miércoles, 15 de julio de 2009

Tres años robando rosas: el donoso escrutinio



El pasado 12 de Julio este sitio cumplió tres añitos (¡ya!), y para celebrarlo, o recordarlo, o para satisfacer mi arraigadísimo instinto fetichista con las fechas y mi tendencia a la nostalgia, los balances y el vagabundeo por la senda que nunca he de volver a pisar, hemos decidido hacer una selección personalísima e intransferible de nuestras entradas favoritas, o sea, de las entradas que correríamos a salvar en una hipotética quema.

Y así, hemos dado un paseo por los pasos recorridos a través de algo menos de 500 entradas (no son muchas para tres años... pero es que algunas son larguísimas, que yo tengo más rollo que el papel higiénico), y hemos visto con pena la cantidad de entradas que blogger dejó sin imagen cuando decidió -sin consultarme- eliminar mi antigua cuenta, y yo me he tenido que morder las ganas de corregir, pulir y modificar alguno de mis textos (si supiérais la cantidad de veces que lo hago con cada uno antes de publicarlo... ays, la inseguridad... ays, la indecisión), y nos hemos mirado con sonrisa y algún sonrojo, como se miran las fotos de la infancia, en las que puede que no estemos demasiado favorecidos, pero que despiertan un cariño dulce e indulgente por aquellos que fuimos y por el tiempo que vivimos.

Porque nos han pasado muchas cosas en estos tres años, y casi todas han tenido su reflejo, más directo o más indirecto, más nítido o más críptico, en nuestro robar rosas.

Así que de Dei, que escribe muuuuuuucho menos que yo, nos quedamos con:
A todos mis extraños
A terra dos mil verdes
En lo más profundo
La temida libertad
¿1º de qué?
 Demasiado corazón
Los últimos extraterrestres
He visto a la muerte como un ave extraña
Lobo
 El artista del alambre
Mi meme

Y de lo que yo he escrito, de forma progresivamente más farragosa, divagante y extensa, por motivos personales, sentimentales, impulsivos y no siempre argumentables,me quedo con:
 Donde habite el recuerdo
Y encontré la verdad en la mentira
Recuerdo enmarcado
Amantes o amados
Amar la imperfección
Estar mal
Creer o no creer
Y no estás tú
De caras, monedas y tragedias
Y nosotros nos iremos, y no volveremos más
 Libertad (II)
 Entroido
Máikel
Apuesta
Paso por Parla
Destino
No
¿Futuro perfecto de amar?
Certeza
Mi vida sin mí
Jajajaja
No era yo
Equipaje
Poetas muertos y versos del capitán
Yamirah y el velo
Ahora que ya no estoy yo
Durmiendo con tu enemigo
Miss you
Vida vivida y vida pensada
Frikis
Dieciocho cosas que me encantan de Zaragoza
Abriles robados
Amor, tiempo, coincidencias y finales
Para olvidar
Unidad y/o variedad
Habemus gato
Silbar mi melodía
Escribir
¿Belleza o utilidad?
Hermosísimo invierno de mi vida
Ángeles castrados
"Es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre"
El cielo, la tierra y la cruz
Una cobarde con suerte
Mi primer meme
Buenos entendedores
Herederos del viento
Credo
Problema y solución

Y por último, y a modo de curiosidad (porque a mí me resulta muy curioso, la verdad), las dos entradas por las que más gente ha llegado a este blog poniendo palabras en google u otro buscador, que les llevan de bruces con:
-Lo dionisíaco y lo apolíneo
-Reivindicación

En todo caso, lo que yo quería celebrar en realidad es que aquí seguimos, todavía. Robando rosas.
Todas las rosas son la misma rosa,
amor, la única rosa.
y todo queda contenido en ella,
breve imagen del mundo,
¡amor!, la única rosa.

Rosa, la rosa... Pero aquella rosa...
La primavera vuelve
con la rosa
grana, rosa amarilla, blanca, grana;
y todos se embriagan con la rosa,
la rosa igual a la otra rosa.
¿Igual es una rosa que otra rosa?
¿Todas las rosas son la misma rosa?
Sí. Pero aquella rosa...

La rosa que se aísla en una mano,
que se huele hasta el fondo de ella y uno,
la rosa para el seno del amor,
para la boca del amor y el alma,
...Y para el alma era aquella rosa
que se escondía, dulce entre las rosas,
y que una tarde ya no se vio más.
¿De qué amarillo aquella fresca rosa?

Todo, de rosa en rosa, loco vive,
la luz, el ala, el aire,
la honda y la mujer,
y el hombre, y la mujer y el hombre.
La rosa pende, bella
y delicada, para todos,
su cuerpo sin penumbra y sin secreto,
a un tiempo lleno y suave,
íntimo y evidente, ardiente y dulce.
Esta rosa, esa rosa, la otra rosa...
Sí. Pero aquella rosa...
Juan Ramón Jiménez


Ay, aquellas rosas...

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...