sábado, 30 de mayo de 2009

Sufrir es una pérdida de tiempo


"Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo "manzana" no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo "árbol", apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro. Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir "basta" al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantaneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante porque eso es la vida.

Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?. No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra.

En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas "no puedo" ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos.

Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia.

Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida.

Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente. "

FACUNDO CABRAL

jueves, 28 de mayo de 2009

Ser uno mismo y vestirse de blanco.



VESTIRSE DE BLANCO


Yo dije que me gustaba
-ella me estuvo escuchando-
que, en primavera, el amor
fuera vestido de blanco.

Alzó sus ojos azules
y se me quedó mirando,
con una triste sonrisa
en sus virjinales labios.

Siempre que crucé su calle,
al ponerse el sol de mayo
estaba seria, en su puerta,
toda vestida de blanco.

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Habrá quien diga que no hay que traicionarse, ni renunciar a uno mismo por amor, ni hacer nunca esas cosas que no haríamos si no fuera por agradar al otro.

Habrá quien hable de que han de quererte como tú eres, y que no cambies nada para no vender al diablo del amor -que vete tú a saber si existe- la esencia de tu alma, y que luego, cuando o si se acaba, te encuentres perdido sin ella.

Y habrá quien replique que eso del amor tiene muchas cosas buenas y grandes, y entre ellas está aquello que ya decían los devotos del amor artificioso, codificado y quintaesenciado que era el amor cortés: que es ennoblecedor. Que nos mejora porque todos nos esforazmos por ser mejores cuando anhelamos ser amados. Y mejorar es cambiar, pero ni mejorar ni cambiar tienen por qué implicar una traición, porque forman parte del vivir, y, sin ir más lejos, de la cura cuando se está enfermo.

Y puede que por amor en realidad cambiemos sólo detalles tal vez superfluos y nada trascendentales, pero aunque pueda parecer tonto, a veces cambiar un detalle, por el simple hecho de demostrar que somos capaces de cambiar, puede ser el inicio de una toda revolución.

Sería estupendo no tener que esperar al amor para cambiar, pero tampoco hay por qué resistirse a cambiar algo por amor si llegara el momento.

Y por eso, reconozco que yo sí me he vestido de blanco, y me encanta que en primavera siga habiendo quien se viste de blanco por amor, y que ese acto sea señal, declaración y sortilegio.

Y también sé que algo se acaba entre dos, no hay duda, cuando uno deja de vestirse de blanco.



(¿Y tú? ¿Te vistes todavía de blanco? ¿Te has vestido alguna vez? ¿Ya no te vistes de blanco? ¿Alguien se te ha vestido de blanco? ¿Te fijas si alguien insospechado se te viste de blanco? ¿Se viste todavía de blanco?)

(Luego a Juan Ramón Jiménez le daría por buscar una poesía que fuera el nombre exacto de las cosas, una poesía perfecta hecha por y para el intelecto. Pero antes respiraba el aire de su tiempo, y escribía breves poemitas para el corazón y la anécdota, Y le salían cosas tan bonitas como esta.)

SER UNO MISMO


-
Estoy cansada.
-¿De esos?
-De todos vosotros.
-¡Ah!
-Ellos me han dado las mayores pruebas de amor…
Cosimo escupió.
-…Pero no me bastan.
Cosimo clavó los ojos en ella. Y ella:
-Tú no crees que el amor sea entrega absoluta, renuncia a uno mismo…

Estaba allí en el prado, más bella que nunca, y la frialdad que endurecía apenas sus rasgos y el altivo porte de su figura habría bastado con muy poco para disolverlos y volverla a tener entre los brazos… Podía decir algo, Cosimo, cualquier cosa para ir hacia ella, podía decirle: “Dime lo que quieres que haga, estoy dispuesto…”, y habría sido de nuevo la felicidad para él, la felicidad juntos, sin sombras. Pero dijo:
-No puede haber amor si uno no es uno mismo con todas sus fuerzas.

Viola tuvo un gesto de contrariedad que era también un gesto de cansancio. Y sin embargo aún habría podido comprenderlo, como en realidad lo comprendía, más aún, tenía en la punta de la lengua las palabras para decirle: “Tú eres como yo te quiero…” y subir de inmediato con él… Se mordió un labio. Dijo:
-Pues entonces sé tú mismo solo.

“Pero entonces ser yo mismo ya no tiene sentido”, eso es lo que quería decir Cosimo. Y en cambio dijo:
-Si prefieres a esos dos gusanos.
-¡No te permito despreciar a mis amigos! -gritó ella, y no obstante pensaba: “A mí me importas sólo tú, y solo por ti hago todo lo que hago”.

-Sólo yo puedo ser despreciado…
-¡Tu modo de pensar!
-Soy una sola cosa con él.
-Entonces adiós. Parto esta misma noche. No me volverás a ver.
ITALO CALVINO: El barón rampante.


Y es que también puede ser verdad eso de que el amor enajena (es decir, nos hace otros). Pero insisto en que eso no tiene por qué ser malo. Todo lo que podemos cambiar, es porque en realidad no es tan esencial.

Al fin y al cabo, "persona" y "personalidad" aluden etimológica y tal vez profundamente a "máscara". Y no veo la necesidad de aferrarse a una máscara, cuando nuestra esencia, de haberla, tal vez esté en otra parte. Cuando puede que la identidad no sea tan estable ni tan importante. Cuando puede que no sea más un espejismo al que no nos atrevemos a acercarnos demasiado.

Cuando puede que ni siquiera exista.

Y el amor, como dijo Rosa Montero, puede que tampoco exista. Pero funciona.

(Yo todavía me visto de blanco. Pero no estoy segura de si él se da cuenta...)

martes, 26 de mayo de 2009

Sistema o no



Siempre vuelvo a casa escuchando la radio en el coche, zappeando dial alante y atrás, y parándome allí donde me apetece quedarme más de tres segundos. Y hoy me quedé en los espacios electorales gratuitos de Radio 5, en los que aparecen, como caracoles tras la tormenta y antes del calor, esos pequeños partidillos de rumor silenciado por el volumen atronador de los grandes partidos políticos que poco a poco, y con la tenaz resistencia nacionalista, parecen irse reduciendo a dos, posibilismo y dinero para fastuosas campañas mediante.

Y es curioso ver desfilar la amplia gama de opciones variopintas: partidos profamilia, cristianos, "liberales" autodenominados "de centro", comunistas sin reparos, la ínclita Rosa Díez sacando filón de la cansina defensa del nacionalismo español sin complejos, andalucistas, extremeños, carlistas, la insólita (por persistente) Falange Española o el utopismo quijotesco, aparentemente alejado del reino de este mundo, del Partido Humanista.

Hay mucha gente desengañada con la política tal y como está montada, que tal vez sea el corolario inevitable del sistema democrático (o tal vez no... ojalá), y esta gente suele reivindicar una postura apolítica y (más que antisistema, que es algo más activo y que exige una fe en una alternativa viable que no abunda en nuestros días) a-sistema: el ostracismo democrático voluntario, con la abstención como su seña de identidad básica e imprescindible. Y me parece una postura de lo más comprensible. Cada vez más.

Yo soy consciente de que quizás la nuestra sea una democracia de mierda, cuyo paroxismo son precisamente las campañas electorales y su parafernalia. Pero el rechazo sin alternativa, y la actitud pasota a lo "que inventen ellos", que deja la decisión en manos de otros, de todos los otros, puede ser inconsciente y peligrosa. Y no sé si está la cosa para correr muchos riesgos, aunque la mayoría de las veces el votar signifique elegir no la opción mejor, sino la menos mala. Que es muy triste, y desesperanzador, y no queríamos la democracía para esto. Ya lo sé.

