpo.

Creo que en el principio era el Verbo
y que morder el fruto del árbol de la ciencia del Bien y del Mal
fue nuestra caída fatal en el pozo de una infelicidad
desconocida para el resto de la naturaleza.

Creo en la sustancialidad del adjetivo
del adverbio, del verbo y de todos los complementos.

Creo en algunas cosas de las que a veces puedo creer en las contrarias.

Creo que belleza y fealdad surgen siempre de adentro a afuera
y creo que no siempre se ven con la mirada primera.

 Creo que sólo con el tiempo se aprende a mirar por segunda vez
a ver y a distinguir miradas.

Creo en el retrato de Dorian Gray
y en la verdad de todos los cuentos de Wilde
con mi fe más sincera.

Creo en la importancia moldeadora y reveladora de la forma
y en la fuerza inevitable y desbordante del fondo.

Creo en lo cursi, en lo ingenuo y en la importancia de los superfluo.

Creo en la bondad superficial, espontánea e inconsciente.

Creo que los actos buenos nos hacen buenos
y los actos malos nos hacen malos.

Creo en la mala suerte, el mal de ojo, los sortilegios
pero claro
también creo en amuletos,bendiciones, buenas estrellas y rituales de salvación,
y creo que creer
sobre todo sin querer
es lo que hace que funcionen.

Creo que las ideas nos distinguen y los sentimientos nos igualan.

Creo en la necesidad de conocer el mal para llegar al bien
y creo en las etapas oscuras necesarias para llegar a la luz
y distinguirla.

Creo con Dante que el camino al Paraíso
pasa por el Infierno y el Purgatorio
y creo con Dante que los poetas pueden guiar
por infierno y purgatorio
pero que por el paraíso sólo puede guiar
quienquiera que sea para cada uno
lo que para él era Beatriz.

Creo en los milagros que se salen de lo previsto
y en la magia de lo que nuestro ojo a ver no alcanza
porque la mano (de lo que sea) es siempre más rápida.

Creo en el cambio y en la dialéctica como leyes inmutables.

Creo en las paradojas porque creo
en la artificialidad maravillosa y falible de los conceptos.

Creo en la mentira, también maravillosa y útil y redentora,
del conocimiento.

Creo en la sorprendente debilidad de las cadenas
si uno llega a ver que son sólo eso:
cadenas.

Creo que toda cadena se puede romper.

Creo que todo lo que nos hacen puede ser deshecho.

Creo en los caminos de ida y en los caminos de vuelta
y en que para volver es necesario haber(se) ido primero.
Pero creo que volver es imposible porque nunca vuelve el mismo.

Creo en el amor y la afinidad y la repulsión a primera vista
y creo en la amistad y el afecto y el desamor a fuego a lento.

Creo en el instinto, lo irracional y el impulso
y creo en el poder del entrenamiento
de la voluntad del alma y del cuerpo.

Creo en la risa como arma poderosa
y en la alegría como escudo protector.

Creo en la intuición y sus aciertos imposibles,
creo en el corazón y sus errores inocentes
y en la buena intención inútil de los consejos.

Creo en la utilidad de las preguntas
y en el peligro de las respuestas.

Creo en el poder y la mentira del espejo.

Creo en un tiempo para cada cosa
y en cada cosa a su tiempo.

Creo que hay que aprender a esperar
-qué difícil-
y a distinguir los deseos impuestos de los que son realmente los nuestros.

Creo en el derecho a querer lo que realmente se quiere
todo lo que se quiere
pero sólo lo que se quiere,
 y creo que descubrirlo
reconocerlo y aceptarlo
es una parte esencial de la sabiduría.

Creo que para ser sabio hay que saber recordar.
Creo que recordar bien no es tan fácil como parace.

Creo que son las cosas que ganamos con el tiempo
y no las que perdemos
las que son realmente nuestras.

Creo que uno aprende siempre solo
aunque la chispa y las ganas puedan ser azuzadas por otros.

Creo en nuestra soledad esencial
y creo que la soledad puede compartirse.

Creo que crecer de verdad es irse atreviendo a ser el niño
que una vez creímos que dejábamos de ser.

Creo que madurar es llenarse de nostalgias dulces
y reconciliarse con el ayer
con todo el ayer
con todas sus cosas y todos sus quiénes
con todo y con todos.

Creo en la serenidad y en la sabiduría de la vejez
como único consuelo para la vida.

Creo en el poder de intentar burlar la muerte
y en la heroicidad y grandeza del inútil esfuerzo.

Y creo que se cree con la cabeza y con el corazón pero que,
aunque se le pueda convecer con elocuencia,
argumentos, trabajo y paciencia,
en esto de creer la última palabra
la definitiva
la tiene siempre, con sus razones, el corazón.

Y creo que el corazón es un gran cabezota.

Creo en algunos, sólo en algunos
pero cada vez son más y cada vez son menos.

Y empiezo a creer, despacito,
en mí
aunque de vez en cuando me defraude.

Porque ya he dicho que creo en las etapas oscuras
como camino hacia la luz
y en el error
como parte necesaria del acierto.

Por eso, en mí,
poco a poco,
despacito
creo.
¿Y tú? ¿Cuál es tu credo?

4 comentarios:

Liz dijo...

creo en muchas de las cosas que mencionas y en la gente que es capaz de sentarse y decir sin miedo ni tapujos aquello en lo que cree. Por tanto, visto lo visto o más bien leído lo leído, yo también creo que ti.

Me voy de vacaciones, nos leemos a la vuelta.
Besos

kamala dijo...

Que tus vacaciones sean muy muy felices!!

Te echaremos mucho de menos.

Besos y hasta la vuelta

Liz dijo...

era en ti...
Gracias!

Dei dijo...

Disfruta de tus vacaciones!

(qué suerte)

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