domingo, 5 de septiembre de 2010

Pájaros idiotas a la luz de la luna


Por entonces yo ya estaba haciendo amigos en la universidad y cada vez veía menos a Arturo, a sus amigos, creo que a la única que llamaba por teléfono o con la que a veces salía era María, pero incluso mi amistad con María comenzó a enfriarse. De todas formas siempre estaba más o menos al tanto de lo que hacía Arturo, y yo pensaba: pero qué imbecilidades se le pasan por la cabeza a este tipo, cómo puede creerse estas tonterías, y de pronto, una noche en que no podía dormir, se me ocurrió que todo era un mensaje para mí. Era una manera de decirme no me dejes, mira lo que soy capaz de hacer, quédate conmigo. Y entonces comprendí que en el fondo de su ser ese tipo era un canalla. Porque una cosa es engañarse a sí mismo y otra muy distinta es engañar a todos los demás. Todo el realismo visceral era una carta de amor, el pavoneo demencial de un pájaro idiota, algo bastante vulgar y sin importancia.
Laura Jáuregui, en "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño

¿Cuántas de las grandes cosas que han hecho grandes hombres (y que han hecho a los hombres grandes) pueden haber sido en realidad otro pavoneo demencial de un pájaro idiota, reclamando amor mediante señales de humo que todos descifran como otra cosa?

¿Cuántas de las pequeñas cosas que hacemos los que no aspiramos a ser grandes no son más que otra señal de humo, para decirle eso mismo a aquellos que queremos que nos quieran, sean estos quienes sean, incluso aunque no nos demos cuenta.?

¿Qué cosas haríamos o dejaríamos de hacer si nadie las viera, si nadie las conociera, si nadie nos quisiera ni no nos quisiera?

¿Cuánto de nuestro esfuerzo de burro amarrado tiene como cebo la zanahoria -incluso inconsciente- de un amor como promesa? Tal vez el amor de una pareja añorada, soñada o compañera. O el de un padre inalcanzable. O el de una madre ilusionada , expectante u orgullosa. O el de unos amigos lejanos, referente y frontera. O de los rostros indeterminados de personas desconocidas que nos brinden su aplauso o sus cifras.

Somos pájaros idiotas a la luz de la luna haciendo cosas grandes y cosas pequeñas, cosas sensatas y cosas inútiles, cosas absurdas y cosas nuevas,  lanzando señales de humo que dicen siempre, con el misma anhelo y el mismo miedo y la misma ansia, aunque de formas distintas, "quiéreme".

Decía Aldous Huxley que la felicidad, como el carbón de cock, era algo que se obtenía con la fabricación de otra cosa. Y puede que la grandeza (o la miseria, o la ruina) sea también algo a lo que se llega buscando otra cosa. Amor. (Recordad, sino, el Rosebud al que moría abrazado Ciudadano Kane).

La imagen -preciosa, ¿verdad?- la he tomado prestada de aquí

Más o menos sobre esto, en Robando rosas:


5 comentarios:

kamala dijo...

Aunque Arturo Belano, en los detectives salvajes, con su real visceralismo, parece ser que en realidad quería decir otra cosa... Pero la idea me pareció preciosa.

Abraham dijo...

La demanda... menudo tema.

Ya que os empeñáis en hacer entradas tan interesantes, os he puesto un enlace permanente en mi blog.

Veo que el tema de la demanda, el otro, y la personalidad múltiple tocan de cerca lo comentado en torno al Lobo Estepario. He dejado un comentario en vuestra entrada correspondiente.

En cuanto a ésta: pensemos aristotélicamente. Si el infierno son los otros, y si hacemos las cosas para que los otros nos miren... ya sabemos quién somos.

kamala dijo...

A veces el aristotelismo produce espejismos´... y en este caso espero que sea así.

Muchas gracias por el enlace, pero ya te aviso que no todas nuestras entradas son "interesantes", porque este es un blog multiusos con bastantes entradas... ¿cómo diría yo?... "chorras".

Siempre estarás a tiempo de rectificar, eso sí.

Un saludo, y gracias.

Liz dijo...

como es tuyo, puedes llamarlo como quieras... pero a mi me parece que todo tiene su sitio y su motivo. De hecho se lee ahí arriba:

Somos pájaros idiotas a la luz de la luna haciendo cosas grandes y cosas pequeñas, cosas sensatas y cosas inútiles, cosas absurdas y cosas nuevas, lanzando señales de humo que dicen siempre, con el misma anhelo y el mismo miedo y la misma ansia, aunque de formas distintas, "quiéreme"

Y funciona!
Besos

kamala dijo...

¡Liz! ¡Qué alegría!

Tú sí que sabes hacer cosas para que te quieran. Y sí, funciona. Porque se te quiere, que lo sepas.

Muchos besos

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