lunes, 26 de octubre de 2009

El lobo de los cuentos

¿Quién no imaginaba al lobo terrible de los cuentos de esa manera? ¿Acaso no es esa imagen del lobo, y no otra, la que forma parte del ideario colectivo? El lobo asesino, aterrador de niños, aparece congelado en esa fotografía. El lobo que asaltaba a Caperucita o que derribaba sin piedad una a una las casas de los cerditos, se nos aparece aquí, como pillado “in fraganti”.

José Luis Rodríguez ganó el premio “Veolia Environment Wildlife Photographer of the Year”, considerado el Nobel de la fotografía de naturaleza, con la citada fotografía. Como no, el título de la foto era: El lobo del libro de cuentos.

"Este lobo saltando por encima del cercado de una granja con la supuesta intención de matar a sus animales habla por sí misma. Miles de años de historia están congelados en este momento ejecutado con maestría", explicaba Jim Brandenburg, uno de los jueces del certamen.

El autor reconoció que tuvo suerte esa noche. La luz, las sombras, la luna, y el lobo, se aliaron con él. Yo más bien creo que la suerte la tuvimos todos. Poder contemplar así al lobo, es simplemente fascinante.

Él, ajeno a todo, seguirá saltando cercados para poder comer. Seguirá caminando por los páramos en medio de la noche, y seguirá escondiéndose del ser humano. Un ser humano que, la mayoría de las veces, no le apunta con una cámara de fotos. Un ser humano que, la mayoría de las veces, lo busca para matarlo.
Él, el asaltador de caminos, el bandolero, el vagabundo, el malvado y sanguinario lobo, seguirá recorriendo los caminos mientras nosotros dormimos, para seguir alimentando su leyenda. Para que nosotros mientras, podamos seguir contando cuentos.

lunes, 19 de octubre de 2009

El sueño de la razón...

Josetxo Ezquerro (caricatura)

En el haber de Mr. Obama, queda la absoluta sorpresa por la concesión del Nobel de la Paz. La absoluta perplejidad de él y de todo su equipo. Demuestran un mínimo de cordura. No son tan lelos estos yankis.


También hay que destacar que muestran algo de “cabeza” algunos de los miembros de los 5 notables que se lo concedieron (4 mujeres y un hombre). De hecho, Inger-Marie Ytterhorn, llega a afirmar que “dudaba de la capacidad del presidente de los Estados Unidos de América para asumir un compromiso internacional de tal envergadura” y que “era demasiado pronto”. Bueno, al menos sabemos que no hubo consenso: algo es algo. El mundo no está completamente loco.

De todas formas, no deja de tener su guasa que el premio Nobel de la Paz, lo obstente el presidente del país que más gasta en armamento del planeta y el más belicista. El país que se encuentra metido en dos guerras (que él mismo ha originado). Y no deja de ser curioso que el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas del país con más armamento de la tierra, obstente el premio Nobel. Solo a los humanos se nos pueden ocurrir estos dislates.

Si no fuera porque ese mismo premio lo tienen Theodore Roosevelt o Henry Kissinger, o incluso Al-Gore, la cosa resultaría, no ya solo cómica, sino absolutamente delirante. Kafkiana.


Gracias a sus antecesores americanos en el cargo, que también recibieron el Nobel, podemos hoy entender mejor este premio.

martes, 13 de octubre de 2009

Como un aullido interminable


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
JOSE AGUSTÍN GOYTISOLO

lunes, 12 de octubre de 2009

América, tierra y palabras


Hoy es 12 de Octubre, y como todos los años, se recuerda, conmemora y celebra lo que los Europeos llamaron "Descubrimiento" de una "nueva" tierra a la que llamaron "América". El Descubrimiento, y sus consecuencias, como la "Hispanidad". Bueno, en realidad se celebran, recuerdan y conmemoran solo algunas de esas consecuencias. Porque para los "descubiertos", este día llenó su futuro de algunas cosas, muchas, que no se pueden celebrar. Más bien, al contrario.

