jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance sin nombre




Bueno, pues otro añito que se nos va... ¿Preparados para la noche más noche del año? ¿Preparadas las galas, el negro, el champán y la serpentina? ¿Preparadas las uvas y la tele? ¿Preparado el mal humor, la rebeldía y el pijama? ¿Preparados los repasos, la nostalgia, las ausencias y los buenos propósitos?

Es que además con este año se nos va una década que, hasta donde yo sé, no tiene ni nombre. Porque los que venimos de los setenta, los ochenta y los noventa, todos con sus tópicos y sus etiquetas, ¿cómo tendremos que referirnos en el futuro a la década que ahora cerramos y preparamos para enmarcar? Si alguien lo sabe, agradecería muchísimo que me lo dijera.

Recuerdo que de niña, cuando tal día como hoy se insistía en aquello del Año Viejo y el Año Nuevo, y en que qué bien que se acababa uno y empezaba el otro, a mí me daba pena y nostalgia y cariño el pobre Año Viejo, que todo el mundo parecía tan contento de abandonar. Si es que la costumbre de mirar (y remirar) atrás me debe de venir en los genes. No sé. Me gusta contemplar el camino, y como se hace camino al andar, me gusta mirar lo andado, porque lo no andado es demasiado difuso e inseguro y todavía no está. Y me gusta ponerle una red al precipicio de lo vivido, y un paraguas a la lluvia que hará que se pierdan todos estos momentos como lágrimas...

Así que por esa afición natural a la nostalgia y el paladeo de lo pasado y tal vez perdido, y para seguir con una tradición en pañales, inaugurada por mí misma el año pasado, que sin duda recoge la influencia de años de formación y desarrollo al calor de televisión y dominicales, aquí va mi balance personal.

Porque para mí, este 2009 en que creció la crisis, el calentamiento global y la propia globalización, el escepticismo y el desencanto, este 2009 que hoy, de pronto, se nos queda viejo, ha sido el año en que...

...comencé el año, tal noche como la de hoy, de fiesta interrumpida por una llamada telefónica que nos llevó al hospital junto a mi padre, donde amanecimos , por algo que, gracias a lo que sea, se quedó solo en un susto. A ver si hoy la fiesta es solo fiesta, y sirve para recordarme por qué durante años no quise salir en fin de año. Es que la Nochevieja pasada no me dio tiempo.

...nos casamos  , por fin, y digo por fin por todos los problemas con la fecha , los preparativos, los aderezos  y la búsqueda de un lugar  . Fue el año también en que yo me hice proboda. Es que me hago mayor. Vete tú a saber que será lo próximo.

...conocí París, Venecia, Florencia y Roma, en un viaje maravilloso, tan lleno de cosas que solo abrían proyectos de volver y que, conciendo mi natural tendencia a sacar rollo de la nada (imaginad el rollo que me puede salir de un montón de cosas) me dio no sé si pereza o si miedo contar en un post. Bueno, un post no iba a ser. Iban a ser muchos. Quizás demasiados. Y por eso no fue ninguno, aunque de vez en cuando me apena, porque los recuerdos a veces se escurren y se transforman, y el blog es también una dulce medicina para eso, y un estupendo álbum de recuerdos. Y precisamente esos recuerdos no deberían faltar en él. En fin. En las cientos de fotos que me traje faltará siempre una: la del flechazo que se siente al ver al David en la Academia, y al que ninguna foto (aunque no puedan hacerse por estar prohibidas) puede hacerle justicia.

... nos fuimos de viaje por Bretaña  y Normandía a bordo de una enorme furgoneta cargada de comida, bebida, gominolas y buenos amigos (y también dejé la crónica a medio hacer. No tengo remedio ni disculpa ni vergüenza).

...recorrimos Salamanca y su provincia, y algo del Bajo Aragón, y algo más de Biescas  y el Pirineo cercano.

...llegó Julieta  a nuestras vidas (mientras Mich  se hacía cada vez más nuestro y menos de la vecina) para transformar nuestra llegada a casa cada día, nuestros ratos en el sofá, nuestras tareas de la casa y nuestro anhelo por llegar. Y para enseñarnos un poquito a asumir la vida y sus cosas , que son siempre como son por mucho que queramos desesperarnos.

...murieron Michael Jackson , Antonio Vega  y Benedetti  . Ya sé que hubo algunos más. Pero a mí se me murieron sobre todo estos. Y en un par de meses.

...murió Marisa, haciendo verdad el tópico aquel de que siempre se van pronto los mejores (o los especiales, o los que nos enseñan algo sin pretenderlo), y dándole un giro extraño y doloroso a una historia que todavía tengo que escribir, y de la que nunca pensé que ella acabaría siendo la verdadera protagonista.

...cumplí 37 años como 37 soles.

...no fuimos a Lisboa, a pesar de ser lisboetas.