Pero cuando llega el momento, no puedo evitar acordarme siempre del día que mamá me contó que ella siempre se emocionaba cuando votaba. Porque claro, ella creció en un mundo en el que no había votaciones, y fue despertando poco a poco a la conciencia de lo que significaban, y vivió el entusiasmo cuando al fin se lograron, y el miedo a perderlas cuando todo era tan reciente y tan inestable que parecía que en cualquier momento las cosas podían dar marcha atrás.

Y aunque sea esta una democracia de mierda, a la que habría que cambiarle mil cosas difíciles de cambiar, básicamente porque a quien podría no le interesa, tengo claro que es mucho mejor un mundo con votaciones que sin ellas. Que podemos hablar de cambiar todo lo demás, sí, pero lo que yo dejaría inalterable sería eso: la opción de votar. Que aunque no lo creamos, hay que cuidarla y mimarla (aunque no por ello dejemos de criticar y rechazar todo lo criticable y rechazable), porque puede ser mucho más frágil de lo que nos parece a los que no hemos ni vivido ni sufrido un mundo sin ellas. Y la alternativa a un mundo con votaciones no me convence. Es más: me aterra.

Así que yo ya he solicitado mi voto por correo. Y lo solicitaría aunque fuera para votar en blanco.

Aún así, sé que tengo que leer el famoso Ensayo sobre la lucidez de Saramago, que parte de la premisa de qué sucedería si nadie votase, y quizás me convenciera de que ese sería el verdadero camino hacia algo mejor, a través de la que puede que sea la única vía para la revolución: el boicot unánime al sistema. Pero es que a mí, qué queréis: las revoluciones me dan mucho miedo. Porque por su propia naturaleza tienden a escaparse de las manos y las intenciones que las hicieron nacer.

En fin, lo que más me sorprendió de mi viaje por los espacios electorales minoritarios fue escuchar en ellos esta canción de Macaco, que despierta entusiasmo y odio acérrimos por partes iguales, tanto por los que dicen odiar a los "perro flauta" en general (en los que incluyen también a Amparanoia y mi admirado Manu Chao), como por los que lo acusan de traicionar la alternatividad al venderse al sistema, a la comercialidad, a la ecología de libro y pose del National Geografic, y a los cameos de celebridades a medida de los 40 principales.

Es lo que tiene la música comercial: que la hacen para que te guste, pero luego se supone que si te gusta la buena música, no puede gustarte. Menos mal que para esto yo soy más simple que un botijo, y la música la clasifico en la que me gusta (intuitivamente y al primer oído) y la que no, sin más prejuicio, vergüenza ni conocimiento. A mí la cancioncita me gusta, tiene un ritmo muy chulo, y ya está.

Y me sorprendió porque esta canción ecologista y "progre" (como poco) aparecía como banda sonora del spot de... de... ¡¡la Falange!!. :-o. Raro, ¿no? ¿Los de la Falange lo saben? Y si es así, ¿por qué lo han hecho? ¿Ahora van de otra cosa y yo no me he enterado? ¿O se han equivocado y la han puesto sin querer? ¿Y habrá consentido Macaco? ¿O lo han hecho a sus espaldas? (como estos espacios no los debe escuchar nadie...) Ya me ha dejado cavilando la cuestión.

Y hablando del pasaje de lo alternativo a lo comercial, otro artista antes alternativo, y ahora odiado por sus antiguos seguidores por vender su alma al Lucifer todopoderoso y seductor de la comercialidad (o el sistema), es Huecco, que también ha sacado un vídeo "solidario" (qué gracia me hace esta palabra multiusos, que se nos está quedando también "hueca" -perdón por el chiste tonto, ha sido sin querer-, facilona y que atufa siempre a publicidad ramplona), en su caso, contra los malos tratos, lleno también de cameos de populares concienciados, y generosos, y "solidarios", y bla bla bla.

Es que el sistema es así de sutil y listo, y anula aquello que se le opone (o parece oponérsele) precisamente de este modo: asimilándolo. Utilizándolo. Comprándolo y vendiéndolo. Convirtiendolo en una pieza. Una pieza más. Y si lo ha hecho con la rebeldía, la violencia, el pacifismo o la ecología, ¿cómo no lo iba a hacer con la música? Y si no, que se lo digan al jazz, al soul, al punk, al grunge, al heavy, a la canción protesta, al reggae y a tantos más.


El caso es que otra vez me pasa que a mí la cancioncita me gusta, y no lo puedo evitar (la voz de la chica, Hanna, es muy personal y emotiva, con ese toque desgarrado...).

Si es que no tengo remedio. Creo que el sistema a mí me tiene ya más que asimilada. ¿O es que nací así? Porque repito que para esto soy más simple que un botijo. Ya podía ser así para otras cosas, cagüentó, que mira que me complico para todo lo demás.

lunes, 25 de mayo de 2009

Hala pues, co



Rasgos peculiares del idioma aragonés, lengua más expresiva que informativa, y todo un ejemplo de condensación comunicativa y economía del lenguaje. El aragonés, solamente con un número reducido de expresiones (pues, co, o qué, tira, má, maño/maña, jodo, por ai), y haciendo un uso extremadamente hábil de la entonación, sus posibilidades y matices, puede emitir miles de mensajes distintos. Esfuerzo mnemotécnico mínimo, efectividad máxima, pues.

Y todo esto, con la mayor naturalidad y sin darse ninguna importancia, cos. .

Se me acabará pegando. De momento, resisto.

¡¡Ánimo con la semana!!

viernes, 22 de mayo de 2009

No te compliques



...no dudaré más, ya no más,
no puedo esperar
soy tuyo.

Abre tu mente y verás como yo.
Realiza tus planes,
y, mierda, eres libre.

Mira en tu corazón
y encontrarás amor, amor, amor...
Escucha la música que suena,
la gente que canta y baila

Sólo somos una gran familia,
y es nuestro derecho divino
ser amados, amados, amados.

Así que no dudaré más, ya no más.
No puedo esperar, estoy seguro,
No hace falta complicarse,
tenemos poco tiempo
este es nuestro destino: soy tuyo. ...

He gastado demasiado tiempo
mirándome la lengua en el espejo
y volviéndome para mirar atrás
sólo para intentar verlo todo más claro...

Pero mi aliento empañaba el cristal
y entonces dibujé una cara nueva y me reí.

Supongo que lo quiero decir
es que no hay razón mejor para sacudirse las tonterías
y dejarse llevar por las estaciones.
Ese es nuestra meta, nuestro nombre es nuestra ventaja.

Pero ya no dudaré más, ya no más,
no puedo esperar, soy tuyo.
Así que por favor no, no hace falta complicarse.
Nos queda poco tiempo.
Es nuestro destino.
Soy tuyo.

No te compliques. No hace falta. En realidad, es todo tan sencillo que parece cuestión del destino. Es nuestra antigua manía de ponerle trabas lo que lo complica todo.

Así que no te compliques, y no dudes, y deja que pase, porque el tiempo es corto y fugaz y todo pasa, lo dejemos o no. Sacúdete las dudas, las tonterías y los pájaros que te han ido metiendo en la cabeza. Olvida por un instante la sensatez y sus marañas. Deja los razonamientos para otras cosas que son en las que hacen falta.

Para esto, tú me entiendes, es mejor cerrar los ojos y pensar con el corazón. Ýa verás como lo ves muy claro. Porque si no escuchas ahora al corazón, créeme: seguirá dándote la lata.

Y quién sabe... Tal vez este fin de semana... Tú, por si acaso, no te compliques.

Y como mínimo, escucha a la música que suena, y canta, y baila... Feliz fin de semana

jueves, 21 de mayo de 2009

Crónicas del casarse (4): LA IMPORTANCIA DE LOS COMPLEMENTOS CIRCUNSTANCIALES


Los gramáticos llaman Complementos Circunstanciales a los que expresan las circunstancias que rodean la acción del verbo, y dicen que se caracterízan y reconocen por ser algo “externo” a la misma, y porque la mayoría de las veces se pueden omitir sin alterar el significado básico de la oración.

