viernes, 31 de julio de 2009

Papel absorbente



Me habían hablado de noches sin dormir, de ansiedad por llegar a casa, de necesidad de leer en el bus y hasta en el retrete, de dolores en la espalda por permanecer tantas horas en la misma posición, atrapados en un libro que, sobre todo en su segunda mitad, literalmente, no puedes dejar de leer. Y ayer yo misma a punto de coger una insolación en la piscina.

Pero eso sí: lo terminé. Y por la tarde corrí, bajo el bochorno zaragozano de estos días, a por la segunda parte, que he empezado con deleite esta mañana y que me llevaré a Bretaña el domingo.

¿Qué es lo que tiene este libro de casi 700 páginas? Intriga, suspense, agilidad. Una muy buena historia extraordinariamente bien contada. Unos temas espinosos, extremos, pero de plena actualidad. Los que asaltan cada día nuestros telediarios. Y unos personajes peculiares, entrañables, a los que puedes casi ver, conocer e incluso coger cariño, con unas relaciones entre ellos vivas, complejas, dinámicas, llenas de grises y matices.

No me extraña el éxito del libro. No me extraña nada. Pero claro, los que se precian de amantes y/o conocedores de la buena literatura, de eso que algunos intentan acotar como Literatura con mayúscula, aislada y al margen de la morralla que gusta al populacho de este país tan inculto, están desconcertados. Creo que porque a ellos también les engancha. Y también he oído y leído cosas como "literariamente no tiene nada", "puf, ni un solo recurso estiístico" , "solo es una historia muy buena", "estilo descuidado, sin una sola frase brillante", "argumento lleno de tópicos" "recurso al morbo y descripciones explícitas de crímenes, violencia y sexo"...

Bueno. Es cierto que tiene fallos. Para mí, los principales son algunos (bueno, bastantes) detalles poco verosímiles o metidos con calzador, tanto de los hechos investigados ,como de los pasos de la investigación, como de los hechos que se cuentan. Y el éxito con las mujeres del protagonista Mikael Blomkvist, con el que el autor tiene tantas concomitancias biográficas que podrían hacer pensar en una especie de alter ego, parece responder más a un guiño a los sueños de Larsson que a la configuración narrativa de su personaje...

Y también es cierto que como novela policíaca no es buena, porque no da al lector pistas que puedan permitirle adivinar la resolución del caso, sino que esta aparece de forma imprevisible. Pero es que no creo que la intención de Larsson fuera hacer una novela polícíaca, sino un thriller de suspense de los que estamos acostumbrados a ver en el cine, y en los cuales esta premisa no siempre (es más, casi nunca) se cumple.

Sin embargo, hay que tener mucho cuidado a la hora de juzgar el estilo, o sea, el uso de la lengua, de una obra que es una traducción. Y además, una novela puede ser buenísima y no tener ni un solo alarde estilístico (por ejemplo, el propio Pio Baroja fue acusado ya en su tiempo de "descuido" o "desaliño estilístico).

Y por lo demás, es una buena historia extraordinariamente bien contada, y sólo eso bastaría para considerarlo una buena novela: Larsson maneja con muchísima habilidad y eficacia los distintos hilos paralelos de una trama muy compleja, en la que hay que encajar todas las piezas con el mimo de un relojero, y consigue que en ningún momento se convierta en una maraña incomprensible para un lector un poco despistado, como yo. Que yo haya logrado seguir una trama con componentes económico-financieros sin perderme ni tener que releer, de verdad que tiene mucho mérito. Pero la forma en que sumerge, incluso al lector despistado, en los pasos de la investigación es de quitarse el sombrero.

Es una novela muy cinematográfica, incluso "peliculera", tanto por el argumento como por la forma de contarlo, y un ejemplo elocuente sería toda la descripción de la investigación de las fotografías o como se resuelven las escenas de más acción. Pero es que uno de los grandes aciertos de Larsson es atreverse a hacer una novela con la misma receta que se hacen las (buenas) películas de suspense con algo de acción, y permitiéndose todas las licencias -sobre todo en cuanto a la "verosimilitud" estricta de algún que otro pasaje- que sobre la pantalla aceptamos sin problemas, pero que en literatura parece que hay todavía lectores, escritores y críticos reacios a aceptar.

Y yo solo puedo decir que ellos se lo pierden. Y que precisamente por lo cinematográfica que es esta novela, su adaptación al cine me parece especialmente innecesaria, pero bueno, la veré aunque sólo sea para poder opinar.

Espero tener algo más que decir cuando termine de leer los tres libros (que a este paso, será enseguida). De momento solo os digo que no os los perdáis. Pasaréis muy buenos ratos y sin sentir. Y os lo dice alguien que fue incapaz de terminar "Los pilares de la tierra", para sopresa de todos aquellos a los que se lo digo -cuando me atrevo-, que no leyó el antes omnialabado y ahor omnivilipendiado Código da Vinci, y que se está replanteando su actitud reacia a los best-sellers. A ver si me voy a estar perdiendo algo más...

2 comentarios:

Liz dijo...

creo que te lo dije... engancha. En cuanto termines el segundo no podrás dejar de ir a por el tercero.
La película está bien, han hecho una buena adaptación, aunque cuando la veas (si la ves) te cuento qué es lo que menos me gustó de ella.

Cambiando de libro que no de tema, no puedo creer que no terminases Los pilares de la tierra! aunque he de confesar que la considerada obra maestra de la literatura, Cien años de soledad, la terminé por cabezonería pero me resultó un tostón... Alguna vez he pensado en releerla por si en aquel momento no era precisamente el momento, probaré.

Disfruta de la lectura y de lo demás.

Un abrazo

kamala dijo...

Es que lo de la literatura es muy personal... A mí Cien años de soledad me encanta, pero sé que no lo recomiendo así como así, porque entiendo que haya quien no conecte con él. Lucía Etxebarría hablaba en Beatriz y los cuerpos celestes sobre qué es lo que hace que conectes con un libro, y yo estoy bastante de acuerdo con ella, así que parto siempre de la premisa de que en literatura no hay universales (por suerte), que los gustos varían como las personalidades, las formas de sentir, de vivir, de actuar y de todo... Y eso ni quita ni pone a la "calidad" del libro (aunque conste que a mí esto de la calidad objetiva e indiscutible cada vez me resulta un concepto más escurridizo, falaz e interesado, pero bueno)

Estoy con el segundo, y no me engancha tanto como el 1º porque me parece un poco más previsible y menos intrigante (a ver si me equivoco y hay sorpresa al final). Eso sí, ya me he comprado el 3º. A ver si consigo acabarlos antes de que empiecen las clases.

Muchos besos!!

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