miércoles, 24 de noviembre de 2010

"Este sol de la infancia..."

"Estos días azules
y este sol de la infancia"

(Últimos versos de Machado,
encontrados en un papel arrugado
en el bolsillo del abrigo con el que viajó al exilio)



Hoy he vuelto del trabajo con la noticia en la radio de que le han dado el Cervantes a Ana Mª Matute. Y al margen de polémicas de si es demasiado tarde, de si tendría que haber sido muchísimo antes, de que si se lo dan cuando sus compañeros de generación que lo han recibido ya están muertos y enterrados, yo me he alegrado de una forma muy íntima.

Porque Ana M Matute fue una de las escritoras de mi infancia, que fue cuando me hice lectora. Es decir, yo me hice lectora con ella. Hubo dos libros suyos que llegaron a ser casi míos, y que de leerlos no podría decir las veces,  no pude olivdar jamá. Porque ya por aquel entonces  era lectora compulsiva de los libros que me gustaban. Es decir, no me bastaba con leerlos una vez. Los tenía en la estantería y a ellos volvía cíclicamente. A sumegirme en el peculiar universo de cada uno cada noche un ratito, antes de dormir, sabiendo cada vez que no era la última. Que siempre habría otra más.

Uno de esos libros eran "Paulina", la historia de una niña que volvía a casa de sus abuelos, donde encontraba la amistad de un niño ciego, Nin, y que yo leía teniendo siempre en la cabeza la casa de mi abuela Anita, en Anta de Tera, pueblo zamorano en el que el tiempo se detuvo esperando por el embalse que lo inundó, finalmente, obligando a irse a todos sus habitantes. Lo tenía en una edición con las tapas marrones. forrado y requetesobado que perdí en alguna mudanza.

Otro de esos libros era "El polizón del Ulises", maravillosa historia que yo hubiera podido recitar de memoria, la de Jujú, un niño que los gitanos abandonaron una noche a la puerta de la casa donde vivían tres señoritas: la señorita Etelvina, intelectual obsesionada con la historia del Imperio Romano (que se empeñaría en que Jujú estudiara, y se encargaría personalmente de ello); la señorita Leocadia, romántica y soñadora, "dulce y rubia como un bizcocho", que intentó educar a Jujú en la sensibilidad y el arte; y la señorita Manuelita, fuerte, enérgica, práctica y trabajadora, que le educó en el trabajo. Ninguna de las tres se había casado, cada una por un motivo muy relacionado con su personalidad, y las tres fueron todo lo que Jujú necesitó para tener una infancia feliz, completada por los sueños que volcaba en el desván, que con imaginación y maña convirtió en un barco, el Ulises, en el que su tripulación y sus cómplices eran un perro pequeño y sin raza, un pájaro hembra y un gallo arrogante. A ese barco llegará un polizón, un preso escapado de la cárcel, y todo lo que pasa entonces hará que Jujú crezca de pronto y de golpe. Como todos, o  casi todos, tal vez.

Yo leía estos libros sin más afán que el disfrute, y me quedé con la autora, a la que sin querer imaginaba muy joven, a fuerza de ver su nombre en la tapa. Y recuerdo que desde siempre me gustaba encontrarla citada  en los libros de texto, o en las revistas, o alguna vez en la televisión. Que incluso sentía un orgullo extraño e injustificado.  Como si ella fuera algo muy mío.

Cómo no voy a estar contenta, orgullosa y hasta un pelín emocionada . Y por lo que he visto decir a Ana Mª Matute en el Telediario, ella también. Así que cualquier otra polémica para mí no puede tener sentido.

Felicidades, maestra. Y muchas, muchas gracias, sobre todo de parte de la niña que soy.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

He dado con tu blog de casualidad y coincido contigo en que yo también me hice lectora empedernida e impenintente gracias a "Paulina" y a Nin, claro. Lo leí en 1985, cayó en mis manos procedente de la biblioteca del colegio, y supongo que habría leido otros libros antes (me recuerdo leyendo desde siempre), pero ese se me clavó en el alma y en el corazón, 25 años después lo sigo recordando con muchisimo cariño. Hace unos diez años me encontré con Gudú, y éste verano volví a releerlo, ésta vez el libro sí que era mio, así que ayer me dieron ganas de gritar a los 4 vientos cuando me enteré de la noticia VIVA ANA Mª MATUTE!!! ;-)

kamala dijo...

¡¡VIVA!! :-D

Son libros realmente imprescindibles y únicos, de esos que te acompañan para siempre. Para mí eso hace realmente grande a un escritor.

Gracias por venir y comentar

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