Pues bien: también en esto las bodas se comportan como un universo autónomo con sus propias normas y parámetros, ajenas a los principios que rigen otros aspectos de la vida humana e incluso el lenguaje que nuestros pensamientos moldea. Yendo más allá que Ortega, las bodas SON sus circunstancias, y en ellas estos complementos circunstaciales (dónde, cuándo, cómo, cuánto) son en realidad parte esencial de la acción del casarse. Incluso podemos decir que son los que la definen le dan su sentido básico, así que parece sensato y recomendable que se preparen con cuidado, mimo y delicadeza. Aunque visto lo visto, tengo que decir que los imprevistos a veces mejoran las cosas como ninguna planificación sería capaz. Pero bueno, sigo por partes, que me pierdo. Vamos a los detalles.

LOS DETALLES
Cuando uno piensa en boda, lo primero que viene a la cabeza no suelen ser esos detalles, a menudo absurdos, con que a veces se obsequia a los invitados. Cuando yo era niña, o incluso joven, los padrinos repartían cajetillas de tabaco, puros a los chicos y alguna figurita con peladillas a las chicas.

Pero ahora, lo proscrito del fumeteo, la imposición hipócrita de la vida sana y el afán de originalidad han hecho que también este aspecto de las bodas se haya sofisticado mucho. Así que existe todo un mundo de posibilidades en el que yo me adentré con la misma curiosidad que fui descubriendo todo lo demás, y porque quería de corazón tener un detallito con los que vendrían, como muestra y expresión de mi agradecimiento sincero y la ilusión que me hacía que vinieran, porque sé que para muchos era todo un palízón... Internet está lleno de páginas dedicadas a esto, pero ninguna repartía con menos de un mes de plazo (y cuando yo decidí esto contaba apenas con tres semanas).

Así que recorrí sin demasiado éxito algunas tiendas de Zaragoza ,hasta que una compañera de instituto me recomendó una llamada “Detalles Lacuey”, en la Avenida Goya, regentada y atendida por Olga, que es un encanto y te dice y te ofrece y te aconseja y te da charla. Mi entusiasmo arrastró a Dei (aunque casi por las orejas y porque le pillaba cerca aquella tarde), y entre los dos elegimos unas pashminas de colores y un un joyero de viaje para las chicas, y un juego para el vino en estuche de madera y una botellita de licor de hierbas gallego para los chicos.

Como nadie se esperaba algo tan propio de un bodorrio en lo que nosotros anunciábamos como una bodita de confianza, la idea tenía aún más gracia, por aquello del factor sorpresa y por la ilusión de que realmente les gustara (que es algo que nunca sabremos, porque los invitados nunca dicen lo que no les gusta... y casi mejor, por si acaso. A veces la ignorancia es necesaria para la ilusión)

HOTEL PARA LOS INVITADOS DE FUERA
Algunos se buscaron la vida y el hotel antes de que se lo buscara yo, y reservaron el Zenit-Don Yo, muy céntrico y muy bueno y muy de cuatro estrellas, pero al que a mí me daba corte ir porque estuve alli preguntando por el banquete, pero luego preferímos otro, y además, sin ser caro, no era demasiado económico. Así que mi cuñada me recomendó el hotel San Valero, en la calle Manifestación, nuevo, coqueto, limpio y más céntrico que cualquiera, y que ofrecía dobles a ¡¡48 euros!! Cuando fui a preguntar quedaban poquitas, que cogieron raudos los mis gallegos. Y quedaron muy contentos. Así que si tenéis prevista visita a Zaragoza, ya sabéis.

FLORES Y FOTÓGRAFO
No usé ni lo uno ni lo otro. Solo compré el dichoso ramo (y bastante tuve yo y tuvo la pobre florista) y como fotógrafos conté con todos aquellos que quisieron traer cámara. No me gustan las fotos de boda de fotógrafo. Son como la realidad virtual que se fabrica para los turistas, y además los posados me parecen un suplicio de resultado lamentable (y como prueba y recuerdo, por si se me olvida, tengo la foto de la orla... Bueno, en Galicia, en casa de mis padres está, que yo procuro no verla demasiado). Además, yo salgo fatal en las fotos, así que, ¿para qué hacerlo oficial y profesional? Yo quería fotos que captaran los momentos tal y como surgían, y con la mirada improvisada e interesada de alguien implicado y cercano. Y son las que tengo.

DESPEDIDAS DE SOLTEROS
Dei se fue a Bruselas con los amigos de toda la vida, y yo no tuve despedida formal, porque ni quería ni quiero despedirme de la soltería (o el casamiento sin papeles, según como se mire) de la que gozaba hasta entonces, que mi vida sigue y quiero que siga igual, y la boda para mí sólo ha sido una fiesta, un permiso en el trabajo, un viaje y un papel que me facilita algunas cosas. En el instituto hicieron una cena en plan "última cena de antes de casadas" para mí y para una compañera que pasaría por el altar justo una semana después de que yo pasara por el juzgado. Pero ya hemos vuelto de las bodas, del viaje y del permiso, y en nada haremos otra cena, así que no hemos despedido nada. Yo sigo tan soltera o tan casada como antes. Y que dure.

LOS RESTAURANTES
En nuestro caso, debíamos buscar dos: uno coqueto, tranquilo y con buena comida para el mediodía con la familia; otro para la noche, que nos permitiera animar la fiesta tras la cena con una barra libre, musiquita y esas cosas. Así que iniciamos un periplo escalonado por los restaurantes que a Dei se le iban ocurriendo, los que nos iban recomendando o los que nos íbamos tropezando. Muchos fueron los llamados, y pocos lo elegidos, jejeje.

Para la comida, casi casi nos decantamos por El Chalet, a pesar de su merecida fama de caro, porque el "chef " (sic) fue de lo más amable con nosotros, el sitio nos pareció precioso(es literalmente un chalet, con sus saloncitos, y sus habitaciones, sus terracitas y su jardincito, habilitado como restaurante de gusto exquisito y detalles cuidadísimos), y nos regalamos una cenita allí para comprobar la materia que nos reconvenció.

Pero hete aquí que a mi padre le dio por decir que lo único que él pedía para la comida de la boda, en la que ejercería como padrino, era que hubiera algo de marisco al principio: unas ostritas, unos percebitos... (¡¡en plena estepa aragonesa, tierra de pastores por antonomasia!!). Y para esto, el que nos ofrecía más confianza era el Txalupa, regentado por un señor que a mí me pareció muy de la cuerda de mi padre y muy de saber seleccionar materia prima de calidad. La charla con su hija terminó por convencernos, y apañamos una combinación entre entrantes fijos y segundos a elegir por cada comensal que creo que fue otro acierto.

Lo de la cena fue algo más ajetreado, porque el que nos convencía por situación, no permitía barra libre, el que tenía barra libre, estaba peor situado o la cena pintaba peor... Así que el azar quiso que entráramos a preguntar en el Restaurante Goyesco, pero sin demasiada fe en sus posibilidades (tená fama de muy caro) y al ver las opciones del menú y el local nos convencimos casi al momento: nos ofrecía un saloncito aparte amplio, cómodo y bonito, comida de mucha calidad y con elaboración cuidada, y barra libre hasta las 3.30. Dicho y hecho.

Lo dejamos apalabrado unas tres semanas antes del evento. Y cuatro días antes, un sábado soleado y resacoso para mí (porque la noche anterior había tenido la cena del insti y aquella mañana había tenido que levantarme y bajar al centro mi última prueba de vestido), y doloroso para Dei (que decidió ponerse sus zapatos de novio para hacerles pie y pegarse la gran caminata conmigo para buscar un detalle para sus amigos), fuimos a llevarles la distribución de las mesas, y nos recibió Francisco, el mismo señor grande y amable con el que habíamos fijado todo.