Estabais perdidos y tuvisteis suerte
llegasteis a la costa
descubristeis que estabais conquistando América
Hablabais de paz
hacíais la guerra
mientras estabais conquistando America .
Había tierras que tomar,
gente que matar
mientras estabais conquistando America
os salvasteis a vosotros mismos
y cumplisteis la voluntad de Dios
mientras estabais conquistando America.

El fantasma de Colón ronda por este mundo.
Todavía estáis conquistando America.
El manso no va a sobrevivir
ni heredar la tierra
porque todavía estáis conquistando America.

Encontrasteis cuerpos que someter,
doblegar y denigrar
mientras estabais conquistando America.
Los convertisteis en soldados y adictos
prisioneros y esclavos
mientras estabais conquistando America
America, America, America.

Vuestras manos están alrededor de mi garganta
mi espalda está contra la pared
porque todavía estáis conquistando América.

Nosotros estamos enfermos y cansados,
hambientros y pobres
porque vosotros todavía estáis conquistando América.
América, América, América.

Bombardeais nuestro suelo
Alimentais a vuestros propios hijos
Todavía estáis conquistando America
Vuestros hijos y vuestras hijas
puede que nunca hablen maravillas de vosotros
mientras estáis coquistando America.
America, América, América
Abrid vuestros ojos,
contemplad la costa lejana
mientras estáis conquistando America
llevaís vuestros cohetes a la luna
intentáis encontrar un nuevo mundo
y todavía estaréis conquistando América.

America, América, América.


El fantasma de Colón ronda por este mundo.
Todavía estáis conquistando América.


LA TIERRA:
[SUPUESTA]CARTA DEL INDIO SEATTLE ALPRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS
El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña. Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia. Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros.

El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados. Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa. La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.

Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un salvaje y no comprendo. No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos. ¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos. El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo.

Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo. Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismos. Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo. Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo. Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca. La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja. Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar. ¿Qué ha sucedido con el bosque espeso? Desapareció. ¿Qué ha sucedido con el águila? Desapareció.

La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.


LAS PALABRAS
(...)Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

Pablo Neruda:
"Confieso que he vivido"

lunes, 5 de octubre de 2009

"Concatenación"

"Los acontecimientos del pasado son los que determinan el presente. Por ejemplo, si tus padres no se hubieran conocido, hoy no existirías. Cuanto más se retrocede en el encadenamiento de circunstancias que conforman la historia del mundo, más inesperadas y sutiles serán las consecuencias que acarree el hecho más nimio, en una compleja, casi infinita sucesión de concatenaciones. Por ejemplo, si durante el cretácico superior cierto plesiosaurio carnívoro no se hubiera comido los huevos que una hembra de triceratops desovó tontamente cerca de la orilla, quizá, vaya uno a saber, me seguirías queriendo."

ANA MARIA SHUA

viernes, 2 de octubre de 2009

Corazón de tripa


Cuando Julieta llegó a nosotros, tenía diarrea. No era extraño: llevaba meses viviendo en la calle, comiendo dios sabe qué, bebiendo dios sabe cuándo, dónde y con quién. Le dimos un tratamiento antibiótico para parásitos y bacterias intestinales, y la mejoría fue inmediata. Pero una semana después, entre ronroneos, juegos, carreras con Mich, maullidos y cariñitos, reapareció la diarrea. Con más fuerza que antes, si cabe. Así que antes de vacunarla, Ana, la veterinaria que me mandó la Providencia si existiera, decidió hacerle unas pruebas. Un análisis de sangre. Solo por asegurarnos y estar tranquilas. "Le voy a pedir que me miren tres cosas".

