jueves, 23 de julio de 2009

La otra cara de la luna




La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir


Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas

Jaime Sabines


La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando
Federico García Lorca


La maravilla es acaso incomunicable: la luna de Bengala no es igual a la luna del Yemen, pero se deja describir con las mismas voces
Jorge Luis Borges ("La busca de Averroes")


Luna que se quiebra
sobre las tinieblas
de mi soledad...
¿Adónde vas?
Dime si esta noche
tú te vas de ronda
como ella se fue...
¿Con quién está?
Dile que la quiero,
dile que me muero
de tanto esperar,
que vuelva ya,
que las rondas no son buenas,
que hacen daño,
que dan pena
y se acaba por llorar.

Maria Teresa Lara (Noche de ronda, famosísimo bolero interpretado por muchos, desde los Panchos hasta Julio Iglesias)


Cuando aún no estaba la luna, y afuera
Como un corazón poético y sombrío
Palpitaba el cielo de primavera,
La noche, sin ti, no era
Más que un oscuro frío.
Perdida toda forma, entre tanta
Obscuridad, era sólo un aroma;
y el arrullo amoroso ponía en tu garganta
Una ronca dulzura de paloma.
En una puerilidad de tactos quedos,
La mirada perdida en una estrella,
Me extravié en el roce de tus dedos.
(...)
La luna fraternal, con su secreta
Intimidad de encanto femenino,
Al definirte hermosa te ha vuelto coqueta,
Sutiliza tus maneras un complicado tino;
En la lunar presencia,
No hay ya ósculo que el labio al labio suelde;
Y sólo tu seno de audaz incipiencia,
Con generosidad rebelde,
Continúa el ritmo de la dulce violencia.(...)
La luna enemiga
Que te sugiere tanta mala cosa,
Y de mi brazo cordial te desliga,
Pone un detalle trágico en tu intriga
De pequeño mamífero rosa.
Mas, al amoroso reclamo
De la tentación, en tu jardín alerta,
Tu grácil juventud despierta
Golosa de caricia y de «Yoteamo».
En el albaricoque
Un tanto marchito de tu mejilla,
Pone el amor un leve toque
De carmín, como una lucecilla.
Lucecilla que a medias con la luna
Th rostro excava en escultura inerte,
y con sugestión oportuna
De pronto nos advierte
No sé qué próximo estrago,
Como el rizo anacrónico de un lago
Anuncia a veces el soplo de la muerte.

LEOPOLDO LUGONES: Lunario sentimental


Ya sé que hace cuarenta años que Amstrong pisó la luna, y que su pequeño paso fue un gran paso para la humanidad, y qué grandes somos, y cómo hemos avanzado, y bla bla bla.

Ya sé que por fin podemos ponerle una bandera, recorrerla, medirla, pesarla, escudriñarla y etiquetarla con palabras frías y exactas. Ya sé que tal vez termine la pobre vendida en parcelas o en fragmentos convertidos en souvenirs y siempre en negocio.

Y mientras tanto ella sigue ahí, sutil, ajena e imperturbable, siempre una y siempre muchas, actuando sobre mareas y lunáticos, con su lado oculto y con su ritmo exacto de fases, entradas, salidas y eclipses, con el que nos regala la ilusión de poderla predecir, incluso cuando se esconde, y otra vez sentirnos racionales, grandes y poderosos.

Pues yo me sigo quedando en y con la otra cara de la luna. La que nos hace pequeños, ignorantes, vacilantes, visionarios, incompletos, inquisidores -en el sentido etimológico del término-, filósofos, entregados a lo inútil y perseguidores de lo invisible. Perros ladrando a la luna.

Tú ya me entiendes, ¿verdad?


Joan Miró: "El perro ladrando a la luna"

4 comentarios:

NoSurrender dijo...

Me gustaría compartir aquí otro poema sobre la luna, de P.B. Shelley, por poner algo de anglofilia en la lista ;)

¿Te empalidece acaso la fatiga
de contemplar el mundo y de escalar los cielos,
errando sin ninguna compañía
por entre las estrellas nacidas diferentes,
y en constante mudanza, igual que un ojo triste
que no encuentra objeto alguno digno de su constancia?


Me encanta esa canción de Waterboys!

Besos y enhorabuena por los tres años!

kamala dijo...

Gracias por el poema -es precioso- y por traernos anglofilia, que buena falta nos hace ;-)

A mí también. De las que más de ellos, y mira que me gustan mucho muchas.

Un besiño y muchas gracias por seguir por aquí.

cesar dijo...

qué casualidad, estoy leyendo "el hombre que se enamoró de la luna" de Tom Spanbauer

Bicos

kamala dijo...

Jejeje

Pues ya me contarás que tal. Un besiño

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