martes, 6 de julio de 2010

Braguitas de algodón



...Antes me no me importaba nada lo que dijeran los demás
pero ahora sí me importa.
Prometí que nunca te mentiría


Pero mira cómo
estoy quitándome el maquillaje de la cara
antes de olvidar mis propios rasgos.
No estoy aquí para decepcionarte
pero el traje hace al payaso.
Es simplemente la anatomía de la vida.
No seas muy duro
no seas muy duro con esto.
Ahora es tu turno
para engañarme.


Las promesas que te hice se fueron por el desagüe.
Realmente espero no haber dañado tu autoestima.
No soy una virgen pero tampoco la zorra que crees
y no siempre huelo a fresas con nata.


Pero mira cómo
me quito el maquillaje de la cara
antes de olvidar quién soy.


Porque no estoy aquí para decepcionarte
pero el traje hace al payaso...


Seducimos valiéndonos de mentiras y pretendemos ser amados por nosotros mismos.
PAUL GERALDY.


Fingimos lo que somos. Seamos lo que fingimos.
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA.


- Esa otra chica o las otras mujeres no importan, creo que sólo son fantasía, y… siempre parecen ideales porque nunca hay problemas, y sí, los hay, aunque muy tontos como el que nos hemos comprado el mismo regalo de Navidad o que ella quiere ir a ver una peli que ya he visto y bueno…, luego llego a casa y tú y yo tenemos problemas de verdad y no quieres ver la misma peli y punto. Y no hay lencería y…

- Yo tengo lencería...

- Ya lo sé, una lencería estupenda pero también tienes esas bragas de algodón que has lavado miles de veces y que cuelgas en la ducha y… ellas también, pero yo no la veo porque no está en mi fantasía, ¿lo entiendes? Estoy harto de fantasías porque no existen y nunca hay sorpresas de verdad y además no…

- ¿Te llenan?
- Te llenan. Exacto. Estoy harto. Estoy harto de todo lo demás pero no me harto de ti… así que…


"Alta fidelidad," película de Stephen Frears basada en una novela de NICK HORNBY. Es la forma de declarars de Bob a su chica, Laura.
 

Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.
ARISTÓTELES
  
Desde esta historia clandestina, mi vida conyugal marcha mucho mejor. Supongo que mi marido intuyó algo: mientras vino Tomás siguió saliendo cada tarde a la terraza, aunque el verano avanzaba y en el balcón hacía un calor achicharrante; y allí permanecía, congestionado y sudoroso, mientras mi amante y yo nos devorábamos. Ahora mi marido está moreno y guapo de ese sol implacable del balcón; y me trata con deferencia, con interés, con coquetería, como si el deseo del otro (seguro que lo sabe, seguro que lo supo) hubiera encendido su propio deseo y el convencimiento de que yo valgo algo, y de que, por lo tanto, también lo vale él. Y como él se siente valioso y piensa que vale la pena quererme, yo he empezado a apreciar mi propia valía y por lo tanto a valorarlo a él. No sé si me siguen: es un juego de espejos. Pero me parece que he desatado un viejo nudo.


Ahora sigo siendo igual de medio monstruosa, pero tengo recuerdos, memorias de la belleza que me amansan. Además, ya no se me crispa el tono casi nunca, de modo que puedo alardear de mi buena voz: el mejor atributo para que mi ciego me disfrute. ¿Quién habló de perversión? Cuando me encontraba reflejada en los ojos de Tomás, cuando me veía construida en su deseo, yo era por completo inocente. Porque uno siempre es inocente cuando ama, siempre regresa a la misma edad emocional, al umbral de la eterna adolescencia. Pura y hermosa fui porque deseé y me desearon. El amor es una mentira, pero funciona.


ROSA MONTERO:  "Amor ciego", relato incluido en su libro "Amantes y enemigos"


"Siembra un pensamiento y recogerás un anhelo;
siembra un anhelo y cosecharás un hecho;
siembra un hecho y lograrás un hábito;
siembra un hábito y formarás un carácter;
siembra un carácter y recogerás un destino".
GANDHI

Todos  nosotros somos somos muchos. Pero ahora, para que se note que he leído a Unamuno, quiero centrarme en tres:
1.- Lo que nosotros creemos que somos.
2.- Lo que los demás creen que somos (y aquí se abre un campo de posibilidades, porque a veces hay grupos de demás que nos ven de forma distinta, y como muchas veces nos amoldamos a eso que los demás esperan, ya se multiplican los "yos", que pueden entrar en conflicto cuando varios demases distintos coinciden en el intervalo espacio-tiempo... pero esta es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión... de hecho, alguna vez he hablado de esto).
3.- Lo que queremos ser.
(Lo que somos en realidad, no importa, porque seguramente no existe).
 
