miércoles, 17 de noviembre de 2010

Engaño

"La gente, en su mayoría, huye de sus penas hacia el futuro.
Se imaginan, en el correr del tiempo, una línea más allá de la cual
sus penas actuales dejarán de existir.
Pero Teresa no ve ante sí rayas como ésas.
Lo único que puede consolarla es mirar hacia atrás. "
Milan Kundera: "La insoportable levedad del ser"



Vivir esperando un cambio,
haciendo planes mientras la vida sucede,
llamando a una sombra incierta
que deshaga las brumas,
El futuro será mejor,
siempre mejor.
Eel futuro es ancho y ajeno
y está en otra parte;
en otra parte que vendrá
a buscarnos
a rescatarnos
a llenarnos las manos vacías
de viento y posibilidades.
Seremos grandes,
seremos libres,
seremos otros casi quizás.
El futuro es azul e incierto
como una página de un sueño
y sabremos que vendrá
lleno de aromas y otras cosas,
y llenará los vacíos rugosos
que pueblan ahora nuestro corazón,
cansado, apesadumbrado y gris
de tanta esperanza,
de tanto cuello estirado
oteando el horizonte,
aferrado a que lo que no vemos
es lo que es mejor,
es lo que merecemos,
es el azul y es el cielo y es el mar y es el sol...

Y entonces de repente el futuro es ya
es esto
no da tiempo a más
no hay fuerzas ni hay sitio
para el horizonte más acá.

Y entonces nos damos cuenta
y nos tumbamos a soñar
con lo que pudiera haber sido si,
lo que hubiera ocurrido quizás,
la posibilidad paralela que existe en el limbo
de lo que casi ocurrió
y no nos atrevimos a agarrar,
y nos aferramos a lo que somos
en esa  sutil promesa huida,
en esa nube  que era un globo
que se me escapó.
No fuimos nosotros,
fueron las cosas
las que salieron mal.
No somos nosotros,
son las cosas
las que no son.

Y entonces,
 si esto no basta,
llega la vejez y la tarde,
con su sol bajo
deslumbrando dorados
y naranjas de plata,
con sus nubes embusteras,
con sus nostalgias
y sus mentiras blancas,
y volver la cabeza se parece al horizonte,
y aferrarse a la esperanza es casi igual
que mirar atrás.

Y entonces
aquel otro algo mejor
está de pronto a nuestra espalda,
y hay que volver la cabeza para caminar.
El sueño que esperamos,
el horizonte prometiendo llegar,
era lo que tuvimos,
era lo que fuimos
era lo que éramos
era lo que pasó;
lo que ya nadie escucha,
lo que ya nadie  entiende,
ni a nadie  importa,
ni tiene sentido,
ni tiene hoy.
Y de pronto sí
era verdad
como después de acordado
a veces
da dolor.

Y entoces
escondemos la nariz en el ombligo
para mirar concentradamente su ilusión,
donde viven los recuerdos en sueños convertidos
en esperanza, en anhelo, en certidumbre
de algo,
ese otro algo
mejor.
Siempre tercamente mejor.

Y así, sí , señores
se pasa la vida
a algunos:
los amorosos.
los lunáticos.
los raros,
los tristes,
los que nunca se conforman,
los que nunca les basta
y nunca agarran el ahora, el aquí,
el ya, el hoy, el soy.
Los que llenan la existencia mezquina
de aromas inexistentes,
de  intensos anhelos desesperados
y desesperanzas,
de verdades fingidas,
de mentiras pasadas o por llegar.

Y los  otros los llaman soñadores
ilusos
inútiles perseguidores de lo efímero,
siempre abrazados a lo ausente,
 lo que ya  no está y aún no está y nunca está;
traidores de lo que asiste.
mercernarios del qué será y el qué sería,
prestidigitadores de la memoria y la alucinación,
esclavos de la esperanza y el desesperar
siervos de la percepción
equivocada y tozuda,
el espejismo y el no.

Pero  esos otros  se olvidan, incautos,
que toda la vida es sueño
que el presente es pasado y es futuro y ya es pasado
y toda la vida es sueño
y los sueños sueños son.

Y entonces
¿quién se engaña
y quién no?


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...