-Somos los de la boda del próximo fin de semana y traemos la distribución de las mesas.
-¡Ah, sí! Los del sábado 21, ¿no?
-No, no, del viernes 20. Francisco se sentó en uno de los taburetes de la barra de su restaurante con expresión desencajada.
-Pero... Yo tengo apuntado sábado 21- miraba concentrada e incrédulamente esa hoja de su agenda, donde estaban apuntados cuidadosamente todos lo detalles del menú, el vino y la fiesta que habíamos pensado con tanto mimo.
-Pues es el 20. Y nosotros le dijimos el 20, eso seguro- yo empezaba a ponerme nerviosa.
-No entiendo qué ha podido pasar- repetía él, sin atreverse a mirarnos y quitándose la chaqueta, porque empezó a sudar. Como yo. Que sudaba, temblaba y no sé si tenía frío, calor o asma. El corazón empezó a latirme muy fuerte, y, como a Bécquer cuando se lo contaron, cayó sobre mi espíritu la noche, y en ira y piedad se me anegó el alma, y hasta por un momento la noción perdí de donde estaba. Y también como Bécquer, al fin logré balbucear unas palabras:
-Pero... pero... ¿tiene solución? Francisco negó con la cabeza, mirando desencajado la hoja del 21 y volviendo a la del 20 repetidamente.
-Me temo que no. El 20 tenemos otra cosa.

Creí que me daba algo.

-Tendrán que buscar otro restaurante- me pareció oír que decía Francisco.

Si, definitivamente, iba a darme algo. Las palabras “buscar” y “otro restaurante” martilleaban mi cabeza como un eco fatídico que me resistía a tragar. Me senté en estado de shock, incapaz de articular palabra y sin ser demasiado consciente de si respiraba o no. Dei hablaba con Francisco intentando pensar una solución... e intentaba hablar conmigo, que seguía a mi vez intentado digerir la noticia, incapaz todavía de reaccionar.

-Pues nada, buscamos otro restaurante...
-Pero... ¿dónde nos van a coger?. si quedan cuatro días... .¿donde aceptan una bodaa con cuatro días de antelación?.. si quedan cuatro días... si está todo el mundo avisado... si hemos mandado un planito.... hay que llamar a todos uno por uno... darles nuevas indicaciones a los de Galicia, que no conocen Zaragoza... es un follón... es una putada...
-Yo lo siento muchísimo- insistía Francisco- Y tras sudar, y pensar, y titubear, y sudar más, añadió: -Hombre, el 20 tengo ocupado el salón privado, pero podría cerrarles el restaurante.... El único problema es que no podría haber barra libre, porque no lo tengo insonorizado y se tendrían que ir a la una.
-¿Y no hay ningún sitio al que ir luego a tomar las copas?- preguntamos, no sé si yo, o Dei, o ambos.
-Hombre, tienen aquí al lado el Canterbury.

Dei negó con la cabeza. Según él, el Canterbury es pijo, caro y dan garrafón. Vamos, en las antípodas de lo que buscábamos para nuestros invitados y para nosotros mismos.

-Yo lo siento en el alma, sobre todo, por usted, señora -dijo Francisco, al ver mi estado, tan tan lamentable y tan a punto de llorar que ni me molestó el “”señora” ni nada...

Salimos afuera a deliberar. Yo como alma en pena, y Dei, teléfono en mano, aparentemente animoso y dispuesto a buscar otro sitio. Pero era una tarde de calor traicionera, yo había dormido poco y a Dei le dolían los zapatos nuevos. Y la idea de vagar por Zaragoza buscando un restaurante improbable que nos montase la cenita, se dibujaba más cruel y dura que el destierro del Cid, con su polvo, su sudor y su hierro. Y pasar del cielo de tenerlo todo montado, a verse a la intemperie de los preparativos atropellados (cambiar las invitaciones, fijar de nuevo los menús... ¡¡buscar un restaurante!!) resultaba sencillamente desolador.

-¿Y si dejamos la cena en el Goyesco y buscamos un pub por aquí cerca para después?- pregunté, en busca desesperada de un clavo ardiendo al que aferrarme.
-Uf, no sé si hay...
-¿El Canterbury de verdad está tan mal?
-El Canterbury no, paso, ni hablar. -Dei es cabezón. Es que es maño- Bueno, ya encontraremos alguno... Venga, va, dejamos la cena como está... y ya buscaremos algo para después..

Francisco seguía sudando cuando volvimos a decirle que manteníamos la cena, y nos explicó con entusiasmo cómo acondicionaría el local, dónde dispondría los aperitivos, el cortador de jamón, las mesas y todo... Pero yo ya tenía una nueva obsesión en mente: un pub, un pub, un pub.

No conozco bien Zaragoza, ni los pubs de la zona del Goyesco (que es más de terrazas y pequeñas cervercerías de primer ahora), y Dei estaba muy cansado, y es mucho más relajado que yo, y no me hacía demasiado caso, y yo creo que incluso estaba contento por haberse librado de la barra libre y de la posibilidad de que le hicieran “abrir el baile” o algo así (llevaba días diciéndome que teníamos que hablar con el discjockey y dejarle claro ese punto, o directamente prescindir del diskjockey).

Así que nos fuimos a casa, y esa noche quedamos con Fer para picar algo, y luego tomar una copita por allí cerca. Y en esas estábamos cuando se acordaron de un local llamado “El callejón de la música” en el que habíamos estado alguna vez. Y yo vi un rayito de sol en medio de la zozobra de las dificultades de mis preparativos. Aunque era más bien tranquilo, no parecía mal sitio, y estaba cerca, y era relativamente amplio, y la música era buena, y las bebidas que sirven también. La tierra prometida, vamos.

Así que una vez allí, en cuanto me señalaron quién de entre los de detrás de la barra era el dueño, me lancé a preguntarle por la posiblidad de hacer allí algo similar a una barra libre, y me dijo que vale, que me haría unos tickets, y me cobraría lo que cada uno tomara haciéndome algo de precio. Y así pude dormir tranquila esa noche, y las cinco noches que me separaban de la gran noche de mis desvelos.

Pero eso ya no me cabe ni aquí ni hoy. Así que lo convierto en otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión.
 
Por cierto... ¡que tenemos un seguidor! No sé cuánto durará, ni sé quién es, pero sólo quiero darle las gracias: porque es algo con lo que no contábamos, porque me ha hecho mucha ilusión, y porque así ya tengo algo que celebrar este fin de semana. ¡Un saludo, un beso y mil gracias!

martes, 19 de mayo de 2009

Cabreos (1): El poder de las palabras



Me cabrea trabajar en un sistema educativo que no sigue unos principios sólidos, ni una fe auténtica en lo que hace, y avanza dando tumbos y experimentando con generaciones que son perpetuos conejillos de indias que sufren leyes tras leyes que se contradicen ,y se solapan, y son parche sobre parche.

Me cabrea ver cómo en los institutos faltan especialistas y aulas y materiales, para apoyar a los niños que los necesitan, y  para llevar a cabo de forma mínimamente aceptable la tan cacareada “integración”. Me cabrea comprobar cómo crece el paro entre todos los especialistas y como algunos tienen que trabajar en algo que no es lo suyo, mientras se soluciona la falta de profesores aumentando la ratio de alumnos por profesor. Y me cabrea pelear con la falta de libros y organización en nuestras bibliotecas escolares, me cabrea ver que hay optativas que dejan de impartirse para que no se consolide una plaza de docente, y que con todo esto y más que no me cabe, la única medida en materia de educación que ofrece y anuncia a bombo y platillo nuestro Zapatitos, sea que cada alumno tendrá un ordenador. Porque es como decir que se solucionará la miseria dándo bisutería a los hambrientos y porque, y es solo un detalle que da cuenta del absurdo, estos ordenadores para uso personal de los alumnos darán problemas técnicos, seguro, y no habrá ni personal cualificado ni protocolo de actuación ni organización ni infraestructura ni nada para solucionarlos. O sea: sólo servirá para que nos desesperemos aún más, mientras todo lo demás sigue igual de mal (o peor... toquemos madera, que me temo que es el único remedio que nos queda).

