miércoles, 21 de julio de 2010

Verano y canciones



El verano, sus corolarios y su iconografía (el calor, la arena, la playa, la oche, la fiesta, el no hacer nada) ha servido de inspiración para algunos escritores (aunque no demasiados, me parece, pero ahí está, por ejemplo, El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, o el calor del verano siendo cómplice en el asesinato de L´étranger de Albert Camus, o el verano como el tiempo que debía llegar y nunca llegó en Las bicicletas son para el verano, de Fernando Fernán Gómez, o el veraneo elegante y decadente en una Venecia agonizante como marco que cruza a los personajes de Muerte en Venecia de Thomas Mann), cineastas (El largo y cálido verano, Verano del 42 o Pauline en la playa), y series de televisión (cómo olvidar Vacaciones en el mar , Verano azul, o la horterísima Los vigilantes de la playa).

A los poetas "antiguos" les inspiraba más mayo, que era por aquel entonces el equivalente de nuestro verano, es decir, la época más propicia para la fiesta, el descanso, el entusiasmo vitalista y el ligue, que en mayo volvía el buen tiempo y se podía  salir otra vez y encontrarse, después de un oscuro y frío invierno sin luz eléctrica ni calefacción, que obligaba impepinablemente a encerarrse en casa durante meses. De ahí surgió todo un género poético popular, las mayas, que cantaban al amor y su disfrute en el marco incomparable de un mayo esplendoroso, género que deja sentir su eco en el ´principio del famosísimo Romance del prisionero:

Que por mayo era por mayo
cuando hace la calor
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor
cuando los enamorados
van a serir al amor....

Pues más o menos esto mismo sucede, sobre todo desde hace algunas décadas, con el verano: el tiempo libre y la ausencia de actividad obligatoria y preocupaciones, unidos a la luz y el calor (abono perfecto para la pereza), nos pone a todos de buen humor, que es el mejor también para eso del amor. Y el verano puede considerarse todo un subgénero dentro de la poesía popular actual, es decir, las letras de las canciones: el de las "canciones de verano", que luchan entre sí por convertirse en La Canción del Verano, y tienen incluso gurús especializados de la talla de Georgie Dann, King África, Chayanne o Carlos Baute.

Al margen de este fenómeno basado en la repetición, al que yo no soy demasiado aficionada, sí hay algunas canciones de temática estival que pueden sobrevivir más allá de "su verano". Seguro que se te ocurren algunas. Así que por veinticinco pesetas, recuerden canciones sobre el verano que les gusten. Empiezo yo.

Así, "Summertime" es una canción compuesta en los años 30 para una ópera, y se convirtió en un clásico del Jazz (al que yo no soy demasiado aficionada, la verdad, aunque lo he intentado) versionado por Ella Fitzgerald, Miles Davis o Charlie Parker, y luego llevado a estilos dispares por gente como Billy Idol, Al Green, Sam Cook, REM, Marilyn Manson o Janis Joplin:


Pero la primera canción que se me viene a la cabeza es el Summer nights de Grease, película redonda que nunca me cansaré de ver. Aunque mi historia de amor preferida no es la de la ñoñísima Sandy y el entrañable Danny: es la de Rizzo y el malote, que terminan queriéndose sin querer. En el numerito de este Summer nights, en el que Sandy y Danny cuentan su amor de verano cada uno a sus amigos según su propio punto de vista, se refleja de forma simpática y certera las diferencias entre chicos y chicas en tales cuestiones, igual que luego se hará en Friends cuando Rachel dé todos los detalles románticos de su primer beso con Ross a las chicas, mientras Ross, comiendo pizza con Chandler y Joey se limita a decir que la besó y a responder un escueto "sí" cuando Joey, con la boca llena, le pregunta si fue con lengua.



De esta canción hicieron, allá por los ochenta, una versión mis paisanos Aerolineas Federales, que mezclaban magistralmente para mi gusto el estilo "duduap" con el punk y la ironía. Algún día quiero recordarlos.



Y justo al principio de aquella década, en 1980, los Ejecutivos agresivos le cantaban a Maripili (no,no,no, no me excites por favor, que de estar al sol tirao todo el cuerpo me he quemao...)



y poco después los Objetivo Birmania cantaban a la Desidia al borde del mar... ¿He dicho ya que tengo debilidad por el estilo "duduwap"? Los ochenta quintaesenciados  están aquí:



También por aquel entonces los Mecano soñaban desde su bañera con un veraneo en Hawai o Bombay, en una canción que tiene el récord de rimas chirriosas, que todavía no tenemos claro si van en serio o son una coña (por ejemplo,  pachín, pachín / canta un ave machín o la inigualable a la luz del flexo / nos damos un bexo (sic) ¡¡¡!!!!



