jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance sin nombre




Bueno, pues otro añito que se nos va... ¿Preparados para la noche más noche del año? ¿Preparadas las galas, el negro, el champán y la serpentina? ¿Preparadas las uvas y la tele? ¿Preparado el mal humor, la rebeldía y el pijama? ¿Preparados los repasos, la nostalgia, las ausencias y los buenos propósitos?

Es que además con este año se nos va una década que, hasta donde yo sé, no tiene ni nombre. Porque los que venimos de los setenta, los ochenta y los noventa, todos con sus tópicos y sus etiquetas, ¿cómo tendremos que referirnos en el futuro a la década que ahora cerramos y preparamos para enmarcar? Si alguien lo sabe, agradecería muchísimo que me lo dijera.

Recuerdo que de niña, cuando tal día como hoy se insistía en aquello del Año Viejo y el Año Nuevo, y en que qué bien que se acababa uno y empezaba el otro, a mí me daba pena y nostalgia y cariño el pobre Año Viejo, que todo el mundo parecía tan contento de abandonar. Si es que la costumbre de mirar (y remirar) atrás me debe de venir en los genes. No sé. Me gusta contemplar el camino, y como se hace camino al andar, me gusta mirar lo andado, porque lo no andado es demasiado difuso e inseguro y todavía no está. Y me gusta ponerle una red al precipicio de lo vivido, y un paraguas a la lluvia que hará que se pierdan todos estos momentos como lágrimas...

Así que por esa afición natural a la nostalgia y el paladeo de lo pasado y tal vez perdido, y para seguir con una tradición en pañales, inaugurada por mí misma el año pasado, que sin duda recoge la influencia de años de formación y desarrollo al calor de televisión y dominicales, aquí va mi balance personal.

Porque para mí, este 2009 en que creció la crisis, el calentamiento global y la propia globalización, el escepticismo y el desencanto, este 2009 que hoy, de pronto, se nos queda viejo, ha sido el año en que...

...comencé el año, tal noche como la de hoy, de fiesta interrumpida por una llamada telefónica que nos llevó al hospital junto a mi padre, donde amanecimos , por algo que, gracias a lo que sea, se quedó solo en un susto. A ver si hoy la fiesta es solo fiesta, y sirve para recordarme por qué durante años no quise salir en fin de año. Es que la Nochevieja pasada no me dio tiempo.

...nos casamos  , por fin, y digo por fin por todos los problemas con la fecha , los preparativos, los aderezos  y la búsqueda de un lugar  . Fue el año también en que yo me hice proboda. Es que me hago mayor. Vete tú a saber que será lo próximo.

...conocí París, Venecia, Florencia y Roma, en un viaje maravilloso, tan lleno de cosas que solo abrían proyectos de volver y que, conciendo mi natural tendencia a sacar rollo de la nada (imaginad el rollo que me puede salir de un montón de cosas) me dio no sé si pereza o si miedo contar en un post. Bueno, un post no iba a ser. Iban a ser muchos. Quizás demasiados. Y por eso no fue ninguno, aunque de vez en cuando me apena, porque los recuerdos a veces se escurren y se transforman, y el blog es también una dulce medicina para eso, y un estupendo álbum de recuerdos. Y precisamente esos recuerdos no deberían faltar en él. En fin. En las cientos de fotos que me traje faltará siempre una: la del flechazo que se siente al ver al David en la Academia, y al que ninguna foto (aunque no puedan hacerse por estar prohibidas) puede hacerle justicia.

... nos fuimos de viaje por Bretaña  y Normandía a bordo de una enorme furgoneta cargada de comida, bebida, gominolas y buenos amigos (y también dejé la crónica a medio hacer. No tengo remedio ni disculpa ni vergüenza).

...recorrimos Salamanca y su provincia, y algo del Bajo Aragón, y algo más de Biescas  y el Pirineo cercano.

...llegó Julieta  a nuestras vidas (mientras Mich  se hacía cada vez más nuestro y menos de la vecina) para transformar nuestra llegada a casa cada día, nuestros ratos en el sofá, nuestras tareas de la casa y nuestro anhelo por llegar. Y para enseñarnos un poquito a asumir la vida y sus cosas , que son siempre como son por mucho que queramos desesperarnos.