Me cabrea que digan que Alfonso Sastre era el instrumento que pretendía utilizar Eta para colarse en el parlamente europeo, y me cabrea que los que se llenan la boca llamándose demócratas mientras vigilan y sancionan qué es y qué no es democracia, utilizando esta palabra como su coto privado de caza, se feliciten por haberlo impedido. Y me reiría del esperpento si no me diera tanto asco y tanta pena y tanta rabia.

Alfonso Sastre en los años cincuenta se levantó armado con el poder de las palabras contra el franquismo, y sufrió su represión y su mordaza, porque eligió defender la verdad en la que creía, y no doblegarse, ni ceder ni disimular ni traicionarse en aras del “posibilismo”. Y me cabrea que medio siglo después, vuelva a pasarle lo mismo... Pero peor. Porque antes, se le amordazaba en nombre de una dictadura; ahora, en nombre de la democracia, que busca con lupa (y si no encuentra, inventa) excusas, motivos, delitos y faltas. Y si es ella, la democracia, la que nos aplasta...., y si hasta nos ponen ya en la tesitura de tener que luchar contra la “democracia”... ¿qué nos queda? ¿Cuál puede ser nuestra esperanza? ¿Estamos definitivamente perdidos?

Me cabrea que en el día en que velamos a Benedetti haya quien se atreva a “perdonarle” por su apoyo incondicional a Cuba, a Castro y a su revolución, y me cabrea que haya quien se atreva a juzgar sus poemas y su compromiso tildándolos de “demagogia”.

Cómo se atreven, canallas, cómo se atreven. Que no saben respetar, ni comprender, ni dialogar, ni nada. Cabezas de monolito interesado e hipócrita, lenguas viperinas de chorlito. Me cabrean.

Y que se llamen medios de comunicación, y reivindiquen tanto absurdo en nombre de la información, ellos, que en vez de informar deforman interesada y maliciosa y cínicamente, y que reivindicando una pluralidad que ha conseguido acabar con la verdad, están construyendo un pensamiento sesgado y único, forjado a base de palabras gastadas, sobadas, golpeadas y vacías, con el que se prohibe -y se persigue y se silencia y se aplasta- disentir, utilizando para ello la coartada canalla e hipócrita de lo "políticamente correcto".

Me cabrean estos medios de mierda que quieren llenar de mierda todo lo que tocan con su mirada de mierda y su mierda en la mirada. Y me cabrea que jueguen a ser Dios, creando pandemias, y crisis, y soluciones, y zanahorias para que el burro siga tirando del carro, y juzgando, y condenando, y perdonando, y encumbrando, y hundiendo, con el poder de las palabras.

Que como todo poder tiene dos caras: una buena y otra mala. La de Benedetti es la buena. La de ellos, la mala. Y que digan, si quieren, que es demagogia.

Que ellos saben muy bien que el poder de las palabras se neutraliza a base de gastarlas.
“No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro
si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás

si está contra la violencia
pero nos apunta bien
si la violencia va y vuelve
no se me queje después

si usted pide garantías
sólo para su corral
mire que el pueblo conoce
lo que hay que garantizar

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si habla de paz pero tiene
costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical

si escribe reforma agraria
pero sólo en el papel
mire que si el pueblo avanza
la tierra viene con él

si está entregando el país
y habla de soberanía
quién va a dudar que usted es
soberana porquería

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

no me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca
si dice revolución”.

MARIO BENEDETTI

lunes, 18 de mayo de 2009

Chau, Benedetti



"La muerte llegó gratuita
a eso de la medianoche
no son horas de visita"

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo derrotando imposibles
segura sin seguro
te dejo frente al mar descifrándote
sola sin mi pregunta
a ciegas sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas a pie juntillas todo
no creas nunca creas este falso abandono
estaré donde menos lo esperes
por ejemplo en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano horizonte
sin horas en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar de tu sueño
en la red esperando tus ojos
y mirándote.

Nos ha dejado Benedetti. Mario Benedetti. Hombre de mirada y voz impregnadas de ternura.. "Desexiliado". Escritor. Novelista. Cuentista. Poeta. Para mí, con permiso de lo demás, sobre todo, poeta.

Poeta que, como todos los grandes poetas, hacía grandes poemas. Pero Benedetti era además un poeta que sabía hacer gran poesía con las cosas pequeñas. Que sabía ver y decir la grandeza que se esconde en las pequeñas cosas de las pequeñas gentes y su día a día.

Poeta que, como todos los grandes poetas, hacía visible lo invisible. Pero Benedetti era además un poeta prestidigitador que atrapaba "el alma de los hechos", de todos los hechos, incluso de aquel que pueda parecer más insignificante y escapar a los ojos de los que no saben mirar y decir como él, solo él, lo hacía.

Poeta que, como todos los grandes poetas, vestía de emoción las palabras y de palabras la emoción. Pero Benedetti era además un poeta que fabricaba grandes poemas y envolvía emociones inmensas usando las mismas palabras cotidianas y lisas que gastamos todos los días, convirtiéndolas, sin que nos diéramos cuenta casi, a veces en metáfora, a veces en epíteto, a veces en metonimia, a veces en antítesis, a veces en oxímoron, a veces en concatenación, a veces en anáfora, a veces en símil, a veces en ironía, a veces en personificación... Siempre en poesía.

Poeta del amor, del compromiso, de las gentes, de la vida, de la soledad, del detalle, del tiempo, del sentimiento, de la nostalgia, de la ilusión, de los recuerdos, de los encuentros, de las ausencias, de la preocupación, de la indignación, de la rabia, de la sonrisa, del cuerpo, del alma. Y de la muerte. También de la muerte, de cuyo acecho traicionero él estuvo siempre alerta.

Poeta que expresaba lo que tú y yo sentimos al menos alguna vez. Poeta que decía lo que alguien tenía que decir. Gran poeta que hacía poesía grande disfrazada de pequeña.

Y aunque nos duela saber que tuvo unos últimos años tristes que no se merecía (él, que defendió siempre y con uñas y dientes la alegría), desde hoy nos ampara Benedetti, con su sombra alargada, como un árbol. ...que aunque la vida perdió, nos dejó harto consuelo su poesía...

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.


¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde formas.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no esta prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos, nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras, es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños, tiene su por qué.
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos, es curiosidad mal sana.
Que nunca está demás agradecer.
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar, debemos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse en definitiva es no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es apoyar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no robe.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.

¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?



no vayas a creer lo que te cuentan del mundo
(ni siquiera esto que te estoy contando)
ya te dije que el mundo es incontable.


PIEDRITAS EN LA VENTANA

De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que esta ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme la cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quien sabe donde quedan mis próximas huellas
ni cuando mi historia va a ser computada
quien sabe que consejos voy a inventar aun
y que atajo hallare para no seguirlos
esta bien no jugare al desahucio
no tatuare el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
esta bien me doy por persuadido
que la alegría no tire mas piedras
abriré la ventana.


(previsión)

De vez en cuando es bueno
ser consciente
de que hoy
de que ahora
estamos fabricando
las nostalgias
que descongelarán
algún futuro.