Y usamos cada uno de estos seres  según la ocasión y la persona. Por ejemplo, la que yo creo que soy es la que soy con mis padres y mi familia (y de ahí, seguramente, vienen muchos de mis problemas. me he creído su definición, y esa definición no es siempre halageña)¨, mientras que en mi trabajo, domina lo (o mejor dicho, "las") que los demás creen que soy (y más ahora, que tengo tan lejos trabajo, diversión y familia, jejje).
 
Pero entonces llega el amor... ah, cuando llega el amor, se fragua el conflicto. Porque en ese momento entra con toda su fuerza lo que  queremos ser, que es por lo que creemos que pueden querernos, y se corporeiza en nuestra vida, y hasta en nosotros, aunque sea en forma de fingimiento. Y discurren durante un tiempo, paralelos y lejanos, pero coexistiendo de forma más o menos consciente. Arriba, visible, esplendoroso, inentantdo enamorar, lo que queremos ser. Lo que fingimos ser, que es también parte de lo que somos. Y debajo, escondido, soterrado y latiendo, lo que en realidad creemos que somos, más o menos alejado de aquél según los casos, asomando, tal vez, la patita de vez en cuando,y  tal vez a nuestro pesar.

Y si el amor dura en el tiempo, pueden ocurrir varias cosas. Una, la realidad lógica causal mecanicista, inexorable y estúpida: lo que creemos ser, con sus prosas y sus defectos, con sus braguitas de algodón, va asomando de forma cada vez más insistente la patita, rompiendo lo que queríamos ser  y cambiando lo que somos para el objeto de nuestros suspiros y desvelos, que huye, indignado o entristecido o decepcionado por el timo, y solo del amor queda el veneno. O puede ocurrir un milagro: que la persona amada sea capaz de amar también a lo que creemos que somos, como el amigo ese que se define por saber todo de ti y a pesar de ello quererte. La prueba del algodón, que no engaña. Porque si ama tus bragitas de algodón, te ama "de verdad" (como se decíaantes), aunque sea de momento.
 
Pero ocurre también a veces otro milagro más raro, que ya conocían (y por eso lo cantaban consciente de su prodigio) los trovadores del amor cortés: que ese "querer ser" que se corporeizó por obra, gracia y necesidad (o desesperación) del amor, dure tanto que se quede. Que la costumbre forje el carácter y el carácter forje el destino, y de tanto fingir ser algo nos demos cuenta de que podemos ser lo que queramos, porque en realidad no somos nada y nada está establecido.
 
Porque el amor con sus prodigios, casi siempre, no es más que una excusa , un espejo o un catalizador para que hagamos y descubramos la fuerza realmente prodigiosa con la que vivimos (y hasta sufrimos, porque no la controlamos), aunque no lo sepamos: la que está siempre, siempre, en nosotros mismso, a veces -casi siempre, también- enterrada por la imagen, creada por años de educación, definiciones y lenguaje, en la que el tiempo nos ha encerrado. Pero tan "artificial" y de quita y pon en realidad, como lo que queremos ser, lo que fingimos ser. Como una máscara. Que por algo "persona" (y "personalidad") son palabras que vienen de la que en griego designaba las máscaras que los actores se ponían para el tatro.
 
Tu carácter es el resultado de tu conducta. Si puedes hacerlo, puedes serlo. O lo que es lo mismo: si puedes fingirlo, puedes serlo. Seamos lo que fingimos, pues.
 
Y tal vez entonces descubramos que tampoco son tan feas nuestras braguitas de algodón. Aunque también para esto sea a veces una ayuda que alguien te quiera con ellas. Porque "el amor es una mentira, pero funciona".

2 comentarios:

observer dijo...

ya sabes lo que pienso: no somos, simplemente actuamos. No tenemos esencias, permanencias ni identidades, acaso ni siquiera hábitos. Los de letras sois demasiado románticos!! Dios ha muerto, y con él el ser humano!! :-D

kamala dijo...

Ya, ya, pero entocnes.... todas las cosas de mí no me gustan y que no consigo cambiar ¿no se deben a lo que soy? ¿a qué se pueden deber si no?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...