...murieron Michael Jackson , Antonio Vega  y Benedetti  . Ya sé que hubo algunos más. Pero a mí se me murieron sobre todo estos. Y en un par de meses.

...murió Marisa, haciendo verdad el tópico aquel de que siempre se van pronto los mejores (o los especiales, o los que nos enseñan algo sin pretenderlo), y dándole un giro extraño y doloroso a una historia que todavía tengo que escribir, y de la que nunca pensé que ella acabaría siendo la verdadera protagonista.

...cumplí 37 años como 37 soles.

...no fuimos a Lisboa, a pesar de ser lisboetas.

…seguí dejándome arropar por Zaragoza, Calatayud y l@s mañ@s, mientras aprendía los matices de la tierra propia que sólo se perciben desde la distancia y que nos enseñan a conocerla y quererla mejor.

...iniciamos nuestro cuarto año  robando rosas, aunque cada vez lo espaciemos más, y empezamos a contar con la fidelidad impagable de los comentarios de Liz, NoSurrender, Ubaldo, Ubalda, JoseAntonio y Bea, Observer y alguno que otro más. Muchas gracias, de verdad y de corazón, por vuestra compañía, atención y paciencia.

…Blogger nos ofreció un nuevo editor de entradas, y yo piqué, y ahora se me han desbarajustado todas, que aparecen como un enorme párrafo único. Sí. Hasta las más largas, que son las más típicas de mí  y las más, sin más. Intento irlo arreglando, pero… qué pereza. Por si no nos llegara con las que quedaron sin las fotos que con tanto mimo había escogido cuando Blogger decidió eliminar mi cuenta por su cuenta… Snif

...de un modo íntimo, personal e intransferible, dejé de ser joven. Habrá quién diga “¿aún? “y que ya era hora; habrá quien diga que lo único que ha pasado es que me he dado, por fin, cuenta; habrá quien diga “¿ya?”y que es pronto todavía; habrá quien diga que se es joven hasta que se quiera; y habrá quien diga, con razón, que la juventud es algo relativo (para unas cosas parece ser que todavía eres joven, para otras ya no) . Vale. Pero yo este año he dejado de ser joven. Aunque para unos ya no lo fuera y para otros lo sea todavía. He dejado de ser joven, y solo digo lo que siento sin elegirlo ni buscarlo, aunque conste que hace tiempo que, a pesar de que todo a mi alrededor me empuja, como a todos, a creer lo contrario y a desesperarme por la edad, dejé de considerar la juventud como un valor en sí mismo. Así que no quiero ni consuelo, ni palabras disuasorias, ni ánimo, porque no los necesito. No soy joven, y no quiero ponerme etiquetas ni nombres que se me echen encima y condicionen lo que soy. No soy joven, y como Biedma, asumo que nunca volveré a serlo. Pero no me rindo. Ni mucho menos.

Que paséis una noche estupenda, sea como sea, y que el 2010 empiece genial para luego ir mejorando.

Y un beso muy especial a Dei, que aunque esta noche no estemos juntos, él sabe que es lo primero que me encuentro siempre cuando abro el corazón. Siempre. Hoy también.



Y para ti, este 2009 que ahora de golpe se nos ha quedado viejo, ha sido el año en que...

sábado, 19 de diciembre de 2009

Sobrevivir



Parecía que el día de hoy se hubiera detenido para siempre
todos los corazones solitarios de londres
cogieron un avión y volaron lejos.
y todas las mejores mujeres están casadas
y todos los hombres guapos son gays
Sientes que te falta algo.

¿Te estás cuestionando lo que vales?
¿Tienes un tumor en el ánimo?
¿Hay bolsas bajo tus ojos?
¿Dejas marca donde te sientas?
¿Te estás haciendo mayor?
¿Sobrevivirás?
Debes sobrevivir.

Cuando no hay amor en la ciudad
este nuevo siglo sigue hundiéndote
todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo.

¿Qué estás buscando en realidad?
¿Otra pareja en tu vida
del que abusar y al que adorar?
¿Es el amor tranquilo?
¿Necesitas algo un poco más fuerte?
Arrodíllate.