Señor si tú me creyeras
cuando digo que no existes
seguro que sonreirías
flotando en tu nada triste


CERO (...)
mi saldo disminuye cada día
qué digo cada día
cada minuto cada
bocanada de aire

y todo porque ese
compinche de la muerte
el cero
está esperando


PAPEL MOJADO
Con ríos
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado


POR QUÉ CANTAMOS
usted preguntará por qué cantamos
(...) cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.


COMO SIEMPRE
(...)de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.


BALADA DEL MAL GENIO
(...)Hay días que ni siquiera son oscuros
días en que pierdo el rastro de mi pena
y resuelvo las palabras cruzadas
con una rabia hecha para otra ocasión
digamos, por ejemplo, para noches de insomnio.

Días en que uno sabe que hace mucho era bueno
bah tal vez no hace tanto que salía la luna
limpia como después de jabón perfumado
y aquello si era auténtica melancolía
y no este malsano, dulce aburrimiento.

Bueno, esta balada sólo es para avisarte
que en esos pocos días no me tomes en cuenta.



ENAMORARSE Y NO
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo


LOS FORMALES Y EL FRÍO
(...)él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedás

de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies frío los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan frío
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.



MUCHO MÁS GRAVE
(...)porque gracias a vos he descubierto
(dirás que ya era hora
y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida

una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones
una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van

pero vos
por favor
no te vayas.



PIES HERMOSOS (
...)la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.


TÁCTICA Y ESTRATEGIA
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


TE QUIERO
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
(...)



TODAVÍA
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría (...)

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.


ESTADOS DE ÁNIMO
(..)pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,
te acerques y te mires..
te mires al mirarme


ARCO IRIS
A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea
(...)sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.


Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los
ojos
y una veta de amor
reconoce en los
míos
no alerte sus
fusiles
ni piense qué
delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque
existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué
flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un
trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted
existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir
contar
aunque sea hasta
dos
aunque sea hasta
cinco
no ya para que
acuda
presurosa en mi
auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que
puede
contar conmigo


INTIMIDAD (...)ya nuestra intimidad
es tan inmensa
que la muerte la esconde
en su vacío

quiero que me relates
el duelo que te callas

por mi parte te ofrezco
mi última confianza

estás sola
estoy solo
pero a veces
puede la soledad
ser
una llama
USTEDES Y NOSOTROS
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual

ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez

nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien

ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom

nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud

ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos vale
barata la función

ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar

ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

QUEMAR LAS NAVES
(...)el día o la noche en que por fin lleguemos
habrá sin duda que quemar las naves
así nadie tendrá riesgo ni tentación de volver

es bueno que se sepa desde ahora
que no habrá posibilidad de remar nocturnamente
hasta otra orilla que no sea la nuestra
ya que será abolida para siempre
la libertad de preferir lo injusto
y en ese sólo aspecto
seremos más sectarios que dios padre

no obstante como nadie podrá negar
que aquel mundo arduamente derrotado
tuvo alguna vez rasgos dignos de mención
.
por no decir notables
habrá de todos modos un museo de nostalgias
donde se mostrará a las nuevas generaciones
cómo eran
parís
el whisky
claudia cardinale.


con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero


LAS PALABRAS (...)no me gaste las palabras no cambie el significado mire que lo que yo quiero lo tengo bastante claro no me ensucie las palabras no les quite su sabor y límpiese bien la boca si dice revolución. EL SUR TAMBIÉN EXISTE (...)con su corno francés y su academia sueca su salsa americana y sus llaves inglesas con todos sus misiles y sus enciclopedias su guerra de galaxias y su saña opulenta con todos sus laureles el norte es el que ordena pero aquí abajo cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible que todo el mundo sepa que el sur también existe. MEMORÁNDUM . Uno llegar e incorporarse el día Dos respirar para subir la cuesta Tres no jugarse en una sola apuesta Cuatro escapar de la melancolía Cinco aprender la nueva geografía Seis no quedarse nunca sin la siesta Siete el futuro no será una fiesta Y ocho no amilanarse todavía Nueve vaya a saber quién es el fuerte Diez no dejar que la paciencia ceda Once cuidarse de la buena suerte Doce guardar la última moneda Trece no tutearse con la muerte Catorce disfrutar mientras se pueda A TIENTAS Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas (...) a tientas hasta que una noche se queda uno sin cómplices ni tacto y a ciegas otra vez y para siempre se introduce en un túnel o destino que no se sabe dónde acaba. DEFENSA DE LA ALEGRÍA (...)defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría. CURRICULUM (...) usted aprende y usa lo aprendido para volverse lentamente sabio para saber que al fin el mundo es esto en su mejor momento una nostalgia en su peor momento un desamparo y siempre siempre un lío entonces usted muere. COMO ÁRBOLES Quién hubiera dicho que estos poemas de otros iban a ser míos después de todo hay hombres que no fui y sin embargo quise ser sino por una vida al menos por un rato o por un parpadeo (...) así pues desde este misterioso confín de la existencia los otros me ampararon como árboles con nidos o sin nidos poco importa no me dieron envidia sino frutos esos otros están aquí sus poemas son mentiras de a puño son verdades piadosas están aquí rodeándome juzgándome con las pobres palabras que les di (...) a veces tienen lo que nunca tuve a veces aman lo que quise amar a veces odian lo que estoy odiando de pronto me parecen lejanos tan remotos que me dan vértigo y melancolía y los veo minados por un duelo sin llanto y otras veces en cambio los presiento tan cerca que miro por sus ojos y toco por sus manos y cuando odian me agrego a su rencor y cuando aman me arrimo a su alegría quién hubiera dicho que estos poemas míos iban a ser de otros.

Nuestros son y para siempre porque tú nos los diste y porque los necesitamos. Por ello, y por todo, gracias, gracias, gracias, Mario.

martes, 12 de mayo de 2009

Crónicas del casarse (3): Y YO CON ESTOS PELOS




















Lo de preparar la boda se convirtió en el centro de mis días (y algunas de mis noches) durante aproximadamente un mes que, la verdad, fue de los más divertidos y dulces de mi vida. Y escribo esto un poco por guardarlo en la memoria, antes de que se me escurra como arena entre los dedos, y otro poco por este carácter de botella al mar que tiene el blog, por si alguien busca consuelo y compañía en esto de preparar una boda, que, insisto, es todo un mundo, y como para cualquier mundo desconocido, vienen bien los mapas, las crónicas y las guías.

La preparación de cualquier boda, por muy informal, íntima o "bodita" que sea, requiere de varios puntos fundamentales que conviene abordar con calma y ordenadamente. Pero nosotros no pudimos. Lo nuestro fue atropellado, amateur y lleno de improvisaciones. En parte porque el susto que nos dio mi padre nos tuvo un mes dudando de si habría fiesta o no, y cuando supimos que sí, que habría fiesta, fue como el pistoletazo de salida para una carrera de obstáculos contracalendario y contracorriente. Porque nadie prepara así las bodas, y los implicados no están acostumbrados. Y quizás fue eso, lo atropellado, amateur e improvisado, lo que lo hizo tan dulce y divertido. Pero bueno, al lío, que me lío. Estos puntos fundamentales son:

LAS INVITACIONES

Nos empeñamos en hacer invitaciones y todo para animar a la gente a venir (que 700 kms necesitan toooodos los alicientes del mundo, por insignificantes o tontos que puedan parecer), y para avisar por escrito y de forma segura, ordenada, fiable y duradera del lugar y hora de la fiesta. Eso sí: teníamos claro que nuestras invitaciones tenían que ser completamente nuestras y caseras.

Así que tras algunos tumbos entre distintas posibilidades, a Dei se le ocurrió la felicísima idea de hacer algo con fotos nuestras de cuando éramos pequeños, porque entonces éramos mucho más monos que ahora. Y con la ayuda de Carlos y sus conocimientos informáticos, nos quedaron chulísimas y fueron todo un éxito. Además, añadimos un planito de cómo llegar al restaurante, que lo elegante no quita lo práctico, y a los gallegos se las enviamos con información turística de Zaragoza, para que les quedara claro que el viajecito podía ser una excursión divertida e incluso, vete tú a saber, involvidable. Por nuestra parte no iba a quedar.