Mientras, con otro acento menos anecdótico, los Radio Futura hablaban de una Escuela de calor que se convertiría en mito con toda justicia.



En los ochenta también un cantautor británico, Chris Rea ,evocaba un recuerdo como refugio y evasión: el de un momento de amor on the beach:



Y Bryan Adams, por su parte ,evocaba el verano del 69 como the best days of his life, en un himno a la juventud y sus promesas, que parecían durar para siempre, pero mira por donde, ya pasaron. Un poco, lo mismo que luego harían los Celtas Cortos con el 20 de Abril.



Y a finales de la década, los Gabinete Caligari  echaban la culpa al chachacha de lo sucedido una noche calurosa



... para ser parodiados luego por Martes y Trece, en un número que tan logrado y que caló tanto en el imaginerío español que el propio Jaime Urrutia de los Caligari cuenta que a él por la calle todavía lo confunden con el de Martes y trece (tanto, que ya ni se molesta en sacar a la gente del error):



En los 90, un grupo extrañamente efímero -que muchos hemos buscado por Internet en cuanto hemos tenido oportunidad (y así se constata en el vídeo, subido por uno de nosotros... ¡gracias!)- llamado El compromiso arremetía contra el infernal calor veraniego y sus inconvenientes, llevando la contraria a todas las canciones a su alrededor:



Entre ellas, aquel Mucho mejor (título equivocado y que lleva a equívoco: también debería haberse titulado Hace calor, aunque esté más sobado. Como con La Celestina, aquí también triunfó el título que quiso darle el público sobre el que había elegido el autor), de Los Rodríguez y Coque Malla



Un resucitado Joe Cocker se dedicaba a las versiones con bastante éxito, y así cantaba al verano en la ciudad (tan distinto del playero)


que en realidad era un tema de 1966 de un grupo un poco al estilo de los Kinks llamado The lovin spoonful.


Y mis adorados Texas, con la maravillosa Sharleen Spiteri al frente, hablaban en Summer son de un amor que puede hacer sufrir, con un vídeo que al parecer fue censurado por la pacata Mtv. Pero seguro que Sharleen se lo pasó muy bien haciéndolo ;-). La canción se incluía en The Hush, trabajo con que acentuaban la nueva línea inagurada con el redondísimo White on blonde, que los alejaba de los acentos folk de sus primeros trabajos por la vía de la sofisticación, en un cambio de estilo tan radical que muchos de sus primeros seguidores no se lo perdonaron jamás.


Ya en la última década tenemos, por ejemplo, al mejor Quique González (últimamente no sé qué le pasa a este chico) evocando desde su particular estilo lírico su amor de verano (..bañada en salitre flota en la memora de los días grises...)

...ahora tendré que salir a buscarme
alguien que me arranque de cuajo la pena
de alguna manera tendré que olvidarte
tengo que olvidarte de alguna manera...

..ahora tendré que salir a buscarte...

Amaral canta en sus Días de verano al remordimiento, la ausencia y la soledad:


Y Christina Rosenvinge y Nacho Vegas cuentan una peculiar historia de amor?, contradicciones y desastre en su Verano fatal. Me encanta....

..hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar...


Pero la canción sobre el verano más antigua que conozco no tiene letra, porque es, claro está, la de Vivaldi. Aunque mi estación preferida (vivaldianamente hablando) es el Otoño, también me gusta. Y curiosamente (más que nada, por la idea actual del verano) es una de las más lentas (tal vez la más, si me equivoco, que alguien me corrija):



Creo que en el Un dos tres me habría llevado un pellizquito, aunque fuera de las antiguas pesetas...

Si se te ocurre alguna otra, ya sabes. Porque con este calor, ¿en que otra cosa se puede pensar, más que en el verano?

3 comentarios:

observer dijo...

http://rebelion.org/noticia.php?id=110209

NoSurrender dijo...

Bueno, a mí el verano siempre me ha traído a la cabeza (y el cuerpo) la música de Bob Marley, no sé por qué.

Ah, y a tu gran lista yo sumaría ésta:

http://www.youtube.com/watch?v=fFsCKFcQdr0

Besos!

kamala dijo...

Claro, sin duda Bob Marley y Jamaica encuentren su marco idóneo esta estación, que es en la que más los acercamos a sus circunstancias (en cuanto a hábitat natural, quiero decir), y gracias por tu imprescindible aportación, que además introduce un eco insólito en mi lista sobre el verano: la pena inconsolable del currante que no tiene dinero ni tiempo para dedicarse a lo que más quiere, que es el amor. Gracias por traer al Boss. Un beso

Observer, a mí el verano y sus canciones me hacen olvidar que somos Damocles con la espada del colapso sobre nuestras cabezas... y espero poder seguir así por lo menos agosto. Commo Escarlata, ya lo pensaré en septiembre. Besicos, guapo

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