Baja el volumen de las canciones de amor que escuchas
porque no puedes evitar el sufrimiento
que resuena en tus oidos
diciendo que el amor parará el dolor
diciendo que el amor parará el miedo
¿Te lo crees?
Debes creerlo

Cuando no hay amor en la ciudad
este nuevo siglo sigue hundiéndote
todos los sitios en los que has estado
intentando encontrar un amor supremo
un amor supremo.

Ven y vive un amor supremo.
No permitas que te hunda.
Todo el mundo vive para el amor.



Esa canción, Supreme, se incluía en el álbum Sing when you're winning que en el año 2000 publicó el histriónico enfant terrible británico Robbie Williams, que no me parece especialmente guapo ni extraordinariamente bueno, ni como cantante ni como artista, pero por el que siento cierta debilidad mezclada con una simpatía que no me he parado a analizar.

Y esta canción, que habla de sobrevivir a la soledad desesperanzada que ansía amor en el desierto, es, por el momento, mi canción preferida de entre todas las suyas.

Y si el vídeo clip,  con un toque paródico y de aire deliberadamente retro,(con esa pantalla dividida al estilo de las películas de los años 60 y 70 que peor han envejecido) homenajea al corredor británico Jackie Stweart, tres veces campeón del mundo entre los años 69 y 73, la música se inspira en el hit  I will survive,  que en el 78 lanzara la reina de la música discotequera de la época, Glorya Gaynor.


La canción fue recuperada en los años 90 y convertida en un himmno por los holandeses Hermes House Band, que le añadieron un  toque final que la haría impresicindible y proverbial en eventos deportivos, karaokes y celebraciones varias (seguro que tú también la has bailado y coreado de madrugada, con la copa en la mano sobre el hombro de varios amigos....):


Y también se convirtió en un himno de liberación y reivindicación allí donde hiciese falta. Por ejemplo, entre las mujeres (por algo en esta canción una chica proclama que va a ser capaz de sobrevivir sin amor, lo cual no es poco, tras siglos y siglos de educación obstinada en hacernos creer que el valor de la mujer se medía por su capacidad para encontrar y mantener una pareja, sin lo cual había con consdierarla y hacer que se considerase un fracaso), o entre los gays, transexuales y transformistas, que comenzaban a proclamar a los cuatro vientos su dignidad, tras siglos de autoestima atrofiada por el armario.

A ello contribuyó la aparición de la canción en películas como Priscilla, reina del desierto, cinta australiana que reflejaba la peripecia de un grupo de homosexuales, travestis y transexuales de forma distinta a la ridiculización, demonización, dramatismo o excepcionalidad con que el tema solía tratarse hasta entonces


o  In & out , del genial y habilidoso desenladrillador de clichés mentales y sociales Franz Oz,en el momento en que el protagonista exploraba su masculinidad utilizando un manual sonoro de autoayuda:


La versión que se incluía en la película era la de la consagradísima diva del soul Diana Ross y  del transformista Ru Paul, que es bastante fiel a la original de la Gaynor:


Pero de la canción se han hecho muchas versiones, algunas de las cuales le han dado acentos muy distintos.

Así, las Puppini Sisters la han llenado de swing y años 50:


El dúo italiano Musica nuda la ha convertido en performance "jazzística"


También se han hecho versiones humorísticas, como esta parodia "clásica":


o esta que utiliza los recursos de la animación:


Pero mi versión favorita, a la que no sé ponerle etiqueta,  es la de la banda californiana Cake


Por cierto, la diva Glorya Gaynor aparecía en el último recopilatorio (por el momento) de nuestro divo Miguel Bosé, convirtiéndose ambos en un ejemplo de supervivencia, ella por saber adaptarse, y él por saber repetirse.


Sobrevivir es una palabra curiosa. Significa vivir cuando las circunstancias hacían problable que no se siguiera viviendo. Significa echarle un pulso ganador provisional al tiempo y sus contratiempos. Significa saltarse la previsión, sortear la causalidad y convertirse en excepción que confirma la regla.

Y escribo esto con Julieta ronroneando acurrucada a mi lado, mientras sobrevive sin saberlo al maldito virus del Pif.

Hay muchas maneras de sobrevivir y para ello no existe una fórmula única, ni falta que hace,.