LOS TRAJES

Ay, los trajes... Dei lo tuvo facilísimo: se fue a Mazaleón, se dejó asesorar, se lo probó una sola vez y se lo mandaron a casa. Lo mío, no lo fue tanto.

Porque yo no sabía lo que quería, pero tenía claro lo que no quería: no quería ir de blanco, ni con velo, ni con pedrería, ni con encaje, ni con cancán, ni con palabra de honor, ni de novia-novia. Y pronto descubrí que no hay nada tan difícil como ir de novia sin ir de novia, y lo que es peor, intentarlo en pleno período final de las rebajas, cuando las tiendas apenas tienen restos y te prometen que en unas semanas les llegará lo de la nueva temporada, que será monísimo, pero claro, verse a un mes de la boda y sin vestido es complicado de sobrellevar y nada bueno si eres de natural nervioso y con tendencia al agobio, la indecisión y la duda. Además, y por si eso fuera poco, todo lo que te pones y te proponen te parece inadecuado, feo, poco favorecedor, poco apropiado, muy formal, muy informal, muy oscuro, muy claro, muy chillón, muy recargado, muy rechamante, muy ajustado,muy cursi o muy hortera.

Me resistí hasta el último momento a mirar en las tiendas dedicadas exclusivamente a novias y fiesta, porque sabía que ahí las dependientas se empeñarían encarnizadamente en convencerme para ir de novia-novia y yo no tenía ni tiempo ni energía para tanta resistencia. El único vestido que me gustaba era uno de Max Mara, precioso, pero demasiado aparatoso para una novia que bajaría en taxi al juzgado, andaría todo el día por Zaragoza, luego cenaría con los amigos y querría bailar hasta altas horas de la madrugada. Así que varias personas me recomendaron, para una “novia diferente”, Estatus, en la calle Cadiz, y allá que me fui.

El alma se me cayó a los pies cuando subí (tienes que llamar a un portal y subir a un entresuelo) y comprobé que más que una tienda-tienda, aquello parecía el negocio de una modista dedicada exclusivamente a la confección a medida. Así que cuando entró mi tocaya Teresa, le dije con escepticismo y desilusión que seguramente ya no daría tiempo a que me hicieran nada.
-¿Cuando es la boda?... Sí, mujer. Bueno, no hay mucho tiempo,es verdad, pero a ver... ¿tú qué es lo que quieres?
-No lo sé.

Y lejos de desesesperarse por tan desesperante respuesta, empezó a sacarme revistas, y a proponerme cosas, y a mirar lo que me gusta y lo que me va, y a probar combinaciones de telas... Y ahí yo que ya me veo asesorada, y arropada, y segura, y me entusiasmo y me convenzo y me ilusiono, y dejo el traje mirao, encargao y apalabrao.

Me recomendó un par de tiendas para mirar los zapatos, y allá que me fui esa misma tarde, y encontré unos que le iban a mi futuro-vestido-todavía-virtual que ni pintados, y el chico de la tienda incluso me dejó que le llevara corriendo uno a Teresa para que mirara a ver qué le parecía, y ella dijo que estupendo, y me los compré ... ¡a mitad de precio! Con lo que me gusta a mí un mitad de precio...

La verdad es que Teresa se portó genial todo el rato (hasta cuando fui con mis zozobras y mis dudas por si habría boda o no por lo de mi padre, y le pedí que paralizara el proyecto, como si fueramos sobradas de tiempo...) y conectamos muy bien (de hecho, cada prueba, y fueron varias, se alargaba por la cháchara). La encargada de confeccionarme el vestido era una señora mayor muy dulce, que había vivido en Galicia y que, curiosamente, también se llamaba Teresa, lo que hacía que en las pruebas a cada “Teresa, ¿te gusta?” , “Teresa, ¿mejor así?” o “Teresa, sujeta aquí”, contestáramos las otras dos. Porque tres Teresas mezcladas en la confección y prueba de un vestido de novia, no es algo que suceda así como así. Y eso que mi madre estaba demasiado lejos como para venir a las pruebas, que hubiera sido lo esperable. Así hubiéramos sido cuatro Teresas, y habríamos batido un récord de algo, eso seguro.

Porque también en eso fui una novia insólita: a todo el mundo le sorprendía mucho que lo eligiera todo sola y fuera sola a todas partes. Pero es que yo lo prefería. A pesar de tener a mi futura suegra y mis futuras cuñadas dispuestas a acompañarme con solo llamarlas (ellas son así de majas las tres), la verdad es que yo preferia ir a mi aire, sobre todo porque lo de ir de compras a mí me da por rachas y venadas sin planificar, en las que prefiero no implicar a nadie, y como suelo cansarme pronto, resulta más sensato no haber movilizado a gente con otras ocupaciones y preocupaciones . Además, con Teresa me sentía tan bien asesorada que ¿para qué molestar a nadie?

Finalmente, tengo que confesar que en esto de vestirse de novia, como en preparar una boda, en comer y en lrascar, todo es empezar. Acabé mucho más novia-novia de lo que yo preveía y creía tener tan claro. Y tan a gusto, que es lo que yo no me esperaba...

Eso sí: yo sigo con mi proyecto de cortar el vestido, y reutilizarlo en otras bodas (como invitada, claro... espero), aunque todo el mundo me dice que esas cosas al final se quedan en agua de borrajas.

EL RAMO

Si yo tenía claro que no quería ir de novia-novia, también tenía claro que quería llevar ramo (contradictoria y compleja que es una).

Como apenas contaba con tiempo para ir a por mi ramo el día de la boda, decidí simplificar las cosas encargándolo en la floristería del barrio, regentada por una señora con aspecto de mujer práctica y muy ocupada, y poco preocupada por sutilezas estéticas (contradictoria y desconcertatne ella también, teniendo en cuenta que lleva una floristería, que es pura estética alejada de lo práctico). Y yo acudí a ella, como a Status, ávida de consejo para moverme por el proceloso mundo de los ramos de novia, que yo adivinaba tan codificado como todo lo que tiene que ver con las novias.

Pero la señora se mostró más enigmática y desganada que una esfinge, y en cuanto le dije que yo era una novia sencilla y que quería llevar un ramito pequeño, más simbólico que otra cosa, más que nada por aquello de la suerte (por si haberlas haylas), y para poder regalárselo a mi mejor amiga, me sugirió que llevase solamente una flor de tallo largo.

-Uy, pero es que yo prefería ramo-ramo, aunque sea pequeñito, más que nada para regalárselo a mi amiga.
-Pues lo más sencillo que tenemos es esto- y apresuradamente me señaló en un catálogo un ramo de rosas muy simple, aderezado con algunas ramitas, hojas verdes y un lazo blanco.
-Vale, pues ese... Pero a ver: mi vestido es de un color beige... o champagne... con un fajín chocolate...¿Qué colores le irían bien?
-Pues el que quieras... pero vamos, yo creo que rosas color champagne -no se mató mucho a pensar la señora. Creo que no le caí bien.
-Vale, pues rosas color champagne.
-¿Querrás prendido?

Ya lo dije. Tooooodo lo que tiene que ver con las novias está codificado, y yo no sé donde leches aprenden las novias toooooodo lo que hay que saber y que toooooodos los implicados dan por sabido (es que aún no había descubierto el foro “Todoboda”).

-¿Y eso qué es?
-Para el novio y el padrino, para que se lo pongan en el ojal.