El lunes le sacamos sangre (que fue todo un número, la verdad), y el martes recibí un mensaje suyo. "Leucemia e inmunodeficiencia negativo". Estupendo, claro. Bueno, en realidad, lo esperado. Porque, quitando la diarrea, alguna tos matutina bastante ocasional y el tercer párpado que se le ve más de lo debido, Julieta es una gata que respira vida, encanto, salud y travesura. Que corre como una loca, y salta, y a todo se sube y todo lo toca y todo lo huele y todo lo mira. Que viene rauda sentarse con nosotros, y si mueves un dedo lo persigue, y te huele la piel y te la lame, e incluso es una marimandona para al buenazo de Mich, al que únicamente no ha conseguido echar del brazo del sillón. Que come como una lima, y bebe concentradamente a rápidos sorbos pequeñitos y graciosos, y entierra sus "cosas" con un celo y una fruición que pudieran tacharse de femeninos si esto no fuera tan machista.

El miércoles, justo a la salida del instituto, mientras subía al coche del compañero al que ese día le había tocado conducir, Ana volvió a llamarme.
-¿Julieta sigue con las diarreas?
-Sí.
-Bueno... Pues antes quiero asegurarme, pero... Es que ha salido un indicador en los análisis, pero es muy bajo, y quiero asegurarme antes de asustarte...
-¿De qué? ¿Algo grave? ¿Qué pasa?
-Pues que si es verdad y son positivos, yo os recomiendo que no la tengáis.

La imagen de la carita de Julieta, subida al respaldo del sofá, y observándome seria y concentrada, y oliéndome el pelo, y mirando por encima de mi hombro la pantalla de mi portátil como si lo entendiera, se me vino dolorosamente a la garganta.

-¿Pero por qué? ¿Nos puede pegar algo? ¿Es peligroso para nosotros? ¿Y qué pasará con ella?- No sé si mi voz temblaba. Supongo que sí. Porque notaba las ganas de llorar incubándose en el estómago.
-No, no es peligroso para vosotros, y además primero quiero asegurarme, pero...
-Por favor, dime lo que sea, dime la verdad, que yo prefiero saberlo ya a quedarme dándole vueltas...
-A ver, ha dado positivo en PIF, aunque el indicador es bajo, pero si es Pif, no va a ir bien. -¿Que no va a ir bien? ¿Que se va a morir? (no, no, no, no) (...)
-¿Y en cuanto tiempo?
-No se puede decir con seguridad, pero todos los gatos que dan positivo en Pif acaban mal, sea en unas semanas o sea en unos meses, y es muy duro. Y yo os he metido en esto, así que me hago yo cargo de ella... Si es seguro, la meto en una jaula, le doy su medicación, y ya está... Pero bueno, esta tarde llamaré al laboratorio para que confirmen, y paso por tu casa.

¿Una jaula? ¿Separarnos de ella? ¿Dejarla? ¿Abandonarla? ¿Saber que está en alguna parte, solita, encerrada, malita? ¿Saber que se muere?


Ya sé que Julieta es sólo un gato. Pero de verdad que no sé dónde buscar las palabras que describan lo que yo sentí en aquel momento.

Dei habló de repetir los análisis, y de cuidarla hasta que se pusiera mal, y cuando se pusiera mal, ponerle una inyección para que no sufriera. Mientras, yo aguantaba en el coche, con mis compañeros, intentando seguir la conversación y llegar a casa para poder llorar un momento. Aunque solo fuera un momento.

Desde la calle miré a nuestra ventana, y vi a través del cristal traslúcido la cajita de colores que Julieta le robó a Mich para usarla como cama. Y cuando entré, ella salió a mi encuentro, como siempre, maullando con tono de protesta por tenerla tanto tiempo sola, como siempre, y ronroneó con fuerza nada más cogerla en brazos. Como siempre. Tan inocente, tan desvalida, tan cariñosa, tan juguetona, tan nuestra como siempre. Todo como siempre, cuando ya nada lo era.