Para sobrevivir se puede luchar o rendirse dulcemente. Cortar el problema o ponerle remedio. Cambiar las cosas o dejar que ellas te cambien. No darle al enemigo ni agua o unirse a él porque con él no podemos. Afrontar por fin la verdad o engañarse, porque lo que no se piensa es como si no existiera. Esperar a que todo pase o agarrar la ocasión cuando pasa. Desistir de estar mal acompañado o aceptar al fin que no es bueno que el hombre esté solo. Empezar a querer lo que se tiene o soltar el pájaro en mano para lanzarse a por el ciento volando. Insistir en lo que somos o claudidar, adaptándonos mansamente, como el camaleón, a lo que nos rodea. Liberarse de consignas aprendidas o aferrarse a mantras salvadores. Dejar de llorar por el sol o empezar a ladrarle a la luna. Meterse en una coraza de hierro o salir  del caparazón que constriñe, atrofia y no deja respirar. Esconderse o dejarse encontrar. Dejar de soñar o buscar otro sueño. Incluso destruirnos para hacernos otros, porque sólo quien muere puede volver a vivir.

Depende. Siempre depende.

Porque está claro que sabemos sobrevivir. Que está en nuestro instinto. Que nos sale por impulso e intuición y no tenemos que planificarlo ni casi pensarlo. Que tal vez nacemos para sobrevivir.

Sobrevivir es fácil. De hecho, es lo que hacemos mientras aprendemos. A vivir, que es lo difícil.

Feliz fin de semana. (y a entrenarse para sobrevivir a la Navidad... Un par de párrafos arriba tenéis toda una lista de sugerencias para ello ;-))


miércoles, 16 de diciembre de 2009

Azúcar y mierda

´

Le critica un guión imperfecto, con fallos que muchos no perdonan; por ejemplo, reacciones y cambios de actitud no explicadas de algunos personajes. Y es verdad.

La critican por ser demasiado cruda (e incluso ofensiva) en su retrato de la realidad de la India y esa miseria proverbial que tantos dicen que te cautiva y hasta te cambia si te acercas. Y la critican por echar demasiado azucara en la historia extraordinaria que nos presenta, dibujándose en los contornos ásperos y sucios de esa realidad: la peripecia increíble de un pobre chico, atravesando unas circunstancias tan terribles que rozan la hipérbole, hacia una fortuna tan maravillosa que la roza también (pero ¿no es el baile final, homenaje al cine también “fantásitico” de Bollywood, una declaración de que su propósito no es única ni tal vez esencialmente “realista”, al menos en el sentido más estricto y generalizado del término?).

Una historia tan maravillosa y tan extraordinaria que sólo puede ser fruto del azar también más extraordinario, que Boyle insiste en mostrarnos disfrazado de destino. Pero claro... cuando de azar y destino se trata, lo único claro es que es muy difícil distinguirlos y muy fácil confundirlos. Y de ejemplos de esto están la literatura, el cine, la vida, y hasta la filosofía, llenos.

Un poco al estilo de películas como el Romeo y Julieta o el Moulin Rouge de Bazz Lurham -aunque sin su histrionismo-, con las que comparte además esas escenas  deudoras de la estética video-clip y el acento puesto en la banda sonora, la película tiene algo de “barroco” (por la hipérbole, por los extremos, por los contrastes, por lo abigarrado de las imágenes y los sonidos, por la deliberada originalidad del planteamiento narrativo, y porque apela a la emoción directamente, pirueteando por encima de la verosimilitud y la lógica), y es verdad que soporta mal el filtro del realismo racional  que taaantos críticos y taaaantos espectadores aplican implacablemente para enjuiciar cualquier película.

Alguien dijo que “la belleza que atrae raramente coincide con la belleza que enamora”. Y creo que algo parecido me sucede a mí con estas cosas: que aquello que me gusta razonablemente (y puedo explicar largamente -no podía ser de otra manera en mí- por qué) raramente me enamora (por ejemplo, Ágora, de Amenabar.)

Y con Slumdog Millinaire me ha pasado justo lo contrario: que yo la vi, y me enamoré. Porque tiene cosas que enamoran, y las cosas que enamoran suelen ser las razones que la razón (y muchas veces la crítica) no entiende. Y ya sabemos lo que pasa cuando te enamoras: que lo perdonas todo, que te vuelves ciega y que amas con (o tal vez por) todos los defectos.

