lunes, 30 de noviembre de 2009

Esperanza




DEDICATORIA


Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.


LUIS GARCÍA MONTERO

sábado, 28 de noviembre de 2009

Dignidad



Buenísima. No voy a explicar por qué (porque no lo necesita); solo voy a recomendaros (aunque seguro que no soy la única) que NO OS LA PERDÁIS. Y os lo dice alguien a quien no le gustan los dramas carcelarios y que era bastante reacia a verla.

Y además, me alegra mucho (y tampoco me  esperaba que me alegrara tanto, la verdad... será la morriña) ver lo buenos que son aquellos actores (Luis Tosar, inmmenso, buenísimo; y Luis Zahera, bordando un papel de esos nacidos para ser bordados) que vimos empezar hace más de 10 años en la TVG, como "o señor Xuis" y como "Petróleo", el del bar, en Mareas Vivas, una serie que fue en Galicia un bombazo y supongo que un hito, y que, de tener alguna pretensión, era la de dignificar muchas cosas que necesitaban ser dignificadas. Porque el pueblo gallego, que el tópico dibuja como desconfiado, si ha mostrado poca confianza en algo, ha sido casi siempre en él mismo. Tal vez porque en algún momento, o en varios, se la quitaron.

Y yo quiero creer que sí, que está levantando la cabeza. Con dignidad.


viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Y tú?



Qué será
lo que buscas en tu soledad
lo que tú suspiras por tener
lo que no te puedo dar?

En el mar
todo es turbio cuando hay temporal
el oleaje no te deja ver
que la orilla esta al llegar.

Yo también
tengo sueños en mi corazón.
Yo también
me enamoro sin explicación...

Yo también.
¿Y tú?

Parece que al final vence el invierno que se aproxima y ya podemos estrenar (o rescatar, que hay crisis, no os olvidéis) el abrigo. El gordo, quiero decir.

Feliz fin de semana

jueves, 26 de noviembre de 2009

Un paseo con las nubes



Para los profanos, Biescas evoca inevitablemente la tragedia en el paraíso. Pero al acercarse, en un otoño primaveral como el que nos ha regalado por sorpresa este Noviembre, los ecos del horror se diluyen al ir descubriendo esa magia del Pirineo, de las montañas inmensas que surgen de pronto y sin preaviso para dejarse acariciar por las nubes que se atreven a diluir sus contornos.

Son muchos los pueblos del Pirineo que el turismo ha recuperado transformado: las construcciones de piedra dan un aire cuidada y premeditadamente rústico a las casas modernas, que sustituyen a las auténticas tradicionales, mucho más modestas, menos vistosas y menos acordes con el imaginario popular que idealiza nuestros pueblos desde las torpezas del urbanismo urbano (valga, por favor, la redundancia). Porque en el Pirineo la vida era mucho más dura de lo que el presente de quads, barranquismo, senderismo y sobre todo esquí permite recordar con plena consciencia.

Los pueblos del Pirineo son pueblos bonitos, claro, y encantadores, incluso a pesar de estar desbordados y desdibujados con tanta urbanización. Y están llenos de hoteles, y restaurantes, y bares cálidos y acogedores.

Así que si un fin de semana te pilla cerca, no dudes en acercarte a Biescas, o a Sallent, o a Panticosa, con su viejo balneario renovado y venido más, o a Búbal (pueblo reconstruido poco a poco por jóvenes estudiantes de Secundaria, ya desde los años ochenta, en un proyecto genial que pilló al porpio Dei  allá en los ochenta, cuando estudiaba aquel BUP hoy tan añorado por los desbordados profesores de la ESO). Y no te pierdas los paseos por la montaña, los miradores (como la Pajarera), las pequeñas iglesias o ermitas perdidas en la montaña (como la Ermita Mozáraba de Gavín), las subidas y las bajadas interminables y sinuosas, en las que tras cada curva parece esperar, y a veces espera, una vista maravillosa, de valles, embalses, fuentes, caminos, ´cascadas,árboles verdes, árboles dorados, ríos saltimbanquis,  riachuelos inesperados,  rocas, y nubes interrumpidas por las cumbres nevadas.

O montañas que te acercan al cielo al bajarte las nubes. Tanto, que da la impresión de que puedes hablarles de tú a tú.






























sábado, 21 de noviembre de 2009

El rumor de unos pasos diferentes a todos los demás


-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
-¡Ah, perdón! -dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:
-¿Qué significa "domesticar"?
-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?
-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
-Es posible -concedió el zorro-(...)Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sól. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.
-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no fienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la feliçidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunça sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
-Ciertamente -dijo el zorro.
- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
-¡Seguro!
-No ganas nada.
-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
Y luego añadió:
-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.
-Adiós -le dijo.
-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo

Antoine de Saint-Exupery: El Principito

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Palabras


El hombre se cansa;
el espíritu no
El hombre se rinde;
el espíritu no lo hará.
El hombre se arrastra;
el espíritu vuela.
El espíritu vive cuando el hombre muere.