Y por un momento me vino a la cabeza la imagen de mi padre, que se mostraba sorprendentemente emocionado con la boda y con su papel de padriño y padre de la novia, cogido por sorpresa para que se pusiera eCursival prendido que le distinguía... y me encantó la idea... Pero luego me vino la imagen de Dei, protestando y llamándome tradicional y acusándome de bodorrio y negándose a ponerse eso y pidiéndome por favor que le respetara... y me entró la duda.

-Uys, pues no sé... porque el novio no sé si querrá... bueno, por si acaso póngalo... o bueno, mejor no... o sí.... o por si acaso...¿Lo puede llevar el padrino y el novio no?.. ¿Ah, no?... No, claro, eso queda raro... Pues no sé si encargárselo o no... ¿A usted qué le parece?

La señora levantó el boli de la libreta donde anotaba el encargo, con cara de paciencia consumida.

-Yo lo que tú me digas.
-Uys, es que yo que sé... Se lo tengo que comentar al novio.
-Bueno – dijo la señora, con tono de “para qué se casarán estos que parecen no querer casarse”- se lo preguntas, y me lo dices. Yo, con que me avises un par de días antes...
-Vale. Yo se lo pregunto y en cuanto lo sepa seguro, se lo digo, de verdad. Usted déjelo en interrogante.

Volví muchas veces a aquella floristería, que por suerte para mí (aunque no tanto para ella) quedaba al lado de casa: a encagarle el prendido, a desencargarlo, a ver si el ramo podía llevar algún adorno color chocolate en vez de verde, a ver otras opciones de ramo, a elegir otra opción, a volver a la anterior... Tantas veces que, en una ocasión, por si la señora no me reconocía, me presenté diciendo “Mire, yo soy la pesada del ramo de novia, no sé si se acuerda usted”-un poco en broma lo dije, la verdad- y la señora contestó como un resorte con un “ay, sí” que le salió del alma y que me dolió otro poco.

Y menos mal que los preparativos duraron solo un mes. No quiero ni pensar cómo habríamos acabado la señora y yo si llegamos a poder preparar la boda durante más tiempo.

Finalmente, mi ramo fue solo de rosas champagne, sin hojas verdes ni nada, sencillo y apretado, adornado con un lazo del mismo color, y un pañuelito de encaje con mis iniciales que me regaló Teresa de Status. Y fue Dei el que lo recogió la mañana del día 20, mientras yo me mordía las uñas en la peluquería... Le dije que preguntara en la floristería por un ramo a mi nombre, pero hubiera sido igual de efectivo decirle que preguntara por el ramo de la pesada. Y al final, sin prendido. Aún me estoy arrepintiendo. Aunque Dei estuviera tan contento y tan tranquilo por que no hubiera, a mi padre le habría hecho ilusión, seguro. Eso sí: creo que no lo habría reconocido.

LAS ALIANZAS

Lo de las alianzas era algo que a mí no me preocupaba demasiado, la verdad, y Dei sólo decía que él no quería el típico aro de oro. Así que el lunes de carnaval, recién llegada yo de los verines, resacosa y con pocas ganas de aterrizar en el mundo cotidiano tras el empacho de fiesta, nos fuimos a una joyería de la Avenída de América (la primera que recordé yo haber visto, porque clienta asidua de joyerías no soy) a por las alianzas, que se habían ofrecido a pagar como regalo de novios los hermanos de Dei -qué incautos-.

Nos enseñaron modelos de oro blanco, y tras algún dime y direte, nos quedamos con el que decididamente más me gustaba a mí. Tan claro teníamos el criterio del gusto, que no miramos el precio hasta que ya habíamos comunicado nuestra elección al joyero, y ya nos había tomado medida de los dedos, y ya se había sorprendido de lo poco que quedaba para la boda, y de que aún no tuviéramos ni el restaurante, ni nada... Y claro, cuando vimos el precio era demasiado tarde para recular con dignidad... que hubiera sido lo sensato: recular, aunque fuera sin dignidad. Porque eran caras. No, bueno, muy caras. Carísimas. Muy por encima de lo que otros novios que nos precedieron nos contaron que habían costado las suyas. Pero ya era tarde. A lo hecho, pecho. Bueno, en este caso, dedo.

Pero eso sí: son muy muy bonitas. Tanto, que ni parecen alianzas ;-)

CHAPA Y PINTURA

Es decir: peluquería y maquillaje. Otro mundo codificado. Las novias deben llevar un recogido acorde con el vestido, un maquillaje muy muy natural sin serlo, y hacer pruebas de ambos aspectos hasta estar completamente convencidas. En mi caso, por suerte, la realidad se impuso: a mí, el día de la boda no me daba tiempo de que me pintara nadie, y malamente me podrían hacer un peinado, porque yo debía estar completamente arreglada y, por supuesto, vestida, y a punto de subir en un taxi, a las 11. La peluquería del barrio abre a las 9.30, y lo de contratar a alguien para venir a casa tempranito no entraba ni en mis peores pesadillas ni en mi presupuesto.

Así que tendría que lavarme la cabeza en casa, maquillarme yo e ir a la peluquería a que me lo rizaran con la tenacilla, para luego correr otra vez a casa a vestirme con el tiempo justo. Todo el mundo me miraba con cara de susto cuando decía que sería yo misma la que me pintaría, lo que al principio me agobiaba, pero luego me hizo buscar información sobre el tema, comprar un par de productos buenos, casi todo el juego de brochas y pinceles del Mercadona, y ensayar alguna vez en casa, aunque al final, más o menos fui como voy siempre que intento ponerme mona, solo que con base de maquillaje, que es lo que nunca me doy.

Total, ese día todo el mundo me iba a decir que estaba guapa, así que si iba inadecuada o fea, no iba ni a enterarme, y oídos que no oyen, dignidad que no siente. Además, dicen que la alegría embellece, ¿no? Pues si hacía algún estropicio, ya lo arreglaría lo contenta que iba a estar yo. Y eso, por suerte, no necesita ni ensayo, ni preparación, ni siquiera mucha maña.

Por fin, algo en la boda que no hay que preparar. Es más: que no se puede preparar.

Gigantes



Supongo que él sentía la vida como una lucha de gigantes en la que se encontraba perdido, impotente e invadido por la pequeñez, y los miedos, y la tristeza.

Supongo que sabía que esta lucha siempre la gana la muerte y por eso decidió aliarse con ella, sin prisa y sin pausa, y facilitarle esa victoria que hoy se ha consumado.

Supongo que en los últimos años el tenía más prisa y menos pausa, porque tal vez Marga le hacía demasiada falta.

Supongo que él conocía el dolor y los dolores, y vagaba por el mundo probando toda clase de anestesias, que a veces se confunden, tan fácil, con veneno.

Supongo que hace mucho tiempo que sabíamos que le perdíamos, y que eso nos hizo ser aún más conscientes de que cada soplo y cada nota y cada letra suya son una joya única, inimitable e irremplazable.

 Supongo que sin los gigantes, y la lucha, y el dolor, y la pequeñez, y los miedos, y el veneno, no tendríamos todo lo que que de él tenemos. Porque tal vez sin dolor no sea posible ni genialidad ni belleza. Y sin lucha de gigantes, seguramente, él no hubiera sido Antonio Vega.

Y supongo que él sabía que hoy, 12 de mayo, cuando para él termina la lucha, se convertiría definitivamente en gigante, vencedor de rostro triste sobre ese otro gigante oscuro que es la muerte, y en habitante eterno, único e insustituible de sus canciones. Con las que la muerte, de momento, no puede.

Y supongo que hoy, 12 de mayo, algo indescifrable muere y se convierte también en gigante para muchos de nosotros, aquellos chicos de los ochenta que ojalá nunca dejemos de ser, en medio de esta lucha de gigantes y este mundo descomunal y esta fragilidad...

...creo en los fantasmas
terribles
de algún extraño lugar
y en mis tonterías para
hacer tu risa estallar....
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