viernes, 6 de noviembre de 2009

In the ghetto



Hace tiempo estaba esperando en la sala de un centro de atención médica, cuando entraron dos guardias civiles con un recluso. Todos tenían más o menos la misma edad (unos 27-30 años). Rápidamente la gente hizo hueco, y la imagen final era la de los guardias civiles de pie hablando tranquilamente, y el preso esposado por detrás, sentado en la sala de espera. La gente se había levantado y había dejado un cinturón de seguridad de tres o cuatro asientos, e incluso alguno prefirió estar de pie. De repente todo el bullicio propio de dichas salas (atestadas normalmente) se tornó silencio. Él estaba con la cabeza baja, con cierto aire de timidez. Entró enseguida a la consulta acompañado de los guardias, mirando al suelo.

Yo miraba toda la escena desde lejos, y me preguntaba por su historia, ¿por qué estaba en esa situación?¿Qué le habría llevado ahí? Sería interesante saber qué caminos condujeron a ese chico a acabar en la cárcel, y cuáles a los otros, a acabar en la Guardia Civil.

Comento esto porque he tenido ya dos debates cercanos en el tiempo, con amigos y conocidos (de diversas ideologías: desde la derecha más dura, hasta el comunismo más acérrimo), acerca del poder de decisión el ser humano en sus actos y la negación práctica del entorno en ellos.

Mis contertulios planteaban, a grandes rasgos, que cada uno elige su camino: si estudias es porque quieres y si no, no. Si delinques es porque quieres y si no, no. Si crees en Dios es porque quieres y si no, no. Si votas eso o aquello, es porque quieres, puesto que nada te condiciona. En definitiva, incluso hablando de países pobres, como la India, me comentaban que había cierta culpa en las multitudes desarrapadas, puesto que ellos lo habían “elegido”. Habían elegido su nivel cultural, creer o no creer en su Dios, y que por lo tanto no podían quejarse.

La coversación derivó hacia el tema estudios, y se comentaba que, de manera general, quien quería estudiaba y aprobada, y quien no quería no. Sin una explicación más profunda del tema. Todo dependía de uno mismo.

Para sustentar todo su argumento ponían como ejemplos las excepciones: tal personaje salió de la nada y mira donde llegó, y tal otro venía de una familia desestructurada y acabó sus estudios y tiene dos carreras.

Mis contertulios defendían (creo que sin saberlo -sobre todo los de izquierdas-) tesis muy parecidas a las de personajes tan dispares como el Dios cristiano o Ronald McDonald (que en los países occidentales viene a ser lo mismo), o incluso el propio sistema capitalista.

El Dios cristiano establece “el libre albedrío”, la posibilidad interna de elegir entre el bien y el mal. Ronald McDonald, afirmaba que no había que prohibir las mega-hiper-super-hamburguesas de 1.000.000 de calorías, puesto que los niños son libres de elegir lo que quieran, aun en ausencia de sus padres. Y el propio sistema capitalista habla del mundo de las oportunidades: tú puedes salir del círculo de pobreza, depende de ti. Muchos lo han hecho. Es decir, en un alarde de cinismo, se pone a la excepción como regla.

La realidad sin embargo se presenta siempre más terca, y bastaría tan solo con breves y sencillos datos:

Respecto al sistema educativo, la realidad se muestra demoledora. Por centrarnos en el Estado en que vivo (España), con uno de los peores sistemas educativos de los países occidentales (y uno de los países que menos dinero dedica en porcentaje PIB a la educación, con apenas un 4,20%). Como comentaba, en mi país el 30% de los alumnos sufren abandono escolar y fracaso en el mismo (la tasa más alta de Europa junto con Portugal); pues bien: del 100% de los alumnos que se encuentran en programas de Garantía Social y equivalentes, el 30% son gitanos (representando tan solo el 1,4% de la población). Los mayores indices de fracaso se dan entre los colectivos de inmigrantes, familias con bajos ingresos y desestructuradas. Es más, el estatus socio-económico influye en más del 50% en la posibilidad de fracaso escolar, por tan solo un 15% del centro o un 6% de los planes educativos.

Otro dato a tener en cuenta: el grado de formación de los padres con hijos entre 16-18 años, es el más bajo de Europa (quitando Portugal), pues bien, sus hijos presentan 20 veces más riesgo de fracaso que auqellos con padres con estudios superiores.

Las cifras cantan por sí mismas.

Con respecto a otro aspecto importante, la población reclusa, también hay datos muy interesantes:

España presenta una de las tasas más altas de población reclusa del mundo, con 166 personas por cada 100,000 habitantes (la media europea es de 102), siendo uno de los países con menor índice de delitos (la paradoja no tiene desperdicio). Pues bien, el 87% de los reclusos no tiene ocupación definida; sin embargo, el 0,35% presenta estudios superiores o altos cragos ejecutivos. Se observa otra vez que la fortuna tiene sus favoritos. Los pobres siempre eligen mal por lo que se ve.

