jueves, 25 de junio de 2009

Pájaros en el corazón

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?
CHARLES BUKOWSKI

Yo también tenía en el corazón un pájaro
pequeño, vulgar y molesto
que quise ignorar mucho tiempo.
O cambiarlo por otro.
O que se fuera bien lejos.

Le echaba la culpa de todo a mi oscuro pájaro terco.
Hasta que me di cuenta
de que sin él yo no era:
sin mi triste pájaro insomne no era yo
más que una triste jaula vacía.

Empecé entonces a mirarlo con insistencia
a escucharlo con dedicación
y a intentar comprenderlo con paciencia.

Fue inútil: él nunca me hablaba.
Y aún así
a golpe y fuerza de intuición
me fui reconciliando con mi pequeño pájaro oscuro
que estaba siempre tan triste.

Así que ahora lo mimo y lo saco de paseo
para que vea el mundo y sus colores
para que no piense que todo es tan triste
como lo que él ha visto ahí adentro.

Una vez soñé que cantaba
mi pobre pájaro silvestre
pero al despertar me di cuenta de que es torpe,
perezoso y desatento.

Así que le enseñé a leer poemas
y a escuchar canciones
y a paladear historias
y a mirar colores que sabían decir
lo que él nunca cantaba.

Y un día nos tropezamos con Bukowski ç
y me di cuenta de que mi pájaro
también era azul
y de yo que quería intentar robar alguna rosa
de las avenidas de la muerte,
mientras mi pájaro oscuro aprendía a no callarse.

Pero eso sí: yo siempre supe llorar.
Quizás por eso mi pájaro azul no canta
quizás todavía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca dejes de escribir.

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