Por supuesto, me lancé a leer sobre el maldito Pif (nombre que sonaría a impuesto si lo hubiera oído en cualquier otra parte) de marras en internet. Hay cientos de páginas, artículos, foros y blogs en que puedes leer opiniones científicas y testimonios de los que han conocido esta enfermedad, que cuando se declara es inevitablemente mortal para el gato. Leí, y leí, y leí, y volví a leer, y a las únicas conclusiones más o menos claras que llegué son:

-El Pif es una enfermedad que afecta al sistema inmunológico, producida por un virus que es en realidad una mutación de otro (el virus coroniario felino) que es mucho más benigno, si nunca muta (que es lo más frecuente). Es decir, un gato puede tener el virus coronario, y ser portador, y tener alguna molestia, pero no desarrollar Pif jamás. Pero en algunos gatos (un porcentaje bajísimo, del 5%... ya es mala suerte) ese virus muta (sobre todo por situaciones de debilidad del sistema inmunológico, por ejemplo el estrés) y provoca la Peritonitis Infecciosa Felina, que es irreversible, incurable, progresiva, muy agresiva y (casi) siempre mortal.

-Es una enfermedad de muy difícil diagnóstico, porque en los análisis de sangre se detecta la presencia de virus, o de la reacción inmunológica del organismo del gato al virus, pero es difícil distinguir de si se trata del virus mutado o no (se lo comenté a Ana, pero ella me dijo que ella había pedido prueba específica del Pif... en fin, ella es la veterinaria), por lo que a un positivo en estos test se le debe sumar la presencia de los síntomas específicos del Pif.

-Los síntomas del Pif son: aletargamiento, fiebre, alteraciones oculares, vómitos, pérdida de apetito, pérdida de peso, falta de actividad, hinchazón abdominal (frecuentemenete acompañada de secreciones). Creo que la diarrea sólo se mencionaba en una o dos páginas de las decenas que leí. De todos estos síntomas, Juli solo tiene diarrea. Una diarrea persistente, tozuda y desesperante. Pero sólo diarrea (bueno, y lo del tercer párpado si se considera alteración ocular, y el indicador del análisis de sangre)

-Hay controversia sobre si el Pif es contagioso o no, y, por tanto, si es conveniente o no aislar a los gatos que lo padecen. Hay quien dice que es extremadamente contagiosa (de hecho, se da sobre todo en gatos de criadero), y por tanto es fundamental aislar al gato infectado, y desinfectar bien todo lo que haya tocado antes de otros gatos entren en contacto. El gato excreta el virus por las heces y posiblemente también por la saliva, mucosidades y orina. Otros dicen que lo que se contagia es el virus coronario sin mutar, porque una vez que el gato desarrolla Pif deja de expulsarlo (de hecho, en realidad el Pif se produce porque el sistema inmunológico empieza a funcionar "a lo bestia" para destruir al virus, y termina destruyendo los órganos del cuerpo del gatito), y porque la mutación ha de producirse dentro de cada gato, y es un fenómeno muy raro, sobre todo en el caso gatos adultos (de más de cuatro años) con un sistema inmunológico sano (y por tanto fuerte). Es más, algunos dicen que aislar al gatito le provocaría estrés, lo cual dañaría aún más sistema inmunológico y agravaría su enfermedad.

Ana nos ha dicho que Mich no puede entrar en casa (por si el dolor era poco). Y que incluso, en el hipotético caso, al que vivo aferrada, de que el sistema inmunitario de Juli lograra controlar al virus (que yo quiero pensar que todavía no ha mutado, porque Juli está aquí ahora mismo, saltando, corriendo y comiendo estupendamente), nunca podría volver a entrar.

Y yo ya no sé qué me produce más pena: si la idea de Juli enferma, o la idea de Mich solito, y fuera, con su dueña legitima ocupada con su perro y su puerta cerrada, y sus dueños sentimentales que también lo dejan fuera, sin que haya manera de que él pueda entender que es porque no quieren que se contagie de nada.

Y a mí, pesimista cuasiprofesional y experta en ahogos en vasos de agua, no me queda más remedio que aprender por fin que hacer de tripas corazón no es otra frase hecha y hueca, sino un arte, y aferrarme a una incierta esperanza.


Que es muy muy muy incierta, y que Ana intenta quitarme a golpe de experiencia para que no sea más dura la caída.

Pero es que no puedo hacer otra cosa.

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