Pero hay más: el 25% de las mujeres encarceladas son gitanas (representando el 1,4% de la población, como se ha comentado). El 70% de los reclusos españoles (76,000 personas) son enfermos, pobres o drogadictos, y el 25% (1 de cada 4!!) presenta enfermedades mentales. Básicamente enchironamos a tarados, drogatas y marginados.

Si nos vamos a un buen ejemplo, uno representativo por su magnitud, qué mejor que el campeón de campeones: Estados Unidos, el país con mayor población reclusa del mundo, con 2,4 millones y más de 7,000,000 millones si contamos la gente con causas pendientes - 762 reclusos por cada 100,000 habitantes- (representa el 25% de los presos del mundo y el 3% de su población total). Si te encuentras a 100 yankis en la calle, es que tres se han fugado de la trena.

En ese país se observa que, a pesar de que la droga es consumida por la mayoría blanca, el 54% de los encarcelados por ese motivo son negros. De aquellos que están condenados a cadena perpetua, casi el 70% son negros o latinos (en Nueva York, el 84%). De los condenados a muerte, el 50% son negros y el 25% latinos. Hay que recordar que los negros son solo el 13% de la población. En definitiva, la población reclusa de raza negra es 6 veces superior a la de raza blanca y el 12% de los negros entre los 30-34 años, están en la carcel.

Desde luego, está claro que si el entorno socio-económico no influye en nosotros de una manera determinante, y solo nos guiamos por el libre albedrío y voluntad, hay que pensar que los negros, los pobres de toda ralea, y los alumnos con padres borrachos, eligen francamente mal, o genéticamente son malvados por naturaleza, o muy malos estudiantes “per se”.

Por último, algo interesante: los padres españoles prefieren para sus hijos escuelas privadas o concertadas, donde saben que las bolsas de pobreza y las tasas de inmigración son menores (España es el país que más dinero destina sobre porcentaje PIB a la enseñanza privada). ¿Casualidad de esa elección? ¿O será que piensan que su hijo elige libremente, pero mejor ayudarle, por si acaso?

Por cierto, tranquilos: la pobreza y la marginalidad suelen trasmitirse de generación en generación en linea descendente, salvo raras ocasiones.

Hale, buenas noches.




7 comentarios:

observer dijo...

Esa idea de "libertad de elección" es absolutamente ingénua, opino. La ciencia lo ha demostrado ya hace mucho tiempo, pero mucho, y ya ningún sociólogo trabaja en esos términos.
CO2+ 2H2O ---> CH4+ 2O2 SIEMPRE
lo mismo pasa con el resto de fenónemos del universo, personas incluídas. no hay libertad: nuestra subjetividad es una máquina programada por el entorno, el debate en torno a "buenos" y "malos" no tiene sentido.
Creo yo

Dei dijo...

Pues créeme que hay mucho ingénuo en este mundo. También es cierto que lo que venden los media, es eso precisamente (en referencia por ejemplo al África negra). La distinción entre buenos y malos, es precisamente lo que hizo ganar a Bush dos veces.

Saludos, Observador!

kamala dijo...

Y además, el que la Iglesia se haya dado tanta prisa en convertir en dogma (como la virginidad de Maria) lo del libre albedrío, ya lo convierte en un concepto sospechoso y poco sostenible utilizando la razón (si no, ¿por qué convertirlo en dogma y temer su cuestionamiento).

Pero es verdad que es muy sorprendente la gente joven y formada que niega hasta la influencia del entorno y la educación en las actitudes y decisiones que una persona toma y que van configurando su vida.

En Educación se parte siempre de esta influencia, que para cualquier docente resulta evidente y su cuestionamiento casi una aberración.

Liz dijo...

Imposible poner en duda que el entorno familiar, social y económico determina las decisiones que uno toma. Pero darle valor a la motivación personal no creo que sea ingenuo.
No sé, si más que circunstancias es un círculo cerrado nadie podrá salir de él.
Muy triste.

Dei dijo...

No, no, por supuesto que la motivación personal tiene mucho que ver. Eso sí, a igualdad de condiciones, claro. En esta carrera, unos salen desde la línea de salida y otros, como 20 metros para atrás. En mi caso, por ejemplo, yo solo aproveché minimamente el azar (haber nacido aquí y no allí y dentro de aquí, haber nacido en el lado bueno). Desde luego, con esas condiciones, otros sin duda lo hubieran aprovechado mucho mejor. Mea culpa.

Saludos, mi apreciada Liz :-)

observer dijo...

define "mucho mejor"
:-P

Dei dijo...

Pues como tu hermana, o gente que conozco con mi misma situación "socio-económica de entorno". Es decir: ganar más pasta, tener un trabajo fijo, triunfar...Las cosas que la gente "decente" -parafraseando a Rajoy-, aprecia, valora y quiere para sus hijos. Eso hubiera sido "aprovechar mucho mejor" las oportunidades. En mi época, las mamás querían un hijo cura, ahora lo quieren funcionario. Ya ves, no pude ser ni lo uno, ni lo otro. :-)

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