El hombre parece;
el espíriu es.
El hombre sueña;
el espíritu vive.
El hombre está atado;
el espíritu es libre.
Lo que el espíritu es
el hombre puede serlo.



Y yo creo que el espíritu es lo que habita en las palabras.

Por eso a veces (muchas veces, casi todas las veces) las palabras son algo mucho mejor que el hombre que las escribe, o las dice, o las piensa. Por eso lo que sobrevive -cuando algo sobrevive- siempre son las palabras.

Y por eso a veces echo de menos mi tiempo perdido robando rosas.

Aunque sean sólo eso... palabras, palabras, palabras.

viernes, 13 de noviembre de 2009

A galopar hasta enterrarlos en el mar




"La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y alma inquieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. " Antonio Machado pensaba que ese era el presente de España y que en el futuro, esa España que aborrecía, sería reemplazada por otra “España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea”.

El presente que contaba Machado se ha trasladado hasta nuestros días, y se antoja largo e incluso empiezo a pensar que eterno. Esa España de cerrado y sacristía, que devora. Esa España implacable que asimila, que engulle, que hace suyo todo lo que toca. Esa España que convierte en barro todo cuanto lame. Esa España hoy, 70 años después, está más viva que nunca y se me antoja la única posible.

A veces, en un acto irreflexivo y llevado por ciertas pasiones de ciertos momentos, pienso que vivo en un “país de mierda”. Luego, cuando medito las cosas y las razono, observo que la realidad es mucho peor. Lamentablemente, no soy capaz de vislumbrar jinetes que galopen a lomos de la España de la rabia.

Definitivamente, como dijera Cernuda: “soy español, a la manera de aquellos que no pueden ser otra cosa”. Y lo asumo con tristeza.

viernes, 6 de noviembre de 2009

In the ghetto



Hace tiempo estaba esperando en la sala de un centro de atención médica, cuando entraron dos guardias civiles con un recluso. Todos tenían más o menos la misma edad (unos 27-30 años). Rápidamente la gente hizo hueco, y la imagen final era la de los guardias civiles de pie hablando tranquilamente, y el preso esposado por detrás, sentado en la sala de espera. La gente se había levantado y había dejado un cinturón de seguridad de tres o cuatro asientos, e incluso alguno prefirió estar de pie. De repente todo el bullicio propio de dichas salas (atestadas normalmente) se tornó silencio. Él estaba con la cabeza baja, con cierto aire de timidez. Entró enseguida a la consulta acompañado de los guardias, mirando al suelo.

Yo miraba toda la escena desde lejos, y me preguntaba por su historia, ¿por qué estaba en esa situación?¿Qué le habría llevado ahí? Sería interesante saber qué caminos condujeron a ese chico a acabar en la cárcel, y cuáles a los otros, a acabar en la Guardia Civil.

Comento esto porque he tenido ya dos debates cercanos en el tiempo, con amigos y conocidos (de diversas ideologías: desde la derecha más dura, hasta el comunismo más acérrimo), acerca del poder de decisión el ser humano en sus actos y la negación práctica del entorno en ellos.

Mis contertulios planteaban, a grandes rasgos, que cada uno elige su camino: si estudias es porque quieres y si no, no. Si delinques es porque quieres y si no, no. Si crees en Dios es porque quieres y si no, no. Si votas eso o aquello, es porque quieres, puesto que nada te condiciona. En definitiva, incluso hablando de países pobres, como la India, me comentaban que había cierta culpa en las multitudes desarrapadas, puesto que ellos lo habían “elegido”. Habían elegido su nivel cultural, creer o no creer en su Dios, y que por lo tanto no podían quejarse.

La coversación derivó hacia el tema estudios, y se comentaba que, de manera general, quien quería estudiaba y aprobada, y quien no quería no. Sin una explicación más profunda del tema. Todo dependía de uno mismo.

Para sustentar todo su argumento ponían como ejemplos las excepciones: tal personaje salió de la nada y mira donde llegó, y tal otro venía de una familia desestructurada y acabó sus estudios y tiene dos carreras.

Mis contertulios defendían (creo que sin saberlo -sobre todo los de izquierdas-) tesis muy parecidas a las de personajes tan dispares como el Dios cristiano o Ronald McDonald (que en los países occidentales viene a ser lo mismo), o incluso el propio sistema capitalista.