Así que yo declaro abierta y públicamente mi amor incondicional por esta película, y como buena enamorada, haré oídos sordos incluso a las críticas con las que estaré razonablemente de acuerdo.

Sólo destacar un par de cosas más: lo maravilloso de las interpretaciones, sobre todo la de Jamal joven,, el que está en el concurso (¿puede haber un personaje masculino más conmovedor?), y la escena del Jamal niño bañándose en mierda, como el drogata aquel de Trainspotting. Queda claro que Boyle sabe que la mierda está en todas partes, pero tiene fe en que de una forma o de otra, por causa, azar o destino, se puede salir de ella. Y yo también quiero creerlo. Es decir, que lo creo.

Y quizás sea precisamente mi ingenuidad lo que hace que me guste el azúcar. Aunque no todo el azúcar, conste. Porque no todo el azúcar es igual de bueno. Quiero decir: no todo el azúcar me gusta como me gusta el que rezuma Slumdog Millionaire.




martes, 15 de diciembre de 2009

Oh mar salgado, quanto do teu sal são lágrimas de Portugal....



De veras siento que este mes de Diciembre, Lisboa me esperó, pero yo no fui. Quiero decirte: Alfama, Chiado, La Baixa...Portugal, que vuelvo pronto. Confía, muy pronto nos tomamos un café en la rua Da Prata y volvemos a pasear por Belem. Quiero volver a sentir tu aire helado en mi cara y volver a mirar el "Tejo" desde el cielo, allí, donde se hace mar.

Por cierto, esta vez prometo pasear por la zona de la Expo. Palabra.

Cuídate.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Negra sombra


Y no es verdad, dolor, yo te conozco,
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.

Como perro olvidado que no tiene
huella ni olfato y yerra
por los caminos, sin camino, como
el niño que en la noche de una fiesta

se pierde entre el gentío
y el aire polvoriento y las candelas
chispeantes, atónito, y asombra
su corazón de música y de pena.

así voy yo, borracho melancólico,
guitarrista lunático, poeta,
y pobre hombre en sueños,
siempre buscando a Dios entre la niebla.

ANTONIO MACHADO

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.

Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera ¿por qué?... no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y “ahí te quedas”, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.

No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

MIGUEL HERNÁNDEZ


Vivo en el número trece
calle melancolía
quiero mudarme hace años
al barrio de la alegría
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía.
En la escalera me siento
a silbar mi melodía.
JOAQUÍN SABINA

Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



Pienso al despertar que es un día ingrato
y voy a llorar casi todo el rato
el aire se perfuma de aprensión
voy a tener un día marrón.
Día de bruma en mi corazón
en mi corazón.
LUZ CASAL

Yo me voy. Estoy triste; pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

PABLO NERUDA

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.

¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Quise mirar el mundo con tus ojos
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.
Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.
Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.
ANGEL GONZÁLEZ


Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

ROSALÍA DE CASTRO




Querida tristeza, de ti me he enamorao y ya he dejao de ser un pobre desgraciao... a tu lao..
GABINETE CALIGARI


A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente...
CELTAS CORTOS

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
(...)

Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.

Todos saben... Y no saben
que la Luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

CÉSAR VALLEJO

Casi todos los sentimientos tienen una explicación biológica. Es decir, responden a nuestra esencia animal y alguno de sus condicionantes, que suelen estar orientados a la propia supervivencia y a la supervivencia de la especie. Así, el amor, el más noble, quintaesenciado y sobado de nuestros sentimientos, no es más que la sublimación de la pulsión sexual y de la elección de los genes y/o la protección más adecuada para nuestros vástagos (y esto sigue funcionando subrepticiamente sin que lo sepamos incluso cuando buscamos pareja sin querer hijos, fíjate tú qué ironía). El miedo, la rabia o el odio también pueden explicarse como reacciones que buscan la propia supervivencia y empujan a la actuación en un entorno o ante un factor hostil. Y la alegría es el reconocimiento de  las condiciones óptimas para sobrevivir, que debemos buscar e intentar mantener, lo que´sería más o menos, la"felicidad". Aunque es cierto que luego nuestra parte racional y consciente viene a complicarlo todo...