…seguí dejándome arropar por Zaragoza, Calatayud y l@s mañ@s, mientras aprendía los matices de la tierra propia que sólo se perciben desde la distancia y que nos enseñan a conocerla y quererla mejor.

...iniciamos nuestro cuarto año  robando rosas, aunque cada vez lo espaciemos más, y empezamos a contar con la fidelidad impagable de los comentarios de Liz, NoSurrender, Ubaldo, Ubalda, JoseAntonio y Bea, Observer y alguno que otro más. Muchas gracias, de verdad y de corazón, por vuestra compañía, atención y paciencia.

…Blogger nos ofreció un nuevo editor de entradas, y yo piqué, y ahora se me han desbarajustado todas, que aparecen como un enorme párrafo único. Sí. Hasta las más largas, que son las más típicas de mí  y las más, sin más. Intento irlo arreglando, pero… qué pereza. Por si no nos llegara con las que quedaron sin las fotos que con tanto mimo había escogido cuando Blogger decidió eliminar mi cuenta por su cuenta… Snif

...de un modo íntimo, personal e intransferible, dejé de ser joven. Habrá quién diga “¿aún? “y que ya era hora; habrá quien diga que lo único que ha pasado es que me he dado, por fin, cuenta; habrá quien diga “¿ya?”y que es pronto todavía; habrá quien diga que se es joven hasta que se quiera; y habrá quien diga, con razón, que la juventud es algo relativo (para unas cosas parece ser que todavía eres joven, para otras ya no) . Vale. Pero yo este año he dejado de ser joven. Aunque para unos ya no lo fuera y para otros lo sea todavía. He dejado de ser joven, y solo digo lo que siento sin elegirlo ni buscarlo, aunque conste que hace tiempo que, a pesar de que todo a mi alrededor me empuja, como a todos, a creer lo contrario y a desesperarme por la edad, dejé de considerar la juventud como un valor en sí mismo. Así que no quiero ni consuelo, ni palabras disuasorias, ni ánimo, porque no los necesito. No soy joven, y no quiero ponerme etiquetas ni nombres que se me echen encima y condicionen lo que soy. No soy joven, y como Biedma, asumo que nunca volveré a serlo. Pero no me rindo. Ni mucho menos.

Que paséis una noche estupenda, sea como sea, y que el 2010 empiece genial para luego ir mejorando.

Y un beso muy especial a Dei, que aunque esta noche no estemos juntos, él sabe que es lo primero que me encuentro siempre cuando abro el corazón. Siempre. Hoy también.



Y para ti, este 2009 que ahora de golpe se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

5 comentarios:

Ubaldo dijo...

Yo soy de los de la teoría de que no existió el año 0, que pasamos del 1 AC al 1 DC y, por tanto, la primera década fue del año 1 al 10, la segunda década del 11 al 20, y así, de diez en diez, para mi este año que se va no acaba con la década sino que lo hará el siguiente.

Sea como sea, tú en tu década nueva y yo en la mía (ya me contarás cómo es, si merece la pena... te tomo a partir de ahora y por un año como mi exploradora en el tiempo particular), te deseo un buen año 2010. Y al Dei también, cómo no.

Un beso a los dos... y al resto de ladrones de rosas.

Aspective dijo...

El año que acaba son ya recuerdos. Recuerdos que habrá que dejar reposar y coger cuerpo para soberarlos en el futuro, despacio, tranquilamente, poco a poco.

El año que empieza es como un regalo sin abrir, como un libro sin empezar. Puede que no te guste lo que contenga pero está lleno de promesas y posibilidades.

La realidad será como siempre una mezcla de luces y sombras. Que ojalá sean más las primeras y olvidables las segundas.

Que el 2010 sea un buen año

kamala dijo...

Uy, Ubaldo, yo es que soy muy de letras y muy poco científica y muy intuitiva y muy sentimental, y yo en cuando cambio el dígito de la izquierda (en mi edad o en el calendario) no puedo evitar cambiar de decena.

Ya te contaré que tal es la nueva década. Tengo todo cruzado para que sea mucho mejor que la anterior.

Un besiñoo para ti y otro para MJose, y gracias.

Aspective, yo es que soy poco dada a la tranquilidad, la serenidad, la calma y el poco a poco, qué le voy a hace, así que aquí me tienes, empachada de recuerdos tras el atracón...

Y sí, inevitablemente el año traerá luces y sombras. Pero lo bueno de las sombras es que sin ellas las luces... ni podríamos verlas ni tendrían sentido.

Que el 2010 sea luminoso y genial!

NoSurrender dijo...

a mí me gusta llamar a este tiempo que pasa "principios de siglo". Suena muy literario, como a Mann o Fitzgerald :)

Feliz año, feliz década y mucha vida por delante!

kamala dijo...

Jajaja, pues es verdad!!

Mucha, mucha vida y cosas buenas!!

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