El Dios cristiano establece “el libre albedrío”, la posibilidad interna de elegir entre el bien y el mal. Ronald McDonald, afirmaba que no había que prohibir las mega-hiper-super-hamburguesas de 1.000.000 de calorías, puesto que los niños son libres de elegir lo que quieran, aun en ausencia de sus padres. Y el propio sistema capitalista habla del mundo de las oportunidades: tú puedes salir del círculo de pobreza, depende de ti. Muchos lo han hecho. Es decir, en un alarde de cinismo, se pone a la excepción como regla.

La realidad sin embargo se presenta siempre más terca, y bastaría tan solo con breves y sencillos datos:

Respecto al sistema educativo, la realidad se muestra demoledora. Por centrarnos en el Estado en que vivo (España), con uno de los peores sistemas educativos de los países occidentales (y uno de los países que menos dinero dedica en porcentaje PIB a la educación, con apenas un 4,20%). Como comentaba, en mi país el 30% de los alumnos sufren abandono escolar y fracaso en el mismo (la tasa más alta de Europa junto con Portugal); pues bien: del 100% de los alumnos que se encuentran en programas de Garantía Social y equivalentes, el 30% son gitanos (representando tan solo el 1,4% de la población). Los mayores indices de fracaso se dan entre los colectivos de inmigrantes, familias con bajos ingresos y desestructuradas. Es más, el estatus socio-económico influye en más del 50% en la posibilidad de fracaso escolar, por tan solo un 15% del centro o un 6% de los planes educativos.

Otro dato a tener en cuenta: el grado de formación de los padres con hijos entre 16-18 años, es el más bajo de Europa (quitando Portugal), pues bien, sus hijos presentan 20 veces más riesgo de fracaso que auqellos con padres con estudios superiores.

Las cifras cantan por sí mismas.

Con respecto a otro aspecto importante, la población reclusa, también hay datos muy interesantes:

España presenta una de las tasas más altas de población reclusa del mundo, con 166 personas por cada 100,000 habitantes (la media europea es de 102), siendo uno de los países con menor índice de delitos (la paradoja no tiene desperdicio). Pues bien, el 87% de los reclusos no tiene ocupación definida; sin embargo, el 0,35% presenta estudios superiores o altos cragos ejecutivos. Se observa otra vez que la fortuna tiene sus favoritos. Los pobres siempre eligen mal por lo que se ve.

Pero hay más: el 25% de las mujeres encarceladas son gitanas (representando el 1,4% de la población, como se ha comentado). El 70% de los reclusos españoles (76,000 personas) son enfermos, pobres o drogadictos, y el 25% (1 de cada 4!!) presenta enfermedades mentales. Básicamente enchironamos a tarados, drogatas y marginados.

Si nos vamos a un buen ejemplo, uno representativo por su magnitud, qué mejor que el campeón de campeones: Estados Unidos, el país con mayor población reclusa del mundo, con 2,4 millones y más de 7,000,000 millones si contamos la gente con causas pendientes - 762 reclusos por cada 100,000 habitantes- (representa el 25% de los presos del mundo y el 3% de su población total). Si te encuentras a 100 yankis en la calle, es que tres se han fugado de la trena.

En ese país se observa que, a pesar de que la droga es consumida por la mayoría blanca, el 54% de los encarcelados por ese motivo son negros. De aquellos que están condenados a cadena perpetua, casi el 70% son negros o latinos (en Nueva York, el 84%). De los condenados a muerte, el 50% son negros y el 25% latinos. Hay que recordar que los negros son solo el 13% de la población. En definitiva, la población reclusa de raza negra es 6 veces superior a la de raza blanca y el 12% de los negros entre los 30-34 años, están en la carcel.

Desde luego, está claro que si el entorno socio-económico no influye en nosotros de una manera determinante, y solo nos guiamos por el libre albedrío y voluntad, hay que pensar que los negros, los pobres de toda ralea, y los alumnos con padres borrachos, eligen francamente mal, o genéticamente son malvados por naturaleza, o muy malos estudiantes “per se”.

Por último, algo interesante: los padres españoles prefieren para sus hijos escuelas privadas o concertadas, donde saben que las bolsas de pobreza y las tasas de inmigración son menores (España es el país que más dinero destina sobre porcentaje PIB a la enseñanza privada). ¿Casualidad de esa elección? ¿O será que piensan que su hijo elige libremente, pero mejor ayudarle, por si acaso?

Por cierto, tranquilos: la pobreza y la marginalidad suelen trasmitirse de generación en generación en linea descendente, salvo raras ocasiones.

Hale, buenas noches.




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