Sin embargo, hay sentimientos difíciles de explicar desde esta perspectiva. Uno es (ya lo dije alguna vez) el que nos lleva a reír, pero no de alegría ,sino porque algo "te hace gracia". Se admiten sugerencias cinetíficas, materialistas y zoológicas sobre su utildad.

Y  luego está la tristeza. Porque está claro que hay dos tristezas: una, el sentimiento negativo que surge como reacción a algo desfavorable para nosotros, y cuyo sentido biológico  más lógico serían el de llevarnos a huir o evitar ese entorno negativo. Y la otra tristeza: la tristeza sin motivo, una tristeza traidora que te ataca por la espalda cuando menos te lo esperas, que surge desde la nada para abafarlo y anegarlo todo. Una tristeza endémica que algunos arrastran toda la vida, más escandalosa o más sigilosa según los momentos,  y que no puede surgir sino de una callada y discreta disconformidad con uno mismo.

Y cuando la circunstancia biológica desfavorable es uno mismo, no hay lugar adonde huir que no sea la muerte. No sé si la zoología, con su instinto vital aferrado a la supervivencia, había previsto algo tan sofisticado y perverso como esto, que sólo puede haber surgido de la propia sofistificación y artificialidad de este ser humano que se cree mejor cuando se aleja de su naturaleza. Para acercarse siempre a la antesala de la muerte.

Tristeza  áspera, oscura y pegajosa como una trampa para moscas. Tristeza culpable y acusadora como un padre tirano. Tristez opaca entre tú y aquel sol que parecía tan cerca. Tristeza contagiosa y repulsiva como la lepra. Tristeza insufrible, omnipotente y  devastadora como un dolor de muelas. Tristeza callada, poderosa y acechante desde su propia sombra. Tristeza subterránea, siempre amenazando con despertar.

Tristeza inoportuna, egocéntrica y egoísta, onanista, ciega irracional, caprichosa. Tristeza que mancha y entorpece y estorba. Tristeza que es tan duro compartir pero siempre y siempre se comparte si no te alejas. Tristeza que envenena el aire, el agua y la vida.

Pero,  aunque parezca mentira, hasta la tristeza  tiene sus cosas buenas: siempre ha sido aguijón para el arte. Qué sería de la música, de la poesía, de la pintura, de los sueños, sin esa tristeza.

(Y aún así, quién puede decir si realmente vale la pena...)


Sólo soy feliz cuando llueve
Sólo soy feliz cuando es complicado
y aunque creo que no puedes apreciarlo
sólo soy feliz cuando llueve

Sabes que me gusta que las noticias sean malas
y como sienta tan bien sentirse tan triste
sólo soy feliz cuando llueve

Derrama tu tristeza, derrama tu tristeza sobre mí
Derrama tu tristeza, derrama tu tristeza sobre mí

Sólo soy feliz cuando llueve
me siento bien cuando las cosas van mal
sólo escucho las tristes, tristes canciones
sólo soy feliz cuando llueve

GARBAGE


Oiga, doctor, devuélvame mi depresión
no ve que los amigos se apartan de mí
dicen que no se puede consentir esa sonrisa idiota
oiga, doctor, que no escribo una nota
desde que soy feliz.
JOAQUÍN SABINA


(Al poco tiempo de conocer a Dei, me dijo que nosotros éramos como Leoncio y Tristón.

Él era Leoncio, claro. Y yo, Tristón.

Oh, cielos, qué horror...)


jueves, 3 de diciembre de 2009

Y volver, volver, volver (2)


Si eres de los afortunas@s que tienen puente (como yo), enhorabuena, porque ya está aquí. ¿Has pensado ya lo que vas a hacer con tanto tiempo que pasará tan rápido?

Yo vuelvo a Galicia (y volveré a volver en dos semanitas, por Navidad, como mandan los cánones y los anuncios), muy bien acompañada, eso sí.

Así que me espera por delante una tarde de maletita y notas, que antes de la calma tiene que venir la tormenta de los exámenes, evaluaciones, suspensos y esas cosas que hacemos los profes...

En nada estaremos de vuelta del puente, preparados para volver a las vacaciones, y volver luego a la rutina.... Y en esto de volver y volver y volver se nos pasa el tiempo.

Si al final tenían razón los del eterno retorno...

Feliz finde y feliz puente allá donde lo haya.


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